Enfermedades de niños de la O a la Z

Enfermedades más comunes en niños, de la O a la Z
O:
OBESIDAD EXÓGENA:
Es un aumento excesivo de grasa corporal. Hay que diferenciar dos conceptos, el sobrepeso y la obesidad propiamente dicha. El sobrepeso es simplemente el exceso de peso (un 10-20/% de lo que corresponde a la talla de la edad del niño). Se considera obesidad cuando el peso es más del 20% del que corresponde a la talla para la edad del niño. No existe una causa única de obesidad. La causa más frecuente es la obesidad exógena, debida a una ingesta excesiva de calorías frecuentemente unida a una actividad física disminuida. Existe además una predisposición genética, de forma que es más fácil ser obeso cuando ambos padres son obesos. Los síntomas más frecuentes de la obesidad exógena, aparte del aspecto físico, no suelen producir trastornos ni complicaciones. Se diagnostica mediante una exploración física y métodos clínicos especiales para valoración de la obesidad, siendo los más utilizados la medición de los pliegues cutáneos. Son también muy útiles los métodos que comparan los percentiles de peso y talla (índice de Quetelet). Mediante una exploración física y métodos clínicos especiales para valoración de la obesidad, siendo los más utilizados la medición de los pliegues cutáneos. Son también muy útiles los métodos que comparan los percentiles de peso y talla (índice de Quetelet). El tratamiento de la obesidad es complejo y comprende fundamentalmente tres medidas. La primera es la motivación. Es necesario que el niño comprenda y se responsabilice de la necesidad y de la importancia de la pérdida de peso. Así mismo todos los miembros de la familia deben colaborar y participar para conseguir dicho objetivo. La segunda medida importante es la restricción calórica. Sin embargo, en la edad pediátrica debemos tener muy presente que la dieta debe aportar las calorías necesarias para mantener un ritmo normal de crecimiento. En el caso de un lactante o un niño obeso, el pediatra si lo considera necesario, establecerá una dieta pero siempre aportando al bebé o al niño la cantidad y la proporción de los alimentos precisos para mantener una adecuada velocidad de crecimiento. Otro aspecto importante, cuando la edad del niño lo permita es realizar una actividad física regular tanto rutinaria (no usar ascensores, ir caminando al colegio) como programada (hacer deporte, ballet, gimnasia, etc.). Nunca está indicado administrar a los niños medicamentos para disminuir el apetito ni para reducir peso

OTITIS MEDIA AGUDA:
Las enfermedades del oído son muy frecuentes en el niño. El oído está formado por el oído externo que comprende la oreja y el conducto auditivo, el tímpano que lo separa del oído medio, el oído medio y el oído interno. La otitis media aguda es una inflamación de la mucosa que recubre las cavidades del oído medio. Es particularmente frecuente en niños menores de 1 año, con una mayor incidencia en los meses fríos, como el resto de las infecciones respiratorias. La otitis del oído medio, es consecuencia de una complicación de un catarro de vías altas. Existen unos factores predisponentes como una mayor frecuencia de infecciones respiratorias de vías altas sobre todo en bebés que asisten a guarderías, un aumento de tamaño de las adenoides (vegetaciones), una incorrecta función de la trompa de Eustaquio lo que permite el paso de secreciones nasales al oído medio. Otro factor favorecedor es la contaminación por humo de tabaco. El curso habitual es el de un niño con un catarro de vías altas que de forma brusca comienza con fiebre, dolor de oídos que el niño lo expresará de diversa manera en función de su edad. Los bebés se mostrarán irritables, moverán la cabeza hacia los lados y habitualmente rechazarán el pecho o el biberón porque les duele al deglutir. La otorrea (salida al exterior de exudado de oído medio) indica la existencia de infección en el oído medio pero no siempre está presente. El pediatra mediante el empleo del otoscopio (aparato con el que se puede ver el interior del canal auditivo y la membrana timpánica) establecerá el diagnóstico al visualizar las distintas lesiones características de la inflamación e infección del oído medio. El pediatra, ante una otitis media aguda indicará la administración de antibióticos que serán distintos en función de la edad del niño. Además del tratamiento antiinfeccioso, la otitis es un proceso doloroso por lo que es obligado administrar analgésicos como paracetamol o ibuprofeno hasta que ceda el dolor y/o la fiebre. El uso de gotas instiladas tópicamente en el oído están desaconsejadas, sobre todo si la membrana timpánica está perforada o sospechamos que pueda perforarse próximamente. Es normal que: Tenga algunas décimas de fiebre. Se debe acudir al pediatra si: Supura el oído. La fiebre persiste después de 24-36 horas de iniciado el antibiótico.

OXIURIASIS:
Es una infección muy común en los niños. El niño tendrá poco apetito, estará irritable, presentará problemas durante el sueño y molestias por prurito anal, nasal, etc. Suele acompañarse de prurito en el área de los genitales originando irritación e inflamación secundaria al rascado. En las niñas puede causar vulvovaginitis. Esta infección es causada por el parásito que se llama Enterobius Vermicularis u Oxiurius. Los gusanos inmaduros se localizan en el intestino delgado, mientras que los adultos se localizan en el intestino grueso. Las hembras grávidas son las que migran hacia fuera y depositan sus huevos en las márgenes del ano y sus proximidades. La forma de contagio es a través de los huevos larvados por ingestión o inhalación de los mismos. Se diseminan en los diferentes ambientes del hogar, sobre todo en dormitorios y baños, contaminan los objetos, alimentos, aguas y piscinas. El tratamiento será aplicado después de confirmado el diagnóstico que se basa en la investigación del parásito en las heces. Se recomienda la recolección de la muestra durante la mañana cuando el paciente se acaba de levantar y antes de lavarse. El tratamiento consiste en el uso de medicación antiparasitaria. Se realiza una vez por semana. El tratamiento de este cuadro debe incluir también a los que conviven con el niño enfermo.

P:
PAPERAS (PAROTIDITIS):
Una infección vírica que produce la inflamación dolorosa de las glándulas salivares, habitualmente las parotídeas, que se encuentran en las mejillas, entre la oreja y la mandíbula. Desde que se vacuna sistemáticamente a todos los niños a la edad de 15 meses, su incidencia ha disminuido considerablemente. Está producido por un virus que se transmite principalmente por contacto con las secreciones respiratorias y la saliva. El periodo de contagio se puede producir desde 48 horas antes de que aparezcan los síntomas hasta que desaparezca la inflamación. Produce inflamación, hinchazón y dolor de las glándulas parótidas. Las glándulas están duras y duelen al masticar o al tragar. La fiebre es variable, puede estar ausente o alcanzar los 40ºC. Frecuentemente existe dolor de cabeza o de garganta. No hay ningún medicamento que elimine el virus o impida que se multiplique. Se deben dar analgésicos o antiinflamatorios para el dolor. No es necesario permanecer en la cama pero los niños no deben ir al colegio hasta finalizado el periodo de contagio. Se debe acudir a urgencias o consultar al pediatra si el niño presenta: Vómitos o dolor abdominal persistente. Dolores fuertes de cabeza que no se calman con paracetamol. Dolor o hinchazón testicular.

PARÁSITOS INTESTINALES:
Son organismos vivos que viven a expensas de otros, que se denominan huéspedes. Los parásitos, conocidos también como "lombrices", pueden producir enfermedades en el hombre. Con frecuencia se les responsabiliza de muchas manifestaciones, aunque esta relación no siempre puede ser demostrada. Los más frecuentes son los oxiuros, son pequeñas lombrices de menos de 1 cm. Son más frecuente en niños en edad preescolar y escolar, incluso con higiene adecuada. La hembra deposita sus huevos durante la noche alrededor del ano. Los huevos se esparcen por la ropa interior, sábanas, juguetes y manos del niño. A partir de estos lugares son nuevamente ingeridos por el niño originando nuevas reinfestaciones. Los áscaris, son gusanos cilíndricos de 15 a 20 cm. que se instalan también en el aparato digestivo y se contagian al comer la tierra infectada por los huevos. Las hembras pueden llegar a poner 200.000 huevos al día, que se eliminan con las heces. La giardia lamblia, es un protozoo, que habita en el intestino y su reservorio natural es el hombre. La edad de máxima incidencia se sitúa entre los 2 y los 6 años de edad y es especialmente frecuente en niños que asisten a guarderías, por la transmisión persona a persona. Los síntomas en el caso de los oxiuros el síntoma más característico es un intenso picor en la zona anal, sobre todo durante la noche, lo que obliga al niño a rascarse produciendo una dermatitis en la zona perianal. Además el niño presenta un sueño intranquilo y se despierta con frecuencia. En ocasiones es posible ver pequeños los oxiuros en las heces o en las márgenes del ano. Las ascaridiasis habitualmente no producen síntomas, aunque en ocasiones aparecen determinados trastornos: molestias abdominales, tos, febrícula, erupciones en la piel, etc. En el caso de la giardia lamblia las manifestaciones son muy diversas: en muchos casos no produce síntomas, mientras que en otros puede ser causa de dolor abdominal, de episodios de diarrea aguda, de urticaria, etc. Para el diagnóstico se debe de ver los oxiuros en las heces. Si no fuese así se debe recoge una muestra aplicando cinta adhesiva o celo en las márgenes del ano, nada más levantarse el niño por la mañana y enviarla al laboratorio.

El diagnóstico:

* El diagnóstico de los áscaris se establece mediante la identificación del parásito o de sus huevos en las heces.
* El diagnóstico de la giardia lamblia se realiza con el examen parasitológico de las heces.

El tratamiento:

* Oxiuros: En el tratamiento se emplean medicamentos antiparasitarios específicos, pero es importante administrarlos simultáneamente a toda la familia, para que el tratamiento sea eficaz. Así mismo, para conseguir buenos resultados es necesario adoptar medidas de higiene general: lavados frecuentes de manos y cepillado de uñas, sobre todo al levantarse, cambio frecuente de ropa interior y de sábanas que deben ser hervidas. Es recomendable desinfección de los utensilios del baño y de los juguetes y la eliminación del polvo de las habitaciones ya que pueden vehiculizar huevos.
* Áscaris: Existen medicamentos específicos para su tratamiento y erradicación.
* Giardiasis intestinal: Existen distintos fármacos de los que el pediatra seleccionará el más adecuado para cada edad.

PIE DE ATLETA:
Es una infección de los espacios interdigitales y de la planta del pie producida por hongos. No es muy frecuente en niños pequeños, sino en los más grandecitos. En el cuadro es característica la presencia de dolor a la presión de la región, la picazón y el mal olor persistente. Los pacientes frecuentemente presentan afectados sus dos pies y una mano. Es causada por hongos, a través de algunos factores predisponentes como calzados cerrados, duchas, piscinas, ambientes cálidos y húmedos, cuadro clínico, provocando lesiones que van desde pápula a vesículas y ampollas que pueden presentar pus. El tratamiento debe basarse en la buena higiene del pie, el secado adecuado del mismo, uso de sandalias en duchas públicas (camping, clubes, hoteles, etc.). El pediatra será el encargado de indicar en caso de necesidad el tratamiento específico.

POLIOMELITIS:
Es una enfermedad viral aguda, cuya gravedad varía desde una infección sin síntomas hasta una enfermedad febril inespecífica, meningitis aséptica, enfermedad paralítica y muerte. Es trasmitida por contacto directo. El virus se transmite por vía fecal oral. El virus del polio se multiplica en el sistema nervioso central y provoca una parálisis severa causando deformaciones de los miembros con atrofiamiento de los músculos. Puede causar la muerte. El polio se encuentra en todo el mundo, pero es más frecuente en países en desarrollo. Es producida por los poliovirus (género de enterovirus) tipo 1, 2 y 3: Todos ellos causan parálisis, el más frecuente aislado en casos de parálisis es el tipo 1, siendo a menudo el responsable de las epidemias. El tipo 3 es el de menor frecuencia. En el tratamiento existen dos tipo de vacunas, la inyectable que es el virus inactivo y la oral que es el virus vivo. Ambas requieren dos dosis, tres para niños con intervalos de un mes. Un refuerzo después de un año y luego cada 10 años y 5 para los niños.

R:
RINITIS:
Es una infección aguda de las vías respiratorias altas (nariz, ojos y garganta) que pueden presentar los niños en cualquier época del año pero especialmente en invierno y en primavera. Es la enfermedad más frecuente en los niños y una de las principales causas de absentismo escolar. Es muy contagiosa, capaz de pasar de un niño a otro con una gran facilidad. Los niños de 1 a 6 años presentan de seis a ocho catarros al año y esta frecuencia es mucho más alta en los niños que acuden a guardería. La inmensa mayoría de las veces está producida por un virus. Hay más de 150 ó 200 virus que pueden causar el resfriado. Los virus presentes en las secreciones nasales pasan a otros niños fundamentalmente a través de los estornudos y la tos o de la saliva que permanece en los objetos que los niños pequeños se llevan a la boca. El periodo de contagio se inicia 48 horas antes de que comience la sintomatología y la duración de la enfermedad suele ser de 7 a 10 días. Los síntomas dependen de la edad del niño. Los bebés menores de 3 meses, presentan dificultades para la alimentación y para conciliar el sueño debido a la obstrucción nasal. Los niños entre 3 meses y 3 años habitualmente tienen fiebre, irritabilidad y estornudos. A las pocas horas se asocian mocos, obstrucción nasal y tos. La tos puede impedir que coman o duerman bien. Más raramente tienen problemas intestinales (vómitos o diarrea). Los niños mayores de 3 años presentan irritación y obstrucción nasal, dolor de garganta, tos, lagrimeo e irritación ocular, y en ocasiones algo de fiebre y malestar general. No existe un tratamiento específico. De hecho los médicos dicen que un catarro con medicamentos dura siete días y sin medicamentos una semana. Solamente se puede actuar mejorando los síntomas. Para la obstrucción nasal se recomienda lavados nasales con suero fisiológico y para la fiebre, antitérmicos. Es aconsejable beber muchos líquidos e ingerir una dieta blanda. Al ser una enfermedad producida por virus, tampoco están indicados los antibióticos. Es aconsejable que el niño se quede en casa durante unos días para que no contagie a los compañeros de guardería y de colegio, pero también para evitar posibles complicaciones (otitis, neumonías). Es normal que: Se encuentre decaído sobre todo si tiene fiebre. Presente varios catarros durante el invierno sobre todo el primer año que acude a la Guardería o al Colegio. Se debe acudir a urgencias o al pediatra: Si la fiebre no le cede con el antitérmico o le dura más de 3-4 días. Si se asocia dificultad respiratoria. Si le supura el oído.

RUBEOLA:
Es una enfermedad infecciosa producida por un virus. El virus que la produce se propaga a través del aire por medio de las gotitas de las secreciones nasales que las personas que padecen la enfermedad expulsan al hablar, toser o estornudar. Cuando una mujer embarazada contrae la rubéola y la trasmite al futuro hijo, éste nace con una grave enfermedad llamada "síndrome de rubéola congénita", que podemos prevenir mediante un programa de vacunación. La persona que ha padecido rubéola queda inmunizada (protegida) para toda la vida. La erupción de la rubéola son manchitas de color rosado o rojo pálido de diferente tamaño que no tienden a unirse y que aparecen primero en cara y detrás de las orejas y que después se extienden por todo el cuerpo, aunque no suelen afectar las extremidades. Es característico de esta enfermedad el aumento de los ganglios situados en la región occipital, detrás de las orejas y la nuca. La fiebre es poco elevada y se afecta poco el estado general del niño. El diagnóstico de rubéola resulta difícil incluso hasta para el pediatra, lo cual carece de importancia a excepción de que el bebé o el niño con sospecha de rubéola hayan estado en contacto con una mujer embarazada. En estas situaciones debemos remitir a la mujer embarazada a su médico obstetra para que le indique las recomendaciones oportunas. Al ser producida por un virus, no necesita ser tratada con antibióticos. Si la temperatura fuera superior a 38 ºC se le puede administrar un preparado de paracetamol. Es recomendable prevenir a las mujeres que pueden estar embarazadas, que eviten el contacto con el niño enfermo.

S:
SARAMPIÓN:
Es una enfermedad infecciosa producida por un virus (mixovirus). Desde que se vacuna contra el sarampión a la edad de 15 meses, esta enfermedad ha disminuido de forma muy notable. El virus se trasmite a través del aire por medio de las gotitas de las secreciones nasales que las personas que padecen la enfermedad expulsan al hablar, toser o estornudar y también a través de la conjuntiva ocular. El sarampión es contagioso desde que se inician los síntomas catarrales hasta cinco días después de que hayan desaparecido las lesiones cutáneas. La persona que ha padecido sarampión queda inmunizada (protegida) para toda la vida. El comienzo se caracteriza por fiebre alta, malestar general, síntomas catarrales inespecíficos: catarro nasal, estornudos, tos, secreciones conjuntivales, tos perruna, párpados inflamados y fotofobia (les molesta la luz). Uno o dos días antes de aparecer las lesiones cutáneas pueden observarse las manchas de Koplick (pequeños puntos blancos en el interior de las mejillas). El exantema del sarampión se caracteriza por manchitas de color rojo, planas y redondeadas que aparecen inicialmente detrás de las orejas y que se extiende por el tronco, brazos, muslos, manos, piernas y pies. Las características del exantema y sobre todo del periodo catarral previo y de las manchas de Koplick facilitan el diagnóstico de la enfermedad. Insistimos que en nuestro país debido a la vacunación masiva de la población infantil, el sarampión es una enfermedad que prácticamente ha desaparecido. La vacuna es la mejor prevención contra esta infección, y se administra a la edad de 15 meses formando parte de la triple vírica. Para atenuar la fiebre, se puede prescribir ibuprofeno o paracetamol.

SÍNDROME DE DOWN:
Es una anomalía genética debida a una alteración cromosómica. Como consecuencia de dicha anomalía se produce un conjunto de manifestaciones clínicas que confiere a las personas con síndrome de Down un aspecto característico. Se produce en el 95% de los casos se debe a un cromosoma extra (el par 21 en lugar de tener 2 cromosomas tiene 3, de ahí la denominación de trisomía 21). El riesgo de trisomía aumenta con la edad de la madre, y se incrementa notablemente a partir de los 35 años.

En un pequeño porcentaje de casos el síndrome de Down es consecuencia de otra alteración cromosómica pero de tipo estructural (traslocación) que es independiente de la edad materna. Desde el punto de vista físico presentan un conjunto de anomalías muy peculiares que son particularmente evidentes en la cara (ojos sesgados, nariz corta, lengua grande y prominente y rostro ancho y chato), cabeza pequeña, cuello corto, manos pequeñas y dedos cortos. Con frecuencia presentan malformaciones congénitas asociadas (cardiacas y/o digestivas). Además todas las personas con síndrome de Down tienen, en mayor o menor intensidad, deficiencia mental. La confirmación del diagnóstico se realiza con el cariotipo que permite visualizar la alteración cromosómica responsable (trisomía 21 o traslocación). El diagnóstico prenatal es posible y puede realizarse por métodos invasivos (amniocentesis) y no invasivos (ultrasonografía y el triple screening que se realiza en suero de la madre). Las anomalías cromosómicas en la actualidad no tienen tratamiento, pero los niños con síndrome de Down, como todos los niños, tienen derecho a gozar de la mejor salud posible. El gran progreso que se ha producido en la salud de las personas con síndrome de Down durante los últimos años ha permitido avanzar de forma paralela en el campo de la educación

SINUSITIS:
Es la inflamación de los senos paranasales, de los que existen cuatro tipos: los maxilares, los etmoidales, los frontales y los esfenodiales. Los dos primeros son radiológicamente visibles a partir del primer - segundo año de vida mientras que los dos últimos sólo se ven después de los seis años. Por ello las sinusitis son más frecuentes a partir de los 3 años de edad. Son producidas por infecciones agudas o crónicas, generalmente secundarias a complicaciones de infecciones de vías respiratorias altas provocadas e iniciadas por agentes virales o bacterianos. En ocasiones son consecuencia de una rinitis alérgica. Los síntomas habitualmente tras un cuadro catarral de vías altas, el niño comienza con dolor de cabeza localizado en la frente o a ambos lados de la nariz, secreción nasal verdosa-amarillenta y malestar general. Las secreciones pueden pasar a la garganta y causar una tos molesta, sobre todo durante la noche. El pediatra orientará el diagnóstico por los síntomas clínicos y la exploración: dolor a la presión en los senos maxilares (debajo de los ojos) y frontales (encima de las cejas), y lo confirmará mediante una radiografía de los senos paranasales. El tratamiento de la sinusitis de causa infecciosa consiste en la administración de antibióticos, descongestionantes nasales y antitérmicos o analgésicos en caso de fiebre o cefalea. Se debe acudir a emergencias si: persiste la fiebre a las 24-36 horas de iniciado el tratamiento antibiótico. El dolor de cabeza es muy intenso y no cede con los analgésicos.

SOPLO CARDÍACO (INOCENTE):
Es un ruido anómalo que se escucha al auscultar el corazón. El ruido que se produce se parece al de un soplido, de ahí su nombre. A pesar de que no es una experiencia agradable escuchar que a nuestro bebé o a nuestro hijo le han encontrado un soplo, debemos conocer que entre un 30-40% de los niños tienen un soplo y la mayoría son de naturaleza benigna. Los soplos inocentes son de naturaleza benigna y no existe alteración anatómica ni fisiológica. Se cree que son debidos a turbulencias del flujo de la sangre dentro del corazón y al ruido que se produce al contraerse la masa muscular. El niño no tiene ningún problema funcional por lo que tampoco presenta ningún síntoma especial. Se descubre al auscultar al niño en un examen de rutina realizado en un control de salud o con motivo de una enfermedad aguda. No requiere tratamiento porque el niño no está enfermo. Puede y debe hacer una vida normal.

T:
TOXOPLASMOSIS:
Es una enfermedad infecciosa producida por un el Toxoplasma gondii un parásito que se encuentra en muchas especies animales, siendo el gato el animal clave en el ciclo del parásito. La infección se produce por ingerir carne poco cocinada que contenga quistes, a través de las heces de los gatos o por el consumo de determinados alimentos como embutidos o verduras mal lavadas. La enfermedad en sí no entraña ningún riesgo, pero si la contrae una mujer embarazada puede tener efectos muy negativos en el feto. De hecho, si el contagio se produce durante el primer trimestre, la mayoría de las veces es causa de aborto. Si la toxoplasmosis es adquirida, los síntomas son muy poco llamativos, parecidos a los de un cuadro gripal. Sin embargo si se trata de una toxoplasmosis congénita, es decir, si el bebé se contagia en el útero a través de su madre, puede presentar manifestaciones neurológicas, oculares, etc. El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre para determinar títulos de anticuerpos antitoxoplasma que debe efectuarse también en la madre durante el embarazo. Para prevenir las embarazadas deben de comer sólo carne bien cocinada y evitar el contacto con gatos y con los lugares donde estos animales defecan. Además el médico obstetra en el control de la embarazada realiza el título de anticuerpos antitoxoplasma para saber si está protegida o padece la infección toxoplásmica en cuyo caso indicará el tratamiento adecuado. Como hemos comentado, las embarazadas que han contraído la infección recibirán la administración de determinados antibióticos. De igual manera, los niños que nacen con la enfermedad, deben ser tratados con la pauta terapéutica indicada por el pediatra.

TUBERCULOSIS:
Es una infección causada por el bacilo de Koch. Constituye un grave problema de salud pública en los países en vías de desarrollo y en las poblaciones marginadas económica y socialmente de los países industrializados. El número de casos ha aumentado considerablemente durante los últimos años, incluso entre la población infantil. La infección en los niños se produce tras la inhalación de gotitas respiratorias contaminadas (tos, estornudos) procedentes de personas con secreciones respiratorias infectadas con el bacilo generalmente pertenecientes a su entorno familiar. Las bacterias que causan esta enfermedad pueden vivir en forma inactiva en el organismo pero puede activarse un tiempo después de que se haya producido el contagio. La infección tuberculosa no suele presentar síntomas, mientras que la enfermedad tuberculosa cursa fundamentalmente con fiebre no muy elevada y tos. Otros síntomas más raros son la falta de apetito, la pérdida de peso y el dolor de pecho. La forma pulmonar es la más frecuente. La meningitis tuberculosa, afortunadamente no habitual, es grave. La historia clínica y el antecedente de un adulto de su entorno familiar enfermo de tuberculosis, nos llevarán a realizar una radiografía de tórax y una prueba de la tuberculina. La confirmación diagnóstica se basa en el cultivo del bacilo de Kock del esputo. Para el tratamiento de la tuberculosis existen unos protocolos terapéuticos que combinan la dosis y la duración de los distintos antibióticos en función del estadío de la enfermedad tuberculosa.

V:
VARICELA:
Es una enfermedad infecciosa aguda causada por un virus, propia de la infancia, altamente contagiosa y de evolución habitualmente benigna. Está causada por un virus, el varicela zoster, que penetra por la piel o las vías respiratorias. Luego el virus persiste de forma latente en el organismo y puede manifestarse años más tarde con un cuadro de herpes zoster. Es muy contagiosa. Se transmite por vía respiratoria, contacto directo y vía transplacentaria, por eso es tan importante que las embarazadas que no hayan pasado la varicela no estén en contacto con un enfermo. El periodo de contagio va desde unos días antes de que aparezcan los primeros "granos" (por eso es tan difícil de evitar) hasta que las vesículas se convierten en costras. Los niños tienen que dejar de ir a la escuela mientras que las lesiones no se encuentren en fase de costra. En ocasiones, pero no siempre, antes de que aparezca la erupción el niño se encuentra cansado, le duele la cabeza o tiene algo de fiebre. La erupción de la varicela es muy característica. Habitualmente comienza en el cuero cabelludo y en el tórax pero se generaliza y se concentra sobre todo en la espalda. Comienza por una mancha roja, como si fuera una picadura, que en seguida se transforma en vesícula que contiene un líquido transparente y posteriormente, se seca y deja unas costras, todo ello habitualmente en 1-2 días. Este proceso dura habitualmente 1-2 días. Es muy típico que durante la varicela se vean muchas de estas lesiones en etapas diferentes, lo que se denomina imagen en "cielo estrellado". La erupción de la varicela se acompaña de picor intenso y fiebre de intensidad variable. Las características del exantema facilitan su diagnóstico clínico. En la actualidad, existe una vacuna que actualmente está indicada en situaciones especiales y a nivel hospitalario. Se administra a niños con problemas de inmunodeficiencias o con enfermedades graves. Es normal que: El niño se encuentre cansado. Se queje de picor intenso. Tenga fiebre durante los primeros días. Se debe acudir a urgencias o contactar al pediatra si: La fiebre persiste. El niño tiene dolores de cabeza muy fuertes o inestabilidad al andar. Presenta tos, problemas al respirar. Presenta vómitos, está decaído, somnoliento.



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