"Día de los Héroes"


Hoy 1º de marzo es una fecha muy significativa en el Paraguay, es el Día de los Héroes, en memoria de todos los paraguayos y paraguayas que ofrendaron sus vidas por la patria; y en especial a los caídos en la última batalla de la Guerra Grande, en Cerro Corá, el 1º de Marzo de 1870.
Aquí va un pequeño cuento sobre el mismo:

1° de Marzo - "Día de los Héroes" - PARAGUAY


Lágrimas de 1870
"¿Y es ésta caballeros, la civilización que nos han traído a cañonazos?"
*


Recuerda con profunda tristeza aquel lejano día; había amanecido un poco fresco, el paisaje era hermoso, un tupido bosque, suelo rojizo, por allí cerca corría un cristalino arroyo...por otro lado...escuálidos soldados, ancianos hambrientos, madres desesperadas queriendo contener las lágrimas de sus famélicos hijos.

guerra
Mcal. Francisco Solano López


Estaban en Cerro Corá, López charlaba amistosamente con un nativo de las sierras de Amambay. Oyó la invitación del nativo a su esposo para que lo acompañara al monte. No supo qué respuesta tuvo, sólo atinó a ver que el cacique se marchaba cabizbajo hacia la inmensa selva; una bandada de verdes pájaros levantó vuelo sobre sus cabezas.

Años después, en su solitario dormitorio, todavía recuerda aquella mañana, observa sus manos, sus uñas, ya marchitadas por el paso del tiempo; era doloroso ver el cuerpo inerte de un compañero de largas jornadas, de noches de amor, de soledad; mucho más desgarrador...abrazar un hijo muerto...su Panchito... tan parecido a su padre. Había cavado la tumba con sus manos, ella sola; quizá hubiera sido mejor haberse arrojado a esa fosa, quizás lo hubiera hecho si le sobraran fuerzas para seguir cavando esa tierra mojada por la lluvia, por la sangre. Oye risas burlonas, atemporales, sonadas a muerte, gritos de triunfo. "A civilizaçao llegou ao Paraguai!", ¡El pueblo que vivía en la barbarie ha sido librado para siempre! ¡Y para siempre, amén! Allí abajo, cientos de miles de almas morían de pena.

No pudo más, la flaqueza había cubierto sus huesos; sigue oyendo carcajadas cada vez más fuertes y llantos cada vez más apagados, más débiles. Los enterró a flor de tierra. Corriendo alocadamente llega junto a la sepultura, encuentra a un soldado brasileño bailando y haciendo piruetas sobre el cadáver de López que no estaba muy bien cubierto. Eran los civilizadores, los libertadores.

"Bien, peleemos hasta que muramos todos", había dicho el Mariscal cierto tiempo antes. Aquel primero de marzo su vaticinio se cumplió.
Ella extraña al Paraguay que fue, quizá nunca volviera a ser como antes; dieciséis años pasaron desde aquella fresca mañana, cada día lo extraña muchísimo más. Fue cuando se nubló su vista e inició un largo viaje sin retorno.

*Palabras pronunciadas por Elisa Lynch, ante la profanación del cadáver de su esposo. Elisa Alicia Lynch falleció en un humilde departamento en la ciudad de París, el 26 de julio de 1886.


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Autor: Jorge Contrera


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