Riña de gallos en Montevideo

No podés entender al bisabuelo si te quedás solo con sus glorias y desconocés sus debilidades.

En su época no había televisión donde el héroe de turno masacra a malos a mansalva y tampoco había rapiñeros que tiraran al suelo a tu mamá para arrebatarle la cartera. Para tener un poco de perversión y violencia, la tenían que producir, no como ahora que la tenés a la mano a toda hora. La riña de gallos era una de esas licencias para ver sangre y para timbearse unos pesos. ¿Que era un espectáculo repugnante? ¡Claro que sí! Pero cada época tiene los suyos.

Lo que están viendo en la portada es el cuadro de un gallo de riña ingles, de raza “Old English Game” dorado. No parece fácil abordar el tema de las riñas de gallos, sin que la mayoría, “ponga el grito en el cielo”. No obstante en un pasado cercano, fue tan o más popular que las carreras de caballos. Los defensores de esta actividad sostenían que a diferencia de las carreras de “burros”, en esta nadie se suicidaba.

Hoy daremos una recorrida por la historia como excusa para arribar a un dialogo imperdible entre dos porteños, camino al reñidero de Montevideo, por el año 1912. Uno gallero, viajaba con “las criaturas” (los gallos) y el otro como observador, los dos a bordo del Vapor de la Carrera. El léxico, los modos, los giros idiomáticos de un lunfardo todavía incipiente, sumado al vocabulario propio del oficio, pintan una escena, fácilmente imaginable. Les sugiero cliquear el link de abajo como para ponerse practico en el “vocabulario gallero” y de paso les comento que para esa época se celebraban 2.000 peleas de gallos al año, solo en Montevideo. La LEY Nº. 5657 que prohíbe la riña de gallos, rige a partir del 15 de abril de 1918, cuando fue aprobada por el Senado y Cámaras de representantes. En Buenos Aires la Ley 2.786 conocida como “ley Sarmiento” prohibía los malos tratos a los animales desde 1891.

Vocabulario y refranero criollo (Sobre gallos)


http://gallosargentinos.com/Articulos_detalle/Vocabularioyrefranero.html

Cría de Gallos de Pelea en Sevilla


link: http://www.youtube.com/watch?v=RlAq00oGl7Q&feature=player_embedded

La historia

Las peleas de gallos se remontan a las épocas anteriores a Cristo. Sin embargo, antes de que se convirtiera en un deporte, el gallo, era visto como un ave admirable, respetado por el hombre. El gallo de pelea era tema de adoración religiosa. Según Diodorus Siculus (49 a.C.), los antiguos Sirios adoraban al gallo de pelea. Los griegos y romanos asociaron al gallo de pelea con los dioses Apolo, Mercurio y Marte. Magallanes indicó que en Borneo, el ave era tan sagrada que nadie podía comer de su carne.

Hace aproximadamente 3.000 años, durante los tiempos de los Fenicios, Hebreos y los de Canaan, las peleas de gallos ya eran populares Julio Cesar (70 a.C) introdujo a Roma el deporte de las peleas de gallos. También en Inglaterra, durante la época del Rey Enrique VIII, se llevaban a cabo peleas en el palacio de Whitehall. El juego se convirtió en un deporte nacional a tal punto que a ciertas escuelas les fue requerido enseñar a los estudiantes sobre las peleas de gallos, tales como crianza, traqueo y condicionamiento del gallo

En los Estados Unidos, famosos presidentes eran amantes del juego; George Washington, Thomas Jefferson, Andrew Jackson, y Abraham Lincoln. Era socialmente aceptable y alentaba a un caballero tener su crianza de gallos y ser un experto en el deporte. Hubo un momento cuando la Casa Blanca se convirtió en centro para la celebración de peleas de gallos. Incluso fueron sostenidas en los cuartos del comité del presidente. Las peleas de gallos declinaron cuando la guerra civil comenzó.


siglo XX

Pelea de gallos en Pompeya / Enano y gallos

En el Virreinato

Las riñas de gallos arribaron a nuestras costas en la Conquista y prosperaron hasta que la evolución de las costumbres, las leyes de “protección de animales” y las disposiciones contra los “juegos de apuestas”, comenzaron a desplazarlas y concluyeron con su prohibición absoluta. La época que florecieron en las islas canarias y el origen de nuestra migración le aportan el ingrediente histórico a las de Montevideo


Buenos Aires

Riña de gallos / Ídem pintor costumbrista Molina campos

Algunas razas de gallos de pelea

Montevideo

Old English Game Giro / Estirpe Pedraglop Perú

gallos

Gallo Navajero Cenizo dorado / Old English Game Prieto

En Montevideo de 1918

Vaz Ferreira y los gallos. Sus hijos dan cuenta …los domingos de mañana, con una concurrencia de 12 a 15 personas dedicadas a los gallos ingleses, incluyendo en forma evidente, personas que iban a ver los gallos con intención de probarlos en los reñideros (prohibidos) que funcionaban en Montevideo. Los concurrentes, recuerdo que eran: serenos de bancos, policías, militares, comerciantes, artesanos y otros aficionados a los gallos que también los criaban. Las conversaciones eran “estrictamente profesionales”, algo así como de una genética aplicada, tratando de estimar las capacidades de cada individuo por la calidad de los parientes que estaban registradas en las libretas en “el cuarto de pollos”. Recién mucho después me empecé a dar cuenta de qué era lo que causaba que en la cocina de mi casa había ciertos momentos que se cocinaban y se llevaban al almuerzo en días sucesivos, varias gallinas y pollos, y también cuál era la utilidad de los libros de genética: los parientes del gallo que huía en pelea eran luego sacrificados”.

La preparación (Dr. Mantegazza Paulo – Medico historiador)

Para las riñas se empleaban gallos de razas especiales, como la Asil o Calcuta, de origen indio, la de Brujas (belga), la Inglesa (traída a comienzos del siglo XIX por marineros ingleses, que vendían cada gallo a 30 ó 40 pesos fuertes) y la Malaya; puras o cruzadas entre sí, o con faisanes, para asegurar su ferocidad natural. Se trataba en general de animales de formas magras y estilizadas, de poco peso, cabeza corta, pico ligeramente corvo, ojo vivaz, cogote largo, patas robustas, provistas de fuertes espolones naturales, y plumaje brillante, duro y colorido.


historia

Raza Asil / Calcuta

Para mantenerlo en peso -entre las 4 ó 6 libras que debía pesar el día de la pelea- se le racionaban el agua y la alimentación, que según Saubidet consistía principalmente en maíz cuarentón, pisingallo blanco y algo de trigo candeal. Periódicamente se lo purgaba con aceite de castor para limpiarlo de impurezas, y se le suministraban friegas en los muslos con aguardiente o alcohol rebajado.

Una vez en estado comenzaban los “vareos”, que consistían en una serie de ejercicios que había que realizar con mucha paciencia y habilidad para fortalecerle las patas y las alas. En el “voladero”, que era una habitación especialmente dispuesta, se le hacía saltar sobre un cajón y luego se lo arrojaba hacia atrás, en dirección a un bulto de paja o bolsas ubicado a regular distancia, esto último para hacerlo “trabajar” con las alas. En otras ocasiones se lo “manteaba”, dejándolo caer sobre un bulto blando o sobre un catre, con el propósito de que adquiriese fortaleza en las patas; o se lo obligaba a caminar, describiendo un ocho, entre las piernas del “compositor

Continúa…


http://www.acanomas.com/Historia-Juegos-Tradicionales-de-Argentina/1338/Las-Rinas-de-Gallos.htm

En Buenos Aires

La prohibición de la riña de gallos, tenía un aval legal en la vetusta Ley 2.786 conocida como “ley Sarmiento” que prohibía los malos tratos a los animales. La norma data de 1891.

“Después de las carreras de caballos, que se realizan en verano, la diversión predilecta de los argentinos, en el invierno, es la riña, o pelea de gallos. Durante esta estación, es ven en todos los patios y delante de las casas, grandes jaulas de cañas, en las que está encerrado el gladiador con la única compañía que se le concede”.

El gallo es preparado para la lucha con un régimen dietético, reglamentado por leyes severas y principios científicos, y así como con la castidad se intenta hacerlo más digno de los lauros marciales, se procura, con alimentos suculentos, fortificar su fibra muscular, en mengua de la gordura linfática de los flojos.

De cuando en cuando, se educa al gladiador en las luchas de la batalla, cubriendo su espolón con una camisa de cuero para que no pueda herir, y en estas pruebas se calcula el valor del campeón y se forjan sueños más o menos dorados sobre el porvenir. He visto a un gancho que durante muchas semanas había empleado los cuidados más solícitos en la educación de sus alumnos, quedar desilusionado de sus risueñas esperanzas durante uno de estos simulacros, y destrozar con rabia y furor al poltrón que se había retirado al débil ataque de una gallina.

Cuando el gallo está compuesto, se lo lleva al reñidero, verdadero teatro, que paga un derecho al gobierno, y en el que se exhiben, escritas sobre una gran tabla, las leyes de la guerra gallesca. Depuesto el campeón en medio de la arena, se le busca un rival, al que se pesa y confronta, para igualar en lo posible a los combatientes en tamaño y peso. Las armas son las espuelas naturales u otras postizas de latón o de plata. Las de acero están prohibidas por reglamento, porque se las cree venenosas.

La riña puede durar hasta la muerte de uno de los gladiadores, o hasta que uno de ellos cede el campo y huye por una pequeña salida que está siempre abierta para los cobardes en una esquina de la arena. También se considera derrotado el gallo que, sangrando, bizco y tal vez caído el pico, canta, llamando a su socorro a las gallinas de su harén. Este reclamo supremo a las compañeras de sus placeres es para nosotros los europeos muy conmovedor, y hace en cambio desternillarse (sic) de risa a los argentinos, que lo consideran como la más segura manifestación de cobardía y, por consiguiente, de la más oprobiosa derrota.

Es sorprendente el entusiasmo con que los argentinos asisten a este espectáculo, en el que el silencio, inspirado por la ávida curiosidad de la lucha, es interrumpido de cuando en cuando por los gritos de las apuestas. Al valor de los gallos, los más ricos juegan a veces sumas enormes, mientras los pobres se contentan con llevar su óbolo de unos cuantos reales al tapete sangriento de este juego cruel. Las corridas de toros han sido prohibidas en muchos países de la América meridional, y en esto los hijos son mejores que los padres, pero la riña es una de las diversiones predilectas de los americanos y durará aún muchos años.

Vocabulario gallero

Canta la gallina- cuando el gallo no quiere pelear o sale corriendo
Espolones- el arma natural del gallo
Descreste- el amputar la cresta, barbillas y orejillas
Gallo que tiene más de 4 años: “Jaca”
Gallo que nunca ha peleado: “Bozal”
Gallo abierto- cuando un pollo canta y busca pelea
Gallo ratonero -cuando el gallo sale y entra continuamente de la pelea siendo perseguirle el contrario para después -asestarle el golpe
Gallo perrero – gallo que tiene mordida fuerte cuando muerde lo sostiene por mucho tiempo y al soltar siempre se lleva carne
Gallo ceguero- se le llama así al gallo que pica los ojos del contrario o se los come dejándolo ciego
Gallo orejero- el gallo que pincha dentro y alrededores de la oreja
Artículos de Interés Gallístico


http://www.gallospedragliofarm.com/articulos.htm

¡Imperdible!

Dos porteños camino al Club de Gallos de Montevideo en 1912

…Fue en la noche de un sábado y a bordo de un anciano vapor de la travesía. Se alejaba completo, paleteando de las grandes luces de Buenos Aires, tendida a popa como una barra de brillantes

-¿Para Montevideo?

-Si

Era una cara conocida

-¿Por muchos días?- indago el amigo

¡Hombre… y usted!

-Yo voy a ganarle a la vida

¿A ganarse la vida?… ¿Negocios sin duda?

- Llamémosle negocios si usted quiere. Yo soy aficionado a la riña de gallos, sport netamente criollo, y en nuestro argot ganarse la vida se traduce por ir a disputarla de púa con los gallos uruguayos

- ¿Una fija como la de Ámsterdam, Iguazú, Eclair, Sahara Bernhardt y tantos otros caballos argentinos, que atravesaron el rio para pelarse fácilmente las libras?…

¡No tanto! Del otro lado tienen matungos para correr en Maroñas,… ¡pero gallos!… ¡hay cada crack!…

-¡”El Express” ! ese a cuyas malas patas le juego todo Montevideo, no pasa de ser un sotreta medio distinguido, que en un handicapecito de Buenos Aires, y con caballitos así nomás hasta “Riesco” le da un disgusto. Pero en cuanto a gallos…. ¡los tienen y de mi flor!

.- ¿Usted atraviesa solo o con… gallos?

- Atravieso con cuatro “criaturas”

- ¿Criaturas?

- ¡Un momento que le voy a explicar el punto! En Montevideo para pasar gallos en el puerto, son bastante ¡”Echados pa atrás”! Hay una de protocolo y papel sellado, a oro que da fiebre. Pero nosotros los porteños se la dimos con “Piangentin· al de ” la agricultura” portuario” que trabaja en una casilla del muelle. No bien uno de los nuestros sale a “ganarse la vida”, telegrafiamos del siguiente tenor ” Sale hombre con tantas criaturas” Allá en Montevideo, los colegas de afición nos barajan las “criaturas”, y asunto arreglado. La receta del telegrama, se la debemos al propietario del Stud “Santa Rosa”, un rosarino con más vueltas, de puro corazón, que requiebros tiene el Paraná

Reglamento club de gallos


Animales

riñas

Riña de gallos en Montevideo

Pizarrón de anotaciones / Gallera a pleno campo

- Así que los uruguayos….

-¡Son mas galleros que nosotros! De otro lado felizmente, se “albarracina” menos, hay más respeto por la tradición; se hace menos ¡impresionismo de botica! Porque los gallos no arruinan como las carreras, ni mantienen vagos, ni palacios a costillas ajenas ¿A que usted no ha visto un suicidio por los gallos? Lo que nosotros mejoramos sirve para el “pucherete”,

- ¿Vamos a beber algo?

-Vamos.

Las luces del listón bonaerense se iban estrechando

- “El giro” que llevo es regularcito… Veremos cómo me tratan en la ” Internacional” de mañana

¿Cerveza?

- La birra de los uruguayos no tiene pata empezar con la nuestra. Pregúntele a cualquier “deutche” y se convencerá ¡Pues si señor!… los uruguayos son buenos… galleros y mucho más aficionados que nosotros, lo que no obsta para que algún gallo porteño haga de las suyas y. de entrada… “a cobrar caballeros”. Gaxe, por el stud 44 de Floresta, manda un gallo colorado que…. a rápido ¡Asistencia pública para el contrario! ¡Lindo stud el 44!… ¡Tambien tiene un compositor!… Medio ñato el mozo, pero entendido en la materia ¿Sabía usted que Oribe el famoso Oriental, fue un gran gallero?…


siglo XX

Buenos Aires


http://viajes.elpais.com.uy/2012/06/23/rina-de-gallos-en-montevideo/