Revolución comunera - Paraguay

Revolución comunera - Paraguay

El Paraguay es sin lugar a dudas Cuna de las Revoluciones Populares o Comuneras de América. La historia nos remite como antecedente directo a la rebelión de las ciudades españolas de Toledo, Avila, Madrid y Segovia y nos habla de Padilla y Bravo quienes hicieron frente al Emperador Carlos V en 1521.

Aquel espíritu emancipista despierta en la América Guaranitica de los años 1600 en una prolongada revolución acaudillada por el fray Bernardino de Cárdenas, que se enfrentó a la Compañía de Jesús con su ejército de indios siendo finalmente expulsado de las Misiones en el año 1650. El fray de Cárdenas más tarde diría: "...Ellos levantaron la voz que suele ser la de Dios la del pueblo entero...Vox populi, vox dei..."

Bernardino de Cárdenas nació en Chuquisaca, a fines del siglo XVI. Cursó estudios en el convento de los religiosos franciscanos, de Lima. Fue, más tarde, catedrático de teología, predicador y guardián de la Orden, en su ciudad natal. Durante su estada en el Perú, catequizó más de diez mil indios y aprendió dos idiomas autóctonos. Su llegada al Paraguay fue jubilosamente festejada. Se conocen algunas octavas con que el pueblo saludó al prelado.

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Bernardino de Cárdenas, obispo y gobernador del Paraguay (s.XVII).

A poco tiempo de hacerse cargo de sus apostólicas funciones, comenzó a realizar visitas a los pueblos y reducciones del interior de la provincia. Tuvo el propósito de adentrarse en los dominios de la Compañía de Jesús, pero ésta se opuso. Hallándose el obispo en Yaguarón, cerca de mil indios, bajo las órdenes de Gregorio de Hinestrosa, invadieron el poblado. El prelado se refugió en el templo; mas, de allí lo sacaron violentamente y lo expulsaron de la provincia.

La Asunción le hizo "su jefe natural". En 1649 falleció el gobernador Diego de Escobar y Osorio. Por la cédula real del 12 de septiembre de 1537, el pueblo tenía la facultad de designar gobernantes interinos por medio de un proceso eleccionario, hasta el nombramiento del titular que lo hacía la Corona. Ejerciendo ese derecho, el de la Asunción aclamó como tal a Bernardino de Cárdenas. "El obispo declinó el honor, pero el Cabildo insistió". El interinato de fray Bernardino de Cárdenas trajo como consecuencia la primera expulsión de la Compañía de Jesús de las reducciones del Paraguay, acto que tuvo lugar el 25 de abril de 1649.

Sebastián León de Zárate, luego de vencer a los "Comuneros", restituyó a los jesuitas a sus reducciones y colegios. León de Garabito, designado después gobernador, con la misión formal de someter a la rebelde provincia, así lo hizo tras muchas andanzas. La agitación popular, no ha de olvidarse, continuaba creciendo en intensidad. Garabito, a quien el Cabildo y toda la población asuncena le hicieron frente, venció sin embargo, en la lidia. La primera revolución, días después fue ahogada en la sangre de sus más esforzados paladines. El obispo Bernardino de Cárdenas, luego de un refugio en la Catedral que duró diez días, fue expulsado por segunda vez de la provincia del Paraguay.

En esta oportunidad su exilio fue definitivo y su peregrinaje, muy duro y largo, en busca de justicia. Finalmente, Roma le eximió de toda culpa y pena. Falleció en Arami, pueblo de Cochabamba, en el año 1668.

Luego de poco más de medio siglo de tensa calma, específicamente en el año 1717, la población asuncena se convierte en la primera colonia en reclamar la ilegalidad del mandato de un gobernador. Diego de los Reyes Balmaceda, cuyo nombramiento contrariaba la ley que prohibía nombrar gobernadores a los vecinos de los pueblos que habían de gobernar, amparado en la anormalidad, actúo arbitrariamente apresando a destacados ciudadanos, urdiendo tramas conspiratorias para respaldar sus abusos. Estos maltratos llegaron a oídos de la Audiencia de Charcas, que dispuso la apertura de un proceso. El juez García Miranda, ordenó la libertad bajo fianza de los aprehendidos, pero sorprendentemente Reyes Balmaceda no solo no liberó a los detenidos sino que los castigó con apremio, como así también sin causa alguna, arremetió contra la comunidad de indios payaguaes habitantes pacíficos de las cercanías de la Asunción.

Al tener conocimiento de estos nuevos hechos, el Juez García Miranda reconociendo su impotencia en la dirección del proceso, renuncia a la comisión otorgádale. La Audiencia intima a Reyes, ordenándole entregar su: "...dispensa de naturaleza en el término de una hora y de no ser así será depuesto...". Pero Reyes no claudica, desoye la voz popular e insulta al Cabildo y a la propia Audiencia. Esta última nombra como nuevo Juez a José de Antequera y Castro, nacido en la Ciudad de Panamá, quien había ejercido en España la profesión de Abogado, y enviado al Paraguay con el cargo de fiscal protector de la Audiencia de Charcas.

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José de Antequera y Castro

Después de comprobar las irregularidades cometidas por Reyes, y de acuerdo a las instrucciones de la Audiencia, Antequera y Castro tomó posesión interinamente del cargo de Justicia Mayor de la Provincia, y prosiguió con el proceso iniciado al depuesto gobernador, pero éste huye a Buenos Aires.

Desde su refugio, Reyes consigue el apoyo de la Compañía de Jesús quienes interceden ante el Virrey y éste contrariando todas las disposiciones legales y pasando sobre la autoridad de la Audiencia de Charcas, ordena su reposición en el cargo. La Audiencia retiene el despacho para informar previamente al Virrey la veracidad de los hechos, pero éste no entiende de razones y remite un duplicado. Reyes regresa de Buenos Aires y se instala en las Misiones en donde las reducciones lo reconocen como autoridad. La Audiencia le intima se dé por detenido, él contesta refiriendo que la orden del Virrey tiene más fuerza. El Cabildo se reúne. Estalla la Revolución Comunera.

La Asunción se divide en dos bandos opuestos. Por un lado el poder civil y la ley misma, representados por el Cabildo que ya había nombrado gobernador a Antequera, cuya admiración en los senos populares no podía ser más alta, y por el otro la autoridad absoluta representada por el Virrey Zavala, quien era apoyado por las Misiones.
El Virrey ordena que Antequera sea sometido a juicio y comisiona al Teniente de Buenos Aires García Ros a exigir el cumplimiento de dicha disposición hasta por medio de la fuerza si fuese necesario, para ello lo pone al mando de un contingente de indios de las Misiones. Los pobladores del Paraguay al tener conocimiento de la fuerza armada en camino, resuelven enfrentarla, sin embargo García Ros viéndose incapacitado para afrontar dicha lucha con un margen de éxito, resuelve retroceder sobre sus pasos.

La rebeldía comunera ya constituía un grave problema para el Virrey, y para intentar sofocarla dispone la alineación de un refuerzo de 2000 guaraníes de las Misiones nuevamente al mando de García Ros. Este avanza hasta el río Tebicuary en donde es derrotado en manos del pueblo que había acudido en masas para sostener las armas. El Cabildo de Asunción declara la guerra al gobierno de Buenos Aires.

La revolución sin embargo afronta dos guerras. Una que enfrentaba al nuevo ejército de García Ros que ya había organizado 6000 guaraníes de las Misiones y se acercaba a Asunción, y la otra la guerra de recursos que sufría la enclaustrada población.

Ya impotente el Cabildo capitula ante la autoridad del nuevo Virrey, marques de Cartel Fuertes, quien había enviado a Zavala a intermediar para la pacificación de la provincia, así también ordena la captura de Antequera, quien huye a Córdoba y finalmente termina engrillado en la cárcel de Lima en 1726, condenado a la decapitación.

En prisión Antequera conoce a Fernando de Mompox a quien derrama el fervor del ideal revolucionario. Este logra huir del cautiverio y se refugia en Chile, luego pasa a la Argentina y después al Paraguay en donde contagiado por el espíritu de los pobladores se convierte en líder e intenta seguir la obra de Antequera. La revolución continúa, el pueblo no acepta la autoridad del nuevo gobernador, Soroeta, a quien se le exige el abandono de la provincia, mientras por inspiración de Mompox se elige una junta gubernativa cuyo presidente recibió el nombre de "Presidente de la Provincia del Paraguay". El elegido es Jose Luis Barreyro, pero éste traiciona a la revolución y arresta a Mompox, lo envía a Buenos Aires en donde es procesado por Zabala. Ya condenado a muerte, camino a las rejas de Lima escapa nuevamente y se esconde para siempre en selvas brasileñas.

La traición de Barreyro a la revolución provocó revueltas y levantamientos populares y este no tiene más remedio que huir a Misiones dejando atrás una Asunción en completo caos. Mientras, en Lima un balazo cega la vida de Antequera y Castro, frente a la horca, en medio de todo un pueblo amotinado en protesta del cumplimiento de su condena y en previsión de un posible triunfo de los rebeldes. La intervención armada aplacó duramente a los protestantes.

En el Paraguay reinó la anarquía por años, el Virrey sucede una lista de gobernadores interinos quienes son apoyados por los jesuítas pero no por la revolución, librándose intensas batallas como la de Guayaibiti donde muere el gobernador Agustín de Ruillova. Finalmente los comuneros son contenidos en la batalla de Tobatí en enero de 1735 por Zabala con un ejército compuesto por los mejores soldados del Plata y 8000 guaraníes de las Misiones.

El movimiento, más bien el Paraguay mismo, sufrió severas sanciones prohibiéndose las reuniones entre sus pobladores y sus líderes fueron asesinados y descuartizados, otros fueron desterrados o solo "desaparecidos".

Mas los principios comuneros se habían forjado y continuaron latentes, en silencio, en la mente de todo el pueblo. "...El Rey y sus representantes no pueden obrar arbitrariamente, fuera del derecho natural. El poder debe ser delegado por el pueblo y todo mandatario es responsable ante él...". Estos ideales hacen estallar revoluciones en Corrientes y en Nueva Granada pero también son sostenidas.

Quizás sea por este nacimiento temprano de proclamas comunes, que el Paraguay no haya necesitado de fuerzas aliadas para la gesta de su independencia como otros pueblos hermanos del continente. Es así que los líderes de la libertad de este país eran Paraguayos de pura cepa.


http://www.mundoculturalhispano.com/spip.php?article742
http://www.portalguarani.com/obras_autores_detalles.php?id_obras=11257

2 comentarios - Revolución comunera - Paraguay

@Samnita
+5!!!buena informacion
@ProteusZero
Lamentablemente (lastimosamente, diría un paraguayo), hoy confunden COMUNEROS con comunistas, terroristas, etc., cuando sus orígenes son anteriores a Marx o la Revolución rusa...