Cuando Emma Bassett se montó con sus amigos en la montaña rusa de Thorpe Park, en Surrey, Reino Unido, no imaginaba que le quedaba muy pocas horas de vida. Unos días más tarde tendría una cita con su médico para averiguar el porque de sus mareos y dolores de cabeza.

En esa cita el diagnostico fue bastante claro y evidente para los médicos, tenia un enorme tumor en el cerebro que había estado a punto de matarla bloqueando el riesgo sanguíneo. Fue la agitación y los giros fuertes de la atracción la que liberó presión en su cráneo.