Los setenta están colgados

Colgados de la red, los años setenta en la Argentina reaparecen en clave de información, crítica y con archivos documentales muy completos. Sitios digitales que funcionan como espacios de polémica en el bar y en la academia, también.

Si las herramientas informáticas modificaron drásticamente en la última década y media la forma de producir conocimiento y comunicarlo, no es de extrañar que el interés cada vez mayor sobre la historia reciente de la Argentina tenga como correlato una proliferación de páginas web dedicadas a esa época, cuya caracterización no admite confusiones. De hecho, casi ni hace falta aclarar que hablar de “historia reciente” en nuestro país remite en forma inevitable al período de violencia política que suele llamarse, con dudosa precisión, “los años setenta”, sobre el cual hoy se escribe y se debate profusamente también en decenas de portales, blogs y páginas de Facebook.

Sin embargo, en medio del océano de información sin filtro y no siempre bien datada que circula por el ciberespacio, algunos sitios web merecen atención porque contienen un acervo documental mucho más riguroso y organizado. Fruto del esfuerzo individual, en algunos casos; de una decisión política colectiva, en otros; o continuidad natural de una actividad académica y docente, lo cierto es que estas páginas funcionan de hecho como bibliotecas virtuales en las que se pueden consultar viejas publicaciones de las organizaciones armadas con sus hojas amarillentas prolijamente escaneadas, preanunciando la forma de leer que nos depara el futuro; así como monografías universitarias o libros completos digitalizados.

Es lo que ocurre, por caso, en la página Ruinas Digitales (www.ruinasdigitales.com), que debe su existencia al hallazgo de un tesoro oculto: Esteban Grinberg, estudiante de Ciencias Políticas, encontró una vastísima colección de publicaciones y folletos de Montoneros en la casa de sus padres -que jamás militaron en esa organización, ni sufrieron la represión en carne propia-, y se ocupó personalmente de escanear los viejos números de El Descamisado o Evita Montonera, para subirlos a la web. Con la página ya en la web, el ida y vuelta con los visitantes de la página le dio un impulso adicional a este proyecto puramente vocacional y sin fines de lucro (“o más bien a pérdida, porque tengo que comprar equipos y elementos”, aclara Grinberg).

De hecho, fueron los mismos usuarios, como Virginia Croatto -hija de Armando Croatto, quien fue diputado por la Juventud Peronista en 1973 y asesinado seis años más tarde-, quienes le prestaron algunas de las publicaciones que le faltaban. Hoy Ruinas Digitales cuenta con cerca de ochocientos archivos y recibe unas quince mil visitas mensuales, y en los últimos tiempos empezó a diversificarse con las colecciones de El Caudillo (de la derecha peronista); Estrella Roja, del ERP; la revista Fichas, que dirigía el historiador y militante trotskista Milcíades Peña; la más académica Antropología del Tercer Mundo y muchísimas otras, además de linkear páginas muy específicas dedicadas al periódico CGT (que dirigía Rodolfo Walsh para la CGT de los Argentinos) o a los archivos de los sindicatos clasistas cordobeses Sitrac y Sitram.

Trabajo de topos

A diferencia de Ruinas, la página de El Topo Blindado (eltopoblindado.com), aunque también tuvo origen en el archivo personal de Gabriel Rot, ex codirector de la revista Lucha Armada en la Argentina, en realidad expresa la voluntad y decisión política de un colectivo de investigación por “socializar” las fuentes de información sobre estos temas. “Si bien existen algunos archivos bastante completos a disposición de los historiadores, la verdad es que sólo los que viven en Buenos Aires o en alguna otra capital de provincia tienen un acceso fácil a ellos. Por eso, lo que nosotros garantizamos a través de Internet es el acceso libre, inmediato y gratuito a los documentos en cualquier rincón del país y a cualquier hora”, argumenta Rot.

Una premisa de El Topo Blindado es obviar cualquier protocolo burocrático -como llenar fichas con datos personales- para acceder a estos materiales; pero, por sobre todo, evitar que nadie pueda arrogarse la facultad de arbitrar sobre su libre disponibilidad. “Nos parece aberrante que algunas bibliotecas o archivos exijan antecedentes académicos, autorizaciones especiales o una firma con sello para brindar una información que en su momento fue pública, más allá de que hoy sea difícil de encontrar”, cuenta Rot. Por eso, los “topos blindados” no dudan en visitar todos los archivos posibles, públicos o privados, con el fin de capturar digitalmente el material disponible y subirlo a su web, e incluso concurren periódicamente a informarse de sus nuevas adquisiciones y digitalizarlas.

Gracias a este esfuerzo, Rot asegura que en su website se puede encontrar el archivo más completo del país sobre la lucha armada en los años sesenta y setenta, con colecciones completas de revistas como Cristianismo y Revolución, y un millar de folletos, volantes y documentos internos de unas treinta organizaciones insurgentes. Algunas de ellas muy poco estudiadas, como el Movimiento Revolucionario Argentino (MRA), que tuvo presencia sólo en Córdoba; y otras directamente desconocidas, como el Comando de Resistencia Santiago Pampillón, que nucleó a estudiantes de Medicina de la UBA después de la Noche de los Bastones Largos.

Por otra parte, El Topo tiene también una pata en el mundo editorial “tradicional” en papel, ya que publicó varios libros de su propia producción dedicados a organizaciones menores como la Guerrilla del Ejército Libertador (GEL), Fracción Roja (una escisión del PRT- ERP) o el Grupo Obrero Revolucionario (GOR), y ahora prepara una producción especial de documentos conocidos e inéditos para conmemorar los cuarenta años de la Masacre de Trelew.

Comunidad profesional

Pionera indiscutida, y con un perfil netamente académico, la página de la Red Interdisciplinaria de Estudios sobre Historia Reciente (www.riehr.com.ar) fue creada en 2006 por las historiadoras y profesoras de la UBA Marina Franco y Florencia Levín, con el propósito de “difundir la producción profesional en historia reciente y vincular entre sí a la gente que estaba trabajando en estos temas porque intuíamos que faltaba comunicación y diálogo entre colegas”. Pero sus mentoras aclaran que la Riehr no se propone como una “comunidad virtual” con foros de debate online, sino que busca favorecer la formación de una “comunidad profesional”, que ya funciona: hoy el sitio cuenta con 1.800 usuarios o miembros que ingresan a través de un log-in y hacen constar sus datos de contacto y temas de interés, de modo de facilitar el intercambio entre pares.

El contenido de esta página acompaña claramente la visibilidad cada vez mayor de la historia reciente en los claustros universitarios; incluye monografías de alumnos y docentes, ponencias en congresos, tesis de maestría o doctorado, reseñas bibliográficas y artículos varios, y es también la referencia obligada para informarse sobre la agenda de congresos u otras noticias académicas. Pero cabe aclarar que para acceder no se exige ser estudiante ni graduado en Historia, sino que la página está abierta a periodistas, investigadores sin título o cualquier interesado.

A pesar de que mantener activa la Riehr supone un gran esfuerzo de tiempo y recursos para sus creadoras, éstas no se quedan quietas y buscan constantemente incorporar producciones y colaboradores, en especial de otros países de la región. Para eso convirtieron a la página en trilingüe (inglés y portugués), de modo de facilitar el acceso a sus numerosos visitantes extranjeros, y el año pasado incorporaron un Banco de Tesis, que sirve para “difundir también investigaciones de otros países, que de otra manera no llegarían ni siquiera a conocerse”, explican.

Recientemente sumaron una nueva sección, Memorias Visuales, dedicada a mostrar distintos “acercamientos a la historia reciente y sus inscripciones en la actualidad desde el arte hacia la historia reciente”, tal como explica su responsable y “curadora”, Natalia Fortuny. Las imágenes que forman esta galería virtual pueden ser dibujos, instalaciones, fotografías u otros formatos, que provienen de artistas o de grupos dedicados a la intervención político-artística, como el Colectivo de Hijos. Y aportan calidez estética al rigor académico del contenido textual.

Ex Presos con Memoria

Tres ex presos políticos de la dictadura, el ex militante cordobés del Peronismo de Base David Andenmatten, la psicóloga Mirta Clara (cuyo esposo, Néstor Sala, es uno de los desaparecidos en la Masacre de Margarita Belén), y el escritor y periodista Mario Paoletti (hermano de Alipio Paoletti, un gran referente y organizador de los exilados durante la dictadura), crearon a mediados de la década pasada la página web Memoria y Resistencia de los Presos Políticos (www.pparg.org). El propósito del sitio es recuperar la experiencia de quienes padecieron encarcelados los años del Proceso, y mantener viva la memoria sobre “las atrocidades cometidas en las cárceles por la dictadura militar”, como torturas a presos y ejecuciones sumarias al amparo de la “ley de fugas”.

Así, se intenta salvar desde la web un déficit de información importante sobre ese período histórico, ya que, según explican los responsables, “hasta entonces los principales esfuerzos de investigación se habían dedicado a los detenidos-desaparecidos porque son el mayor y más terrible símbolo de aquella masacre y de aquellos planes genocidas”. Por otra parte, como Andenmatten reside en Suiza y Paoletti en España desde que fueron liberados, los tres responsables ni siquiera necesitaron del contacto físico directo para concebirla y llevarla adelante: un fenómeno típico del universo web.

En la página, además de los numerosos textos producidos especialmente y un mapeo completo del aparato represivo de la dictadura en todo el país, se pueden encontrar escaneadas o en archivos PDF varias gemas 
inhallables, como la novela autobiográfica A Fuego Lento, en la que Paoletti recrea sus experiencias en la cárcel de Sierra Chica; o el ensayo Psicología y dialéctica del represor y el reprimido, del psicólogo y ex preso político cordobés Carlos Samojedny. En este último caso, los responsables aclaran “las divergencias que podamos tener” con la participación del autor en la toma del regimiento de La Tablada por el Movimiento Todos por la Patria, en febrero de 1989, acción en la que desapareció tras haber sobrevivido a la dictadura.

Lamentablemente, el ritmo de actualización del sitio decayó bastante en los últimos años debido a las múltiples actividades de sus tres mentores, aunque Andenmatten, su principal impulsor, asegura que planea retomar el proyecto con nuevos bríos después de que se jubile, a fines de 2013. En rigor, son muchos los que sienten que podrían hacer más de lo que ya hacen si tuvieran los medios, o con algún apoyo. Grinberg, de Ruinas Digitales, lamenta que no existan proyectos oficiales de digitalización y publicación libre de material histórico. “¿Por qué la Biblioteca Nacional, las universidades o incluso los centros para la memoria no invierten en este tipo de proyectos? ¿Cuánto se podría hacer con un presupuesto decente, teniendo acceso ilimitado a material único?”, pregunta a quien quiera contestar.

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