18 de agosto de 1961: La entrevista de Frondizi con el “Che” Guevara


De cuando el Che Guevara visitó a Frondizi


Luego de sellar un decisivo pacto con Juan Domingo Perón, Arturo Frondizi triunfó en las elecciones presidenciales del 23 de febrero de 1958. Durante su gestión, el presidente radical se propuso promover el desarrollo de las industrias básicas -siderurgia, petróleo y maquinarias- recurriendo a la inversión extranjera. Luego obtuvo un crédito del Fondo Monetario Internacional, condicionado al aumento de tarifas, del precio del petróleo y al despido de empleados públicos, lo que le valió la ruptura de la alianza con Perón. En política exterior, el líder radical se opuso a la exclusión de Cuba del sistema interamericano e, intentando oficiar de mediador entre Estados Unidos y el bloque socialista, el 18 agosto de 1961, se entrevistó con Ernesto “Che” Guevara, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba. Tras la reunión, debió afrontar un planteo militar, evidencia del malestar que existía en las Fuerzas Armadas. Pocos meses más tarde, el 29 de marzo de 1962 Frondizi sería derrocado.


El encuentro


A las 10 y media de la mañana del 18 de agosto de 1961, a bordo del taxi aéreo Bonanza matrícula CX-AKP, Ernesto Guevara, ministro de Industrias de Cuba que acababa de tener un papel protagónico en las sesiones del Consejo Interamericano Económico y Social, reunido en Punta del Este, arribó al aeropuerto de Don Torcuato, en las afueras de Buenos Aires. Lo acompañaban Jorge Carretoni, un asesor del Consejo Federal de Inversiones a quien Frondizi le había recomendado la misión de traerlo secretamente, y un colaborador del Che, Ramón Aja Castro.

Un contacto extraoficial entre Guevara y el delegado norteamericano al cónclave económico del Uruguay, Richard Goodwin, y las intenciones negociadoras con Cuba que el presidente Kennedy parecía tener según informes que Dardo Cúneo enviaba a Frondizi desde la embajada en Washington, habían alentado al presidente argentino a encarar, en conjunto con Brasil y tal vez con Chile y México, una acción negociadora del tipo de la que Argentina, Brasil y Chile -el grupo ABC- habían efectuado ante Estados Unidos a raíz de la ocupación de Monterrey en México, medio siglo atrás.

De Don Torcuato, Guevara se dirigió por tierra a la residencia de Olivos, escoltado por dos tenientes de fragata de la custodia presidencial, Emilio Filipich y Fernando García Parra, quienes traían precisas instrucciones de Frondizi de recoger en la estación aérea a un visitante que ‘reconocerían’ y al que debían trasladar, fuertemente protegido y sin escalas ni detenciones de ningún tipo, a la antesala del presidente.


Cuba


Las distintas versiones sobre lo conversado entre Frondizi y el Che coinciden que se trató de un encuentro cordial entre personalidades que se respetaban, donde ambos expusieron sus puntos de vista sobre la situación continental. Se asegura que el primero le señaló la inconveniencia de fomentar la violencia en la región, así como de integrar a Cuba al Pacto de Varsovia, a lo cual el Che habría respondido que no existía otro camino para los países pobres de Latinoamérica.

Un Guevara insólito, habría concordado en cambio con Frondizi en una suerte de condena a los fusilamientos, que «generan dos tipos de héroes: los muertos y los delatores». Tiempo después, Frondizi diría al periodista Hugo Gambini que Guevara lo impresionó como «un temperamento idealista, decidido y apasionado, pero profundamente equivocado en su análisis de la situación latinoamericana» y sostendría que en el momento de la entrevista «era posible el arreglo entre Estados Unidos y Cuba», luego frustrado por «enormes presiones que se ejercieron contra esta solución, sobre Kennedy y sobre los países latinoamericanos que propiciaban tal arreglo».


revolucion


Cinco días más tarde, en un programa especial de la televisión cubana, el Che informó al público sobre los resultados de la Conferencia económica de Punta del Este y otros aspectos de su viaje, destacando la «decidida actuación» del Brasil que impidió que «se tomara otro tipo de acuerdos que podrían ser lesivos para la delegación cubana». Guevara no incluyó a la Argentina, su país natal, entre los más solidarios, si bien señaló que otros países «muy grandes» habían asegurado que no se plegarían a una condena a Cuba y agregó: «Argentina también ayer, por boca de su presidente (alusión a un discurso de Frondizi donde explicó a la Nación su posición frente al problema cubano), ha adoptado una actitud parecida».

Al preguntársele por su entrevista con Frondizi, respondió que fue «realizada en condiciones anormales» y que en casos como éstos correspondía a «los jefes de Estado invitantes» dar la «versión apropiada de la reunión». Explicó, no obstante, que «fue a puertas cerradas entre el presidente Frondizi y yo» e insinuó que un resultado del encuentro había sido la «forma elogiosa o afimativa con respecto a Cuba y sobre todo a la autodeterminación de los pueblos» que había empleado Frondizi a posteriori y que «para nosotros es tan vital, porque nosotros no pretendemos que defienda nuestro sistema social sino que defiendan todos los pueblos de América nuestro derecho a tener el sistema social que nos parezca, que es lo que el presidente Frondizi ha hecho».


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¿A eso vino el Che? Los testigos más calificados para la interpretación de las relaciones internacionales, coinciden en encontrar una explicación emocional: Guevara cruzó el Río de la Plata -estaba en Punta del Este- más que nada para visitar a una tía muy querida, María Luisa Guevara de Márquez Castro, gravemente enferma y a la cual vería por última vez, previa autorización de Frondizi, en un alto entre la residencia de Olivos y el aeropuerto de Don Torcuato, antes de dejar el país del mismo modo en que había arribado.

Sin embargo, parece poco creíble que un hombre duro como Guevara, que se despidió de su familia para iniciar un periplo latinoamericano que lo alejaría para siempre del país, y que hizo más tarde lo mismo con su mujer y sus hijos movido por su fiebre revolucionaria, actuara como sobrino antes que como hombre de Estado.


Testimonio del ex presidente radical sobre la entrevista con el “Che”


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“Llevado a mi presencia, tuvimos una charla absolutamente a solas, que duró aproximadamente unos setenta minutos. Cuando abordamos el tema de la posibilidad de elaborar algún tipo de status de convivencia con Estados Unidos, me hizo notar que lo consideraba improbable por la resistencia de los grupos más duros del país del Norte; pero que, de todas maneras, si yo lo consideraba conveniente, explorara la posibilidad, pues él estaba de acuerdo en buscar, en la medida de lo posible, alguna salida al aislamiento. Si el statu quo entre los Estados Unidos se acordaba a través de la gestión de América latina, Cuba permanecería en el sistema interamericano. De lo contrario deberían los Estados Unidos negociarlo con la Unión Soviética, y Cuba integraría entonces el sistema del Pacto de Varsovia, como efectivamente sucedió. Mi interlocutor opinaba no obstante que el camino de América pasaría en algún momento por un enfrentamiento total con Estados Unidos. Creía que en pocos años América latina se transformaría en un gigantesco Vietnam. Nosotros expusimos nuestra tesis sobre la integración y el desarrollo. Guevara aparecía algo desencantado con respecto al curso de la revolución cubana, sobre todo porque descreía ya de las posibilidades de una industrialización acelerada por falta de medios de financiamiento. Cuando salió de la entrevista, en un comentario marginal que hizo en el reducido grupo de los que habían participado del trámite, confesó risueñamente que habían tenido que “encañonar” a los rusos para que les financiaran una acería con capacidad para 700.000 toneladas. Nunca más lo volví a ver. Pocos meses después yo sería derrocado; él encontraría la muerte, años más tarde, en la selva boliviana, empeñado en el estéril intento de “fabricar” una revolución en un medio que desconocía y ante un pueblo sufrido que, como todos los del mundo, aspira a su rendición pero para hacerla por sí mismo, con sus formas propias de participación y movilización.”