Tras el empate en Venezuela, Riquelme y Falcioni se habrían cruzado fuerte en el vestuario. Román ya había criticado el juego de Boca en el verano e incluso el presi Angelici se había metido en la polémica. ¿Problema en puerta?

De no creer. Boca había terminado el 2011 como hacía mucho no lo hacía: un equipo sólido, campeón, invicto, con el regreso a la Libertadores… Pero el inicio del 2012 ya mostró algunos chispasos inesperados, que hasta podrían tirar para atrás lo conseguido. Tras el pobre empate en Venezuela, por debut xeneize en la Copa, los rumores sobre un nuevo cruce entre Juan Román Riquelme y el técnico Julio César Falcioni comenzaron a tomar fuerza y el avión que traslada al plantel de vuelta a Buenos Aires (llega cerca de las 11) podría ser una olla a presión a punto de destaparse.

Román ya había criticado a Falcioni tras los partidos de verano, especialmente en la faceta del juego. Sin embargo, luego de que el presidente Angelici saliera a bancar al técnico, el enganche recapacitó e hizo las pases con elogios al Emperador. O eso parecía. Luego del pálido papel contra Santamarina (sufrió y pasó por penales) en la Copa Argentina, y el cómodo pero austero 2-0 contra Olimpo en el Clausura, el empate contra Zamora parece haber reabierto las heridas.

A Riquelme no se lo vio cómodo en la cancha. Es verdad que Clemente Rodríguez, su habitual partenaire, se lesionó en la previa y fue reemplazado por Roncaglia (acostumbra a jugar por la otra banda). Esto le restó profundidad a Boca, que igual pudo haberlo ganado, pero Riquelme lo sintió. Ya en el vestuario, habrían mantenido un fuerte cruce de opiniones. ¿Seguirá en Buenos Aires?