Cuentos breves con enseñanza

Cuentos

cuentos

El Maestro refirió en cierta ocasión el caso de una mujer que acudió por tercera vez a su dentista para que le redujera la dentadura, porque, según ella, «no le cabía».
«Si hago lo que usted me pide», le dijo el dentista, «mucho me temo que la dentadura no va a encajar en su boca como es debido. . . »
« ¿Quién ha hablado de mi boca ?», exclamó irritada la mujer. « ¡Donde no me cabe la dentadura es en el vaso!»
Y el Maestro concluyó: «Vuestras creencias pueden ajustarse a vuestra mentalidad, pero ¿encajan realmente con los hechos?»

historias

Un visitante de un manicomio vio cómo uno de los internos se balanceaba en una silla mientras, con aire tierno y satisfecho, repetía una y otra vez: ..Lulú, Lulú...»
“¿Cuál es el problema de este hombre?», le preguntó al médico.
“Lulú. Es el nombre de la mujer que no le correspondió», respondió el doctor.
Siguieron adelante y llegaron a una celda con las paredes acolchadas, cuyo ocupante no dejaba de golpear su cabeza contra la pared mientras gemía: ..Lulú, Lulú...»
“¿También es Lulú el problema de este hombre?», pregunto el visitante.
“Sí», dijo el médico. ..Este es el que acabó casándose con Lulú.»

Sólo hay dos desgracias en la vida: no conseguir lo que deseas
y conseguir lo que deseas.

anecdotas

Hablando de los dirigentes religiosos que trataban de impresionar a los demás con su conducta exterior y con su atuendo, el Maestro contó a sus discípulos la siguiente historia:
Un hombre llegó a su casa completamente borracho y, para que su mujer no se diera cuenta, se le ocurrió la estratagema de sentarse en el estudio y ponerse a leer un libro: ¿a quién se le ocurriría pensar que estaba borracha una persona que leía un libro'?
Cuando su mujer entró en el estudio y le preguntó qué estaba haciendo en aquel rincón, él respondió alegremente: «Estoy leyendo, querida».
« ¡Lo que estás es borracho!», le gritó su mujer. « ¡Cierra esa maleta y baja a cenar!».

breves

A propósito de la educación moral de los niños, el Maestro dijo en cierta ocasión:
«Cuando yo era un adolescente, mi padre me previno contra determinados lugares de la ciudad.
Recuerdo que me dijo: «No vayas nunca a un 'night-club', hijo mío».
« ¿Por qué?», le pregunté yo.
«Porque verías cosas que no debes ver»
«Aquello, lógicamente, despertó mi curiosidad. Por eso, en cuanto se me presentó la primera ocasión, entré en un 'night-club'».
« ¿Y viste algo que no deberías haber visto?», le preguntaron los discípulos.
«Ciertamente que sí», dijo el Maestro. «Vi a mi padre».

Cuentos breves con enseñanza

Una discípula estaba convencida de que era una persona egoísta, mundana y poco espiritual. Sin embargo, después de una semana en el monasterio, el Maestro la declaró espiritualmente sana y capaz.
«Pero ¿no habría algo que pudiera hacer para ser tan espiritual como los demás discípulos?»
A lo cual replicó el Maestro:
Un hombre compró un automóvil y, al cabo de seis meses, tras una cuidadosa serie de cálculos, llegó a la conclusión de que no estaba sacándole el fenomenal rendimiento que le había prometido el vendedor. Acudió entonces a un mecánico, el cual, tras revisar el auto, le aseguró que estaba en perfectas condiciones.
«Pero ¿no habría algo que pudiera hacer para mejorar su rendimiento?», le preguntó el hombre.
«Bueno, sí», dijo el mecánico. «Puede usted hacer lo que hacen casi todos los propietarios de un automóvil».
« ¿Y qué es?»
«Mentir acerca de su rendimiento».

cuentos

Una de las reservas que el Maestro tenía en relación a los dirigentes religiosos era que fomentaban en sus fieles una credulidad tan ciega que incluso, cuando alguno de éstos se atrevía a plantear una duda, siempre lo hacía dentro de los estrechos límites de su creencia.
Y contó el caso de un predicador que buscaba honradamente el que los suyos cuestionaran lo que él decía, para lo cual recurrió una vez a la siguiente estratagema: les contó la historia de un mártir que, tras ser decapitado, caminó con su cabeza en las manos hasta llegar a un anchuroso río. Una vez allí, como necesitaba ambas manos para nadar, agarró la cabeza con sus dientes y nadó hasta la otra orilla.
Se produjo un momento de absoluto silencio, y entonces, para satisfacción del predicador, alguien se levantó y dijo: « ¡No pudo hacer tal cosa!»
« ¿Por qué no?», preguntó expectante el predicador.
«Porque, si hubiera sujetado la cabeza con los dientes, no habría podido respirar».

historias

«La felicidad es una mariposa», dijo el Maestro. «Si la persigues, se escapa. Si te sientas y esperas tranquilamente, se posa en tu hombro».
«Entonces, ¿qué debo hacer para alcanzar la felicidad?»
«Dejar de perseguirla».
« ¿Y no puedo hacer nada más?»
«Sí. Puedes tratar de sentarte y esperar tranquilamente. . . ¡si te atreves!».

anecdotas

Al igual que hiciera Jesús muchos siglos antes que él, el Maestro prevenía a la gente contra la religión, porque, si no se anda con cuidado, tiene el peligro de santificar la observancia ciega de la ley. Y él lo ilustraba del siguiente modo:
Un oficial del ejército preguntó a unos reclutas por qué se empleaba la madera de nogal para fabricar las culatas de los rifles.
«Porque tiene mayor resistencia», dijo uno.
« iFalso!»
«Porque tiene mayor elasticidad», dijo otro.
« ¡Falso! »
«Porque tiene más brillo que otras maderas. . .», aventuró un tercero.
« ¡No seáis estúpidos!», dijo el oficial. « ¡Se emplea madera de nogal, porque así está estipulado en las Ordenanzas!»

breves

« ¿Crees tú en la existencia de Dios '?», preguntó el creyente fanático.
«Responderé a tu pregunta», dijo el Maestro, «si respondes tú a la mía: ¿es tu silla la primera de la izquierda?»
« ¿La izquierda de qué?»
« ¿La existencia de qué?», dijo el Maestro.

Cuentos breves con enseñanza

Una maestra dijo a sus pequeños alumnos que iba a escribir los nombres de todos ellos en la pizarra y que, detrás de cada nombre, quería poner aquello por lo que cada niño sintiera más agradecimiento.
Uno de los niños estaba cavilando intensamente cuando la maestra escribió su nombre en la pizarra.
Y al preguntarle lo que debía poner a continuación, él, finalmente, dijo: “Madre”.
Y eso fue lo que escribió la maestra. Pero, cuando estaba empezando a escribir el siguiente nombre, el niño se puso a agitar frenéticamente su mano.
“¿Si?”. dijo la maestra.
“Por favor, borre Madre”, dijo el niño, “y escriba Perro”-
¿Por qué no?

cuentos

Un hombre le ofreció a su hija de doce años una propina si cortaba el césped del jardín. La muchacha puso manos a la obra con todo entusiasmo, y al anochecer había quedado perfectamente cortado todo el césped... a excepción de una de las esquinas del mismo.
Cuando el padre le dijo que no podía darle la propina convenida, porque no había cortado todo el césped, ella le replicó que no le importaba, pero que no cortaría aquel trozo de césped.
Intrigado por conocer el motivo, el padre se acercó a examinar el lugar en cuestión y vio que, justamente en el centro de la zona que había quedado sin cortar, había un enorme sapo. La muchacha había sentido demasiada compasión como para atropellarlo con el cortacésped.

Donde hay amor hay desorden. El orden perfecto haría del mundo un cementerio.

historias

y dijo Buda:
«Esta tierra es mía, y éstos son mis hijos”.. son las palabras que dice el loco que no comprende que ni siquiera él mismo es suyo.»
En realidad, nunca posees cosas.
Tan sólo las retienes durante un tiempo. Si eres incapaz de desprenderte de ellas, serás agarrado por ellas.
Todo cuanto atesores debes tenerlo en el hueco de tu mano como si fuera agua.

Trata de apresarla y desaparecerá.
Intenta apropiártela y te manchará.
Déjala en libertad y será tuya para siempre.


anecdotas

Un rico musulmán acudió a la mezquita después de una fiesta y, naturalmente, tuvo que quitarse sus elegantes y costosos zapatos y dejarlos a la entrada. Cuando, después de orar, salió afuera, los zapatos habían desaparecido.
«¡Qué descuidado soy!», se dijo para sí. «Al cometer la necedad de dejar aquí los zapatos, he dado ocasión a alguien para robarlos. Con gusto se los habría regalado. Pero ahora soy responsable de haber creado un ladrón.»

breves

Cuando Buda entró en la capital del rey Pransanjit, el propio rey en persona salió a recibirlo. Había sido amigo del padre de Buda y había oído hablar del tremendo espíritu de renuncia del muchacho. De modo que intentó persuadir a Buda de que renunciara a su vida de mendigo errante y regresara al palacio, pensando que con ello estaba prestando un servicio a su viejo amigo.
Buda se quedó mirando a los ojos de Pransanjit y dijo: «Respóndeme sinceramente: a pesar de toda tu aparente alegría, ¿te ha dado tu reino un solo día de felicidad?»
Pransanjit bajó su mirada y permaneció mudo.

No hay mayor alegría que no tener motivo de tristeza; no hay mayor riqueza que contentarse con lo que uno tiene.

Cuentos breves con enseñanza

Pirro, rey de Epiro, fue abordado por su amigo Cineas, el cual le preguntó: «Si conquistas Roma, ¿qué será lo siguiente que hagas?»
Pirro le respondió: «Sicilia es la siguiente puerta, y será fácil tomarla.»
«¿y qué harás después de tomar Sicilia?»
«Entonces pasaremos a África y saquearemos Cartago.»
«¿y después de Cartago?»
«Entonces le llegará el turno a Grecia.»
«¿ Y cuál será, si me permites preguntarlo, el fruto de todas esas conquistas?»
«Una vez hechas todas esas conquistas», dijo Pirro, «podremos sentamos y divertimos.»
«¿y no podemos», dijo Cineas, «divertimos ahora?»

Los pobres piensan que serán felices cuando sean ricos.
Los ricos piensan que serán felices cuando se hayan librado de sus úlceras.