Intolerancia a la Lactosa

Intolerancia a la Lactosa


Buen día en este Post podrán obtener información sobre la intolerancia a la lactosa. Espero les guste el Post.


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Intolerancia a la Lactosa


La intolerancia a la lactosa es una afección de las microvellosidades intestinales debida a que el organismo produce poca o ninguna cantidad de la enzima lactasa, que se deriva en una imposibilidad de metabolización de la lactosa (el «azúcar de la leche»).

De esta forma, cuando la ausencia de lactasa impide al organismo asimilar la lactosa se produce un cuadro clínico representativo como manifestación a esta incapacidad de responder adecuadamente a su presencia en el conducto digestivo.

intolerancia




Incidencia


En las culturas donde el consumo de leche y productos derivados ha sido habitual durante años la probabilidad de padecer esta afección es menor que en aquellos pueblos en donde, tradicionalmente, no se consumía leche, ya que en el caso del primer grupo la cantidad y la duración de la lactasa a lo largo de la vida de los individuos es mayor que en el segundo grupo cultural.

Como resultado de esto, la prevalencia de la intolerancia de la lactosa a nivel mundial varía ampliamente dependiendo principalmente del origen étnico. Los grupos más afectados en poblaciones cosmopolitas son los africanos, indios, americanos y asiáticos, contrastando con la baja prevalencia que presentan los estadounidenses caucásicos y los europeos escandinavos:

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*Suecos: 1 %

*Ingleses: 6 %

*Españoles: 15 %

*Rusos: 15 %

*Árabes: 80 %

*Esquimales: 83 %

*Mexicanos: 83 %

*Africanos centrales: 83 %

*Tailandeses: 98 %2 3



Tipos y causas


Intolerancia a la lactosa (permanente)

Es determinado por la genética de la persona. Es hereditario y permanente. Es frecuente en la vida adulta. La persistencia de la lactasa es la anormalidad debida a un defecto en la regulación de su maduración.

Intolerancia secundaria o adquirida (reversible o temporal)

Se trata de una deficiencia relativa (transitoria) de lactasa en el intestino debida a patologías o situaciones (como malnutrición o toma de medicamentos) que resultan en una supresión de sus reservas enzimáticas en el tracto digestivo.

*Infección gastrointestinal. Se trata de un episodio agudo de gastroenteritis infecciosa que conlleva un daño en la mucosa y microvellosidad del intestino.

*Medicamentos. Hay cierta gama de fármacos que pueden dar como resultado un daño mucoso en el tracto gastrointestinal. Algunos de éstos son: aspirina, antiinflamatorios no esteroideos (AINES), antibióticos, etc.

*Enfermedad crónica del intestino delgado. Algunos ejemplos son: malnutrición, enteritis actínica, gastropatía diabética, enteritis regional, síndrome carcinoide, fibrosis quística, etc. Algunas personas celíacas pueden también presentar este cuadro, por lo que se desaconseja el consumo de lácteos a quienes padezcan de esta enfermedad.

Deficiencia congénita de lactasa

Es un desorden genético que impide la producción enzimática de la lactosa. Está presente en el nacimiento y el diagnóstico se hace en la infancia temprana. Esta clase de intolerancia viene determinada geneticamente y se encuentra muy ligada a la raza o pueblo étnico (territorial) del que se proceda. Por ello, hay una predisposicón genética a padecer una deficiencia de lactasa que impide una correcta absorción de lactosa que puede ser transmitida de generación en generación.


Biología de la lactasa


La enzima lactasa, también llamada beta-D-galactosidasa, es sintetizada si al menos uno de los dos genes que la codifican están presentes. Solamente cuando la expresión de ambos genes está afectada se reduce la síntesis de la enzima lactasa, lo cual a su vez reduce la digestión de lactosa. La persistencia de la lactasa, permitiendo que se realice la digestión de la lactosa, es el alelo dominante. Por lo tanto la intolerancia fisiológica a la lactosa es una mutación autosómica recesiva. Sin embargo, culturas como la japonesa, donde el consumo de productos lácteos se ha ido incrementando, demuestran una baja prevalencia de intolerancia a la lactosa a pesar de la predisposición genética.

La condición normal en los mamíferos es que los jóvenes de las especies experimenten una reducción en la producción de lactasa al final del período de destete (un período específico para cada especie). En sociedades que no consumen productos lácteos, la producción de lactasa usualmente cae en un 90 % aproximadamente durante los primeros cuatro años de vida, aunque la caída exacta a lo largo del tiempo varía ampliamente. Sin embargo, ciertas poblaciones humanas tienen una mutación en el cromosoma dos que resulta en un «bypass» de la disminución común en la producción de lactasa, haciendo posible que miembros de estas poblaciones continúen consumiendo leche fresca y otros productos lácteos a lo largo de sus vidas.

La intolerancia patológica a la lactosa puede ser causada por la enfermedad celíaca, la cual daña las vellosidades que producen la lactasa en el intestino delgado. Esta intolerancia a la lactosa es temporal y desaparece después de que el paciente ha estado en una dieta libre de gluten el tiempo necesario para que se recuperen las vellosidades. La intolerencia tiene origen en un gen, el cual rechaza la lactosa en edad adulta y se identifica especialmente en lugares donde el consumo de productos lacteos no existia, (america-precolombina, artico,) caso contrario en europa donde el consumo de productos lacteos tiene una larga tradición.

Ciertas personas que reportan problemas con el consumo de lactosa realmente no sufren intolerancia a la misma. En un estudio de 323 sicilianos adultos, Carroccio et al. (1998) encontró que solamente el 4 % sufría de intolerancia a la lactosa y mala digestión de la lactosa, mientras que el 32.2 % sufría de mala digestión de la lactosa, pero no fueron clasificados como intolerantes. Sin embargo, Burgio et al. (1984), encontró en su estudio que 72 de 100 sicilianos y 106 de 108 italianos del norte (51 %) sufrían de intolerancia a la lactosa.


Signos y síntomas


La sintomatología a este padecimiento suele surgir tras la ingesta de productos lácteos o alimentos que los contengan en su composición. Dependiendo del nivel de deficiencia de lactasa y la cantidad de alimento ingerido, la magnitud y número de síntomas pueden variar de una persona a otra o, incluso, en diferentes situaciones.

Algunos síntomas son:

*Cólicos abdominales

*Distensión abdominal

*Mal absorción

*Flatulencias (gases)

*Pérdida de peso

*Desnutrición

*Crecimiento lento (en niños)

*Diarrea

*Heces flotantes y con olor fétido

*Estreñimiento y defecación con ardor

*Erupciones cutáneas


Diagnóstico


Test de tolerancia a la lactosa

Se basa en la medición de la respuesta glucémica a una sobrecarga de lactosa (50 gramos) cada 30 minutos hasta las 2 horas siguientes a dicha ingesta, normalmente divididas en cuatro tomas (0, 30, 60 y 120 minutos). En una situación normal, la glucemia aumenta en 30 mg/dl del nivel basal de glucosa en sangre a las 2 horas, por lo que una ausencia de este incremento glucémico sugiere una deficiencia de la enzima lactasa.

Es una forma de confirmación bastante inespecífica debido a que ciertas patologías pueden invalidar el resultado de este test (diabetes mellitus, síndrome de malabsorción, síndromes funcionales de vaciamiento gástrico), y por ello debe ser interpretado con prudencia.
Se espera variabilidad sustancial en la respuesta clínica (náuseas, retorcijones, distensión, diarrea y flatulencia), en la medida en que la extensión y la severidad de la intolerancia a la lactosa varía entre individuos.

Cuando se considera la necesidad de confirmación, es importante distinguir la intolerancia a la lactosa de la alergia a la leche, la cual es una respuesta inmune anormal (usualmente) a las proteínas de leche. Puesto que la intolerancia a la lactosa es el estado normal para la mayoría de los adultos a escala mundial, y no es considerada una enfermedad, el diagnóstico médico normalmente no es requerido.


Tratamiento


El tratamiento consiste, básicamente, en un seguimiento dietético con la finalidad de suprimir la lactosa de la alimentación. Además, es muy importante evitar las deficiencias de calcio debidas a la supresión de sus principales fuentes alimentarias. Para sujetos sanos con intolerancia a la lactosa secundaria, puede ser posible entrenar las bacterias del colon para hidrolizar la lactosa de forma más eficiente a través del consumo de pequeñas cantidades de productos lácteos varias veces al día a lo largo de un par de semanas. Sin embargo, reintroducir los lácteos de esta manera en personas que sufren una enfermedad crónica o subyacente no es lo más recomendado, pues ciertas enfermedades actúan en el tracto intestinal de una manera que previene que la enzima lactasa sea expresada. Por otro lado, distintos estudios han mostrado que la producción de lactasa no parece ser inducida por el consumo de productos lácteos.

Alimentos que no se deben consumir

*Leche, ya sea entera o desnatada, en polvo, líquida o condensada
*Postres lácteos (flanes, quesos frescos con sabor de frutas, quesos, mousses...)
*Quesos de todo tipo, requesón, quesos para untar, quesos en lonchas o en porciones (sin embargo, la mayoría de quesos curados no suele producir intolerancia)
*Nata, líquida o montada, crema pastelera...
*Mantequilla y alimentos que la contengan
*Dulce de leche

Cualquier otro alimento que contenga lactosa en su preparación como:

*Alimentos preparados que contengan leche (o lactosa), nata o cremas
*Puré en copos
*Pan de molde

Alimentos preparados que contengan leche:

*Bechamel o cualquier tipo de salsa que lleve leche o crema de leche o mantequilla
*Pastelería industrial en la que utilicen leche, crema de leche o mantequilla como ingrediente (la mayoría)
*Helados de crema o cremosos
*Batidos de frutas, chocolate
*Chocolate con leche

Alimentos que se pueden tomar sin problemas:

Es muy importante consumir estos alimentos de forma variada y equilibrada, y si hiciera falta (según el facultativo) se podrían aportar fuentes alternativas del calcio que se suprime eliminando la ingestión de los alimentos «no permitidos».

*Todas las frutas
*Frutos secos
*Todas las verduras y hortalizas, frescas o congeladas, crudas o cocidas
*Legumbres, cereales, tubérculos
*Pan, con precauciones, ya que en numerosas ocasiones llevan añadidos lácteos
*Carnes, pescados y huevos
*Alimentos dulces (mermeladas, jarabes, azúcar, chocolate negro sin leche)
*Aceites
*Bebidas refrescantes, agua, vino o cerveza
*Salsa de tomate (según la marca), sofrito, mostaza, mayonesa (según la marca), alioli
*Caldos
*Especias
*Leches especiales sin lactosa

tipo

reversible


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5 comentarios - Intolerancia a la Lactosa

@Teragiga +1
No tolero la intolerancia!
@eliias12andres +2
infocon esta se la banca mi estomago, aunque generalmente me cae mal todo...