Todo Sobre el : MEGALODON

El megalodón o megalodonte (Carcharodon megalodon o Carcharocles megalodon), nombre que significa "diente grande", derivado de los términos griegos μέγας (mega, "grande" y ὀδούς (odon, "diente", es una especie extinta de tiburón que vivió aproximadamente desde hace 28 a 1,5 millones de años, durante el Cenozoico (finales del Oligoceno a principios del Pleistoceno).
La asignación taxonómica de C. megalodon ha sido debatida por cerca de un siglo, y aún está en disputa con dos interpretaciones principales: como Carcharodon megalodon (bajo la familia Lamnidae) o bien como Carcharocles megalodon (bajo la familia Otodontidae).1
C. megalodon es considerado como uno de los mayores y más poderosos depredadores en la historia de los vertebrados. Los estudios sugieren que C. megalodon lucía en vida como una versión corpulenta del gran tiburón blanco actual, Carcharodon carcharias, llegando a alcanzar los 16 metros de longitud total.1 Los restos fósiles indican que este tiburón gigante tuvo una distribución cosmopolita, con áreas de cría en zonas costeras cálidas.1 C. megalodon probablemente tuvo un profundo impacto en la estructura de las comunidades marinas de su época.




Todo Sobre el : MEGALODON

Dientes fosiles :

Los fósiles más comunes de C. megalodon son sus dientes. Las características diagnósticas de los dientes de C. megalodon incluyen: forma triangular,1 estructura robusta,9 gran tamaño,1 un borde finamente aserrado,1 y una visible forma de letra v en el cuello (base de la corona).1 Los dientes de C. megalodon pueden medir cerca de 180 milímetros en altura perpendicular o longitud diagonal, y son los mayores en tamaño de cualquier especie conocida de tiburón.14

Vértebras
Se han hallado ocasionalmente vértebras fósiles de C. megalodon.5 El más notable ejemplo es una columna vertebral parcialmente preservada y asociada de un único espécimen de C. megalodon, el cual fue excavado en la Cuenca de Amberes, Bélgica por M. Leriche en 1926. Este espécimen comprendía varios centros vertebrales, midiendo el mayor unos 155 milímetros de diámetro.9 Sin embargo, algunos paleontólogos han afirmado que podrían esperarse centros vertebrales considerablemente mayores de C. megalodon.9 Bendix-Almgreen (1983) publicó el hallazgo de veinte centros vertebrales en desconexión anatómica, pero muy próximos entre sí, procedentes de las arcillas de la Formación Gram (Dinamarca). Estos restos, de 100 a 230 milímetros de diámetro, mostraban una densa calcificación y estructura concéntrica.13

Estimación de tamaño

Debido a los restos fragmentarios, estimar el tamaño de C. megalodon ha sido muy díficil.14 Sin embargo, la comunidad científica reconoce que C. megalodon era mayor que el tiburón ballena, Rhincodon typus. Los científicos han enfocado su investigación en dos aspectos del tamaño: longitud total (LT) y masa corporal (MC).


ballena

Estimaciones de masa corporal

Gottfried y colaboradores (1996) también presentaron un método para determinar la masa corporal del gran tiburón blanco después de estudiar los datos de la relación de longitud-masa corporal de 175 especímenes en varias etapas de crecimiento y lo extrapolaron para estimar la masa corporal de C. megalodon. El método propuesto es: masa en kilogramos = 3.29E−06[LT en (metros)3.174].9 De acuerdo a este modelo, un C. megalodon de 15.9 metros pudo haber tenido una masa corporal de cerca de 47 toneladas,2 9 un C. megalodon de 17 metros sería de cerca de 59 toneladas,9 y un C. megalodon de 20.3 metros tendría una masa de 103 toneladas.2 9 Consecuentemente, C. megalodon es considerado como el mayor tiburón que haya vivido,1 y está entre los mayores peces conocidos que hayan existido.9


dientes


Dentición y mecánica de la mandíbula


Reconstrucción mostrando los dientes de reemplazo.
Un equipo de científicos japoneses, T. Uyeno, O. Sakamoto y H. Sekine, descubrieron y excavaron restos parciales de C. megalodon, con una colección de dientes casi completa hallada en asociación, en Saitama, Japón en 1989.5 Otra dentición completa asociada de C. megalodon fue excavada en la formación Yorktown de Lee Creek, Carolina del Norte en Estados Unidos y sirvió como la base de una reconstrucción de la mandíbula de C. megalodon del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York.9 Estos hallazgos de dientes asociados resolvieron la incertidumbre de cuantos dientes podrían estar en cada hilera de las mandíbulas de C. megalodon, posibilitando reconstrucciones más exactas de las mismas. Más denticiones asociadas de C. megalodon también se han hallado en los últimos años. Basándose en estos descubrimientos, dos científicos, S. Applegate y L. Espinosa, publicaron una fórmula dental teórica (una representación de la dentición de un animal con respecto a los tipos de dientes y su disposición dentro de la mandíbula del animal) para C. megalodon en 1996.5 9 Las reconstrucciones modernas de la mandíbula de C. megalodon están basadas en dicha fórmula dental:enorme

Como se manifiesta en la fórmula dental, C. megalodon tenía cuatro clases de dientes en sus mandíbulas.5
Anterior - A
Intermedio - I (En el caso de C. megalodon, este diente parece ser técnicamente un superior anterior y es denominado como "A3" debido a que es bastante simétrico y no apunta medialmente (el lado del diente se inclina hacia la línea media de las mandíbulas donde las mandíbulas izquierda y derecha se encuentran), pero este diente aún así está diseñado como un diente intermedio.7 Sin embargo, en el caso del gran tiburón blanco, el diente intermedio sí apunta medialmente. Este aspecto ha sido frecuentemente puesto de relieve en el debate Carcharodon versus Carcharocles sobre el megalodon y favorece a los proponentes de su clasificación en Carcharocles.)
Lateral - L
Posterior - P

C. megalodon tenía una dentición muy robusta,9 y tenía un total de cerca de 276 dientes en sus mandíbulas, que abarcan 5 hileras. (Véase "enlaces externos" más adelante en el texto)
Los paleontólogos sugieren que un C. megalodon muy grande tendría mandíbulas de cerca de 2 metros de un lado a otro.14

Fuerza de mordida

En 2008, un equipo de científicos dirigido por Stephen Wroe llevó a cabo un experimento para determinar la fuerza de mordida de C. megalodon; los resultados indican que tenía una de las más poderosas fuerzas de mordida de la historia.2 Un C. megalodon de 15,9 metros de largo era capaz de ejercer una fuerza de mordida estimada en 108.514 newton,2 y un C. megalodon de 20,3 metros de largo sería capaz de ejercer una mordida estimada en 182.201 newton.2
La fuerza de mordida de C. megalodon, en su tamaño máximo estimado, es cerca de 28 veces mayor que la del pez Dunkleosteus en 5,3 kilonewton,2 31 cerca de 10 veces mayor que la del gran tiburón blanco en 18 kilonewton,2 cerca de 5 veces mayor que la del Tyrannosaurus rex en 31 kilonewton,2 y también es mayor que la del pliosaurio conocido como Depredador X en 150 kilonewton.
Adicionalmente, Wroe y colegas (2008) señalaron que los tiburones también se sacuden de lado a lado cuando se alimentan, amplificando las fuerzas postcraneales generadas. Por lo tanto las fuerzas totales experimentadas por las presas son probablemente más altas que las fuerzas estimadas a través del experimento.2 La extraordinaria fuerza de mordida de C. megalodon debe ser considerada en el contexto del gran tamaño de este depredador extinto y a que la evidencia paleontológica sugiere que C. megalodon era un activo depredador de grandes ballenas.2

Megalodon

Parámetros funcionales de los dientes


Los dientes excepcionalmente robustos de C. megalodon son aserrados,7 14 lo cual pudo haber mejorado su eficiencia al cortar la carne de sus presas. El paleontólogo Dr. Bretton K. Kent de la Universidad de Maryland sugiere que estos dientes son muy gruesos para su tamaño, con coeficientes mucho menores de esbeltez y de resistencia a la flexión. Tenían también raíces sustancialmente mayores comparadas a la altura total del diente, dándoles una gran ventaja mecánica. Dientes con estas características no sólo son buenas herramientas de corte, sino también son muy adecuados para sujetar a presas poderosas y rara vez se romperían - incluso cortando a través de los huesos.32

Todo Sobre el : MEGALODON

Aparte de estimar el tamaño de C. megalodon, Gottfried y colegas (1996) también trataron de determinar la esquemática del esqueleto entero de C. megalodon.9
Estructura de la mandíbula
Para tener apoyo funcional para su enorme y robusta dentición, las mandíbulas de C. megalodon debieron de haber sido enormes, gruesas y más fuertemente desarrolladas que las del gran tiburón blanco, el cual posee una dentición más grácil en comparación.9 Las mandíbulas fuertemente desarrolladas debieron darle cierta apariencia de ojos hundidos.9
Condrocráneo
El condrocráneo de C. megalodon debió de tener una apariencia más compacta y robusta que el del gran tiburón blanco, para así reflejar funcionalmente sus mandíbulas y dentadura más macizas en comparación.9


Aletas
Las aletas de C. megalodon debieron haber sido muy probablemente proporcionalmente más grandes y gruesas comparadas con las del gran tiburón blanco debido a que las aletas relativamente grandes son necesarias para la propulsión y control de movimientos en un tiburón mayor.9
Esqueleto axial
A través del escrutinio de las vértebras parcialmente preservadas del espécimen de C. megalodon hallado en Bélgica, parece ser que C. megalodon tenía un número mayor de vértebras que los hallados en cualquier espécimen grande de los tiburones conocidos.9 Sólo el número de vértebras del gran tiburón blanco se aproxima en cantidad, simbolizando los cercanos vínculos anatómicos entre las dos especies.9
Reconstrucción del esqueleto completo
Sobre la base de las características mencionadas antes, Gottfried y colaboradores (1996) reconstruyeron un esqueleto completo de un individuo juvenil de C. megalodon de 11,5 metros de longitud, el cual se exhibe en el Museo Marino Calvert en la isla Solomons (Maryland, Estados Unidos).9 33 34 9 El equipo hizo hincapié en que las diferentes proporciones al compararlo con el esqueleto de un gran tiburón blanco están basadas en los mismos patrones ontogenéticos de crecimiento del propio gran tiburón blanco actual.9
Consideraciones paleoecológicas

Distribución y hábitat
Los tiburones, especialmente las especies grandes, son organismos altamente móviles con un complejo ciclo vital y amplia distribución geográfica.1 Los registros fósiles de C. megalodon indican que eran cosmopolitas,14 y comúnmente aparecen en latitudes subtropicales a templadas.9 Antes de la formación del Istmo de Panamá, los mares eran relativamente cálidos.35 Esto hizo posible para esta especie vivir en todos los océanos del mundo.
C. megalodon tenía la suficiente flexibilidad de comportamiento para habitar un amplio rango de ecosistemas marinos (aguas costeras poco profundas,36 afloramientos costeros,36 lagunas costeras pantanosas,36 litorales arenosos,36 y ambientes de aguas profundas de alta mar14 ), exhibiendo un modo de vida transitorio.36 Los adultos de C. megalodon no eran abundantes en ambientes de aguas costeras poco profundas,36 y mayormente acechaban mar adentro. C. megalodon pudo haberse movido entre aguas costeras y oceánicas, particularmente en distintas etapas de su vida.
Interacción con las presas

ballena


Los tiburones son generalmente depredadores oportunistas. Sin embargo, los científicos proponen que C. megalodon era "sin duda el más formidable carnívoro que haya existido."2 Su gran tamaño,2 capacidad de nado rápido,34 y poderosas mandíbulas se conjuntaban en un formidable aparato predatorio,2 9 haciéndolo un superdepredador con la capacidad de consumir un amplio espectro de presas.
La evidencia fósil indica que C. megalodon cazaba cetáceos (como delfines,9 pequeñas ballenas,5 (incluyendo cetotéridos,12 escualodóntidos,36 y Odobenocetops37 ), así como grandes ballenas,38 (incluyendo a cachalotes,14 39 ballenas de Groenlandia,40 y rorcuales38 41 ), pinípedos,12 19 42 marsopas,14 sirenios,36 43 y grandes tortugas marinas.36
Los mamíferos marinos eran blancos regulares de C. megalodon. Muchos huesos de ballenas se han encontrado con grandes marcas de mordidas (cortes profundos) hechos por dientes que encajan con los de C. megalodon,5 9 y varias excavaciones han revelado que los dientes de C. megalodon yacen cerca de restos masticados de ballenas,9 33 y a veces en directa asociación con ellos.10 También hay evidencia fósil de interacciones entre C. megalodon y pinípedos.19 En una interesante observación, un diente de C. megalodon de 127 mm. fue hallado muy cerca de un hueso del oído mordido de un león marino.42

Extinción

El tema de la extinción de C. megalodon está aún bajo investigación.11 Hace cerca de 3.1 millones de años, ocurrió un importante evento geológico — el cierre del paso marítimo de Centroamérica el cual causó cambios significativos ambientales y en las faunas alrededor del mundo.Estos cambios probablemente fueron responsables de la extinción de C. megalodon.
Reconstrucción artística de un megalodón persiguiendo a dos ballenas Eobalaenoptera.
C. megalodon se enfrentó a un ambiente muy competitivo durante su existencia.44 Sin embargo, C. megalodon, estando en lo alto de la cadena alimenticia, probablemente tuvo un profundo impacto en las comunidades marinas.9 44 46 La evidencia fósil indica una correlación entre el surgimiento de C. megalodon y la extensa diversificación de los cetáceos por el mundo. Los C. megalodon jóvenes preferían regiones donde los cetáceos pequeños eran abundantes, y los adultos preferían regiones donde abundaran especies mayores.9 Dichas preferencias pueden haberse desarrollado poco después de su aparición en el Oligoceno.9 Adicionalmente, C. megalodon fue contemporáneo de odontocetos macrodepredadores (particularmente cachalotes carnívoros y escualodóntidos), los cuales probablemente estaban entre los principales depredadores marinos de su tiempo,11 44 y eran una competencia. En respuesta a la competencia de los tiburones gigantes superdepredadores, los odontocetos carnívoros pudieron haber desarrollado algunas adaptaciones defensivas; algunas especies se volvieron cazadores en manada,11 48 mientras algunas especies alcanzaron tamaños gigantescos, como Livyatan melvillei.44 49 Aún así, marcas de mordida en restos fósiles de odontocetos indican que fueron presa de los tiburones gigantes.36 39 Además, la evidencia fósil indica que C. megalodon desarrolló la capacidad de atacar ballenas grandes.2 9 A finales del Mioceno, los cachalotes superdepredadores desaparecieron del registro fósil y dejaron un vacío ecológico.
Como otros tiburones, C. megalodon también pudo haber sido piscívoro.12 34 La evidencia fósil indica que otras especies notables de tiburones superdepredadores (como el gran tiburón blanco) respondieron a la presión de la competencia de C. megalodon evitando las zonas que éste habitaba.9 C. megalodon probablemente tenía también tendencia al canibalismo.

Estrategias de alimentación

Los tiburones frecuentemente emplean complejas estrategias de caza para a abordar a grandes presas. Algunos paleontólogos sugieren que las estrategias de caza del gran tiburón blanco pueden ofrecer pistas de como el C. megalodon puede haber cazado presas inusualmente grandes (como ballenas). Sin embargo, la evidencia fósil sugiere que C. megalodon empleaba estrategias de caza más efectivas contra grandes presas comparadas por las usadas por el gran tiburón blanco.
Los paleontólogos han realizado un estudio de los fósiles para determinar los patrones de ataque de C. megalodon en sus presas.32 Un espécimen en particular del Mioceno — los restos de una ballena de 9 metros de largo (de un taxón sin identificar) — proporcionó la primera oportunidad de analizar cuantitativamente el comportamiento predatorio de C. megalodon.32 Este cazador se enfocaba principalmente en atacar las partes con más hueso (por ejemplo, hombros, aletas, costillas y la columna vertebral) de la presa,32 las cuales los grandes tiburones blancos generalmente evitan.32 Bretton Kent indica que C. megalodon trataba de destrozar los huesos y dañar los delicados órganos (el corazón y los pulmones) alojados en la caja torácica de las presas.32 Con un ataque pudo haber inmovilizado a la presa, la cual moriría rápidamente debido a las heridas en estos órganos vitales.32 Estos hallazgos también hacen claro por qué este tiburón prehistórico necesitaba unos dientes más robustos que los de los grandes tiburones blancos. Además, los patrones de ataque podrían diferir según el tamaño de las presas.11 Los restos fósiles de algunos cetáceos pequeños (como los cetotéridos) sugieren que eran embestidos con gran fuerza desde abajo antes de ser muertos y devorados.
Durante el Plioceno aparecieron cetáceos más grandes y avanzados.51 C. megalodon aparentemente refinó sus estrategias de caza para lidiar con estas grandes ballenas. Numerosos huesos de aletas fosilizados (segmentos de las aletas pectorales) y de las vértebras caudales de grandes ballenas del Plioceno se han hallado con marcas que fueron causadas por ataques de C. megalodon. Esta evidencia paleontológica sugiere que C. megalodon podría tratar de inmovilizar una ballena grande destrozando sus estructuras de propulsión antes de matarla y alimentarse de ella.2

1 comentario - Todo Sobre el : MEGALODON

@youssefzl1
esta bien pero deberias poner algun video. es tu post con lo que puedes hacer lo que quieras
si no lo quieres poner no pasa nada. si lo pones quedara aun mejor
@MrCoogollo7a0
hola , esta era mi cuenta ja
si me faltaron videos color y mas cosas pero bueno