Adicciones extrañas casos reales



1) adiccion a la gasolina

Se llama Shannon y su adicción a la gasolina ha conmocionado a los telespectadores de Estados Unidos.

Adicciones extrañas

"Provoca emoción en un primer momento y luego, se quema la parte posterior de mi garganta", dice Shannon describiendo su hábito tóxico que alcanza hasta 12 cucharaditas por día.
"A pesar de que me duele, me hace sentir bien ", asegura la joven, que para saciar su adicción o lame la tapa del bidón o la bebe directamente de la lata, la que dice es su forma favorita. Su madre asegura que al principio no podía creer la adicción cuando su hija le contó lo que le sucedía, sin embargo, se dió cuenta de la veracidad de sus palabras cuando notó el olor innegable de la sustancia en el aliento de su hija.
"Beber la gasolina puede causar quemaduras, vómitos, diarrea y, en cantidades muy grandes, la somnolencia o la muerte,"

La adicción de Shannon a beber gasolina se conoce días después de que un hombre de Carolina del Norte muriera después de beber accidentalmente de un bidón que contiene el mismo líquido.

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2) adiccion emocional y sexualmente hacia su auto.

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Nathaniel, un joven hombre que ama a su auto… en el sentido romántico de la palabra… y también en el sexual. Así es, leyeron bien. Este tipo tiene una relación intima con un objeto inanimado.
Nathaniel vergonzosamente “sale del closet” frente a su padre y le explica que él está en una relación emocional y sexual con “Chase” (el nombre del auto). El padre no parece volverse loco de ira tras la revelación de su hijo, pero tampoco logra comprender del todo lo que acaba de escuchar.
Ah y por cierto, si aun están rascándose la cabeza y preguntándose como es que Nathaniel puede mantener una relación sexual con su auto, no se preocupen, el nos lo aclara bastante bien; se lo frota contra el auto y luego él comienza a mast....

3) adiccion a beber esmalte de uñas.

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Cinco años atrás Bertha sintió curiosidad por probar cómo sabía el esmalte de uñas, al sentirse atraída por su olor. Desde entonces su adicción se ha intensificado, llegando a consumir hasta cinco frascos al día.

"Tengo diversas formas de tomarlo, directamente del frasco o pintándome la lengua con el pincel. El color hace que cada esmalte sepa diferente, mi color favorito es el azul", confiesa la mujer, quien admite que los esmaltes con escarcha son sus preferidos.

"Cuando lo tomo estoy brillando en el estómago y por fuera", argumenta.

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Al interior de su casa puede tener cerca de 15 frascos a la mano, y estima que esta debilidad le ocasiona un gasto de 75 dólares por semana.

"Si no tengo esmalte me vuelvo loca. Lo intenté por un día y no pude", confiesa.

Su madre es la más preocupada por este extraño patrón de conducta. "Ella es capaz de hacer todo por conseguirlo. Incluso robar el mío o el de sus hermanas", lamenta.

El esmalte de uñas contiene químicos que también se emplean para fabricar otros materiales como plásticos e incluso explosivos. Sus componentes pueden causar daños en el sistema reproductivo, además de otros problemas neurológicos y la gran posibilidad de desarrollar cáncer.

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4) adiccion al jabon.

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Ha comido más de 1000 piezas de jabón por haber desarrollado una extraña adicción durante su embarazo.
Nicole Bonner, de 22 años, sufre de un desorden llamado “pica” el cual causa que la persona que lo sufre, por lo general niños y mujeres, coma objetos no comestibles.
Según declaraciones de la mujer, ha pasado de comer un jabón y medio por día a sólo medio por día desde que su extraña adicción comenzó.
Nicole cuenta que una vez llevó en un tupper trozos de jabón cortados embebidos en salsa de tomate.
Especialistas dicen que ingerir jabón puede causar graves lesiones en el intestino ya que el organismo no está preparado para digerir esos componentes. Nicole se encuentra luchando contra esta adicción para no perjudicar su nivel de vida.

5) adiccion al plastico

Kaylin se define como una chica normal de 18 años que esconde un extraño secreto: no puede evitar comer plástico. Su afición a la ingesta de este material empezó cuando tenía unos siete años y ha llegado hasta tal punto que la propia joven reconoce que es víctima de una extraña adicción.
“No es por cómo sabe el plástico, sino la manera en que lo como, pues es duro y suave al mismo tiempo”, asegura Kaylin.
Durante los últimos once años, la joven se ha comido 12 mandos de control remoto, más de 5.000 adornos de pulseras, más de mil espadas de coctel, cien tenedores, una decena botellas de agua, dos chupetes de bebé o unas 50 perchas, entre otros muchos objetos de este material. Así, hasta alcanzar las alrededor de 60.000 piezas que se estima que ha consumido en todos estos años.

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Ademas, otros tipos de adicciones...

- CrackBerry: Como lo dice su nombre, es la afición a la BlackBerry. Los expertos dicen que ésta se da porque alimenta el ego y hace sentir a las personas importantes.

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- Obsesión por los funerales. No tiene un nombre en particular. La historia más conocida de esta dependencia es la de un brasileño llamado Luis Squarisi quien sufre lo que él llama una adicción a los funerales. Tiene 42 años y durante los últimos 20 ha asistido a todos los entierros de su pueblo; incluso, ha dejado su trabajo para poder alimentar a su "vicio".

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- Geofagia: Es la práctica de comer tierra o el suelo sustancias similares, tales como arcilla y yeso, con el fin de obtener los nutrientes esenciales como el azufre y fósforo del suelo.

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- Adicción a la cirugía cosmética: Los pacientes no se sienten nunca conformes con su aspecto y no paran de entrar al quirófano hasta no verse "perfectos" (lo que jamás van a lograr, según ellos).

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- Pagophagia: Es una obsesiva necesidad de masticar hielo. Científicos señalan que puede ser una señal de bajo contenido de hierro en la sangre.

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