Trucos para la segunda oportunidad de noviazgo o pareja

Algunas parejas que han roto se sienten tentadas a restablecer su antigua relación amorosa después de transcurrido un tiempo del fracaso sentimental. ¿Serán felices, ahora definitivamente, o su reencuentro se transformará en la antesala de otra separación?

Cuando la llama se apaga

Marta y Roberto se han separado hace ya varios años. Las llamas de antiguos conflictos y discusiones se han apagado y las sombras del desamor se han disuelto. Se mantienen en contacto y ambos tienen sentimientos encontrados: ahora que ya no están juntos, a veces tienen ganas de volver a estarlo.

Ahora creen, en contra de lo que afirma la sabiduría popular, que las “segundas partes pueden ser buenas”. Confían, más con el corazón que con las ideas, en que la relación que no funcionó en el primer intento, podría tener éxito en el segundo.

¿Les aguarda una “luna de miel”, como imaginan y casi paladean? ¿O por el contrario se encontrarán ante una “perversa luna de hiel” como reza el titulo en español de película “Bitter moon”, en la que el director de cine Roman Polanski, narra la amarga historia de un matrimonio inglés que intenta reflotar su relación en crisis?

Honestidad y mucha comunicación

De acuerdo con el Doctor Brian Parker, experto en sexo y relaciones de pareja para www.foreverpleasure.com, ya sea que la causa por la cual se separaron haya sido una infidelidad, una gran pelea o simplemente querer crecer por separado, resulta una buena idea buscar terapia tanto individual como en pareja para hacerle frente a cualquiera de estas cuestiones que se hayan quedado pendientes.

"Si tu y tu pareja están pensando en estar de nuevo juntos, necesitan ser honestos y abordar las preocupaciones del pasado para tener una relación exitosa en el futuro. Tienen que hacer todo lo posible para reconstruir la conexión que alguna vez tuvieron, trabajar en la comunicación, aprender a confiar y respetar al otro", finaliza Parker.


Según los psicólogos de pareja, para que una reconciliación resulte positiva y pueda evolucionar hacia una relación sólida, lo cual no es frecuente pero tampoco improbable, hay que tener en cuenta una serie de factores:

• Es necesaria una reflexión sobre la primera etapa.
Antes de dar un paso tan importante como es la reconciliación afectiva, es fundamental una reflexión conjunta en la que se analizará cuáles son los fallos que condujeron a la ruptura y si siguen vigentes, si existen nuevas condiciones o realidades que permitan augurar el éxito, y si el deseo de reiniciar una vida juntos es mutuo. Este paso, en si mismo, servirá de “banco de pruebas” de la futura relación.

• Elimina los espejismos.
Algunas parejas vuelven a intentar reconciliarse por miedo a la soledad, a las penurias económicas, a no ser capaces de tener otra relación o a las presiones de la familia. No lo hacen por verdadero amor o porque compartan un proyecto de vida en común. En esos casos, incluso si siguen sintiéndose atraídos sexualmente el uno por el otro, hay pocas posibilidades de que la relación prospere.

• Evita esconder la cabeza como el avestruz.
Si no se han descubierto, asumido y solucionado los problemas o conflictos que condujeron a la primera ruptura, es inevitable que la crisis vuelva a surgir, y esta vez será más virulenta y la separación definitiva. Pensar que los problemas se resolverán más adelante o que “el otro cambiará” nunca funciona; es un auto engaño.

• Sin cambios no hay futuro.
Para retomar una relación con posibilidades reales y no ficticias de éxito, ambos deben estar bien dispuestos a realizar cambios de conducta y de actitud, a intentar que la relación vuelva a desarrollarse con naturalidad, a realizar todos los esfuerzos necesarios para que funcione y a dialogar para identificar las piedras que hay en el camino y quitarlas.

• Es conveniente hablar claro.
En lugar de “leer la mente al otro” o “esperar que se de cuenta por sí solo” de algo, es preferible realizar peticiones directas, sencillas y concretas, del tipo “Me siento mal cuando no tienes en cuenta el esfuerzo que hago” ó “Me gustaría que me abrazaras con más frecuencia.

• Con paciencia y plazos realistas.
Para no desmoralizarse ante los inevitables malentendidos e inconvenientes que van a surgir, propios de todas relación humana, hay que tener presentes que la reconciliación es un proceso de cambio prolongado, que requiere esfuerzo y paciencia. Es conveniente marcarse un plazo de seis a nueve meses, para ver si la pareja sale a flote o naufraga.

Fuente: http://www.univision.com