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Lluvia de peces? sí, en Honduras (Real)

En el centro de Honduras se encuentra Yoro, donde el tiempo
camina tan despacio y en donde la realidad se funde con la fantasía,
a tal grado que cada año ahí se vive una supuesta lluvia de peces, suceso que se ha intentado explicar hasta con una leyenda.
Lluvia de peces? sí, en Honduras (Real)



Cada vez que veía al cielo cubrirse de nubarrones, mis esperanzas de que cayera un buen chaparrón crecían más y más.

Y no tanto porque necesitara la llovizna, sino porque ansiaba ver la casi legendaria “lluvia de peces”, la que me hizo viajar casi 600 kilómetros desde San Salvador hasta llegar a la cabacera departamental de Yoro, que también se llama Yoro.

Ese fenómeno climatológico, meteorológico, natural —o como quieran llamarlo— es real, no es ninguna quimera ni ningún cuento, y todo comienza cuando hacia el suroeste del poblado, por donde está el cerro Yoro, el cielo es cubierto por una nube tan negra, que hasta infunde miedo a cualquiera que la vea, un nubarrón que los científicos llaman “cumuloninbus mammatus” debido a que su base tiene la apariencia de mamas.

¿Qué día sucede exactamente? Eso nadie lo sabe, ni los más ancianos que ya han disfrutado la lluvia de peces por más de 60 ó 70 años. Simplemente ocurre cualquier día entre junio y julio de cada año, y eso es lo único certero.

Uno de los testigos de ese prodigio es don Miguel Rafael Aguilares Espinoza, un viejo bonachón de 79 años y de un carisma natural. Pues este señor es originario de Choluteca (Honduras), pero por cosas del amor se estableció en Yoro.

Él, al igual que otras personas, era de los incrédulos en cuanto al tema de los peces, a pesar de que desde la escuela ya les informaban de ese suceso.

insólito

“Yo había escuchado, pero nunca me imaginé por qué sucedía y cómo se daba”, menciona. Él recuerda sus primeros años en Yoro: “Me decían de la lluvia de peces; llovió aquí o allá, pero yo siempre dudoso no lo creía...”.

“Pero una vez —dice don Miguel—, allá por 1963, con unos amigos fuimos a cercar un terreno de cinco caballerías... Entonces montado en un caballo les llevaba la comida para la semana.

Cuando regresaba, a eso de las 2:30 de la tarde, ahí por donde caía el avión (una antigua pista de aterrizaje que le llaman El Pantano), se puso una tormenta bien rara al lado de donde nace el sol”.

“Con una nube negrísima espesa, el viento se hacía cada vez más fuerte, y se empezaban a escuchar los rayos; entonces empezó a caer una tormenta demasiado fuerte, por lo que me puse el capote y seguí cabalgando.

“De repente el caballo se torcía para un lado, para el otro, no quería caminar recto, entonces sentí en el sombrero algo y vi en la sabana el revoloteo de algo que brillaba... Eran los peces. Yo nunca había visto algo así, yo había escuchado que aparecían, pero no sabía cómo”.

“No eran peces grandes; era una especie de sardina plateada que venía con el agua. Cuando empezó a bajar la tormenta continué el camino, pero observaba que en el agua que corría se miraba un revoloteo de pececillos que sacaban la nariz para agarrar aire”.

“Ver eso me impresionó, porque yo era uno de los escépticos. Después les dije a los niños a que fueran a pescar y ellos iban a traer canastadas de peces, y hasta tuve la oportunidad de comer de eso...

lluvia

El sabor, eso es algo especial; no se iguala a los otros pescados; varias veces lo he comido. Para mí esto es un misterio que Dios le ha dado a este pueblo”, menciona don Miguel con aquella seguridad convencedora y que ahora le permite decir que la lluvia de peces ya es natural para él.

Peces para el hambre

Otro de los testimonios de la lluvia de pescados es el de Eda Celina Rodríguez viuda de Maldonado, una septuagenaria simpática que con mucha lucidez recuerda su primera experiencia con los peces.

“Mi primera lluvia de peces, eso fue lindo, tenía seis años. Con mi abuela andábamos en un rezo por El Pantano cuando allá nos agarró el vendaval. Viera (hubiera) visto, llovió con truenos, rayos, vientos, un vendaval completo. Cuando pasó la lluvia, veníamos de regreso como a las tres y media de la tarde y vimos la correntada de agua que llegaba a una laguna, y esa agua estaba llena de peces. Viera qué lindo brincaban los pececitos”.

“Como antes se usaba un manto para los rezos, mi abuela metió el manto en el agua y agarró los pescados. Yo me puse nerviosa y mi abuela me dijo: ‘Esta es la bendición que Dios nos manda no te pongás así’.

“Nosotros como todos los años sabemos que en el mes de junio se da, y cuando empezaban los vientos fuertes, mi papá decía: es la lluvia de peces, y ya tenía lista las alforjas para ir a traer pescados”.


peces

Fuente:
http://www.elsalvador.com/hablemos/2004/110704/110704-4.htm

más info:
http://es.wikipedia.org/wiki/Lluvia_de_peces_en_Yoro

lo mas loco, es que solo una especie de pez, tipo sardina.. ni un sapo ni nada..
http://www.pasarmiedo.com/lluvia_peces.php

16 comentarios - Lluvia de peces? sí, en Honduras (Real)

@titilatesei
INCREIBLE... LUVIA DE PECES ... LOQUISIMO..
@Peter_Griffin
tambien juan luis guerra desea ke llueva cafe del campo...
@correforest
Estaría bueno verlo en el lugar...
@arson
aunque usted no lo crea
@aburame_shino05
Asi es pai en nuestro pais llueven peces increible fenomeno
lluvia de peces
@Lag_01
REPOST y DENUNCIADO...