Más de 500 inmigrantes mueren por año intentando cruzar la frontera de México a Estados Unidos

Un informe de Amnistía Internacional denunció que las leyes de inmigración norteamericanas arrojan un balance gravísimo en términos de violaciones a los Derechos Humanos. Además, estimó que entre 14,500 y 17,500 personas son “traficadas” anualmente por trabajo o por explotación sexual.

Frontera

Cruzar la frontera de México a Estados Unidos es una verdadera trampa mortal que se cobra anualmente casi 530 vidas, producto de la violencia policial del país del norte amparada por legislaciones locales y desidia del gobierno federal. Un reciente informe de la organización Amnistía Internacional alertó sobre este panorama y puso números y nombres a una realidad mundialmente conocida.
Entre 1998 y 2008, los cálculos que manejan algunas ONGs y comparte la Secretaria de Relaciones Exteriores de México indican que el número de personas que murieron tratando de cruzar la frontera hacia EEUU sería casi 5.300, según detallo este estudio titulado "En Terreno Hostil: Violaciones de los Derechos Humanos al Implementar las Leyes Inmigratorias en el Suroeste de Estados Unidos".

La política de este país desde hace más de una década ha consistido en desviar a los migrantes hacia rutas “peligrosas”, aumentando así los riesgos de “accidentes o muertes en el desierto”. De acuerdo a esta investigación, que se extendió entre 2010 y 2011, “los responsables de abusos de derechos humanos raramente tienen que responder, lo que hace que dichas prácticas se conviertan en algo común y difícil de erradicar”.

Actualmente, sobre una población de 300 millones de personas en territorio norteamericano, se calcula que unos 40 millones nacieron en otro país, de los cuales casi tres cuartos está “legal” y algo más de 11 millones entró sin autorización. Por año, ingresan casi 1.8 millones de personas.

Sobre el universo de población indocumentada, más del 80% corresponde a mexicanos (en su mayoría), guatemaltecos y salvadoreños.

Además, en el informe se denuncia que entre 14,500 y 17,500 personas son traficadas al país cada año por trabajo o por explotación sexual.

“A pesar del tremendo crecimiento en los recursos dedicados a la frontera suroeste, la Oficina de Contabilidad General de EEUU determinó que no había reducción en los cruces fronterizos”, indicó Amnistía. Y confirmó que “el perfilamiento racial y étnico contra los latinos y otras comunidades de color ha escalado en años recientes”.

“Muchas familias nunca reciben confirmación que seres queridos han muerto tratando de cruzar la frontera para entrar a EEUU. Para evitar ser identificados si son detenidos por la Patrulla Fronteriza, muchos migrantes que cruzan desde México no llevan documentos de identidad y los cuerpos se descomponen rápidamente en el calor extremo del desierto, lo que hace difícil la identificación”, explicó la organización internacional.