La exhibición del poder, a través de los negocios realizados desde la gestión del Estado, fue una constante en Néstor Kirchner, tendencia que le resulta complicado gestionar a su viuda Cristina, y el modelo entró en crisis.

Néstor Businessman


CIUDAD DE BUENOS AIRES (2015). Ningún mandatario reciente de la Argentina exhibió tanto sus virtudes de hombre de negocios exitoso como Néstor Kirchner.

Sus declaraciones juradas anuales demostraron los aciertos de sus emprendimientos inmobiliarios y de sus aplicaciones financieras, en especial con títulos públicos.

Néstor Kirchner no fue productor agropecuario ni manufacturero. Es decir que su aversión al riesgo monetario, condición habitual que acecha a los emprendedores, lo identificó en sus preferencias de atesoramiento. El riesgo quedó para la política, su otra pasión.

Néstor Kirchner millonario resultó una complicación para el discurso político del Frente para la Victoria en su versión menos peronista y más jacobina.

Sin embargo, esa capacidad de acumulación era el mayor motivo de orgullo personal de un líder político que carecía de amigos políticos. En cambio Néstor sí atesoraba amigos dedicados a los negocios: Lázaro Báez, Cristóbal López y Rudy Fernando Ulloa Igor, por ejemplo.

La formación que Néstor Kirchner eligió para Máximo, su hijo primogénito, también se enfocó hacia los negocios. Él ubicó a su vástago en la inmobiliaria-escribanía que atiende los intereses de la familia Kirchner en Santa Cruz, nunca lo envió a una unidad básica. Cuando creó La Cámpora, Néstor lo hizo en función de un uso personal para la disputa con la dirigencia tradicional del PJ, y no por la eventual relación entre esos jóvenes y su hijo Máximo, quien casi no los conocía.

No sorprendería que hoy día las prioridades de Máximo tengan que ver con asegurar el flujo financiero familiar, y que ese objetivo influya en los dilemas de la administración del Estado y los conflictos de gestión que debe resolver su madre Cristina.

Néstor Businessman explica las preferencias del fundador del Frente para la Victoria por Ricardo Jaime y Julio De Vido. El protagonismo de Carlos Zannini en las decisiones políticas es consecuencia de la ausencia de Néstor, igual que el arribo de Máximo a las cuestiones de Estado.

Néstor Businessman distribuyó el poder en función de intereses comerciales, y así marcó el período 2003-2010. Pero ese esquema vacío de políticas entró en crisis ahora porque Cristina Fernández no es una Businesswoman y carece de esquema alternativo. O, de lo contrario, si lo tiene y ya ha iniciado una transición, se le ha complicado y su grupo cercano desconoce los detalles como para asistirla.

Pero el esquema Néstor Businessman, basado en polítia & negocios, provoca complicaciones.

Tres acontecimientos derivados de ese esquema de negocios aprovechando el poder del Estado que permite la política, le han provocado un mal febrero a Cristina Fernández, la viuda.

YPF/Eskenazi. Por algún motivo, Cristina & Máximo han dudado del cumplimiento de los acuerdos de Néstor Businessman y Enrique Eskenazi, por los cuales Petersen, Thiele y Cruz fue beneficiaria de una participación societaria y la gestión de YPF, apalancándose en la distribución de utilidades de Repsol YPF.

> Ciccone Calcográfica. El acuerdo de utilidades de Néstor Businessman, representado aparentemente por London Supply, y Amado Boudou y/o sus amigos, para la impresión de billetes de papel moneda que no puede realizar la Casa de Moneda, incluyó una presión sobre Ricardo Echegaray, director de la Afip para que presionara a Boldt a desprenderse del taller calcográfico. Esa presión dificilmente podría haberla realizado Boudou. El asunto ha derivado en un escándalo de tráfico de influencias y posible enriquecimiento ilícito, con graves consecuencias políticas para la propia viuda de Kirchner.

> Los concesionarios ferroviarios. El tema se remonta a Ricardo Jaime. El acuerdo inicial del entonces secretario de Transporte con los concesionarios fue con Claudio Cirigliano, y dicen que podría aportar información al respecto el ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Juan Carlos Maqueda… El esquema de reintegro a funcionarios públicos de recursos que paga el Estado es una sospecha gravísima que se acumula desde antes de 2003 pero que creció desde entonces. ¿A quién le fascinaba oler los billetes que llevaba los viernes por la tarde el funcionario que hacía demorar la partida del avión de línea hacia Córdoba, demora que derivó en la compra de un jet privado?

Néstor Businessman está castigando el inicio de la nueva gestión de su viuda. Es curioso: en 2008, el inicio de gestión de ella también fue salpicado por otro escándalo de corrupción nunca profundizado. Aquella valija con dólares de Pdvsa, cuyo contenido decidió asumir como propio Alejandro Guido Antonini Wilson, en una fanfarronería de la que luego se arrepintió.