En 1994, un periodista estadounidense llamado Michael Drosnin visitó Israel para decirle a un poeta amigo suyo, Jaim Guri, que tenía una carta para serle enviada al primer ministro Yitzhak Rabin. En su carta, Drosnin decia que, de acuerdo a un mensaje secreto oculto en la Torá, la versión hebrea de los primeros cinco libros del Antiguo Testamento, Rabin sería asesinado. Guri le hizo llegar la carta a Rabin, pero por desgracia la ignoró, y Rabin fue asesinado un año después.

Convencido de que su predicción debía haber tenido un origen divino, Drosnin escribió un libro al que tituló “El Código de la Biblia” en el que explicaba cómo estaban codificados los mensajes en la Torá. El método estaba basado en el trabajo de un matemático de origen letón-israelita llamado Eliyahu Rips, que a su vez se había inspirado en los estudios de un profesor de escuela llamado Avraham Oren. Este no es un caso extraordinario. Muchos otros, incluso Isaac Newton, se habían adentrado en la búsqueda de mensajes ocultos en textos antiguos.

El libro de Drosnin fue un gran éxito, que fue seguido por su secuela, “El código de la Biblia II: la cuenta atrás”.

Los códigos ocultos de la Biblia son descifrados por medio del mecanismo de espacios equidistantes entre letras o ELS. Por ejemplo, siguiendo este mecanismo, si tomamos la palabra maracas y extraemos la primera de cada tres letras obtenemos la palabra más. En este caso la palabra más está codificada en la palabra maracas como un ELS de salto 3. Eso es todo lo que hay que hacer. Ahora imagine una frase escrita en una matriz, sin espacios ni puntuación, como una gigantesca sopa de letras. Una palabra codificada de esta manera, aparecerá en una línea, vertical, diagonal o en horizontal, e incluso utilizando saltos en los cuadrados. Podría ser por ejemplo en saltos en L, como el movimiento de los caballos de ajedrez, o movimientos similares, como 4 en una dirección y una en perpendicular etc. Si tuviésemos enfrente una sopa de letras lo suficientemente grande podríamos encontrar cualquier palabra. Añade un ordenador a la mezcla para ayudar con la búsqueda, y te sorprenderás de la cantidad de palabras que aparecen. Palabras sueltas surgirían por todas partes, pero cada vez que se añadiese una letra para tratar que la palabra encontrada fuese más larga, el número de ocurrencias caería dramáticamente. Es raro encontrar una palabra de 7 ó más letras.



El código secreto de la Biblia


Método ELS (fuente Wikipedia)




Ya sabemos cómo encontrar las palabras en un texto codificado, pero ¿qué ocurre con las frases? Los analistas del Código Secreto tienen un enfoque muy liberal sobre esto. No es necesario para encontrar la frase completa en una cadena de ELS. Eso es imposible. Todo lo que hay que hacer es encontrar las palabras que aparecen en la matriz, juntas unas de otras. Pero puede hacer la matriz tan grande como quiera.

Las palabras pueden combinarse aunque estén identificadas en diferentes direcciones o con diferentes saltos. Imagine una enorme sopa de letras con un montón de palabras remarcadas. Esa es la manera en la que las frases son formadas según la metodología del código de la Biblia. No hay reglas a seguir para que una frase se forme. Depende de la interpretación personal del que observa las palabras sueltas.

Siempre hay muchas palabras cortas en una matriz que nos interese analizar, por lo que es fácil encontrar palabras de apoyo para construir la frase que deseemos. Así es como funciona. Quizá le parezca un argumento demasiado débil. Efectivamente, lo es. Así que me puse a buscar por ahí y decidí comprar un software que realiza estas búsquedas. Seleccioné uno que se llama CodeFinder y que cuesta aproximadamente 70$. Hay varios productos similares disponibles, pero este parecía bastante decente. CodeFinder viene con una serie de textos originales, incluyendo el Antiguo y Nuevo Testamento, y también la obra Guerra y Paz, aunque en verdad, cualquier texto funciona. Incluso texto aleatorio. Generé un texto al azar y realicé búsquedas sobre él y funcionó. En primer lugar encontré mi nombre, que está esparcido por doquier en todos los textos (tal vez soy santo). CodeFinder almacena la localización de las palabras para facilitar la construcción de frases. Si tiene la suficiente paciencia será capaz de encontrar la frase que quiera en cualquier texto. No me malinterprete. No es fácil ni rápido. Tuve que pasar un largo rato para poder construir una frase decente. Me costó encontrar por ejemplo “Voy a morir en viernes” y “Brian es un tipo genial” en la Biblia, en Tierra y Paz e incluso en mi texto aleatorio. Esto es suficiente para mí.

Por si esto era poco, el codigo de la Biblia guarda otro as en la manga: el idioma hebreo. CodeFinder también viene con una copia del Viejo Testamento en hebreo. ¿Recuerda la película Indiana Jones en la que Indi estuvo a punto de pisar la baldosa equivocada debido a un error en el deletreo de Jehová? El hebreo tiene diferentes maneras de escribir la misma palabra. Cuando Drosnin escribió el Código de la Biblia, sacó el máximo partido a estas ambigüedades para obtener el máximo número de palabras disponibles para la construcción de frases. Ha sido ampliamente criticado por ello. Drosnin había usado con ventaja la flexibilidad de la lengua hebrea, mezclando libremente hebreo clásico (sin vocales, donde las letras Y y W son estrictamente consonantes) con hebreo moderno (donde Y y W suelen indicar las vocales I y U), así como las variaciones en el uso de K y T, encontrando el significado deseado. Si él se hubiera decantado por una forma de hebreo o de otra, muchas de las frases de Drosnin se considerarían mal escritas. Aun así, para encontrar el nombre de Yitzhak Rabin, en hebreo, tuvo que usar un valor de salto ELS de 4.772. Esto cubre un bloque de texto en el que es posible encontrar casi cualquier otra palabra.

Pero Drosnin afirma que el código no es el resultado del azar. En su primera secuela, El Código de la Biblia II, Drosnin afirma que la Biblia fue escrita por -agárrense a sus asientos- extraterrestres. En realidad fue escrita por los mismos extraterrestres que trajeron el ADN a la Tierra y con él la vida como la conocemos hoy en día. Drosnin cree que los extraterrestres dejaron la clave para descifrar el Código de la Biblia en un obelisco de acero enterrado cerca del Mar Muerto, e incluso afirma que ha ido él mismo en persona a buscarlo. La pregunta es: ¿para qué hace falta una clave enterrada en un receptáculo de acero cuando un sencillo programa de 70$ que te puedes comprar en Internet puede servir del mismo modo?

Pero volvamos a la famosa predicción de Drosnin sobre el asesinato de Yitzhak Rabin. Suena impresionante, pero tenga en cuenta tres puntos.

En primer lugar, fue sólo una de las innumerables predicciones que Drosnin hizo. El resto resultaron ser tonterías. Por ejemplo, la destrucción nuclear de la civilización entre los años 2000 y 2006, y la devastación de Los Ángeles por un meteorito en 2006. Esto es lo que suelen hacer los psíquicos famosos. Recordar sólo los éxitos y olvidar los fallos.

En segundo lugar, en el momento en que hizo la predicción sobre Drosnin Rabin, era una certeza de facto el que Rabin iba a ser asesinado. La derecha dura judía estaba enfurecida con Rabin y con los palestinos, con los que estaba tratando de instaurar la paz. Los expertos decían que lo único que quedaba por dilucidar era el grupo anti-paz que iba a llegar primero. Psíquicos de todo el mundo predijeron su asesinato, aunque Drosnin fue el único que tuvo la suerte de aparecer en el show de Oprah Winfrey, incluso aunque en su predicción no daba detalles sobre el momento o lugar del atentado. Esta promoción es la única razón por la que el libro de Drosnin se hizo popular, a diferencia de los otros psíquicos.

En tercer y último lugar, la predicción de Drosnin se basaba en que encontró el nombre “Yitzhak Rabin” y la palabra hebrea que significaba “asesinar”. Abreviada también significa “asesino”. Entre la enorme sopa de letras que componía la matriz sobre la que encontró el nombre de Rabin, Drosnin selecciono las que formaban la frase “Un asesino asesinará a Yitzhak Rabin” para lo cual tomó dos veces la misma palabra “asesino”. La frase también podría haber sido “Rabin, el asesino, asesinará a Yitzhak” o cualquier otra posible combinación utilizando este o cualquier otro nombre que pudiese aparecer en la matriz.

En resumen, es muy difícil para un pensador crítico que entiende la codificación ELS llegar a la conclusión de que Drosnin encontró una predicción definitiva de que Rabin sería asesinado. Ya sea deliberadamente o por negligencia grave, Drosnin mostró esta tontería como una predicción, que sigue siendo la evidencia más fuerte a favor del Código de la Biblia.



Eso es todo!



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