Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?


Buenas taringueros, el motivo del post es la indignacion a la nueva moda de arruinarse el rostro con operaciones. Gente que realmente tiene un rostro bellisimo !, se lo deforma con el fin de lograr una "perfeccion?"... Cosas de la socidad moderna que sinceramente cuestan entender...


Aca le dejamos algunos ejemplos.


Lindsay Lohan



El rostro de Lindsay Lohan ha cambiado a lo largo de sus 25 años de vida, no solo por cuestiones de su evidente crecimiento, sino también por el abuso de tratamiento estéticos en su cara que la hacen ver mayor. La actriz es un claro ejemplo de como la belleza natural de una joven realmente hermosa es estropeada. ¡Mira su transformación desde su niñez hasta el día de hoy!

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro


famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion
cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia


rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

cirugia

rostro

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?



La evolución de las caras de Michael Jackson

adiccion
Modelo del rostro de Michael Jackson utilizado en el video de Ghost.

cirugia

rostro
1972

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?
1984.1988


adiccion


cirugia
1989-1992

rostro

famosos
1993-1996

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion
1996 junto a la hija de Elvis.

cirugia

rostro
2000

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?
2000-2001

adiccion

cirugia
Asi habia quedado-


rostro

famosos


Otros casos -.

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

El Ángel de Nicole Kidman

La pelirroja de 1,79 cm de estatura saltó a la fama con la película “Días de trueno”, donde se enamoró de Tom Cruise. Durante mucho tiempo, fueron la pareja-dispareja -Tom mide 1,72- más admirada de Hollywood. Sus bucles naturales, su piel clara y sus pecas siempre dieron la imagen de una “mujer angelical”.

adiccion

cirugia

Aunque ella atribuye sus facciones a la madre naturaleza, con sólo ver una foto de hace diez años se puede advertir que se aplicó grandes proporciones de botox en la frente, relleno en los pómulos, aumento de senos y labios y hasta se operó los párpados. Dicen que está en plan de corregir los errores...

rostro

famosos

Meg Ryan, la sonrisa más dulce

La simpática rubia de “Cuando Harry conoció a Sally” siempre fue una mujer bella. De rasgos delicados, sus ojos celestes y su linda sonrisa lograron ganarse la simpatía del público para convertirse en una de las actrices preferidas de Hollywood.


Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion

Qué habrá estado pensando cuándo decidió tocar esa cara tan angelical? Según algunos rumores, se aplicó un implante de Gore Tex en su boca, en especial en su labio superior. Además, se hizo implantes en los pómulos. Para muchos, cuando se ríe se parece al Guasón, el villano de Batman.

cirugia


rostro


Megan Fox, la más codiciada del mundo

Con tan solo 24 años, la actriz ya participó en al menos 10 películas de cine. Sin duda, su belleza única y su cuerpo perfecto le fueron de gran ayuda. De hecho, trabajó de modelo en varias oportunidades. Hace unos meses, se casó con Brian Austin Green en una ceremonia secreta en Hawaii.

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?
La joven parece que se tomó muy en serio lo de ser protagonista en Transformers. De hecho, ¡está toda transformada! Su nariz ya no tiene la pequeña ondulación que tenía antes. Pero la rinoplastía no es lo único que se hizo: algunos rumores le adjudican aumento de labios, de senos e implantes en los pómulos.

adiccion

cirugia


Lisa Rinna: un cuerpo fuera de serie

La actriz de Melrose Place tiene un cuerpo envidiable, en especial si tenemos en cuenta que tiene 47 años. Parte de sus secretos, pueden leerse en el libro “Rinnavation”, en el que Rina se explaya sobre la importancia de la dieta y el ejercicio para tener un cuerpo increíble.

rostro

famosos
Y le pidió al cirujano que le rellene los labios…En una entrevista en The Today Show, la actriz reveló que le aplicaron inyecciones de silicona en su labio superior, ¡hace 23 años! Después tuvo que inyectarse esteroides para levantar el labio, además de ponerse botox, relleno y aumentarse los senos.


Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion


Donatella Versace: la elegancia queda en el nombre

Nunca fue un ícono de la belleza. Incluso, siempre lució exageradamente bronceada. Ella siempre dijo que no le preocupaban sus curvas o las arrugas. Hasta que empezaron a preocuparle. Como dice el refrán, aunque se vista de seda...

cirugia

rostro

Cuesta encontrar la elegancia de Gianni Versace en el rostro de su hermana, Donatella. Su cara cambió por completo en diez años gracias al colágeno en sus pómulos y el relleno en su boca. Para peor, adelgazó tanto ¡que parece pura cabeza!

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?


Lara Flynn Boyle, legalmente bella

Fue uno de los rostros más bonitos de la alfombra roja. Con un estilo elegante y mirada penetrante, se la vio en una cantidad de films y series como Twin Peaks y The Practice. Su cara parecía perfecta, hasta que en 2007 empezaron a notarse algunos “retoques”.

adiccion


cirugia

Como las mujeres en la antigüedad, es probable que Lara quisiera tener una piel de porcelana, pero al parecer con tanto botox y rellenos, su piel parece 100% de plástico. Algunos la comparan con Priscilla Presley, ¿tendrán algún parentesco?

rostro

famosos

Victoria Beckham y un escote que no dice demasiado

Aunque parecía más divertida cuando era una de las “Spice Girls”, la naturaleza dotó a la esposa de David Beckham de un cuerpo ultra delgado, pero liso como una tabla..

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion
Pero aunque sea una reina del estilo, exageró un poco con sus implantes. Ahora más bien podría llamarse bomba plástica: sus senos quedaron no sólo demasiado arriba sino que son tan redondos que parecen dos globos, resaltados por su extrema delgadez

cirugia

rostro


Priscilla Presley siempre pareció una muñeca

Era una belleza "como las de antes”. Incluso, las fotos en blanco y negro con su ex esposo, el rey del rock Elvis Presley, parecen retocadas, debido a la perfección de cada uno de sus rasgos. Durante su carrera como actriz, siempre sorprendió con su bella cara.

famosos

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?
Seguramente fue para borrar las líneas del paso del tiempo, que la siempre-bella Priscilla fue a ver a un cirujano. Con tanta mala suerte, que el médico, el argentino Daniel Serrano, le aplicó “silicona industrial”, que jamás estuvo aprobada por la FDA. Otras celebridades también cayeron en la trampa.


adiccion



cirugia


Los hombres no se quedan atrás y si no, ¡mira a Mickey Rourke!

En los años ´80, fue uno de los hombres más codiciados por las mujeres, sobre todo después de las escenas calientes filmadas con Kim Basinger. Su mirada traviesa y su rostro bien masculino hicieron suspirar a más de una celebridad.

rostro

famosos

Según el actor de “9 semanas y media”, los cambios en el rostro no son producto de un capricho estético, sino como consecuencia del boxeo que practicó desde pequeño. Por lo menos tuvo 4 operaciones para reconstruir el cartílago nasal y reparar la fractura de pómulo

Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

adiccion


Yo, la peor de todas

¿Pensaste que era una máscara? ¡No! Así quedó la ex del millonario Alec Wildenstein después de invertir $ 4 millones en cirugías plásticas. El Daily Mail la nombró "la más temerosa celebridad del mundo". Incluso hay un musical titulado "La novia de Wildenstein", por su parecido con Frankestein.

cirugia

rostro

Su transformación comenzó en los años ´90. Como es amante de los animales salvajes, los rumores sugieren que sus rasgos felinos fueron hechos a propósito, en tributo a las fieras africanas que la habían unido a su esposo. Pero los esposos se van y...¡las operaciones quedan!


Notas de Investigacion


famosos

LA ARGENTINA, TERCERA EN EL RANKING
¿Adictos al bisturí?



Siliconas, lipos, liftings... la tentación va en aumento. Para muchos no alcanza con una sola operación y las visitas al cirujano se vuelven recurrentes. ¿Será como ir a la peluquería?



Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?


Complejos lo que se dice complejos, siempre hubo. “No me gusta mi nariz”, “Tengo piernas gordas”, “Todo bien con mi cara pero esta arruga no me la banco”... Frases por el estilo se escuchan al por mayor. Pero cuando la imagen del propio cuerpo se convierte en una idea malsana y persecutoria, cuando “esta nariz espantosa” empieza a tener la culpa de todo, cada vez es más común recurrir a una cirugía. “En determinados casos habrá que pensar si no se está intentando extirpar quirúrgicamente un problema que más que en el cuerpo, está en la mente. La imagen corporal tiene que ver con la representación inconsciente del cuerpo”, explica Virginia Ungar, médica psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. ¿Tenemos los defectos que vemos, o los que creemos ver?

Las cirugías estéticas son recomendables para corregir un defecto evidente. Probablemente quien se deshaga de una imperfección que lo vino torturando a lo largo de su vida se sentirá aliviado, mejor predispuesto para relacionarse con los demás y hasta consigo mismo. Sin embargo, buscar en la cirugía la solución a los problemas laborales, amorosos o sociales, no es una motivación adecuada para operarse. “Hay gente que piensa que se opera y firma un contrato en Canal 13. El cirujano tiene que tratar de descubrir las verdaderas motivaciones del paciente. Frecuentemente hay pretensiones exageradas o poco realistas, por eso debemos ser claros y precisos acerca de las posibilidades que se le asigna a esa cirugía”, explica Horacio García Igarza, jefe de Cirugía Plástica del Hospital Durand, presidente del Congreso Iberolatinoamericano de Cirugía Plástica 2006, y profesor de la carrera de especialización en Cirugía Plástica de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

Un poquito más por allá, un poquito menos de acá, una refrescadita, una levantadita� La gente ya no sólo modifica defectos evidentes, sino otros más sutiles, acaso imperceptibles. Popularmente es lo que se llama adicción a las cirugías. “Es cierto que hay un determinado número de pacientes que se hacen intervenciones quirúrgicas no necesarias”, admite Martha Mogliani, presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA). “Habitualmente son personas muy inseguras, insatisfechas, que tratan de solucionar sus problemas a través de la cirugía. Cuando un miembro de la SCPBA detecta alguno de estos casos, en general lo consulta con sus colegas. Se intenta evitar que estos pacientes, que habitualmente mienten, sean operados muchas veces con consecuencias no deseadas”.

El psiquiatra Ricardo Pérez Rivera, director médico de Bio Behavioral Institute y especialista en trastornos de la imagen corporal, sostiene que en términos psiquiátricos no se puede hablar de adicción, sino de una tendencia a modelar el cuerpo. En cualquier caso, cada vez son más los que consultan al cirujano por cuestiones estéticas. “Entre quienes tienen recursos para realizar este tipo de intervenciones y están por encima de los 40 años, cinco de cada 10 personas hicieron una consulta. Las mujeres que pueden, tienen cirujanos plásticos de cabecera y difícilmente se hagan una única lipoaspiración. ¿Qué pasaría si las obras sociales cubrieran estos procedimientos? El 80 por ciento de las mujeres se haría algo”, señala Pérez Rivera.

En rigor no hay adicción. Lo que sí existe para la psiquiatría es la Dismorfofobia o Trastorno Dismórfico Corporal, un cuadro psicopatológico descrito por primera vez en 1891 por el italiano Erico Morselli. Quienes lo padecen muestran una preocupación excesiva por un defecto o problema en la apariencia. “De existir el defecto, es mínimo -afirma Pérez Rivera- sin embargo genera en el dismórfico un profundo dolor emocional. Estos pacientes están convencidos de que su defecto es grave y están obsesionados con él. Evitan la mirada de los demás y se aíslan socialmente, por eso muchas veces son mal diagnosticados como fóbicos sociales. Generalmente su preocupación se centra en la cara, el pelo, el tórax y los genitales”.

Es común que las personas con este trastorno intenten hacerse una o varias cirugías y que visiten asiduamente los consultorios de dermatólogos, cirujanos plásticos y odontólogos. “Estudios dan cuenta de que entre un 23 y un 40% se somete a cirugías plásticas y un 12% sigue tratamientos dermatológicos”, dice Pérez Rivera en su libro Obsesiones Corporales. El problema es que nunca están conformes con los cambios y si llegan a hacerse una cirugía, se decepcionarán con los resultados. “La solución quirúrgica parece fácil, rápida. Pero con eso no se va a resolver. Porque el tipo de solución para una dismorfofobia nunca pasa por lo quirúrgico”, explica Ungar.

“Tuve un caso: una mujer a la que habían operado cuatro veces. De haber caído en su trampa hubiese sido el quinto. La derivé a un psiquiatra que me dijo que no le dijera que no, que le diera tiempo y el tratamiento psiquiátrico dio resultados. Esta señora amenazaba con cortarse la punta de la nariz con una tijera, y provocar una urgencia para que la operaran”, cuenta García Igarza. Actualmente una evaluación psicológica no es requisito para realizar una cirugía plástica. Aún así, Mogliani sostiene que estos casos se pueden detectar a tiempo: “En general, el cirujano plástico con experiencia puede detectar en las primeras consultas prequirúrgicas trastornos psicológicos del paciente a través de diferentes tipos de interrogatorios”.

Por su parte, Pérez Rivera sostiene que no es sencillo el diagnóstico. “Y en Argentina no existen, como en Estados Unidos, cursos específicos para los cirujanos que los preparen en depresión, trastornos de personalidad y trastorno dismórfico corporal”. En cualquier caso el cirujano no logra fácilmente que una persona convencida de que lo que necesita es deshacerse de ese rollito que le quita el sueño, consulte a un psiquiatra. “El paciente quiere todo fácil y lamentablemente le complica la vida que se le pidan evaluaciones antes de operarse. Minimiza la cirugía plástica, cree que es casi como ir a la peluquería”.

La última palabra la tiene el cliente pero quedará en manos del cirujano evitar las operaciones que no sean convenientes. “Todos hemos visto esas bocas infladas desagradables”, dice García Igarza. Y concluye: “Si al cirujano le piden eso, tiene que saber decir que no, que no es natural, y si no, perder al paciente. Siempre me acuerdo de un maestro mío que decía: �Yo me gano la vida operando, pero me gano el prestigio sabiendo decir que no�”.


Otra nota interesante de
adiccion

Preocupa la creciente adicción a las cirugías estéticas

Cirujanos dicen que se da sobre todo en mujeres de entre 40 y 60 años, que a veces se someten a más de 15 intervenciones. Lo que más piden es aumento del busto, lipoaspiración y botox.
cirugia



No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo”, decía la escritora estadounidense Susan Sontag. Pero muchas mujeres se sienten impulsadas a pasar por un quirófano para cambiarse sus cuerpos, “sacarse años” o para verse “más lindas”. Ahora, hay muchas que lo hacen en exceso , y llegan a someterse a más de 15 cirugías estéticas. Se agrandan con implantes el busto y la cola, dejan que se extraigan las grasas del abdomen y la cadera, se hacen levantar de los párpados, se estiran las mejillas, se renuevan cada seis meses el Botox del entrecejo y cada año se ponen el ácido hialurónico para tener labios más carnosos. Se vuelven a retocar partes que ya se cambiaron, y por si fuera poco, hasta se “rejuvenecen” la vagina.

No tienen límites : incluso desconfían de los cirujanos que les recomiendan no operarse y visitan a otros que las consienten.

“Hay pacientes con adicción a las cirugías estéticas o a los tratamientos no invasivos” , afirmó Francisco Fama, cirujano y vocero de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER). En algunos casos ya se hicieron cirugías que les resultaron favorables, y esto las lleva a querer algo más . En otros casos, no ven el resultado que esperaban y salen en búsqueda de otras intervenciones o prácticas.

Son mujeres, que generalmente tienen entre 40 y 60 años.

Llegan al consultorio sin saber bien qué buscan.

Es típico que digan: “Vengo a ver qué me puede hacer”. Perdieron el respeto y la cautela ante el paso por el quirófano.

“No pueden percibir los riesgos” , comentó el cirujano plástico Jorge Pedro. “Le decís que no corresponde que se hagan tal cirugía, pero insisten . A veces se van a consultar a otros profesionales, y luego vuelven al tiempo para desafiarte: ‘Mire lo que me hice’ ”.

Compiten con la gente más joven, no pueden aceptar el paso del tiempo , y terminan enredadas en un combo quirúrgico, es decir, se hacen lifting, lipoaspiración y aumento de mamas simultáneamente; o en una sucesión de cirugías. Por ejemplo, se modifican la nariz, y al poco tiempo piden la misma operación para levantársela más. Sin embargo, este peregrinaje por los quirófanos tiene sus riesgos para esas mujeres. “Como no tienen límites, exigen resultados desmedidos, y pueden caer en el grotesco , como es el caso de la Duquesa de Alba en España, que se desfiguró su cara”, sostuvo el doctor Pedro. Otros riesgos de las cirugías son las infecciones, los problemas de cicatrización, las heridas que se abren, las manchas en las zonas operadas, o el no respetar los tiempos indicados de recuperación. Incluso, para no gastar tanto y hacerse más operaciones, concurren a lugares que no están en las condiciones adecuadas o que no cuentan con profesionales lo suficientemente preparados. Días atrás, se produjo la muerte de una mujer de 42 años en Villa Carlos Paz, Córdoba. Su fallecimiento se produjo tras haberse sometido a una operación múltiple que incluía una reducción mamaria y una lipoaspiración. Es el segundo caso en el país en una semana: el anterior fue en Corrientes.

Desde la SACPER ( www.sacper.com.ar ), no ponen límites explícitos a la cantidad de cirugías que puede hacerse cada mujer. Pero advierten que no se trata de una cirugía para todos. “ Ninguna cirugía puede ser absolutamente perfecta , y no se pueden garantizar resultados idénticos a los que cada mujer imagina”, explican. También aclaran que las cirugías estéticas pueden cambiar formas, pero no resuelven problemas laborales o emocionales .

“La paciente puede solicitar más, pero es el cirujano quien debe saber poner límites y no ser cómplice de esa adicción . Por ejemplo, no deberían hacerse más de 2 liftings en una mujer”, resaltó Patricio Jacovella, cirujano del Hospital de Clínicas de la UBA. Este profesional recibió la consulta de una mujer de 87 años que quería su tercer lifting. “El riesgo por su edad es muy alto. Espero que se haya convencido”. A esa paciente y a todas, Jacovella les recomienda que se respondan para qué quieren verse diferentes y qué expectativas tienen. “Si deciden que la necesitan, busquen un profesional certificado”.

Lo ideal es que cada mujer realice una consulta psicológica antes de operarse , aconsejó la licenciada Adriana Guraieb, de la Asociación Psicoanalítica Argentina. “No estamos demonizando las cirugías, sino que consideramos que hay que ponerle límites a los excesos . En España, las adictas son también llamadas polirretocadas . Son personas que sufren una desvalorización de sí mismas tan grave, que ponen en riesgo sus vidas , y hasta pierden sus rasgos de identidad, porque quieren parecerse a las famosas. Si la autoestima está en el subsuelo, una cirugía no la sacará de allí”.



La adicción al bisturí es un problema de imagen corporal [Info de la web]


El trastorno dismórfico corporal o adicción al bisturí constituye una alteración mental que no siempre está vinculada a desórdenes alimenticios.

Pero se caracteriza por la obsesión por la imagen corporal y la creencia de poseer múltiples defectos físicos que intentan revertir con conductas compulsivas, exageradas y nocivas para la salud como la cirugía cósmetica.

“Afecta a un 2% de la población y tiende a ser más común en personas con trastorno obsesivo compulsivo por lo que el treinta por ciento de los afectados sufre simultáneamente un trastorno alimentario adicional que también se encuentra vinculado a la imagen distorsionada de sí mismo. Las víctimas de esta afección sienten vergüenza de sí mismo, depresión, ansiedad y viven angustiados intentando ocultar o revertir su ‘grave defecto’, y por lo general con autoestima baja”, aseguró el psicólogo Geovanny García Pozo.

Se presenta con igual frecuencia en hombres y mujeres, pero los primeros suelen sufrir una versión particular llamada dismorfofobia muscular, en la cual se ven débiles y con poco estado físico y recurren al entrenamiento exagerado y extremo, junto al uso de esteroides anabólicos en abundancia para superar su gran defecto ficticio.

“Muchos recurren a las cirugías estéticas para paliar su angustia y resolver su ‘defecto’, sin embargo, el trastorno dismórfico corporal no les permite conformarse con la apariencia lograda y el problema persiste al igual que la sintomatología. “La causa de este trastorno no es única ni del todo clara, aunque se sabe que pequeñas particularidades cerebrales pueden incidir en su desarrollo”, aseveró García Pozo.

En su tratamiento, se ha demostrado los grandes logros de la psicoterapia y la terapia congnitiva - conductual, así como la farmacoterapia para revertir la sintomatología y la percepción irreal y desfigurada de sí mismo.
Las personas que tienen una seria adicción a la cirugía cosmética a menudo tienen las imágenes del cuerpo extremadamente pobres, o un trastorno dismórfico corporal.

“Hay dos señales de advertencia sobre la adicción a la cirugía estética, las expectativas poco realistas y la negativa a escuchar lo que su cirujano aconseja. Si una persona está satisfecha después de realizarse una o dos cirugías, es normal. Hay mucha gente que tiene imágenes pobres de sí mismas. Sin embargo, se convierte en una adicción si se dispone a los procedimientos de la cirugía plástica una y otra vez, a menudo hasta el punto de verse peor en lugar de mejorar”, explicó el psicólogo.

Los pacientes que entienden que la perfección no se puede lograr muestran un comportamiento más normal y normalmente están satisfechos con su apariencia.


Tratamiento
“El mejor tratamiento para la adicción a las cirugías estéticas, especialmente si es un resultado de trastorno dismórfico corporal, es la terapia de conducta cognitiva, en particular, ha demostrado disminuir los síntomas. Otro tratamiento a veces utilizado son los inhibidores de la recaptación de la serotonina, un medicamento que incrementa el nivel de serotonina en el cerebro. Las personas que quieren obtener ayuda y que quieren entender por qué siguen yendo por más cirugías tienen más probabilidades de beneficiarse de la terapia”, concluyó el especialista.
Si los pacientes se vuelven obsesivos y adictos a los tratamientos los cirujanos deben detener el tratamiento de ellos. Es necesario que el paciente consulte con un psiquiatra, ya que es un problema de salud mental.


Actrices desfiguradas por su adicción al bisturí

-1 Hang Mikou. Su primera experiencia fue a los 28 años y se volvió adicta a la cirugía estética. Luego comenzó a inyectarse silicona en el rostro.

-2 Jocelyn Wildenstein. Se gastó cuatro millones de dólares para que su cara se pareciera a la de un gato.

- 3 Maria Geronazzo. La joven húngara decidió pasar por el quirófano antes de hacerse actriz porno.

- 4 Donatella Versace. Decide cambiar su cara de manera radical como consecuencia de la cirugía.


Síntomas

- Innumerables cirugías estéticas en una misma parte del cuerpo.

- Obsesión con un defecto muy pequeño.

- Expectativas irrealistas.

- Negativa a escuchar consejos de un especialista.

- Se crea defectos donde no los hay.




Segun

rostro


La adicción a las intervenciones es un problema en ascenso denominado Trastorno Dismórfico Corporal. Cada vez son más mujeres y hombres los que se exponen a una operación con tal de verse “más lindos”. ¿Pero a qué precio? Aprender a valorarse y a aceptarse tal cual se es, puede ayudar a acabar con cirugías innecesarias que ponen en riesgo la vida.

La creencia más común es que se operan las personas que tienen algún complejo con la edad. Si bien es cierto que envejecer tiene “mala prensa”, las estadísticas dicen que sólo el 32 por ciento de las intervenciones se realiza en personas de alrededor de 50 años o más. El 64 por ciento de las cirugías estéticas se dan en individuos de entre 21 y 50 años, siendo muy baja la incidencia en menores de 21. Dentro de estos valores, el 20 por ciento son varones. Por lo tanto, estas cifras ponen de manifiesto el notorio aumento en la cantidad de cirugías estéticas.
¿Cirugías por “gusto” o necesidad?

- Nada tiene de malo buscar operarse para corregir un defecto muy evidente, que tal vez viene angustiando a la persona desde hace tiempo, socavando la confianza en si misma. Este tipo de cirugías alivian al sujeto y le permiten una mejor calidad de vida.

- Pero también hay personas que buscan en la cirugía la solución a todos sus “dramas”, en distintas áreas de su vida, que sería el equivalente a buscar extirparse un problema en el cuerpo que en realidad se encuentra en la mente.

- La obsesión por la estética en busca de una cara o un cuerpo perfecto amerita recurrir a un psicólogo en vez de ir a un cirujano plástico. Por ejemplo: una persona pudo haber tenido una intervención en la que quedo estéticamente muy conforme, y sin embargo, buscar una nueva operación en otra parte de su cuerpo debido a los buenos resultados obtenidos anteriormente. Ésta no tiene por qué ser adicta al bisturí. Hace falta algo más…

- Pero en algunos casos, lo que puede ocurrir es que se desarrolle una compulsión. De ser así, llega un momento en que la persona quiere operarse mas allá de lo que le resulte beneficioso.
El precio de verse “más lindo”

- Hay personas cuyas pretensiones son de un nivel de idealización imposible de concretarse en la realidad. Muchas veces buscan modificar un defecto y luego van obsesionándose con otras fallas mínimas, sutiles e innecesarias de modificar. A estos individuos se los suele denominar “adictos al bisturí”.

- Estas personas entran repetitivamente al quirófano para que el cirujano plástico les haga un retoque aquí y otro allí, quedando siempre con la sensación de que algo más tienen que corregir. Es importante evaluar este tipo de personalidades a fin de ver si padecen de un Trastorno Dismórfico Corporal o Dismorfofobia. El término proviene del griego y significa “fealdad”, y forma parte del grupo de los trastornos obsesivo-compulsivos, siendo en cierto modo, un trastorno de la percepción.
Dismorfofobia
¿Qué es… y en quiénes aparece?

En la dismorfofobia hay una distorsión de la imagen, la persona suele tener una preocupación exagerada por algún defecto mínimo. Estas mujeres, porque suelen ser la mayoría, sufren por sentirse feas e incluso deformes por imperfecciones a las que dan una importancia desmesurada.

Puede darse en personas atractivas como en las que no lo son. Lo que sucede a veces, es que logran ser operadas en reiteradas ocasiones y van quedando realmente grotescas, con lo cual el cuadro, si no es tratado psicológicamente, va retroalimentándose y repitiéndose.
¿Es obsesivo de un cuerpo perfecto?

La escala de Yale Brown Obsessive Compulsive Scale Modified for Body Dysmorphic Disorder plantea algunas preguntas claves para saber si se padece de dismorfofobia:

1- ¿Le inquieta bastante su imagen corporal?

2- ¿Cómo es su preocupación?

3- ¿Qué opinión le merecen su cara, sus caderas, sus pechos u otras partes de su cuerpo?

4- ¿Quisiera preocuparte menos?

5- ¿Esa preocupación interfiere con su vida social o con su trabajo o con sus estudios?

6- ¿Evita salir socialmente?

7- ¿Se mira mucho en el espejo o por el contrario lo evita?

8- ¿Los “defectos” que encuentra le causan estrés?

9- ¿Piensa mucho, casi todo el tiempo en el defecto que le molesta?

10- ¿Le teme a una extrema delgadez o a una extremada gordura?
Estrategias para empezar a “amar su imagen”

- Reafirme su belleza interior

La autoestima no es lo que somos, sino el valor que damos a lo que somos. Por lo tanto, haga ejercicios de autoafirmación, todas las mañanas, diciéndose que la belleza interior es la que se refleja en el exterior; y en ese caso, no hay cirugías que puedan modificar esa situación, si no es uno mismo el que trabaje sobre ese tema.

- Aléjese de lo negativo

El exceso de crítica suele minar la confianza en uno mismo, y la autocrítica es mucho peor aún. Ponga énfasis en las cosas positivas que posee y disfrútelas.

- Deje de mirar hacia “afuera”

Hay imágenes que están en su interior, en su sensibilidad. Déjelas salir, exprese sus sueños y sus necesidades. Eso le ayudará a descentrar su atención de lo externo y superficial.
Momento de consultar al médico

En casos leves el apoyo y reaseguro del entorno puede ser suficiente para volver a tener confianza en si mismo. En casos más severos sería necesaria la intervención de un profesional del ámbito de la Psicología y de la Psiquiatría.

Insatisfechos ciento por ciento

Estos individuos suelen mostrar una preocupación excesiva, convencidos de que tienen defectos graves, aunque en realidad sean mínimos, obsesionándose a tal punto que consultan permanentemente al cirujano plástico.

En estos casos, es el cirujano el que debería negarse y derivar al paciente a un psicólogo o psiquiatra para su tratamiento. Pero, en lugar de ello, observamos muchas veces mujeres que parecen clonadas unas con otras, operándose con la misma tranquilidad con la que van a la peluquería.

Por lo tanto, detrás de la obsesión por mejorar el aspecto físico suelen ocultarse insatisfacciones de otro tipo, desequilibrios emocionales, la fantasía de infelicidad o la falta de éxito por culpa de algún rasgo físico disarmónico.

Características de personas que padecen de esta enfermedad: suelen ser tímidas, ansiosas, influenciables a nivel social, sensibles al rechazo y muy vulnerables. Son proclives a la depresión y padecen de angustia y sentimiento de inferioridad, teniendo una distorsión de su propia imagen corporal.





famosos


Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

Fuentes de Información - Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

Dar puntos
0 Puntos
Votos: 0 - T!score: 0/10
  • 0 Seguidores
  • 3.582 Visitas
  • 0 Favoritos

3 comentarios - Adiccion al bisturí ¿una enfermedad?

@nanopinus Hace más de 2 años -1
yo le doy a todo lo q tenga pulso
@TheKnowledge Hace más de 2 años
nanopinus dijo:yo le doy a todo lo q tenga pulso

a este tambien?
adiccion
@Disco_Eterno Hace más de 2 años
Tiene mas goma en al cara que Penelope de los Thunderbirds

cirugia
rostro