tribu seri de sonora mexico (su historia y costumbres)

Hace muchos siglos varios grupos de gente de Asia atravesaron el brazo de tierra que cubría lo que ahora es el estrecho de Bering, y lentamente se dirigieron hacia el sur, a lo largo de la costa poniente del continente norteamericano. De estos grupos, que a través de varios miles de años emigraron hacia el sur hasta lo que ahora es la República Mexicana, se cree que uno, que se llamaba a sí mismo comcáac** 'la gente' entró a la península conocida ahora como Baja California. No se sabe cuándo llegaron allí ni cuánto tiempo permanecieron. Con el tiempo, tal vez como resultado de presiones internas y externas, así como del reto que ofrecía una nueva frontera, los comcáac abordaron sus canoas o balsas de caña y se aventuraron al mar, que muchas generaciones después iba a ser conocido como el mar de Cortés. Dirigiéndose hacia la nebulosa línea de montañas del horizonte oriental, viajaron de isla en isla hasta llegar a Tiburón que está muy cerca de la costa de Sonora. Los comcáac, a quienes los españoles llamarían más tarde los seris, habían alcanzado, al fin, las playas de lo que con el tiempo se convertiría en su tierra. Hay evidencia arqueológica de que otra gente habitó con anterioridad en la isla de Tiburón. No se sabe, sin embargo, si los recién llegados comcáac hallaron o no ocupada la isla. Probablemente, diferentes grupos de comcáac llegaron a Sonora en diferentes ocasiones. Con el pasar del tiempo, esta gente llegó a comprender tres grupos, divididos a su vez en seis grupos geográficos más pequeños. La tradición oral y la evidencia arqueológica indican que esos grupos ocuparon las islas de Tiburón y San Esteban, y el área de la costa de la tierra firme partiendo desde Guaymas hacia el norte, hasta Puerto Lobos. Se estima que en un tiempo abarcaron varios miles de personas. Las luchas internas y externas continuaron hasta después de 1900. Esto, junto con epidemias, casi causó la extinción de dos de los grupos dialectales, y el fin de los seis grupos geográficos. Para 1930 los comcáac eran solamente 160. Hoy, el número es de más de 600 personas que residen principalmente en los pueblos de El Desemboque y Punta Chueca, situados al norte de la Bahía de Kino, en las playas del mar de Cortés. Nómadas del desierto El ambiente natural del comcáac es el desierto y el mar. Cubierto de montañas escabrosas, el terreno es caliente y seco. La falta de suficiente lluvia para la agricultura, y la ausencia de ricos depósitos minerales, lo hizo indeseable para los españoles. Posteriores inmigrantes también encontraron esa tierra inhospitalaria, y a través de los años, sólo unos cuantos colonizadores pudieron desarrollar ranchos en la costa antes de que se introdujera la irrigación por medio de pozos profundos. Por el otro lado, los comcáac que a través de los siglos han vivido en el desierto en íntima relación con el medio que les rodea, desarrollaron una sociedad sin igual de caza, pesca y recolección de alimentos. El desierto, verdaderamente hostil al neófito, le dio la bienvenida, y envolvió a este pueblo que lo seleccionó y llegó a entenderlo. Aunque en ocasiones sufrieron por falta de comida y agua, los alimentó la vegetación tan extensa, la abundancia de animales de caza y la fecundidad de la vida del mar. Las plantas, los animales y los peces entregaron sus secretos a este pueblo, que en cambio, los incorporó a su religión, sus medicinas y sus cantos, así como a su dieta. No es sino hasta ahora que el mundo científico está sabiendo de los nombres que los comcáac le han dado a más de 425 especies de plantas del desierto, así como del uso extenso que se puede hacer de ellas. Esto incluye las medicinas derivadas de aproximadamente 106 especies y la comida de 94 especies.*** Los ecólogos están estudiando en la actualidad esta nueva fuente de conocimiento del desierto, y están evaluando las posibilidades de cultivar algunas de estas plantas como recursos comestibles para tierras áridas. Los comcáac, por ejemplo, son el único pueblo en el mundo, del que se sabe que ha cosechado un grano de mar (Zostera marina) y comido su nutritiva semilla. Otra importante contribución a la ciencia es el extenso volumen de conocimiento acerca de la biología y comportamiento de la caguama de mar que el comcáac ha aprendido y pasado a través de los siglos. Estos datos podrían jugar un papel importante en el campo de control y conservación de la tortuga marina. El pueblo Los comcáac son altos y guapos. Orgullosos de su herencia, caminan con gracia y dignidad. Cuando uno los ve en su ambiente desértico marino, llega a sentir que su presencia allí fue en alguna forma decretada con el consentimiento completo de la naturaleza misma. Antiguamente, tanto los hombres como las mujeres usaban el pelo largo. Los solteros jóvenes lo llevaban trenzado. Además, los hombres llevaban un tonelete sobre los pantalones. Hoy, la mayoría de los hombres se cortan las trenzas, y al hacerlo, también dejan de usar el tonelete. La mayoría de las mujeres continúan usando la falda larga y blusa de manga larga. Se distinguen por su preferencia a los colores brillantes y variados. Lanchas multicolores, ropa de combinación de colores firmes y brillantes se unen para hacer un contraste vívido con los azules de mar y cielo, y los cafés y verdes del desierto. Hasta hace unos años pinturas discretas de la cara en rojo, azul y blanco se añadían a este colorido contraste. Para conocer bien a los comcáac, uno debe verlos en su propio ambiente. Encontrarlos en sus pueblos es una experiencia retadora. Al enfrentar los sucesos de la vida directamente, son únicos en su habilidad para guiar al extraño a aceptar su punto de vista. Siendo que no se distinguen por ser penosos, asumen que todos los turistas están ansiosos por comprar sus artesanías. Regatear por las canastas especiales, collares y esculturas en madera de palo fierro es una experiencia que no se olvidará con facilidad. Se ha informado alguna vez que los comcáac eran caníbales. Pero la acusación es completamente falsa. Aunque en el pasado fueron guerreros feroces, el sólo pensamiento de comer carne humana es tan repelente para ellos como lo es para nosotros. Idioma La atmósfera colorida de que este pueblo se rodea se acentúa con el rico y sorprendente idioma que hablan. Caracterizado por patrones de una semicantada entonación seguida de estacato, nunca deja de fascinar a los que lo oyen por primera vez. Se cree que el idioma de los comcáac pertenece al grupo de lenguas jokanas. Sin embargo, siendo que no está estrechamente relacionado a ninguna de las lenguas jokanas conocidas, se ha clasificado en la actualidad como un lenguaje aislado en ese grupo. Existen otras lenguas de esta clasificación en otros lugares, especialmente en California. Como cualquier otra lengua, está completamente desarrollada y es capaz de una expresión sin límite. Tiene una morfología verbal que envuelve una estructura interna compleja. Eso, combinado con las consonantes que tiene que no existen en español, la presencia de secuencias complicadas de consonantes y los importantes rasgos de la duración de las vocales, ha desanimado, en siglos recientes, a los que han intentado aprender esta lengua. Los comcáac hablan el español con diferentes grados de fluidez. Normalmente, los hombres tienen más oportunidades de aprenderlo y hablarlo que las mujeres. Con la excepción de ocasiones especiales, la gente platica entre sí en su propio idioma. Organización social Como la mayor parte de los pueblos no muy populosos, los comcáac no tienen una estructura política formal. En lo que se recuerda de su historia, los únicos líderes conocidos fueron jefes de guerra cuya influencia estuvo restringida a la duración del conflicto. En otras ocasiones, los miembros inmediatos de la familia eran el centro principal del poder, aunque el curandero, por su posición, gozaba de cierto control social y político. Como resultado de la vida nómada con su consiguiente ausencia de control gubernamental, la gente, tanto hombres como mujeres, ha desarrollado un fuerte espíritu independiente que se manifiesta aún en la actualidad. La familia, que incluye a todos los parientes, es la unidad que constituye el centro de la vida social de los comcáac. El sistema de parentesco de este pueblo tiene tantas distinciones, que abarca una terminología extensa. En este sistema de relaciones familiares sobresalen varias costumbres obligatorias que ponen estrictos controles sociales en todos los miembros del grupo familiar. Una de estas costumbres es la que obliga a cada persona a compartir con específicos miembros del grupo familiar, una de las dos comodidades (posesiones materiales o alimentos) cuando las tienen. Estos miembros específicos, a su vez, están obligados a compartir con ellos las clase opuesta de comodidades cuando se encuentran a su alcance. Las mujeres tienen una carga mayor, siendo que están obligadas a compartir, con más frecuencia que los hombres, ciertos artículos, como la carne. Esta costumbre ha sido un método muy efectivo para asegurar una distribución constante de posesiones y alimentos. Acumular riquezas sería como admitir mezquindad, un pecado del que nadie quiere ser culpado. Otra costumbre que provee control social es la de no hablar con ciertos parientes. Cada persona tiene ciertos parientes con los que le está prohibido hablar. En este aspecto, el hombre tiene muchas más restricciones que la mujer. El hombre, por ejemplo, no puede hablar directamente con su padre, sus tíos, sus hermanos, sus hijos después que llega a la pubertad, y tampoco con sus suegros y la mayor parte de sus parientes políticos. Antes, se celebraban ceremonias especiales para festejar un número de acontecimientos en la vida de la gente. El más común de éstos era el rito de la pubertad que se celebraba para ambos sexos. Abarcaba cuatro días, e incluía bailar la pascola, juegos de azar con el dado tradicional, y comida comunal. En los años más recientes, se ha celebrado la ceremonia de la pubertad solamente para las señoritas; sus respectivas madrinas les pintan la cara con diseños tradicionales y así permanecen en reclusión. Se abstienen de comer carne y tienen que permanecer despiertas toda la última noche de la fiesta. Antes del amanecer, algunos de sus parientes del sexo femenino las llevan a la playa donde, ceremonialmente, las purifican lavándoles el pelo con agua de mar. Eso indica que ya están en edad casadera. Entre los comcáac está prohibido el matrimonio entre los miembros de la misma familia, incluyendo a los primos. Los padres normalmente toman la iniciativa para arreglar el matrimonio de sus hijos. En el pasado, frecuentemente consultaban al curandero en este asunto. Después que la proposición ha sido aceptada por la familia de la señorita, sigue un período, que dura de seis meses a un año o más, en el que la familia del joven da una serie de regalos a la familia de la señorita. Este precio por la novia incluye una variedad de cosas: un vehículo, radio, comida, tela, materiales para hacer canastas, maderas talladas, etc. El matrimonio se celebra cuando la familia de la señorita otorga su permiso. En la actualidad, la ceremonia se celebra en la iglesia local. En la antigüedad no se intercambiaban votos. Ahora, como antes, las jóvenes parejas empiezan su vida matrimonial en un cuarto construido cerca de la casa de los padres del muchacho. El nuevo esposo está obligado a ayudar en la mantención de los suegros mientras vivan. Los divorcios son raros. Como con el matrimonio, la iglesia local ha afectado alguna de las prácticas antes asociadas con la muerte. Hasta hace poco el entierro era llevado a cabo por uno de los padrinos (ciertos parientes hombres) de entierro de la persona muerta. Este padrino se pintaba las manos de negro para evitar el peligro que encerraba el manejar el cadáver. Algunas de las posesiones que más había usado la persona que había fallecido se enterraban junto con ella. Su casa, frecuentemente construida de ocotillo y maleza, era quemada. El resto de las posesiones del muerto pasaban a ser propiedad del padrino de entierro quien, a su vez, estaba obligado a dar todas sus posesiones, equivalentes a lo recibido, a la acongojada familia. Este intercambio eliminaba el poder del espíritu que se decía contaminaba las posesiones del muerto desde el momento de su defunción. Otra institución que ha afectado recientemente la vida de los comcáac es el sistema de escuelas federal mexicano, que ofrece educación formal a los niños, sean indígenas o no. Antiguamente la educación del niño se realizaba a través de su participación en las actividades de la familia y del grupo, y al escuchar, por horas sin fin, las historias que contaban los ancianos. Como parte de la ceremonia de la pubertad, ciertos muchachos recibían consejos especiales acerca de la manera de vivir en paz con otros. Religión Hoy, la mayor parte de los comcáac son miembros de una iglesia cristiana mexicana. Su religión tradicional era animista por naturaleza, basándose alrededor de la creencia en un gran número de espíritus cuyo poder era buscado por cada persona durante una visión de búsqueda. Si daba resultado, la persona podía convertirse en curandero y usar su poder espiritual para curar enfermos, lanzar maldiciones y predecir el futuro. No tenían una jerarquía religiosa. La adoración al sol como a 'el ojo de su dios', y el contacto con los espíritus se llevaban a cabo en privado e individualmente. Se celebraban fiestas para ciertos eventos con el objeto de aplacar a los espíritus correspondientes a ese evento. Se creía que el poder de los espíritus estaba asociado con los animales, ciertos objetos, sucesos diarios, prácticas individuales y con un gran número de fenómenos naturales. Muchos de los viejos cantos de los comcáac estaban asociados con el poder de los espíritus. Artes Un gran número de turistas es atraído hoy por el trabajo artístico especial de este pueblo. Así como los esquimales son famosos por sus esculturas en esteatita, los comcáac son famosos por sus exquisitas esculturas hechas en palo fierro. Éstas, representando lobos de mar, pájaros de finas alas volando; caguamas, tiburones y delfines nadando; borregos cimarrón, y muchas otras representaciones de modelos vivientes, se fabrican diariamente en los dos pueblos principales. Muchas de estas esculturas tienen una gracia ondulante que instantáneamente clasifica a sus creadores como maestros de su arte. La vena de palo fierro es generalmente una rica mezcla de cafés oscuros y amarillos. Algunas esculturas exquisitas son buscadas por coleccionistas particulares y museos, quienes pagan a veces por ellas cientos de dólares. Aunque los comcáac han tallado tradicionalmente ciertos artefactos de palo fierro, la idea de tallar modelos vivientes para vender comercialmente no se desarrolló sino hasta los primeros años de la década de 1960. En esa época José Astorga comenzó a modelar crudamente delfines y caguamas. Al ir mejorando la calidad de sus figuras, comenzaron a venderse, y antes de que pasara mucho tiempo, ya tenía compradores para cada escultura que hacía. Entonces otros comcáac, tanto hombres como mujeres, comenzaron a hacer esculturas, y pronto, turistas y comerciantes comenzaron a competir unos con otros para comprar las mejores piezas. No se necesitó mucho tiempo para que el arte de hacer esculturas en palo fierro se convirtiera en una industria familiar y amenazara reemplazar a la pesca como industria por excelencia del pueblo. Los comcáac adquieren el pesado palo fierro ya sea cortándolo ellos mismos o comprándolo de los leñadores. El escultor selecciona un trozo de madera que le agrade, y usando un hacha pequeña o un machete corto le da una forma cruda al pájaro, pez o animal para el que ese pedazo especial sirva mejor. Con una sierra y un escoplo corta angostas ranuras y hendiduras. Entonces, usando una escofina, continúa dándoles forma a la pieza hasta alcanzar la forma deseada. Para alisar y pulir la madera comienza con una lima, luego usa lija gruesa, para terminar con lija fina aplicada con agua. Finalmente el escultor le da a la pieza un acabado lustroso puliéndola con cera para zapatos. Esta obra de arte es envuelta entonces en tela de donde la sacarán al ser revelada al visitante que venga al pueblo. Estas esculturas de palo fierro hechas por los comcáac están siendo copiadas y vendidas en las tiendas de regalos en todo Sonora. Pero solamente en los pueblos de Desemboque y Punta Chueca, y en tiendas de confianza puede uno estar seguro de que lo que está comprando es una escultura genuina de los comcáac. La fabricación de canastas es otra artesanía que ha alcanzado significado comercial. Los comcáac han estado haciendo canastas cuando menos desde fines del siglo XVII, y se sabe que las han usado en intercambio por otros productos en Hermosillo, Sonora, y en ranchos circunvecinos, durante el siglo XIX y principios del XX. Hasta muy recientemente, la mayoría de las canastas se hacían para el uso en sus menesteres diarios. Canastas de tejido tupido sin decoración, se usaban para una variedad de usos, como: medio de transporte, preparación de comida, la fabricación de cosas de barro, el cuidado de niños y para la música. Pero con la llegada de los envases de metal y plástico, junto con el aumento de mercado para las canastas decoradas, se terminó la producción de las canastas para el trabajo diario. Hoy, todas las canastas que fabrican son para vender. Estas canastas son hábilmente cosidas con tiras de la madera flexible de cierta clase de torote (Jatropha cuneata). Con la ayuda de varias clases de tinturas nativas, les hacen complicados diseños. Los comcáac hacen vistosos collares preparando y ensartando tequiosa y cuidadosamente conchas, semillas, vértebras de tiburones y culebras, pedacitos de troncos, cuentas de barro y flores. Aunque antes éstos eran para su uso personal, ahora se hacen para la venta. Música Con un gran amor a la música, al igual que los otros grupos indígenas de México, los comcáac han aprendido muchos cantos de sus antepasados. Estos cantos hablan del mar y el desierto como solamente ellos los conocen. El pájaro, la tortuga del desierto, el mezquite, la balsa, la ballena, todos ellos han revelado sus pensamientos a los comcáac en cantos. Tanto la música instrumental como la vocal fueron muy populares en el pasado. Sus instrumentos nativos son: el violín de una cuerda, el arco musical, varios tipos de flautas, el palillo raspador y las sonajas. Actualmente se oyen muy poco. Economía Hasta hace sólo unos pocos años las entradas monetarias de los comcáac estaban basadas, casi por completo, en recursos marinos, como la pesca. Pero ahora, aunque la pesca continúa proveyendo buenas entradas y comida para mucha gente, la venta de su arte distintivo va adquiriendo más y más importancia. En algunos de los lugares distantes de incubación y alimentación de peces, el exceso de pesca y la contaminación están desminuyendo cierta clase de vida marina, especialmente las caguamas. En la antigüedad la caguama verde era el único recurso importante de los comcáac. Muchos de los más ancianos saben cómo vivir dependiendo del desierto y el mar, sin necesitar las comodidades que ofrecen las tiendas. Los comcáac de la actualidad han escogido tomar su lugar en el mundo moderno. Notas: * Este artículo fue escrito por Edward Moser en 1976, poco antes de su muerte, para aumentar el conocimiento del pueblo mexicano acerca del pueblo seri. 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2 comentarios - tribu seri de sonora mexico (su historia y costumbres)

@empalador666
esos indigenas no fueron asimilados por la cultura mejicana porque conservan su idioma y sus tradiciones.
@alexXD21
parece que no puedes separar la informacion