El limón, la fruta ácida por excelencia, es fresca y rica en vitaminas, elimina toxinas, tiene acción antibacteriana y múltiples posibilidades en la cocina. Ofrece infinitas posibilidades en la cocina, tanto en las recetas contundentes como en los postres y bebidas. Es, además, una fuente de hidratación muy interesante, con alto poder astringente y rico en potasio y vitaminas.



Propiedades del limón

Su componente mayoritario es el agua. De escaso valor calórico, destaca su contenido en vitamina C, ácido cítrico y sustancias de acción astringente, muy positivas para curar heridas de la boca, favorecer la digestión o cortar diarreas. La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la resistencia a las infecciones y la absorción del hierro de los alimentos. Esta cualidad hace que un zumo de limón diario esté indicado para las personas que sufren anemia y durante el embarazo, más si se toma junto con un complemento de hierro en caso de tener anemia. Su mineral más abundante es el potasio, necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, lo que le convierte en un sustituto muy interesante de la banana.

Pero si por algo es conocido el limón como aliado de la salud es por ser la mejor herramienta contra el escorbuto, una enfermedad provocada por el déficit de vitamina C. En el pasado, también se usaba para combatir el tifus y todavía es una buena fórmula para mitigar la fiebre. Da buenos resultados en la lucha contra el tabaquismo, gracias a que favorece la eliminación de los tóxicos y la depuración del organismo, y sus niveles antibacterianos le hacen ser un aliado en los tratamientos contra catarros, bronquitis e incluso jaquecas. La formula más habitual de ingerir limones es exprimido en zumo, pero hay muchas otras maneras de incluirlo en la dieta.

Cómo plantar un limonero en casa



El limonero es un árbol. Aunque se muestre pequeño y pueda confundirse con un arbusto, no lo es y sus raíces precisan de mucha mayor profundidad que la exigida por plantas más pequeñas. Pero pueden crecer en una maceta si esta es grande, de al menos medio metro de altura, el calado que necesitan las raíces.



Lo mejor es comprar un limonero joven, de dos años. Es más económico y es más fácil que el injerto agarre y se acostumbre a un hábitat limitado. Al sembrarlo, se debe podar un poco la copa para que le sea más fácil sobrevivir. Es muy resistente, pero necesita agua cada tres días y sol directo. En invierno se debe procurar que reciba al menos 5 horas diarias de sol. En poco tiempo, el árbol da frutos.