Formando hijos en el temor de Dios


Formando hijos en el temor de Dios


“Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, ycamino de vida las reprensiones que te instruyen. Provervios 6:20-23

He aquí algunos principios que nos ayudarán a transmitor el temor de Dios en el corazón de nuestros hijos:

1. No existe enseñanza mas eficaz y productiva que aquella que es sembrada por los padres a sus hijos desde temprana edad.

2. Enseñanza tiene que ver con instrucción, modelar con el ejemplo. Pro 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

3. Dos tercios de las impresiones en la vida son establecidas a la edad de cinco años. Y dos tercios del conocimiento que adquirimos en la vida lo aprendemos antes de los siete años.

4. Instruir es mas que “decirles” lo que deben hacer. Es entrenarlos, darles instrucciones y luego observar que sean seguidas las instrucciones. Enseñar + Entrenar = Instruir. La Biblia Dake, dice en Prov. 22:6 :

“Instruya o entrene al niño en el camino que él debe ir, y cuando sea su responsabilidad permanecer en él, él lo hará. La idea es que cuando él llegue a la entrada de ese camino le de a él una serie completa de instrucciones en cada paso que él va a tomar. Enséñele con detenimiento como cumplir sus obligaciones, como escapar del peligro y como apropiarse de las bendiciones del camino. Estampe estas lecciones profundamente en su alma y guíelo a practicarlas, hasta que ellas sean parte de su vida y su naturaleza. Rodéelo con oración e infunda en él, el temor de Dios (el cual es amar la justicia y aborrecer la iniquidad) y él no se apartará.”

5. Nosotros debemos “fijar” la Palabra de Dios en nuestros hijos hasta que llegue a ser parte de su vida y su naturaleza. Hasta que ellos no reconozcan otro caminos sino ese.

6. Debemos enseñarles a amar la justicia y odiar la iniquidad. No solo ver por sus propios intereses, sino ser personas de integridad.

7. Debemos enseñarles el concepto de “santidad” desde temprana edad. No significa solo “hacer” unas cosas y dejar de hacer otras, santidad significa estar “separado” para Dios, consagrados y apartados para el Señor.

8. La Palabra de Dios les guardará del mal. El temor de Jehová estará donde no estén sus ojos, pero ellos serán guardados del mal. (Prov. 6:22).

9. La Palabra tiene un poder implícito, no son solo normas o principios morales, es poder de Dios depositado en el corazón de nuestros hijos. Nosotros debemos sembrar estas semillas. No tendrán el mismo efecto si quien enseña no son los padres. Dios quiso que los padres fueran sus agentes divinos para instruirlos en el temor de su Palabra.

EL FUNDAMENTO MAS SEGURO

Cuando la Palabra de Dios nos instruye: “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.” ¿Cómo debemos transmitir a nuestros hijos la convicción de anclar su identidad a la verdad de Dios y no a los valores temporales de éste mundo? Recordemos la hermosa declaración de Juan 2:17 “ Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”

Los valores de éste mundo son temporales y dañinos. Pero debemos aceptar que los presenta en un empaque muy llamativo y apetitoso para los sentidos. Este asedio satánico tiene por objetivo cautivar el corazón de nuestros hijos, quiere los oídos de ésta generación. Y para esto utiliza toda la creatividad posible, toda la tecnología al alcance y el más absoluto derroche económico que jamás hayamos visto.

Pareciera de pronto que Dios está en desventaja. El mundo está tan atractivo y Dios parece tan aburrido y fuera de onda. ¿Cómo les mostramos a nuestros hijos el valor de la “perla preciosa” (Mat.13:46) de modo que ellos se sientan atraídos hacia los brazos del Señor?

Salmo 37:4 dice: “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” ¿Cuáles son los deseos del corazón de nuestros hijos? ¿Somos nosotros los padres la fuente para la realización de estos deseos? La respuesta es NO.

Nosotros no somos la fuente, debemos guiarlos a la “fuente” y enseñarlos a hacer del Señor su deleite, y El concederá los anhelos de su corazón. Nótese aquí que no tiene que ver con “cosas”, sino con la identidad misma y un sentido bien definido de realización personal.

“Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.” (Vs.5) La búsqueda de identidad, pertenencia, propósito y realización está segura en el Señor. La palabra “encomendar” no es una acción pasiva, sino una activa dedicación personal de separar nuestra vida para agradar a Dios. Nuestros hijos tienen que saber que confiar en el Señor no es abandonarse a una actitud de indiferencia y pasividad en su fe. Ellos deben “confiar” con todo su corazón, amarlo con todas sus fuerzas, esperar en él y ¡El actuará a su favor!



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