materialismo historico

MATERIALISMO


Para el materialismo no sólo lo real es material, sino que la causa de todas las cosas de la naturaleza y del "alma" humana se explican exclusivamente a partir de la materia y los movimiento de esa materia en el espacio.

El término materialismo designa a toda aquella doctrina que trata de explicar el mundo y la totalidad de lo real fundamentándose en la idea de materia. El primero que utilizó este concepto por primera vez fue Robert Boyle, en un escrito de 1674 titulado "La superioridad y los fundamentos de la filosofía mecánica" y también fue mencionada por Leibniz, que la opuso al idealismo de Platón, para el cual la realidad que fundamenta y es origen causal de todo lo real es la Idea.

El materialismo, sin embargo, no agrupa todas aquellas tesis que, como afirmó Wolff, admiten únicamente la existencia de los entes materiales o de los cuerpos. La insuficiencia de esta definición estriba en que debería llamarse materialistas también a aquellos que admiten la existencia de causas finales (Aristóteles, por ejemplo) o principios racionales de origen divino (los estoicos).

Por lo tanto, para precisar aún más el término materialismo, y siguiendo la definición dada por Nicola Abbagnano en su Diccionario de filosofía, diremos que materialista es toda aquella doctrina que afirma que toda causalidad ha de ser remitida exclusivamente a un principio o entidad material, es decir, que la única causa de las cosas es la materia.

No obstante, pueden diferenciarse distintos tipos de materialismo que agruparemos en las siguientes categorías: materialismo metafísico u atomismo filosófico; materialismo metodológico; materialismo práctico o ético y materialismo psicofísico. Además de esta diferenciación habrá que destacar dos tipos de materialismo muy relevantes por su gran influencia: el materialismo dialéctico y el materialismo histórico de Engels y Marx.

Las cuatro formas elementales de materialismo

El materialismo metafísico


Es aquella teoría que afirma que no existe más substancia que la materia. Sus primeros defensores fueron Demócrito y Leucipo, para los cuales el universo deriva causalmente y está compuesto de infinitos átomos regidos por leyes necesarias producto de los choques de esos átomos entre sí en el espacio vacío. Todos los seres de la naturaleza se explican por combinación de átomos y vacío y su heterogeneidad depende de la diversidad atómica en cuanto al número, la forma, la magnitud y la posición.

Demócrito dotó a los átomos de un principio de automovilidad que los convertía en el origen de todas las cosas, excluyendo así toda causa que no fuera material (finalismo y teologismo), presupuesto que se ha mantenido en todas las formas posteriores de materialismo. Por ejemplo, el atomismo de Demócrito está presente en la filosofía de Epicuro y Lucrecio, así como en las teorías del sensismo o en las del biólogo alemán Ernst Haeckel, que dotó al átomo de un principio de autodesarrollo (vida).

El materialismo metódico

Hobbes utilizó el materialismo como método genético para explicar la realidad, es decir, para analizar cómo se genera algo a partir de sus componentes materiales (corpóreos). En su tratado De corpore, que era una parte de una trilogía filosófica, Hobbes afirma que el único objeto de conocimiento es lo corporal, pues sólo lo que actúa (movimiento) o sufre la acción de otro puede denominarse real. Ni siquiera el alma o el espíritu se sustrae a esta concepción materialista y mecanicista del universo: todo se reduce a cuerpos en movimiento y el conocimiento deriva de la sensación: encuentro de dos cuerpos (el percipiente y lo percibido) que se hallan en movimiento.

El materialismo práctico o moral

Es toda aquella doctrina según la cual los fines últimos a los que se dirige el hombre, aquello que le traerá la felicidad o el bienestar se basa u obtiene a través de bienes materiales (corpóreos). Así, pueden denominarse como tales las prácticas que tienen como guías de la conducta el placer, la salud e incluso la riqueza.

El hedonismo ético de Epicuro se incluye dentro de esta corriente y se halla íntimamente unido a su teoría materialista del universo, aunque, por otra parte, proponía como compensación un sabio cálculo entre los placeres, así como un prudente autodominio como condición indispensable para alcanzar el goce, el placer.
El utilitarismo moral de J. Bentham sigue los principios básicos de la búsqueda de placer, pero entendiendo éste como aquello que conduce a la felicidad al mayor número posible de personas dentro de una comunidad. Dentro de esta corriente encontramos también a J.S. Mill.

El materialismo psicofísico

Es aquella doctrina que afirma que cualquier actividad espiritual humana depende de una causa material, que puede ser entendida en términos de actividad nerviosa o cerebral (fisiología).

Desde la concepción del Hombre máquina de La Mettrie, hasta la obra de David Hartley, Joseph Priestley o Holbach, este tipo de materialismo hace derivar toda función humana de la actividad orgánica, eliminando, por lo tanto, cualquier tipo de dualismo que le otorgue al alma o al espíritu una existencia separada, real, e independiente del cuerpo. Con Huxley y Cllifford, la conciencia y sus estados se convierten en epifenómenos de los procesos orgánicos (nervisosos), que sin embargo, no pueden operar sobre aquello que los ha generado, de la misma manera que la sombre de un objeto nada puede sobre el objeto que la produce.

El materialismo dialéctico y el materialismo histórico

Por materialismo dialéctico (cuya abreviación es: Diamat) se entiende la concepción del mundo mantenida por Engels y seguida por numerosos filósofos comunistas, según la cual sólo existe una realidad material que posee un carácter dialéctico, esto es: la causa de sus cambios y movimientos tiene lugar por la lucha de contrarios inherente a la propia materia y su continua contradicción.

Ahora bien, los cambios que se producen en ese universo material, del cual la conciencia es un epifenómeno, obedecen a tres leyes universales: 1) la ley de la unidad y lucha de contrarios, a partir de la cual se produce todo movimiento y cambio (evolución) en la naturaleza así como su diversificación en multiplicidad de seres; 2) la ley de transición de la cantidad y la calidad y viceversa y 3) la ley de la negación de la negación, que es una síntesis en la que se selecciona lo mejor y más útil a la par que se produce un desarrollo hacia una nueva manera de ser.

El materialismo de Engels es una teoría evolucionista que, tomando elementos de la dialéctica hegeliana, deduce resultados orientados hacia lo mejor: un verdadero progreso, cuyo motor es la contradicción y cuyos cambios cuantitativos surgen de cambios cualitativos.

El materialismo histórico, término elaborado por Engels para denominar el pensamiento de Karl Marx, es una ciencia social de carácter científico que afirma que la causa determinante de toda realidad histórica y social se fundamenta en su estructura económica.

En palabras de Engels, Marx ha probado que " hasta el presente toda la historia ha sido la historia de la lucha de clases; que estas clases sociales en lucha las unas con las otras son siempre el producto de las relaciones de producción y de cambio, en una palabra, de las relaciones económicas de su época, y que así, en cada momento, la estructura económica de la sociedad constituye el fundamento real por el cual deben explicarse en última instancia toda la superestructura de las instituciones jurídicas y políticas, así como de las concepciones religiosas, filosóficas y de otra naturaleza de todo período histórico. Con ello el idealismo ha sido expulsado de su último refugio, la concepción de la historia, y se ha dado una concepción materialista de la historia"

El materialismo dialéctico y el histórico de Marx y Engels fue desarrollado por Vladímir Ilich Lenin en su obra Materialismo y empiriocriticismo, en la que despliega una dura crítica a las filosofías idealistas de Mach, Avenarius, Pearson y otros.

El materialismo se opone a la mayoría de los dogmas cristianos, así como a toda creencia religiosa o metafísica que afirme la existencia del alma y su inmortalidad, favoreciendo el progresivo proceso de secularización que se produjo en Europa a partir del Renacimiento. Como contrapartida, fue el punto de apoyo durante el siglo XIX y principios del XX, de una concepción exagerada y absolutamente optimista acerca de las posibilidades de la Ciencia, optimismo que ha ido adelgazándose en las últimas décadas debido a los nuevos descubrimientos y teorías: la relatividad, la física cuántica o la nueva matemática del caos, por ejemplo.


La concepción materialista de la historia





1.Esta concepción de la historia consiste, pues, en exponer el proceso real de producción, partiendo para ello de la producción material de la vida inmediata, y en concebir la forma de intercambio correspondiente a este modo de producción y engendrada por él, es decir, la sociedad civil en sus diferentes fases, como el fundamento de toda la historia, presentándola en su acción en cuanto Estado y explicando en base a ella todos los diversos productos teóricos y formas de la conciencia, la religión, la filosofía, la moral, etc., así como estudiando a partir de esas premisas su proceso de nacimiento, lo que, naturalmente, permitirá exponer las cosas en su totalidad (y también, por ello mismo, la acción recíproca entre estos diversos aspectos). No se trata de buscar una categoría en cada período, como hace la concepción idealista de la historia, sino de mantenerse siempre sobre el terreno histórico real, de no explicar la práctica partiendo de la idea, de explicar las formaciones ideológicas sobre la base de la práctica material, por donde se llega, consecuentemente, al resultado de que todas las formas y todos los productos de la conciencia no brotan por obra de la crítica espiritual, mediante la reducción a la "autoconciencia" o la transformación en "fantasmas", "espectros", "visiones", etc., sino que sólo pueden disolverse por el derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales, de que emanan estas quimeras idealistas; de que la fuerza propulsora de la historia, incluso la de la religión, la filosofía, y toda otra teoría, no es la crítica, sino la revolución. Esta concepción revela que la historia no termina disolviéndose en la "autoconciencia ", como el "espíritu del espíritu", sino que en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una suma de fuerzas de producción, una relación históricamente creada con la naturaleza y entre unos y otros individuos, que cada generación transfiere a la que le sigue, una masa de fuerzas productivas, capitales y circunstancias, que, aunque de una parte sean modificados por la nueva generación, dictan a ésta, de otra parte, sus propias condiciones de vida y le imprimen un determinado desarrollo, un carácter especial; de que, por tanto, las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace a las circunstancias. Esta suma de fuerzas de producción, capitales y formas de intercambio social con que cada individuo y cada generación se encuentran como con algo dado es el fundamento real de lo que los filósofos se representan como la "substancia" y la "esencia del hombre", elevándolo a apoteosis y combatiéndolo; un fundamento real que no se ve menoscabado en lo más mínimo en cuanto a su acción y a sus influencias sobre el desarrollo de los hombres por el hecho de que estos filósofos se rebelen contra él como "autoconciencia" y como el "Único". Y estas condiciones de vida con que las diferentes generaciones se encuentran al nacer deciden también si las conmociones revolucionarias que periódicamente se repiten en la historia serán o no lo suficientemente fuertes para derrocar la base de todo lo existente. Si no se dan estos elementos materiales de una conmoción total, o sea, de una parte, las fuerzas productivas existentes y, de otra, la formación de una masa revolucionaria que se levante, no sólo en contra de ciertas condiciones de la sociedad anterior, sino en contra de la misma "producción de la vida" vigente hasta ahora, contra la "actividad de conjunto" sobre que descansa, en nada contribuirá a hacer cambiar la marcha práctica de las cosas el que la idea de esta conmoción haya sido proclamada ya cien veces, como comunismo.


2.Toda la concepción histórica, hasta ahora, ha hecho caso omiso de esta base real de la historia, o la ha considerado simplemente como algo accesorio, que nada tiene que ver con el desarrollo histórico. Esto hace que la historia deba escribirse siempre con arreglo a una pauta situada fuera de ella; la producción real de la vida se revela como algo protohistórico, mientras que la historicidad se manifiesta como algo separado de la vida usual, como algo extra y supraterrenal. De este modo, se excluye de la historia el comportamiento de los hombres hacia la naturaleza, lo que engendra la antítesis de naturaleza e historia. Por eso, esta concepción sólo acierta a ver en la historia las acciones políticas de los caudillos y del Estado, las luchas religiosas y las luchas teóricas en general, y se ve obligada a compartir, especialmente, en cada época histórica, las ilusiones de esta época. Por ejemplo, una época se imagina que se mueve por motivos puramente "políticos" o "religiosos", a pesar de que la "religión" o la "política" son simplemente las formas de sus motivos reales: pues bien, el historiador de la época de que se trata acepta sin más tales opiniones. Lo que estos determinados hombres se "figuraron", se "imaginaron" acerca de su práctica real se convierte en la única potencia determinante y activa que dominaba y determinaba la práctica de estos hombres. Y así, cuando la forma tosca con que se presenta la división del trabajo entre los hindúes y los egipcios provoca en estos pueblos el régimen de castas propio de su Estado y de su religión, el historiador cree que el régimen de castas fue la potencia que engendró aquella tosca forma social. Y, mientras que los franceses y los ingleses se aferran, por lo menos, a la ilusión política, que es, ciertamente la más cercana a realidad, los alemanes se mueven en la esfera del "espíritu puro" y hacen de la ilusión religiosa la fuerza motriz de la historia.


3.La filosofía hegeliana de la historia es la última consecuencia, llevada a su "expresión más pura" de toda esta historiografía alemana, que no gira en torno a los intereses reales, ni siquiera a los intereses políticos, sino en torno a pensamientos puros, que más tarde San Bruno [se refiere a Bruno Bauer] se representará necesariamente como una serie de "pensamientos" que se devoran los unos a los otros, hasta que, por último, en este entredevorarse, perece la "autoconciencia", y por este mismo camino marcha de un modo todavía más consecuente San Max Stirner, quien, volviéndose totalmente de espaldas a la historia real, tiene necesariamente que presentar todo el proceso histórico como una simple historia de "caballeros", bandidos y espectros, de cuyas visiones sólo acierta a salvarse él, naturalmente, por la "no santidad" (La llamada historiografía objetiva consistía, cabalmente, en concebir las relaciones históricas como algo aparte de la actividad. Carácter reaccionario). Esta concepción es realmente religiosa; presenta al hombre religioso como el protohombre de quien arranca toda la historia y, dejándose llevar de su imaginación, suplanta la producción real de los medios de vida y de la vida misma por la producción de quimeras religiosas. Toda esta concepción de la historia, unida a su disolución y a los escrúpulos y reparos nacidos de ella, es una incumbencia puramente nacional de los alemanes y sólo tiene un interés local para Alemania, como por ejemplo la importante cuestión, repetidas veces planteada en estos últimos tiempos, de cómo puede llegarse, en rigor, "del reino de Dios al reino del hombre", como si este "reino de Dios" hubiera existido nunca más que en la imaginación y los eruditos señores no hubieran vivido siempre, sin saberlo, en el "reino del hombre", hacia el que ahora buscan los caminos, y como si el entretenimiento científico, pues no otra cosa es, de explicar lo que hay de curioso en estas formaciones teóricas perdidas en las nubes no residiese cabalmente, por el contrario, en demostrar cómo nacen de las relaciones reales sobre la tierra. Para estos alemanes, se trata siempre, en general, de explicar los absurdos con que nos encontramos por cualesquiera otras quimeras; es decir, de presuponer que todos estos absurdos tienen un sentido propio, el que sea, que es necesario desentrañar, cuando de lo que se trata es, simplemente, de explicar estas frases teóricas en función de las relaciones reales existentes. Como ya hemos dicho, la evaporación real y práctica de estas frases, la eliminación de estas ideas de la conciencia de los hombres, es obra del cambio de las circunstancias, y no de las deducciones teóricas. Para la masa de los hombres, es decir, para el proletariado, estas ideas teóricas no existen y no necesitan, por tanto, ser eliminadas, y aunque esta masa haya podido profesar alguna vez ideas teóricas de este tipo, por ejemplo ideas religiosas, hace ya mucho tiempo que las circunstancias se han encargado de eliminarlas.


4.El carácter puramente nacional de tales problemas y de sus soluciones se revela, además, en el hecho de que estos teóricos crean seriamente que fantasmas cerebrales como los del "Hombre-Dios", "el Hombre", etc., han presidido en verdad determinadas épocas de la historia -San Bruno llega, incluso, a afirmar que sólo "la crítica y los críticos han hecho la historia "- y, cuando se aventuran por sí mismos a las construcciones históricas, saltan con la mayor premura sobre todo lo anterior y de los "mongoles" pasan inmediatamente a la historia verdaderamente "plena de sentido", es decir, a la historia de los Hallische y los Deutsche Jahrbücher y a la disolución de la escuela hegeliana en una gresca general. Se relega al olvido todas las demás naciones y -todos los acontecimientos reales y se limita el theatrum mundi a la Feria del Libro de Leipzig y a las mutuas disputas entre la "Crítica", el "Hombre" y el "Ünico". Y cuando la teoría se decide siquiera por una vez a tratar temas realmente históricos, por ejemplo el siglo XVIII, se limita a ofrecernos la historia de las ideas, desconectada de los hechos y los desarrollos prácticos que les sirven de base, y también en esto los mueve el exclusivo propósito de presentar esta época como el preámbulo imperfecto, como el antecesor todavía incipiente de la verdadera época histórica, es decir, del período de la lucha entre filósofos alemanes (1840-44). A esta finalidad de escribir una historia anterior para hacer que brille con mayores destellos la fama de una persona no histórica y de sus fantasías, responde el hecho de que se pasen por alto todos los acontecimientos realmente históricos, incluso las ingerencias realmente históricas de la política en la historia, ofreciendo a cambio de ello un relato no basado precisamente en estudios, sino en especulaciones y en chismes literarios, como hubo de hacer San Bruno en su Historia del Siglo XVIII, de la que ya no se acuerda nadie. Estos arrogantes y grandilocuentes tenderos de ideas, que se consideran tan infinitamente por encima de todos los prejuicios nacionales, son, pues, en la realidad, mucho más nacionales todavía que esos filisteos de las cervecerías que sueñan con la unidad de Alemania. No reconocen como históricos los hechos de los demás pueblos, viven en Alemania, con Alemania y para Alemania, convierten el canto del Rin en un cántico litúrgico y conquistan la Alsacia-Lorena despojando a la filosofía francesa en vez de despojar al Estado francés, germanizando, en vez de las provincias de Francia, las ideas francesas. El señor Venedey es todo un cosmopolita al lado de San Bruno y San Max, quienes proclaman en la hegemonía universal de la teoría la hegemonía universal de Alemania.


El comunismo primitivo


En cierto sentido la revolución neolítica fue progresista para el desarrollo de las fuerzas productivas, para la vida de los hombres concretos supuso, sin embargo, trabajo hasta la extenuación, acaparamiento, desconfianza mutua y egoísmo. Sin embargo, regresar a la infancia del hombre, además de imposible, es indeseable.

Entre los argumentos más frecuentemente esgrimidos contra el socialismo, llama la atención (por su frecuencia pero también por su falta de fundamento) aquel de que el-hombre-es-egoísta-y-las-cosas-siempre-han-sido-así. Esta idea es fácilmente refutable teniendo en cuenta que, aun siendo eso cierto, con más motivo habría que establecer normas que frenaran una tendencia así, de igual modo que es necesario cercenar la libertad del hombre para violar o asesinar semejantes.

Pero no sólo es fácilmente refutable a un nivel filosófico, sino que el propio análisis de la Historia de la humanidad demuestra que, como decía Sartre, el hombre no es ni bueno (Rousseau) ni malo (Hobbes) por naturaleza: el hombre no nace, sino que se hace. Efectivamente, se equivocaba Hobbes y la vida anterior al Estado no era, en absoluto, "la guerra de todos contra todos".

A quienes dicen que jamás podrán cambiarse las cosas porque siempre han sido así no les vendría mal saber que el Homo Sapiens (con la misma capacidad intelectual que nosotros) surgió en África hace unos 200.000 años y que, sin embargo, la propiedad privada de los medios de producción sólo tiene 9.000 años de antigüedad. Por tanto, viendo las cosas con perspectiva, este modo de vida basado en las clases sociales, lejos de ser algo eterno e inevitable, es sólo un breve y minúsculo paréntesis en la historia de nuestra especie.

Antes del neolítico, los hombres vivían en una especie de comunismo primitivo. Pero esto no se debía al mito del buen salvaje roussoniano ni a idealizaciones similares. No es que se hubieran colectivizado los medios de producción, sino que, sencillamente, se desconocía la posibilidad de un uso y apropiación individual de los mismos. El propio modo de vida determinaba otras relaciones sociales: si cazamos un mamut, no es posible atesorarlo y sólo podemos compartirlo antes de que se pudra. Además, al vivir en campamentos nómadas y tener que recorrer largas distancias a pie, la acumulación de posesiones materiales se encontraba rígidamente limitada.

Sólo en el neolítico, cuando el cambio climático obliga al hombre a desarrollar una vida sedentaria y practicar la agricultura, y dado el excedente que por primera vez se produjo (y dado también que convertir una zona improductiva en productiva era una tarea bastante trabajosa) algunos hombres se plantean adueñarse individualmente de las cosechas primero y, más tarde, de la tierra. Un observador imparcial jamás habría podido comprender esa locura de que la tierra, que era patrimonio de todos, pasase a manos de unos pocos. Con el neolítico y la propiedad privada, aparecen también el machismo, la esclavitud y la familia nuclear cerrada (antes, en la llamada sociedad gentilicia, todo el clan era una familia y los hijos no eran criados exclusivamente por sus padres); y, más tarde, para garantizar los nuevos privilegios, aparece el Estado, es decir, cuerpos armados a sueldo de un estrato social.

Si en aquella época las condiciones materiales y el escaso desarrollo de las fuerzas productivas hicieron necesaria la acumulación de capital para aumentar la productividad y que la especie humana subsistiera, hoy, cuando la propiedad de los monopolios llega a trabar unas fuerzas productivas extremadamente modernizadas y cuando el 20% de la humanidad posee el 80% de la riqueza (y viceversa), parece hacerse necesario el socialismo para que el hombre perviva. Pero ese es otro asunto que dejamos para mejor ocasión.

El caso ahora es que esta prehistoria humana, que a algunos les sonará rara, está confirmada por todos (al menos nosotros no conocemos la excepción) los antropólogos, arqueólogos e historiadores, sean cuales sean sus inclinaciones políticas. Además, una de las mejores pruebas se extrae al establecer un modelo antropológico, es decir, al observar el comportamiento de las sociedades paleolíticas actuales (téngase en cuenta que el paleolítico no es una etapa temporal, sino un estadio o nivel de desarrollo). Efectivamente, los antropólogos se quedaron boquiabiertos al observar la vida de los kung!, esa tribu africana cuya lengua tiene ciertos sonidos únicos, los chasquidos. Cazan en grupo y comparten la comida, sólo algunos objetos o instrumentos de caza son privados y en realidad carecen de valor, sus mujeres son respetadas y no están por debajo de los varones, los jefes son en realidad servidores leales y trabajadores de la comunidad que viven al mismo nivel que los demás y son revocables democráticamente

Todo lo contrario de lo que esperaban encontrar. Para un kung!, que un día puede tener suerte en la caza y al siguiente no, la mejor garantía individual es ser generoso con los demás, dar hoy y recibir mañana, vivir del intercambio recíproco.

Y efectivamente no sólo el modelo antropológico, sino también la arqueología, confirman que la vida del hombre (una vida, para más inri, en contacto puro con la naturaleza) fue, hasta el neolítico, una vida comunista. No una vida comunista que haya que idealizar, ya que el hombre, ignorante aún y carente de toda ciencia, divinizaba la naturaleza y llevaba una existencia áspera, peligrosa e incómoda en ciertos sentidos. Pero obsérvese que, aunque en cierto sentido la revolución neolítica fue progresista para el desarrollo de las fuerzas productivas (de no haberse establecido este modo de vida, el ser humano no hubiera podido satisfacer sus necesidades alimenticias en este nuevo entorno ecológico, lo que hubiera significado su extinción), para la vida de los hombres concretos supuso, sin embargo, trabajo hasta la extenuación, acaparamiento, desconfianza mutua y egoísmo. De trabajar cazando, aproximadamente, 7 horas a la semana, se pasó a trabajar mucho más.

Sin embargo, regresar a la infancia del hombre, además de imposible, es indeseable. Considero que la tecnología, de no estar monopolizada en pocas manos, podría garantizarnos una vida realmente idílica. Con este artículo no se propone volver al pasado, sino mirar al futuro. Pero no mirar bajo prejuicios inducidos, no efectuar una mirada metafísica, detenida en el tiempo, sino observar las cosas con perspectiva y en su desarrollo histórico, lo cual nos lleva a la conclusión de que no hay nada escrito en el código genético del hombre, de que las relaciones materiales que se establezcan entre nosotros serán las que nos hagan más o menos egoístas, generosos, buenos o malos; y no viceversa.

El "Marxismo-Leninismo".



Despues del ascenso de Stalin como lider del Partido Comunista se inicio una tendencia ideologica que utilizaria la teoria marxista y la posterior leninista para elaborar un discurso de estado que colocaba a Stalin como el heredero (aunque no el teorico) de estas dos corrientes de pensamiento. Este discurso se basa en la necesidad de un derrocamiento violento del capitalismo a traves de una revolucion proletaria que instaure una dictadura regida por esta misma clase como primera etapa hacia la consolidacion del comunismo a demas de la ecesidad de un partido que lidere y coordine al proletariado en su lucha. Despues de la Muerte de Lenin un gran `porcentaje del Partido comunista sovietico adopto el "Marxismo-Leninismo" como su discurso ideologico y politico ademas de digundir sus ideas a traves de la internacional comunista. Con Stalin esto se hizo oficial. A la vez los Trotskistas condenaban a Stalin como un manipulador de la teoria de Lenin y Marx y adoptaron un "Bolcheviquismo Leninista" como su arma anti-estalinista. Conforme pasaba el tiempo mas teorias se fueron adhiriendo al discurso de Stalin. Posteriormente con la muerte de Stalin el discurso se modifico principalmente en papel de Stalin con la critica de Nikita Khrushchev al "culto de la personalidad" de Stalin y mala interpretacion de las ideas comunistas. En "Los Fundamentos del Leninismo" Stalin definio al discurso de la siguiente manera: "El Leninismo es el Marxismo en la era del imperialismo y la revolucion proletaria. Para ser mas exacto, el Lenininsmo es la teoria y la tactica de la revolucion proletaria, en general, la teoria y la tactica de la dictadura del proletario en particular." La politica stalinista apoyada en Marx y Lenin presentaba varias contradicciones, por ejemplo, la teroria leninista mencionaba a la revolucion del proletario como una revolucion a escala mundial, mientras que Marxismo-Leninismo como dicurso estalinista apoyaba la idea del "Socialismo en un solo pais".

Marxismo-Leninismo-¿Estalinismo?

El Marxismo-Leninismo fue interpretado por Stalin y sus seguidores como la unica forma en que una nacion podia llegar al comunismo. Con el fin del estalinismo se llego a la conclusion que lo Marxismo-Leninismo (no Marx y Lenin) hizo fue acentuar la idea de estado proletario como fruto de la revolucion y no como una "breve" etapa historica en la que el estado ya no seria necesario al haber desaparecido la idea de "clases sociales". El estado estalinista con su discurso marxista-leninista se conviertio en un gobierno ideaista al colocar a Stalin como el heredero intelectual de Marx y Lenin siendo el primero el lider unico y perfecto. "Stalin es el socialismo". Tanto Trotsky como Stalin y muchos otros lideres y seguidores socialistas se preguntaron que fue lo que Lenin "quizo decir". Stalin explicaba que la practica y el entendimiento de Trotsky eran contrarios al leninismo, mientras que Trotsky catalogaba al marxismo-leninismo de Stalin como una falla o una "Revolucion Traicionada". Con la desaparicion del regimen estalinista Nikita Kruschev fue criticado por Mao Zedong (Tse-Tung) como un burgues traidor a la revolucion. Posteriormente Khrushcev y algunos sectores del mismo gobierno chino declararaian a Mao como un renegado hacia el Marxismo-Leninismo.
"El camarada Stalin posee un enorme poder concentrado en sus manos, y no estoy seguro que siempre sepa como utilizar ese poder mesuradamente." Lenin, 24 de Diciembre de 1922.

Se debe entender al marxismo-leninsimo no como una teoria pura de Marx y Lenin, sino como un discurso instaurado por Stalin que en ocasiones seguia las teorias de estos pensadores y en otras solo servia para adornar el regimen . Stalin fue un comunicador y no un teorico. Sus escritos servian para informar al pueblo acerca de la ideas socialistas y vanagloriarse como el continuador de la revolucion iniciado por Lenin. Algunos creen que siguio las politicas de Lenin, mientras que otros opinan todo lo contrario. Los criticos califican al regimen de Stalin como una "Dictadura Ortodoxa" en la que el estado acabo interviiendo en todas los aspectos del pais y se extendio como una dictadura de un solo hombre en lugar de imponer una "dictadura de los trabajadores" y disolverla para crear una sociedad comunista en todos los sectores. Antes de su muerte, Lenin ya se habia dado cuenta de lo terrible que podia llegar a ser Stalin si alguien no le ponia un alto. Entre Diciembre de 1922 y Enero de 1923 Lenin busco el apoyo de Trotsky en contra de Stalin y sus aliados. Lenin se oponia a la vision estalinista de monopolio estatal y comercio exterior y en especial a sus poiticas nacionalistas en Georgia. Mas adelante Lenin buscaba reducir la burocracia y restaurar la democracia interna de partido. Tambien habia una oposicion a la dictadura de una persona. Stalin llegaria al poder por los errores de sus rivales (Trotsky y Bukharin), sus bien planeadas intrigas politicas y por la suerte. El estalinismo no es una continuacion del marxismo-leninismo y mucho menos su conclusion.
"Stalin es demasiado agresivo y esto es imperdonable en el puesto de Secretario General. Por eso le propongo a los camaradas remover a Stalin del puesto y reemplazarlo con alguien que difiera en todos los aspectos, alguien mas paciente, mas leal, mas educado y mas considerado." Lenin, 4 de Enero de 1923.


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FUENTES:


http://www.cibernous.com/glosario/alaz/materialismo.html

http://www.webdianoia.com/contemporanea/marx/textos/marx_text_historia.htm

http://lahaine.org/index.php?p=15708

http://stalin-enah.angelfire.com/marxismoyleninismo.html

15 comentarios - materialismo historico

@CountryMan
sabes que? te voy a dar 10 porque esto me sirve para estudiar, gracias man
@vintage588
muy interesante



aunque no concuerde con las ideas que tenia marx el articulo parece muy bueno

lo voy a leer



cuanto habra costado la estatua de la cabeza?
@fedeglus
No acuerdo a Carloncho Marx, pero van puntos porque sirve para estudiar. + 5
@ide_m
¿quien es el unico ser materialista?

el humano



¿quien es el unico ser problematico?

el humano
@p0ster
muy interesante man

es un buen dato para analisar

gracias!!
@_Zutroy_
+5 por el esfuerzo..
@Exellent
+8 para q llegues a full :d
@valentinxxx
en gran hermano una boluda criticaba a marx diciendo que le habían dicho que era una materialista...



muy bueno. para entender un poco mejor tendrías que hacer un post sobre el idealismo