Sin poner en duda sus cualidades gastronómicas, muchos se preguntan si el consumo habitual de chile es bueno para la salud. Algunos señalan que el chile propicia la formación de úlceras estomacales, las dolencias del hígado y las hemorroides. Sin embargo, cada nueva investigación sobre las propiedades del chile revela nuevas virtudes y aplicaciones.

Chili. ¿Bueno o Malo para la salud?

NUTRITIVOS Y SALUDABLES.

Los chiles son ricos en vitaminas A y C –tienen más vitamina C que los cítricos–, y en minerales como potasio, hierro y magnesio. Además, la lista de sus beneficios para la salud es realmente larga.

El sabor picante del chile ayuda a una buena digestión, puesto que aumenta la producción de jugos gástricos. Estimula el ritmo metabólico del cuerpo, elevando el consumo de calorías, lo que ayuda a reducir peso.

El chile es también excelente para reducir los niveles de colesterol, es un buen anticoagulante que ayuda a prevenir las dolencias cardiacas y a mejorar la circulación sanguínea.

Se asegura que tiene propiedades antioxidantes, lo que retrasa el envejecimiento de las células, también es anti-inflamatorio y un potente analgésico para dolores como los de cabeza.

En los climas cálidos, la utilización de condimentos picantes sirve para controlar la aparición de bacterias en los alimentos, frenar las infecciones y regular la temperatura corporal a través del sudor que provoca la comida con esa sensación de que la boca se quema.

El capsaicina es el compuesto que da su sabor picante al chile. Este antioxidante es un potente anticancerígeno, por lo que se asegura que consumir chile de forma habitual ayuda a prevenir esta enfermedad.


EL CHILE HABANERO

Existen muchas variedades chile, que se distinguen por su color –amarillos, verdes y rojos en todas sus gamas–, su sabor –dulce, suave, picante o muy picante– y su forma, que puede ser alargada o redondeada.

Dentro de estas divisiones hay muchas más subdivisiones de esta hortaliza, y cada clase tiene un uso particular en la rica gastronomía de los países donde es elemento indispensable en la cocina.

El chile habanero, la más picante y conocida de las muchas variedades de esta planta. El estado de Yucatán, en el sureste de México, es el gran productor de chile habanero, con más de 3 mil toneladas anuales.

Esta variedad alcanza valores de entre 150 mil y 300 mil unidades en la escala Scoville, que mide el picor de los chiles según la cantidad de capsaicina que contienen. El valor máximo de la escala creada por el químico estadounidense Wilbur Scoville es de 15 millones de unidades para la capsaicina pura.

El chile habanero se utiliza en especial para la elaboración de salsas, y aumenta rápidamente su demanda para uso industrial como componente en la elaboración de repelentes domésticos para roedores, gas lacrimógeno y pintura experior para barcos, ya que la capsaicina impide la fijación de algas en el casco. Esta hortaliza su usa también como base para colorantes en algunos alimentos y cosméticos.


EL “CHILLI” DEL IMPERIO AZTECA

La palabra chile –o chili– deriva de “chilli”, nombre con que se denominaba esta planta en la lengua náhuatl, el idioma franco que se utilizaba en el imperio azteca. Con el nombre de ají se extendió al sur de América y con la llegada de los conquistadores saltó a Europa, donde fue conocido como pimiento o guindilla. Los italianos lo bautizaron como "pepperoni" y lo convirtieron en parte muy importante de su cocina.

Las gastronomías de Bolivia, México y Perú son las mayores consumidoras de chile, un ingrediente indispensable en platos como moles, tamales, salsas, chiles rellenos, enchiladas, antojitos, etc.

Legumbres, pescados y carne son algunos de los alimentos que se dejan acompañar perfectamente por el chile, una hortaliza que continúa extendiendo su demanda en la cocina internacional y ganando adeptos en todos los lugares del mundo.


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