Explorar Europa con un robot submarino, un reto para la exploración espacial







Explorar Europa con un robot




Gracias a sondas espaciales como la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), la Mars Pathfinder o el telescopio espacial Hubble, los científicos han podido recopilar gran cantidad de información sobre nuestro Universo e, incluso, captar planetas que quedan fuera de nuestro sistema solar. Dentro de nuestro sistema solar aún queda mucho por explorar y, desde hace algún tiempo, los científicos tienen el foco puesto en Júpiter y sus lunas, concretamente en la luna Europa. La sonda Galileo hace tiempo aportó datos que mostraron que la superficie de Europa posee una capa externa de agua de unos 100 km de espesor en la que habría una capa de hielo y debajo habría agua salada en estado líquido. Steve Squyres, investigador de la Universidad Cornell y responsable del proyecto Opportunity de la NASA (que aterrizó con éxito en Marte), cree que el siguiente gran reto a abordar es el envío de una sonda que deposite un robot submarino en Europa que permita explorar su océano.

La idea la comentó ayer durante una conferencia en Texas titulada Nuclear and Emerging Technologies for Space en la cual se refirió a este reto como “el santo grial de la exploración espacial”. El proyecto es bastante ambicioso pero, en los tiempos que vivimos, es algo a abordar a muy largo plazo y sería bastante complejo encontrar financiación (al menos bajo mi punto de vista).

Squyres, durante su ponencia, desarrolló algo más este reto para la exploración espacial y, según su visión, podría ser un “lugar habitable”. La luna Europa es algo más pequeña que nuestra Luna pero que tenga agua líquida bajo el hielo es un factor de gran interés porque, tomando como ejemplo el Lago Vostok, quizás ser un entorno en el que encontrar vida y, para comprobarlo, habría que enviar una sonda allá.

Si te pones a hacer cálculos sobre Europa, los resultados muestran que debe haber actividad hidrotermal, es decir, es posible que exista actividad volcánica en ese fondo marino. Es una oportunidad para buscar un entorno potencialmente habitable en otro mundo




Europa




¿Y cómo se podría articular una misión así? El reto no es nada simple y, desde un punto de vista tecnológico, se deben superar algunas dificultades:

Es necesario un sistema que permita transportar la sonda a la superficie helada de Europa. Después, hay que atravesar una capa de 10 kilómetros de espesor de hielo y, una vez ahí, la sonda debería servir de submarino que sea capaz de llegar hasta el fondo marino para poder explorar qué hay allí

Las misiones a Júpiter, por desgracia, tienen unos presupuestos estimados bastante altos, muy por encima de la asignación que la administración Obama le ha dado a la NASA este año y, seguramente dadas las perspectivas económicas, el presupuesto tenderá a contraerse aún más. Una lástima que, por ahora, no se pueda abordar esta misión porque, desde luego, el reto es fascinante.





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