Macabro hallazgo: encontraron un libro antiguo forrado con piel humana

El descubrimiento fue realizado en el norte de Inglaterra y la publicación tiene más de 300 años- Si bien no se ha podido descifrar el contenido de los escritos no se descarta una vieja práctica de esa época, donde los expedientes de homicidios se cubrían con la epidermis de los asesinos.


Un libro de 300 años de antigüedad que parece estar empastado con piel humana fue hallado en el norte de Inglaterra, informó el sábado la policía.

El macabro descubrimiento se produjo en una calle central de la ciudad de Leeds, y las autoridades indicaron que quizás fue abandonado tras ser robado. Un grupo de detectives está tratando de ubicar al dueño original y creen que la pieza fue hurtada de un domicilio cercano.

En una breve declaración el sábado, la policía de West Yorkshire dijo que el texto, mayormente en francés y con párrafos escritos a mano en tinta negra, era original del siglo XVIII.

Las autoridades pidieron a cualquier persona que pudiera aportar datos certeros sobre el origen de la pieza que se pusiera en contacto con ellas. A tal propósito, dos fotografías del libro fueron colocadas en la página de internet de la policía local.

El sábado las autoridades no respondieron a ninguna pregunta sobre el texto, ni siquiera detalles sobre su contenido.

Una antigua práctica
En tiempos de la Revolución Francesa no era inusual que los libros fueses cubiertos con piel humana. La práctica, conocida como bibliopegia antropodérmica, era muy usada en los siglos XVIII y XIX, cuando los expedientes de casos de homicidio se cubrían con piel del asesino.

Libros de anatomía también solían ser forrados con la piel de cadáveres disecados. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, se acusó al régimen nazi de desollar víctimas de campos de concentración para encuadernar materiales impresos.
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Curiosidad: en EEUU libros con forros de piel... humana

Universidades de EU tienen libros encuadernados con epidermis humana, práctica común en siglos anteriores.

(Milenio) - La biblioteca de la Universidad Brown presume de tener un libro de anatomía que combina de manera por demás macabra forma y función. Su pasta, curtida y pulida hasta tener un suave tono castaño dorado, parece cuero fino, y lo es: es piel humana.

De hecho, varias de las más importantes bibliotecas de Estados Unidos, incluyendo la de Harvard, tienen libros así en sus colecciones. La práctica de empastar libros con piel humana (que en términos técnicos se denomina encuadernado antropodérmico) no era rara en siglos pretéritos, aunque el asunto no siempre se discutiera entre la gente fina.

En esa época, las mejores bibliotecas eran de coleccionistas privados. Algunos eran doctores que accedieron a la piel de miembros amputados o de pacientes cuyos cuerpos no eran reclamados. En otros casos, bibliófilos ricos compraban la piel de criminales ejecutados, de cadáveres de las escuelas médicas y de personas que morían en la indigencia.

Hoy día, por lo común las bibliotecas conservan estos volúmenes en sus colecciones de libros raros, y no permiten su circulación libre. Pero los eruditos sí pueden examinarlos.

Tercia de ases

La Biblioteca John Hay, en Brown, tiene tres libros forrados con piel humana: además de dos ediciones decimonónicas de La danza de la muerte, un relato moralista que data del medievo, presume de un ejemplar del De humani corporis fabrica (Sobre el tejido del cuerpo humano), obra de 1568 escrita por el cirujano belga Andreas Vesalius.

Una copia de La danza de la muerte fue reempastada en 1893 por Joseph Zaehnsdorf, maestro encuadernador de Londres. Una nota a su cliente reporta que como no tenía piel suficiente, tuvo que usar de dos tipos. La tapa delantera, empastada en la capa más exterior de la epidermis, tiene una textura levemente desigual, como lija suave. El dorso y la contratapa, hechos a partir de la capa interior de la piel, tiene la textura del ante. La danza de la muerte tiene que ver con el modo en que la muerte acaba dominando a todos, ricos o pobres. Como ocurre con muchos otros volúmenes empastados en piel humana, "había alguna conexión con el contenido del libro", dijo Sam Streit, director de la Biblioteca John Hay.

Conexión cercana

Similarmente, muchos de los volúmenes son libros médicos. El Colegio de Médicos de Filadelfia tiene algunos libros encuadernados por el doctor John Stockton Hough, quien diagnosticó el primer caso de triquinosis ocurrido en la ciudad. El doctor usó la piel de ese paciente para empastar tres volúmenes.

"La hipótesis que yo sugería es que los médicos hacían esto para honrar a las personas que impulsaban la investigación médica", dijo Laura Hartman, catalogadora de libros raros en la Biblioteca Nacional de Medicina y autora de un reporte sobre el asunto.

El Fondo Wellcome tiene en su acervo un volumen que recopila ensayos sobre ginecología, titulado De integritatis et corruptionis virginum notis(Ámsterdam, 1663), encuadernado por el maestro librero Marcellin Lortic para el doctor Ludovic Bouland, quien incluyó en el libro una nota indicando que lo hizo empastar en piel de una mujer; luego se sabría que obtuvo la piel cuando era estudiante, y que perteneció a una mujer que murió en el hospital de Metz.

La Enfermería Real de Bristol tiene entre sus libros el recuento del juicio, ejecución y disección de un tal John Horwood, en 1821; el libro está empastado en la piel del ejecutado.

Otro libro que aún existe en un museo de Bury St. Edmunds está forrado en la piel de William Corder, quien fue ejecutado en 1828 por haber asesinado a una mujer llamada Maria Marten.

Un artículo que publicó a fines del siglo XIX el St. Louis Post-Dispatch "sugiere que era común, pero también indica que no se hablaba de ello en la sociedad cortés", dijo Hartman.

En la mayoría de los casos, las universidades y otras bibliotecas adquirieron los libros como donaciones o como parte de colecciones que compraron.

Otros tiempos, otras costumbres

No está claro si algunos de los pacientes supieron lo que ocurriría con sus cuerpos. En la mayoría de los casos, la piel parece haber procedido de gente pobre que no tenía a nadie para reclamar sus restos.

En todo caso, la práctica se dio mucho antes de la era moderna en la que hay formas de consentimiento y tarjetas de donadores de órganos.

Aunque la piel humana pueda parecer repulsiva a la sociedad contemporánea, las bibliotecas pueden éticamente tener los libros en sus colecciones si los usan con respeto para investigación académica y no los muestran como objetos de curiosidad, dijo Paul Wolpe, del Centro de Bioética de la Universidad de Pennsylvania.

"Hay cierto distanciamiento que la historia nos da respecto a ciertos tipos de artefactos", dijo Wolpe, notando que los museos a menudo tienen huesos de sitios arqueológicos. "Si me hubieran llamado y me dijeran que los libros proceden de la Alemania nazi, habría tenido una respuesta muy distinta".

La Biblioteca Pública de Cleveland tiene un Corán que puede haber sido empastado en la piel de su propietario anterior, un líder tribal árabe.

Hace décadas, la Biblioteca de la Escuela de Leyes de Harvard compró el Practicarum quaestionum circa leges regias Hispaniae, un manual de 1605 para abogados españoles en 42,50 dólares a un vendedor de libros antiguos de Nueva Orléans.

El libro permaneció en un anaquel sin ser notado hasta principios de la década de 1990, cuando el curador David Ferris, mientras repasaba el catálogo de la biblioteca, encontró una nota diciendo que estaba empastado en piel humana.

Pruebas de ADN hechas para ver si es piel humana no fueron concluyentes: el material genético fue destruido por el proceso de curtido, pero la biblioteca hizo que se fabricara una caja para guardar el libro y ahora lo tiene en un anaquel especial.

"Sentimos que no podíamos ponerlo simplemente junto a los libros de leyes de cualquier otra persona", dijo Ferris.



fuente:http://axxon.com.ar/not/158/c-1580152.htm