PNEUMA O ESPIRITU DEL AIRE




La energía y el espíritu vivificante de la deidad están en la materia que se aspira y espira, pues él (Dios), con su espíritu, sostiene en nosotros la respiración de la vida y da aliento al pueblo que está sobre la tierra y espíritu a los que la recorren; él solo mueve los cielos; saca los vientos de su escondite. Para llegar directamente al espíritu santo empezamos por el espíritu de Dios. En efecto, los filósofos, al no conocer esta energía de la deidad, han sido incapaces de entender con qué intención el espíritu del viento puede ser llamado espíritu de Dios. Y no se preocupan de si Dios lo envía hacia nosotros desde los depósitos que él tiene o si afluye a través de él. Por lo tanto, que sepan de ahora en adelante que Dios, él mismo, está actuando dentro de la propia sustancia del aliento. Aquí lo tienes: el propio Dios está tan presente en tu boca, en tu espíritu, dentro y fuera de ti como si el pudieras tocar con la mano . Por la agitación de su espíritu, son sacudidas las fuerzas de los cielos. La materia orbicular es una cosa muerta si no es agitada por el espíritu de Dios.



Suele decirse que hay en nosotros tres espíritus formados de la sustancia de los tres elementos superiores: el natural, el vital y el animal. El primero es la sangre, cuya sede está en el hígado y en las venas del cuerpo, el segundo es el espíritu vital, cuya sede está en el corazón y en las arterias del cuerpo, el tercero es el espíritu animal, una especie de rayo de luz, cuya sede está en el cerebro y en los nervios del cuerpo. En los tres está la energía del único espíritu y luz de Dios.(...) De sangre del hígado consta la materia del alma, por medio de una maravillosa elaboración que ahora escucharás. Por eso se dice que el alma es la sangre, y que el alma misma es la sangre o espíritu sanguíneo. No se dice que el alma esté principalmente en las paredes del corazón, ni en la masa del cerebro o del hígado, sino en la sangre, como enseña Dios mismo.

El alma es sangre, su materia corporal es la sangre. Pero es cuando pasa por los pulmones y se combina con el aire aspirado que recoge la energía del espíritu de Dios -el aire- y se constituye en el 'espíritu vital'. Este 'espíritu vital' tiene en la sangre su naturaleza corporal y en el aire absorbido su naturaleza "espiritual".
Miguel Servet


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Via: http://joantorellomasang.blogspot.com.es/2012/05/el-pneuma-el-alma-hipocratica.html