La perturbada mente de un criminal

La perturbada mente de un criminal
Ryan Brunn, el asesino confeso de la niña Jorelys Rivera, es entrevistado por las autoridades después de su arresto cerca de Kennesaw, Georgia, el 17 de enero de 2012. En una entrevista de tres horas Brunn relata cómo llevó a la niña a un apartamento vacío y por qué decidió matarla. (Foto AP/departamento de policía de Cherokee, Georgia)

ATLANTA (AP) — "No tenía intención de matar a la niña", dijo Ryan Brunn a la policía después de que se declaró culpable de abusar de Jorelys Rivera, degollarla y arrojar su cadáver a la basura. En una entrevista inusualmente franca de tres horas, Brunn relata con detalle cómo atrajo a la pequeña a un departamento vacío y cuándo tomo la decisión de asesinarla.
Los asesinos convictos de niños rara vez hablan con tanta franqueza con la policía y en este caso Brunn le permitió a las autoridades ver cómo funciona la mente de un asesino. Dos días después, Brunn se suicidó en su celda.
"Nunca había hecho algo como esto en mi vida", dijo Brunn, quien relató todo lo que le pasó por la cabeza después del asesinato de la niña puertorriqueña. "¿Me atraparán? No lo creía. Me estaba volviendo tan loco que dejé los guantes y las cuerdas en el piso".
Los guantes de trabajo y los cordones de plástico fueron parte de la evidencia que relacionó a Brunn con el asesinato del 2 de diciembre.
Esa tarde, el empleado de mantenimiento de apartamentos convenció a Rivera de que lo siguiese cuando la niña iba a jugar con unas amigas. Brunn se había dado cuenta de que la niña de siete años había perdido un patín sobre ruedas afuera de su vivienda y le había tomado una foto al patín, que usó para persuadir a la pequeña de que lo acompañase a un departamento.
Una vez ahí, abusó de ella, la golpeó y degolló. Durante tres días, la policía buscó a Jorelys e incluso Brunn se unió a la búsqueda una tarde. Los investigadores la encontraron en un contenedor de basura del complejo de viviendas.
La familia de la menor demandó a los administradores de las viviendas y los acusa de no revisar apropiadamente los antecedentes de Brunn. La demanda señala que Brunn siguió trabajando ahí a pesar de las quejas de los residentes de que pasaba mucho tiempo observando a los niños jugar en la zona de recreos, reportó el diario Atlanta Constitution-Journal. Un administrador del complejo de viviendas no regresó de inmediato una llamada telefónica de The Associated Press.
Brunn estuvo bajo custodia más de un mes antes de declararse culpable y fue sentenciado a cadena perpetua sin derecho a fianza. Casi una hora después de que el juez anunció su castigo, Brunn se sentó en una estrecha oficina y habló con dos agentes de la Oficina de Investigaciones de Georgia (GBI, por sus siglas en inglés).
Dos días después Brunn se suicidó ahorcándose con una sudadera gris cuando estaba en su celda. El video de la entrevista fue dado a conocer la semana pasada a los medios de comunicación.
En la entrevista, los investigadores hurgan en la historia de Brunn y practican diferentes técnicas para ganarse su confianza. Algunas veces lo alientan a que complete frases o pensamientos mientras ellos permanecen en silencio. Otras veces le hacen preguntas dando cosas por sentado, haciendo que Brumm los corrija o les de más detalles.
En determinado momento Brunn dijo que cuando la niña le pidió ir al baño fue que se dio cuenta de que podría ir a prisión si la dejaba ir. Fue cuando decidió matarla.
"Sé que es difícil decirlo, pero no creo que hubiera pasado lo que pasó si ella no hubiera ido al baño", relató Brunn.
Entrevistas detalladas como esta pueden revelar patrones de comportamiento antes, durante y después de un crimen, explica Bob Ingram, un agente jubilado de la GBI que ha realizado decenas de interrogatorios de este tipo.
"Puedes leer libros y estudiar casos, pero pienso que el verdadero aprendizaje ocurre cuando entrevistas a los agresores después del acto", agrega Ingram, quien es profesor de técnicas de entrevista de la policía.
Dustin Hamby, agente investigador de la oficina de Georgia, y quien ayudó a entrevistar a Brunn, de 20 años, dijo que aprendió que los sospechosos jóvenes pueden ser confrontados primero con evidencia física para sacar una confesión más rápidamente.
"Nos dijo que había decidido no decir la verdad, pero le mostramos una foto o los guantes que encontramos en la escena del crimen para que ver si confesaba o admitía que estuvo involucrado", dijo Hamby.
Los investigadores ofrecían sus propias teorías cuando Brunn no daba detalles. Durante un intercambio, los agentes presionaron varias veces para que les dijese por qué la niña tenía cortes profundos en cara y pecho.
"Eras tú que dudabas y querías darte valor y degollarla o tratabas de obligarla a hacer lo que querías o simple tortura", decía Hamby. "Es una de tres, no se cuál y por eso quiero saber".
Brunn insistió en que él no fue responsable de esas heridas.
"Lo hecho, hecho está", dice. "Ya me juzgaron. Pero no sé cómo sucedió esto".
Por momentos aseguró estar confundido por sus acciones. Dijo que no sabía por qué eligió a Rivera, aunque reconoció haberla observado en la parada del autobús y que le atraen las niñas hispanas.
Por otra parte, algunas veces tuvo un recuerdo más claro, como su insistencia en que no violó a la niña, aunque al principio lo planeó.
Entrevistar a un sospechoso o a un asesino convicto puede ser un duelo mental y los oficiales no están seguros de si la persona está alardeando o mintiendo.
Los delincuentes "no quieren decirlo, pero su ego a veces puede más. Quieren decir algo que te permita saber que son extremadamente astutos", dijo Ingram, el ex agente de la GBI. "No quieren meterse en problemas, pero quieren recibir el reconocimiento por lo que han hecho".
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La periodista de The Associated Press Kate Brumback en Canton colaboró con este reportaje.

3 comentarios - La perturbada mente de un criminal

@ELMARAAA +1
violadores asesinos.etc todos son iguales
@bto100x +1
Pobre niña, tipos como éstos no tienen perdon, ni aún cuando hayan muerto...
@Hydeff +1
Ojala se pudra en el infierno... pobre niña