Mitos sobre animales


La mayoría de las personas sabe menos de los animales de lo que les gustaría creer, y se apoyan en una serie de creencias populares… que muchas veces son falsas.
Y para muestra, en esta lista encontrarán datos equivocados sobre diferentes animales que la cultura popular o el boca a boca se ha encargado de perpetuar, aunque sean falsas.




Los lemmings son suicidas


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La mayoría de las personas conocen a los Lemmings por el famoso videojuego, en el que los pobres animalitos caminaban a un destino cruel sin pensárselo demasiado. Con el pasar del tiempo, se ha extendido la creencia de que estos animalitos carecen del sentido del peligro, “son como Lemmings”. Nada más lejos de la realidad: son animales normales sin ningún tipo de impulso suicida.


Las avestruces entierran la cabeza para ignorar el peligro

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Los dibujos animados nos han enseñado que, en caso de peligro, un avestruz entierra su cuello en la arena o suelo. “Ojos que no ven, corazón que no siente”, deberán pensar. Por supuesto, estas gigantescas aves no son tan estúpidas, y no esconden el cuello, sino que salen corriendo a toda velocidad… o se lían a picotazos y patadas, según la amenaza.



Los peces son desmemoriados

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Es algo que les dicen a los más despistados, comparándonos con los pececillos que tenemos en casa, cuya memoria apenas dura unos 3 segundos, cómo nos dejó bien claro ‘Nemo’. Si así fuera, sería sorprendente su supervivencia. Por suerte para ellos, los pececillos tienen una memoria que puede remontarse a varios meses en el pasado, y hasta pueden aprender algunos truquitos de un entrenador con paciencia.



A los ratones les gusta el queso

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En este caso la culpa no es del todo de los animadores de Dixie y Pixie, TOM y Jerry… sino que se remonta unos siglos más atrás: en la Edad Media solían encontrarse ratones comiendo la corteza del queso, pero probablemente se debiera a que era el único alimento al que podían acceder, la carne solía colgar, salada, y el grano estaba guardado en barricas. De haber podido elegir, el roedor hubiera preferido alimentos con cierta concentración de azúcar, como fruta o grano. Además, su buen olfato hace que los intensos aromas que emiten los quesos les parezca algo repelente.



Los murciélagos son ciegos…

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… pero se orientan con su radar. Sí, pero no. Lo del radar es verdad. Pero sus ojos funcionan: son algo sensibles a la luz, pero ellos pueden verte perfectamente. Y tanto que lo hacen: de hecho tienen una excelente visión nocturna.



Los camaleones cambian de color para adaptarse a su entorno

Falsos


“El camaleón, cambia de colores según la ocasión”, que decía la canción. Pero la ocasión no la dicta el entorno, sino su salud, temperatura, luz y el humor que tengan. El camaleón pantera, por ejemplo, cambia a amarillo si se enoja o va a atacar, es una advertencia para que los otros camaleones. Hay otros que adquieren colores brillantes… para atraer a la hembra. Otros, adquieren un color negro cuando hace frío (para absorber mejor la luz del sol) o blanco si tienen calor (para reflejar esta misma luz). Y la mayoría tiene una gama limitada de colores entre los que variar.



Un año perruno equivale a siete años humanos

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La cosa no es tan sencilla, ni mucho menos. Cada tipo de perro envejece de una manera, y los perros pequeños y medianos (menos de 25 kilos) lo hacen más despacio. Estos tardan 10 años en llegar a la vejez, con lo cual la equivalencia es de unos 5 de sus años por uno nuestro. Sin embargo, los perros grandes, la alcanzan mucho antes, con lo cual hay que calcular que variar la fórmula y considerar aumentar la cifra a unos 6 o 7 años.



Los toros sólo ven el rojo

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Es un mito. Los toros no distinguen entre los colores, y si reaccionan ante el capote… es por los movimientos del propio torero, al sacudir la tela. La muleta es roja simplemente para disimular mejor la sangre en la última suerte, cuando el torero va a entrar a matar. Y porque así salen mejor las manchas en el lavarropas.



Las langostas no se acoplan de por vida

El orígen del mito no se conoce completamente, pero este mito fue popularizado en un episodio de Friends (Episodio 2.14) donde Phoebe dice Ross es de Rachel "langosta" y continúa diciendo que es "conocido el hecho de que las langostas se enamoran y se aparean de por vida" ...

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Langostas machos más o menos pasan su tiempo diario que salen de sus guaridas pequeñas y pelean con los demás machos. Una langosta de sexo masculino se impondrá por sobre los otros machos de la zona. Esta langosta macho entonces tendrá el privilegio de aparearse con todas las langostas hembras en la zona. Curiosamente, las langostas parecen ser capaces de seguir la pista de donde viven todas las otras langostas en el área. Así que todas las langostas hembras, cuando están listos para aparearse, se van alineados a la puerta del macho dominante en su región.

Sólo hay un problema, la langosta macho no tiene ningún interés en el apareamiento. Prefiere salir a luchar un poco más con los otros machos. Las hembras, sin embargo, tienen sus maneras para convencerlo. En este caso, lo hace por su esencia, gracien la lucha temporalmente.



Visión del perro

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Pobres perros, para siempre vive en su mundo triste, blanco y negro.
Los perros ven el color, pero no del todo como nosotros.
La mayoría de los seres humanos ven los tres colores primarios, pero los perros se limitan a dos, pueden ver los azules, pero el resto del espectro de colores no pueden distinguirlos .
pasaron varios millones de años alimentándose de los objetos de color rojo sobre un fondo verde y lo puso bastante bueno en eso, pero los ojos caninos no son ojos de mono y su perro, si no es azul, es del mismo color.



Los koalas son osos

Mitos sobre animales


¿A quién no le gustan los koalas? En realidad, a muchos de los que se han cruzado en su camino, puesto que estos pueden defenderse ferozmente.
Esto tampoco es cierto: Los koalas, a pesar de su graciosa forma que puede recordar a Bu-Bu, son marsupiales, y crecen en la bolsa de su madre (que, por cierto, se abre hacia abajo y no hacia arriba, como los canguros)



Al cortar una lombriz de tierra en la mitad, se obtienen dos.

Las lombrices de tierra son biológicamente complejos como cualquier insecto. Ellos también tienen la cabeza y la cola y (más importante) sistemas completos para comer y metabolizar los alimentos. Tienen cerebros y corazones, todo el rollo.

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El mito proviene probablemente de un simple malentendido. Las lombrices de tierra, como la mayoría de los insectos, tienen capacidad de regeneración, pero no tan avanzada como pensamos. Así que si se corta parte de la cola de una lombriz de tierra, podría ser capaz de volver a crecer un reemplazo de retraso en el crecimiento. Y lo hacen seguir adelante después de haberlos reducido a la mitad, pero eso es sólo porque ambas partes se retorcían de dolor mientras las señales nerviosas se disparaban, con el tiempo muere.



A los conejos no les gustan las zanahorias

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Las zanahorias están tan asociadas a los conejos como las espinacas a Popeye. Pero igual que Popeye no podría sobrevivir comiendo solo espinacas y tendría el nivel de hierro por los suelos, si a un conejo se lo alimenta con zanahorias lo más probable es que muera de inanición.
Un conejo que se precie no va rechazar una buena zanahoria pero, si puede elegir, seguramente prefiera comerse las hojas verdes que la raíz naranja, una mezcla de pienso, forraje verde y heno.

El mito del conejo adorador de las zanahorias proviene, como tantos otros, de la TV y el cine. En 1934, Clark Gable protagonizó en una comedia romántica titulada ‘Sucedió una noche’. En una de las escenas, Gable aparecía masticando una zanahoria, ante la atónita mirada de Claudette Colbert. A los animadores de Bugs Bunny les hizo gracia la escena, así que parodiaron al dentudo galán dotando al conejo dibu de la zanahoria que acabaría convirtiéndose en su atributo más notable.



Los camellos (y dromedarios) guardan agua en la joroba

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Tiene sentido, ¿verdad? Estos animales almacenarían el preciado líquido en su lomo, permitiéndoles sobrevivir en el desierto.
Tampoco es cierto: los camellos almacenen grasa, gracias a la cual pueden pasar hasta 3 semanas sin comer. Gracias a eso, y a su capacidad de enfriar su cuerpo y evitar la deshidratación durante largos períodos de tiempo, son capaces de aguantar la dura vida en esos inhóspitos parajes.



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