Nací y crecí en Río Gallegos, en Santa Cruz. Tengo 36 años y vivo en pareja. Realicé mis estudios primarios y secundarios en Río Gallegos.

Cuando terminé el Servicio Militar Obligatorio decidí que quería algo más para mi vida y me mudé a Córdoba a estudiar Ciencias Químicas en la UNC. La situación económica familiar impidió que recibiera ayuda de mis padres para este proyecto por lo que comencé a trabajar en una mensajería para costear mis estudios.

Luego de dos años de carrera, me di cuenta que la química no era para mí y decidí cambiar de profesión. En la búsqueda de mi futuro profesional estudié algunos meses de Comisario de Abordo, luego me inscribí en el cursillo para el ingreso de Martillero Público en el colegio Monserrat de Córdoba y finalmente me decidí por la carrera de abogacía en la U.N.C.

A los dos años seguía cursando materias de primer año de Abogacía, y ante el infortunio de no poder conseguir un mejor trabajo para costear todos mis gastos, y las dificultades que me generaron el trabajar y estudiar al mismo tiempo decidí volver a Río Gallegos.

El último día antes de volverme, un amigo que también estudiaba Abogacía en la U.N.C., me comento sobre la posibilidad de seguir estudiando Abogacía a distancia, a través de la Universidad Empresarial Siglo 21. Él ya se había cambiado y me comento que era un sistema ideal para poder recibirme y que la UE Siglo 21 tenía (y tiene) un nivel excelente.

Estudiar a distancia
Una vez instalado en Río Gallegos, en el año 2006, me puse en contacto con la universidad siglo xxi para averiguar los costos y al compararlos con los costos que tenía en Cba., decidí inscribirme.

Los casi cuatro años que duró la carrera (me inscribí en el 2006, pero empecé con las materias de la carrera recién en mayo de 2007) estuvieron llenos de momentos de mucho sacrificio, voluntad, y persistencia para poder concretar mis objetivos. De lunes a viernes luego de salir del trabajo (en la Subsecretaría de Medio Ambiente dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Provincia de Santa Cruz) a las 16 hs. tomaba unos mates y a las 17 hs. arrancaba el estudio hasta las 23 o 24 hs.

Aprovechaba los sábados y domingos para estudiar todo el día. Mate en mano derecha, libro en la izquierda. Hubo muchos momentos en los me tuve que privar de ir a fiestas, partiditos de fútbol o asados, pero el fin justificaba los medios, y la voluntad en este tipo de cursada es todo. Por suerte mi novia también estaba estudiando una especialidad de ortodoncia y ortopedia (es odontóloga) y eso hizo que juntos pasemos todos esos años apoyándonos.

Fueron casi 4 años de completo estudio para los dos. Eso hizo también que yo estuviera más enganchado, porque ella era mi vocecita que me decía ‘…dale Lucho… dale que queda menos... o mejor dicho... dale, dale que cada vez estas más cerca de poder cumplir tu sueño…’. En el departamento, ella estudiaba arriba en la pieza, y yo abajo en la cocina-comedor. Como todavía no tenemos hijos, aprovechábamos y comíamos algo rápido para no desconcentrarnos. Siempre a las doce de la noche nos encontrábamos en la cocina para tomar mates y para contarnos como íbamos con la materia que estábamos estudiando. Ella sabe de derecho tanto como yo sé de ortodoncia.

Sé que es totalmente distinto cursar una materia y tener compañeros con quienes dialogar, pero teniendo un hábito y conducta de estudio también se puede lograr. Además siempre estuve apoyado por mis docentes de la ue siglo XXI y mis compañeros virtuales que me ayudaron en todo momento. Se creaba una relación especial que me hacía sentir mucho más acompañado.

El sistema de estudio que tiene la universidad siglo xx1 me ayudó mucho a realizar mi sueño, pero debo agradecer el apoyo de mi novia, Celeste, y de mi familia que me contuvieron para llegar a la meta: en ningún momento pensé en bajar los brazos. No sé si eso fue por el objetivo que tenía decidido alcanzar (que cada vez lo veía más cerca y menos imposible) o debido a mi edad. Con 36 años, quizás tengo más claro las cosas que quiero para mi vida y además no me podía dar el lujo de malgastar el tiempo. Hay materias más amenas y llevaderas que otras pero en definitiva la consigna siempre fue la misma… hay que aprobar todas las materias por más que unas lleven más tiempo que otras.

El logro alcanzado
Al momento de recibirme estaba muy feliz por haber logrado alcanzar un sueño tan importante para mí, un sueño que pensaba en algún momento de mi vida nunca poder alcanzarlo. Ver la cara de orgullo de mis padres es algo que mi hizo sentir totalmente feliz y completo. Siempre bromeo y digo que mi mamá todavía sigue llorando de la alegría, pero, así son las madres dicen… feliz de tener los padres que tengo, de que mis hermanos me ayudaran en todo lo que pudieran, y que mi novia, mi amor, siempre estuvo a mi lado compartiendo todo.

Actualmente acudo al CAU de la universidad siglo xxi con sede en Río Gallegos para entrevistas con los alumnos de primero, segundo y tercer año de la carrera de abogacía y contarles mi recorrido en otras universidades y transmitirles mi experiencia en la universidad siglo 21. Creo que es una forma para incentivarlos para que ellos vean que efectivamente estudiando a distancia o con la modalidad distribuida se puede lograr. Creo que el hecho de que vean a una persona que pudo lograrlo en las mismas condiciones que están ellos, les da mucho más aliento y energía positiva para seguir adelante.

Además puse a disposición de la biblioteca de la CAU toda la bibliografía obligatoria y ampliatoria de las materias de todos los años de la carrera para que esté a disposición de todos los alumnos de la ue siglo XXI.