El título de la obra, "Mujer con sombrero de plumas", no hacía esperar nada fuera de lo
. Pero cuando Philip Mould, historiador y galerista británico, vio la pintura durante una subasta de arte en Nueva York, supo que la obra tenía algo especial.
Aquella primerísima intuición le llevó a adquirir el cuadro y, tras la consiguiente restauración, sus sospechas iniciales se confirmaron. Aquella peculiar dama de finales del siglo XVIII (fecha en la que se realizó la pintura), tenía todo el aspecto de ser en realidad un hombre vestido de mujer.
Aquel primer hallazgo les llevó a resolver el segundo interrogante: la "dama" pintada en el lienzo —cuyo rostro evidenciaba una incipiente barba tras la restauración—, era un caballero de origen francés, afincado en Londres a finales de siglo, llamado Charles Louis André d'Eón de Beaumont (1728-1810), más conocido como 'Chevalier d'Eón' (caballero d'Eón).
viviendo como un hombre, y sus últimos 33 años como una mujer.
Los chismes recorrían todo Londres, e incluso su masculinidad fue puesta en duda en una multitudinaria apuesta. Lo más extraño es que tras la muerte del rey Luis XV, en 1774, d'Eón hizo una excéntrica petición al nuevo monarca: quería que se le reconociera como una dama.
Luis XVI accedió a aquella insólita petición, pero tanto él como su corte exigieron a cambio que d'Eón debía vestir ropas apropiadas para una dama. Y así fue como el 'chevallier' d'Eón pasó a convertirse en la 'mademoiselle' d'Eón, quién regresó en 1785 a su exilio británico.
Siete años después, en 1792, el pintor Thomas Stewart le retrató para la posteridad, creando la obra que Philip Mould adquirió en Nueva York, y que hoy se considera la pintura de un travestido más antigua que se conoce.
La 'mademoiselle' d'Eón falleció en mayo de 1810, y el médico que la asistió certificó que poseía genitales masculinos, acabando con los rumores sobre un posible hermafroditismo.
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