Primer grado no se repite más:
¿Qué opinan especialistas en educación?



La medida fue anunciada ayer desde el Ministerio de Educación y la polémica
no tardó en llegar. En diálogo con INFOnews expertos en la materia se refirieron
a la disposición desde miradas opuestas. Entre la integración y el facilismo
oscilan los análisis. Todo lo que hay que saber para sentar postura en un asunto candente.

Primer grado no se repite más




A partir de un proyecto impulsado desde el Ministerio de Educación de la Nación los alumnos no repetirán más primer grado. “Primero y segundo serán un bloque educativo y se asistirá al chico con una atención más personalizada”, explicó el ministro, Alberto Sileoni.

Pero una propuesta de semejante envergadura dividió las aguas: hay quienes entienden que es positivo que la escuela se adapte a las situaciones de los estudiantes, y hay otros que tildan a la propuesta de “facilista” y “aberrante”. INFOnews consultó a especialistas en la materia que representan a esas dos facciones.

"Que la evaluación deje de ser una condición para el pase de primer a segundo grado me parece algo positivo. Colabora con la integración de los niños a la institución escolar”, expresó Paula Citarella, Profesora en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata.

“En primer grado se registran los mayores índices de repitencia de todo el nivel primario, y eso sucede porque en esa instancia el alumno no sólo debe incorporar los contenidos curriculares, sino que además se enfrenta a todo un proceso de adaptación institucional”, precisó la docente, dando cuenta de los argumentos con los que cuenta para manifestarse a favor de la no repitencia.




"Es necesario que se suspenda la evaluación.
Sino vamos directo al darwinismo social: sólo
sobrevive el que tiene las condiciones
materiales para hacerlo”




“En primer grado, el sujeto pedagógico realiza el salto desde su núcleo familiar a la institución educativa; y ese pasaje de la familia a la escuela requiere de un proceso de adaptación que hace necesario que se suspenda el juicio de la evaluación. Sino vamos directo a una especie de darwinismo social: sólo sobrevive el que tiene las condiciones materiales para hacerlo”, sentenció la docente.

primer grado



La cultura del esfuerzo, en plena decadencia

¿Quién no escuchó alguna vez decir -puertas adentro de una escuela- que el que quiere puede o todo es posible con esfuerzo? “Pero a veces los chicos se esfuerzan y no pueden, no alcanzan los objetivos educacionales, y no porque el esfuerzo no haya sido suficiente, sino porque no tienen las bases para hacerlo y así hay muchos pibes que quedan en el camino”, analizó Citarella.

La institución educativa como la conocemos hoy, fue concebida a fines del siglo XIX, en pleno auge de los Estado Nación y como un mecanismo para abolir las diferencias sociales. Pero, para la profesora universitaria consultada por este medio, el sentido de la escuela hoy no puede ser el mismo que en aquél entonces.

“Antes la escuela tenía como objetivo generar una cultura homogénea, y hoy –sobre todo con esta iniciativa- se reconoce que además de formar ciudadanos, las instituciones educativas están atravesadas por una cuestión de clase”, y todos los actores que por ella circulan tienen particularidades que deben ser tenidas en cuenta durante el proceso de formación.


en educación


Respecto a las críticas que han comenzado a circular en torno a esta propuesta, y que tildan de facilista a la medida, Citarella sostuvo: “Todos somos sujetos que nos tenemos que adaptar, que necesitamos incorporarnos a las lógicas institucionales, sino vamos nuevamente hacia un darwinismo social, sólo resiste el que se incorpora más rápido”. ¿Y el resto?

Nivelar para arriba

Así como hay quienes entienden que la propuesta impulsada desde la cartera educativa se aggiorna a los tiempos que corren, hay otros que ven a esta medida como un retroceso en el proceso de formación de ciudadanía.

“Es una aberración total y una subestimación al trabajo docente” sentenció Ernesto Marcellini, diplomado superior y especialista en Ciencias Sociales con mención en Prácticas Escolares.

Para Marcellini la medida no tiene en cuenta el tiempo que demanda a los docentes la transmisión de saberes a los estudiantes. “Si un chico no aprendió a leer puede ser por múltiples variables –por cuestiones familiares, por la influencia de los medios, por el contexto en el que vive- pero si se le permite pasar de grado sin todos esos saberes se genera un facilismo” que después termina generando deserción en los niveles superiores.







En este sentido, el hombre que además está realizando una maestría en Política y Gestión de la Educación, sostuvo que el proyecto atenta contra el principio de equidad y contra la noción de esfuerzo que debe orientar el proceso de formación. “Si se permite que un alumno que no aprendió a leer ni a escribir pase de grado es injusto con aquellos alumnos que pusieron esfuerzo en adquirir esos saberes. Hay que nivelar para arriba, no para abajo. No se trata de dejar que pasen todos”.

Y entre esas dos posiciones oscilan los comentarios generados por esta nueva iniciativa. Lo cierto es que el proyecto cuenta con impulso propio, y está concordancia con una serie de políticas educativas que apuntan a integrar en vez de a relegar a quienes tienen dificultades de aprendizaje.