como tenian sexo los dinosaurios
como tenian sexo los dinosaurios

¿De qué forma se apareaban esos mastodontes de hasta 50 toneladas sin aplastarse? Creen que no tenían órganos genitales.

En las ciencias por lo general no hay tabúes. Pero sí abundan ciertos temas de los que no se habla ni largo ni tendido: los estudios cabalísticos y los arranques neuróticos de Newton o cómo Einstein golpeaba a su esposa y nunca reconoció a una de sus hijas. Curiosamente, uno de los asuntos de los que se escribe poco y nada y que usualmente es obviado en libros y documentales es justamente aquel que requiere más imaginación y morbo: ¿cómo se reproducían los dinosaurios? O más precisamente, ¿cómo mantenían relaciones sexuales esas moles de carne y huesos sin aplastarse entre sí? ¿Tenían acaso órganos genitales?

Nadie lo sabe y tal vez nadie lo vaya a saber nunca. Sólo se barajan hipótesis que sirven de consuelo para uno de los enigmas más picantes de la paleontología. Ni la realidad ni el registro fósil mienten: estos bichos antiquísimos, evolutivamente exitosos, dominaron durante unos 160 millones de años el planeta, tiempo bastante extenso durante el cual se reprodujeron frugalmente para huirle al mal mayor que atormenta a toda especie: la extinción.

Que lo hicieron está comprobado. Pero ¿cómo? Los paleontólogos están desconcertados porque los huesos que quedaron en el tiempo no ayudan para nada. “Hasta ahora no se encontraron fósiles de dinosaurios copulando”, indica el paleontólogo Pablo Chiarelli, de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”. “Eran ovíparos y probablemente se reproducían de la misma manera que lo hacen hoy las aves: cloaca contra cloaca.”

Chiarelli se refiere a una cavidad en la que confluyen el aparato reproductor, el intestino y el tracto urinario en las aves y reptiles y que también habría formado parte de la morfología de los dinosaurios, debajo de sus largas colas. Nadie vio estos orificios simplemente porque eran órganos formados con tejidos blandos, de aquellos que no se fosilizan como para llegar a nuestros tiempos.

“No habrían tenido ni vagina las hembras ni penes los machos –dice Chiarelli–. Sólo basándose en sus descendientes modernos, las aves, podremos imaginar cómo se reproducían los dinosaurios.” El dato no es nada trivial: hasta hace apenas unos años, no se sabía cómo determinar si el tiranosaurio desenterrado era él o ella.

Las posturas eróticas de los dinosaurios podrían haber sido de las más diversas y sólo habrían estado delimitadas por el peso y tamaño de los cónyuges. En los dinosaurios chicos como el compsognathus (grande como una gallina), el velociraptor o la famosa archaeopterix, la cosa era más o menos sencilla y rápida: el macho acoplaba su cloaca con la de la hembra –posición conocida como “beso cloacal”– y, en cuestión de segundos, arrojaba su esperma.

El problema estaba cuando eran mastodontes como el braquiosaurio (un herbívoro que medía 28 metros de alto y pesaba 50 toneladas), el diplodocus (de hasta 27 metros y 20 toneladas) o incluso los tiranosaurios. La maniobra habrá sido bastante precisa y cronometrada, por lo que algunos paleontólogos especulan con que los ambientes acuáticos habrían facilitado la performance sexual. Otra conjetura indica que los dinosaurios se reproducían antes de llegar a su tamaño máximo.

En el Museo Jurásico de Asturias, España, los paleoartistas de la compañía Dinokinetics imaginaron la escena y la reprodujeron con dos tiranosaurios como protagonistas. “El montaje se representa como una parada nupcial, en un intento de que la gente trate de imaginar el acto sexual”, dice su fundador, Adolfo Cuétara.

Los misterios recién ahí comienzan. “No sabemos cómo los saurópodos, aquellos apacibles colosos de cuello largo, ponían sus huevos si las cloacas estaban a varios metros del suelo y si les costaba mucho agacharse –advierte Chiarelli–. Algo se les habrá ocurrido. Si no, no podrían haber vivido tanto.”
fuente:http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=8113