No sé cuál es el animal que corresponde a 2008 en el calendario chino; pero, desde luego, en todo el mundo, agosto, estos días, son días de chinos… de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Así que, una entrada más relacionada con la ceremonia de inauguración de los juegos de Beijing 2008.

En China, en todas partes a veces, pasan estas cosas. Leo en Timesonline que la preciosa niña de 9 años que cantó en la ceremonia de inauguración de los juegos de Beijing 2008 la “Oda a la Madre Patria”, cautivando al mundo con su voz y su candor…¡pues que no cantó! Era un playback.

Trampa en la inauguración de Pekín 2008


Lin Miaoke, que así se llama la chiquilla, puso la imagen y los labios en movimiento sobre la canción que, realmente, cantó otra niña: Yang Peiyi, de siete años. Esta última, cantó y grabó la canción pero no pudo aparecer en la ceremonia porque, pobrecilla, era más fea, regordeta y… ¡estaba mellada!

Al parecer, según leo en TO, la pequeña Lin, que «sonaba» peor que Yang Peiyi, «lucía» mejor que esta.



Según Timesonline, las autoridades Chinas han reconocido el hecho, al menos, por boca de Chen Qigang -General Music Designer of the Opening Ceremony- (lo puedes leer en inglés en este artículo del China Digital Times).

Chen Q. dijo, además, en una entrevista, que “The audience will understand that it’s in the national interest.” «La audiencia entenderá que ese era el interés nacional“, añadiendo: “We combined the perfect voice and the perfect performance.” «Combinamos la voz perfecta con la apariencia perfecta» CARA ANNA Associated Press.

Es evidente que la pequeña Lin no tiene ninguna culpa ni responsabilidad en este fake (embuste), y no sé si, con el tiempo, será más feliz que Yang Peiyi con la carrera como celebridad que se le anuncia… y es injusto que se prive de esa oportunidad (notoriedad) a la verdadera artista y cantante, y… ¡qué leches! a mí, Yang Peiyi me parece preciosa…

pekín 2008


Acabo. Recuerdo, hace ya muchos años, cuando Rusia era el corazón de la URSS que mató a millones de personas por disentir del ideal comunista (o porque tocaba…), el Comité Olímpico Internacional invitó a la potencia roja a los Juegos paralímpicos de aquella olimpiada. La respuesta rusa fue asombrosa: «En la URSS no tenemos minusválidos»… No sé si era verdad (que en ese momento no tenían ya minusválidos en la URSS), o que los tenían desperdigados por las islas del Gulag y recogerlos era una tarea demasiado costosa, pero lo cierto es que no concurrieron a aquellos juegos de paralímpicos.

Hoy, al parecer, como de otra manera (mucho más cruel) pasaba en la URSS, en China, las niñas de siete años no están melladas.


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