LOS SUMERIOS
Zecharia Sitchin (11 de julio de 1920 – 9 de octubre de 20101 ) Arqueólogo, historiador e investigador
Tradujo miles de tablillas de arcilla de la antigua civilizacion de los sumerios
en ellas se encuentra escrita la historia según los Sumerios (primera civilización conocida de la historia). En esas traducciones se habla de la creación humana, según la cual seres extraterrestres serían los responsables del inicio y la evolución de la especie humana (mediante intervención con ingeniería genética).3 Estas traducciones hacen que la comunidad científica choque frontalmente con lo que Sitchin y otros han investigado por su cuenta, al considerar las traducciones incorrectas.
Fue autor de las «Crónicas de la Tierra», una serie de 7 libros en los que expuso el resultado de sus investigaciones: El 12.º planeta (presentado en 1976) fue el primero de ellos. Además de estos ejemplares, 7 volúmenes más acompañan a la serie, añadiendo estudios recientes, descubrimientos y exposiciones nuevas acerca de sus teorías. Sus traducciones e interpretaciones provocaron muy diversas reacciones. Según su traducción, existe en el Sistema Solar un planeta llamado Nibiru que se acerca cada 3600 años, provocando cambios positivos o catástrofes. El tamaño y la órbita con la cual Nibiru ("Planeta del Cruce" traducido) ingresa a nuestro Sistema Solar (a favor de las agujas del reloj, contrario al resto de planetas), serían los causantes de tales eventos.
Según las teorías de Sitchin basadas en los escritos sumerios sobre el origen del planeta Tierra, Nibiru (Marduk para los Babilonios) fue capturado por la órbita de Neptuno (EA). Ingresó en nuestro Sistema Solar contrariamente al sentido en el cual giran los demás planetas (en contra de las agujas del reloj) y varios de los satélites del "planeta intruso" impactaron con la Tierra (Tiamat) partiéndola en dos, y desplazándola de su órbita natural. Con el tiempo, nuestro planeta, iría adquiriendo la forma como lo conocemos hoy día, y los restos de la colisión serían el Cinturón de Asteroides.

Parte de las tablillas sumerias, asegura Sitchin, se refieren a una raza extraterrestre (los Dioses), que habían creado a los humanos para que trabajaran como esclavos en sus minas de África (y en otros lugares de la tierra como América del Sur y Mesoamérica), con el fin de obtener minerales y metales, principalmente Oro.

A esta raza se le llama Anunnaki o Abbennakki. Según su traducción, los de "cabeza negra" de Sumeria fueron creados por esos seres, al mezclar las esencias de vida del hombre/mujer simio y los Anunnaki. El proceso consistía en «fijar» sobre la criatura ya existente la «imagen» (la composición genética, interna) de los Anunnaki; es decir, implementar mejoras en el hombre/mujer simio mediante manipulación genética y, adelantándose así a los acontecimientos evolutivos, darle vida al «hombre», al Homo Sapiens.
La gente de "cabeza negra" fue considerada como esclavos en la jerarquía sumeria. Era el término que utilizaban los Sumerios para identificarse a si mismos.
Las tablillas sumerias se refieren a la gente de cabeza negra, que fueron creados en una región geográfica llamada 'AB.ZU.' (Mundo Inferior o Hemisferio Sur), la cual correspondería a África del oeste.
Habla de que la realeza era una combinación de "Dragones" y humanos, o que eran descendientes directos del dios solar, Shamhash.
Los Anunnaki son veintitrés dioses del panteón sumerio, incluyendo a Enlil (señor de los vientos) y Enki (señor de la tierra).
A estos dioses solares se les llamaba 'Sir', o Dragones, en Babilonio. Así mismo, la palabra, 'Sir', aparentemente significa 'gran serpiente' que es relativa en Sánscrito con la palabra 'Sarpa', que también describe a los "dioses dragones", quienes crearon y regían a la cultura drávida.
Según Sitchin, los Anunnaki probablemente aún existan en otro plano de existencia, y aún pueden influir en la humanidad. Se especula que esa raza podían ser anfibios, reptiles o semireptiles es decir reptiles humanoides, según las descripciones antiguas. Anton Parks ha desarrollado una teoría semejante.

La creacion del mundo perpectiva de las antiguas civilizacio

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LOS AZTECAS


Aztecas


Según los aztecas el supremo creador de todo fue el dios Ometecuhlti que, junto a su esposa Omecihuatl, creó toda la vida sobre la tierra. En otras versiones, esa pareja creadora original, se reduce a una sola divinidad llamada Ometeotl que adquiere una doble vertiente, por un lado la masculina, Ometecuhtli, y, por otro, la femenina, Omecihuatl. Así, este dios, que aparece como un dios del fuego y como el dios supremo del panteón azteca, es una divinidad andrógina. No recibió culto formal ni tampoco contó un centro de culto, pero estaba presente en cada ritual y en todas las elementos de este mundo. Esa pareja cósmica, o ese dios andrógino, dio a luz a los cuatro dioses que más tarde crearían cada uno de los soles y más tarde tuvo otras 1.600 divinidades más. Según la mitología azteca antes de nuestro sol, que es el quinto, existieron otros cuatro. Para los aztecas vivíamos, por tanto, en la quinta creación, o en la quinta era. Volviendo a la pareja original y a su descendencia, la legenda mexica señalaba que cada uno de seos dioses creadores luchaba por la supremacía en el mundo, empleando cada uno su propia fuerza cósmica: tierra, fuego, viento o agua. Mientras esas fuerzas se mantuvieran en equilibrio, el mundo estaba en orden y podía existir la era de un sol; sin embargo, si se producía un desequilibrio cósmico, ese sol, junto con la Tierra y los seres humanos de esa era, perecerían. El primero de esos cinco soles fue el creado por el dios Tezcatlipoca, que era el dios de la Tierra. Sin embargo, su creación fue algo imperfecta, ya que los seres humanos aparecieron con forma de gigantes y en vez de un sol completo, se formó medio sol. Aquellos gigantes seres humanos, se vieron obligados a sobrevivir solamente con bellotas y piñones. A consecuencia de esta pésima alimentación, los humanos crecieron poco y débiles. En un momento determinado de esa era, los jaguares devoraron al medio sol existente y, ayudados por la oscuridad, fueron destruyendo y asesinando a los seres humanos gigantes.

El segundo de esos soles fue creado por el dios Quetzalcoatl, dios del Viento. Bajo este sol, los humanos se alimentaron con semillas de árboles, que todavía eran insuficientes para fortalecer a los hombres, que debían sobrevivir a los fuertes vientos. Los tremendos huracanes en ocasiones arrojaban a los seres humanos lejos. A pesar de ello, algunos humanos lograron sobrevivir al ser capaces de transformarse en monos

Tlaloc, que era el dios de la Lluvia en la mitología azteca, creó el tercer sol. Durante la era del tercer sol, los seres humanos hambrientos vivían de cereales. En este mundo, fueron los tremendos volcanes los que provocaron las desgracias. Enromes volcanes hacían erupción y las cenizas caían desde el cielo, consumiendo y enterrando el mundo. Sin embargo algunos hombres sobrevivieron al convertirse en pájaros que podía escapar a aquellas destructivas erupciones.

Chalchiuhtlique, la diosa del Agua azteca, fue la encargada de la creación del cuarto sol. Los seres humanos de esta creación intentaron sobrevivir con una semilla conocida con el nombre de acicintli, pero ésta no era comida suficiente para los humanos, que tenían que enfrentarse a enormes inundaciones. El agua emergió del centro de la Tierra provocando una tremenda catástrofe en el mundo. Algunos seres humanos lograron sobrevivir a esta catástrofe convirtiéndose en peces.

Todas las creaciones anteriores habían sido destruidas por una catástrofe, y con ella habían desaparecido los soles, las tierras y los seres humanos de cada una de esas eras. Entonces los dioses se dieron cuenta de que la existencia del quinto sol solamente sería posible con el sacrificio de otro dios. Así, los dioses decidieron levantar una enorme pira con ardiente fuego, si bien ninguno de ellos se atrevía a sacrificarse. Finalmente la decisión recayó en dos divinidades creadas por el supremo Ometeotl: los dioses Nanahuatl y Teucciztecatl. Éste último hizo hasta cuatro intentos para arrojarse al fuego, sin embargo, no tenía el suficiente valor y fue Nanahuatl, lleno de valentía, el primero en sacrificarse. Teucciztecatl consiguió reunir el suficiente coraje y finalmente siguió a Nanahuatl en el sacrificio. Nanahuatl se transformó en un sol resplandeciente, que ninguno de los dioses podía mirar directamente, mientras que su compañero se convirtió en la luna. El resto de los dioses se percató de que Nanahuatl no se alzaría en el firmamento hasta que no recibiese alimento necesario, es decir: los corazones para comer y la sangre para beber, de otros dioses sacrificados. Tras el enfrentamiento entre Nanahuatl y la Estrella Matutina, que se enfadó ante la idea del sacrificio, este último dios que era el más feroz de los 1.600 dioses, fue derrotado. Entonces todas esas divinidades, las 1.600, decidieron sacrificarse para dar alimento a este quinto sol, tras lo cual Nanahuatl, se alzó desde el este. Esos dioses se sacrificaron, ofreciendo su sangre para dar vida a este quinto Sol, pero Hiutzilopochtli tuvo que luchar con las tinieblas para poder expulsarlas del mundo y esa lucha dio origen a las estrellas. En otras versiones, se cuenta que esos dioses se fueron arrojando uno tras otro a ese fuego legendario, hasta transformarse en los astros que componen el firmamento.




LOS GRIEGOS

el verdadero

Las cinco edades de Hesíodo

El primer testimonio del mito de las edades proviene del poema Trabajos y días de Hesíodo.
En la Edad de Oro, regida según la voluntad de Crono, los hombres vivían junto a los dioses. Era una época caracterizada por la paz y la felicidad. Los hombres no tenían que trabajar para alimentarse, ya que la Tierra los proveía de todo cuanto necesitaban. Vivían durante muchos años, pero siempre con apariencia joven, hasta que morían de forma tranquila.
A partir de la Edad de Plata, inclusive, es el hijo de Crono, Zeus, el que establece el orden. Durante esta época, los hombres vivían durante cien años como niños. Vivían un corto período como adultos, que malgastaban con disputas con otras personas. Los humanos se negaron a seguir rindiendo culto a los dioses, por lo que Zeus destruyó esta raza por impiedad.
Los hombres de la Edad de Bronce sólo vivían para la guerra. Descubrieron el bronce, que emplearon para construir armas, herramientas e incluso sus hogares. Esta raza se exterminó a sí misma debido a su violencia.
La Edad de los Héroes es la única edad que no corresponde con ningún metal. También es la única que implica una mejora respecto a la anterior. En este período vivieron los héroes y semidioses y realizaron sus hazañas. De esta edad son los héroes que lucharon en Tebas y Troya. Cuando esta raza murió, todos fueron al Elíseo.
La edad de Hesíodo es la Edad de Hierro. Durante esta edad, los hombres viven de forma infeliz y miserable. Los hijos deshonran a los padres, los hermanos luchan contra los hermanos y los tratados de hospitalidad son constantemente incumplidos. Durante esta época las malas personas mienten para parecer buenas y no se tiene sentimiento de vergüenza.


LOS MAYAS

El Popol Vuh
civilizaciones.

Popol Vuh.
La historia maya de la creación de los quiché es el Popol Vuh. En éste se describe la creación del mundo a partir de la nada por la voluntad del panteón maya de dioses. El hombre fue creado del fango sin mucho éxito, posteriormente se crea al hombre a partir de madera con resultados igualmente infructuosos, después de los dos fracasos se crea el hombre en un tercer intento, esta ocasión a partir del maíz y se le asignan tareas que elogiaron a dioses: cortador de gemas, tallador de piedras y otros. Algunos creen que los mayas no apreciaban el arte por sí mismo, sino que todos sus trabajos eran para exaltación de los dioses.
Después de la historia de la creación, el Popol Vuh narra las aventuras de los héroes gemelos legendarios, Hunab Ku e Ixbalanqué, que consistieron en derrotar a los Señores de Xibalbá, del mundo terrenal. Estos son dos puntos focales de la mitología maya y a menudo se encontraron representados en arte maya.
La creación según los mayas

En la mitología maya, Tepeu y Kukulkán o Gucumatz (el Quetzalcóatl de los aztecas) son referidos como los creadores, los fabricantes, y los antepasados. Eran dos de los primeros seres a existir y se dice que fueron tan sabios como antiguos. Huracán, o el ‘corazón del cielo’, también existió y se le da menos personificación. Él actúa más como una tormenta, de la cual él es el dios. Tepeu y Kukulkán llevan a cabo una conferencia y deciden que, para preservar su herencia, deben crear una raza de seres que puedan adorarlos. Huracán realiza el proceso de creación mientras que Tepeu y Kukulkán dirigen el proceso. La Tierra es creada, junto con los animales. El hombre es creado primero de fango pero este se deshace. Convocan a otros dioses y crean al hombre a partir de la madera, pero este no posee ninguna alma. Finalmente el hombre es creado a partir del maíz por una cantidad mayor de dioses y su trabajo es completo.
La mitología de los mayas tiene el siguiente panteón.
Dioses notables

Los tres primeros dioses creadores
Estos realizaron el primer intento de la creación del hombre a partir del fango, sin embargo pronto vieron que sus esfuerzos desembocaron en el fracaso, ya que sus creaciones no se sostenían por ser el material muy blando.
Kukulkán: En la mitología maya, Qucumatz es el dios de las tempestades. Creó vida por medio del agua y enseñó a los hombres a producir fuego. Es conocido también por: Qucumatz, Cuculcán o Kukulkán.
Huracán: En lenguaje maya, Huracán significa "el de una sola pierna", dios del viento, tormenta y fuego. Fue también uno de los trece dioses creadores que ayudaron a construir la humanidad durante el tercer intento. Además provocó la Gran Inundación después de que los primeros hombres enfurecieron a los dioses. Supuestamente vivió en las neblinas sobre las aguas torrenciales y repitió "tierra" hasta que la tierra emergió de los océanos. Nombres alternativos: Hurakan, Huracán, Tohil, Bolon Tzacab y Kauil.
Tepeu: En la mitología maya, fue dios del cielo y uno de los dioses creadores que participó en los tres intentos de crear la humanidad.
Los siete segundos dioses creadores
Estos dioses que realizaron el segundo intento de crear al hombre a partir de la madera, pero este no poseía ninguna alma
Alom
Bitol - Dios del cielo. Entre los dioses creadores, fue el que dio forma a las cosas. Participó en los dos últimos intentos de crear la humanidad.
Kukulkán
Huracán
Qaholom
Tepeu
Tzacol
Los trece últimos dioses creadores


Bacab en un bajorrelieve procedente de Palenque, en el Museo de América de Madrid (España).
Estos realizaron el tercer intento de construir la humanidad a partir de maíz y finalmente lograron obtener éxito donde los otros dioses habían fracasado.
Ajbit
Ajtzak
Aloma
Bitol
Chirakan-Ixmucane
Kukulkán
Hunahpu-Gutch
Huracán
Ixmucanedel quiché ixim maíz y xtan mujer) es un personaje mitológico perteneciente a la cultura Maya-Quiché. Aparece en el Popol Vuh como la "Abuela Diosa del Maíz", encargada de moler éste y hacer la masa que sería la consistencia del cuerpo del hombre.
En los diferentes pueblos tiene papeles importantes como Madre, Diosa, Abuela, Inspiradora, Creadora y Consejera. Se le representa como una anciana.
Ixpiyacoc
Tepeu
Tzacol

BacabPunto CardinalColorAños
HozanekSurAmarilloCauac
Hobnil (Chac)EsteRojoKan
Zac CimiOesteNegroIx
Can TzicnalNorteBlancoMulac
Se pueden encontrar referencias a los Bacabs en los escritos del historiador del Siglo XVI Diego de Landa y en las historias mayas coleccionadas en el Chilam Balam. En algún momento, los hermanos se relacionaron con la figura de Chac, el dios maya de la lluvia. En Yucatán, Chan Kom se refiere a los cuatro pilares del cielo como los cuatro Chacs. También se cree que fueron dioses jaguar, y que están relacionados con la apicultura. Como muchos otros dioses, los Bacabs eran importantes en las ceremonias de adivinamiento, y se les hacían preguntas sobre los granos, el clima y la salud de las abejas.
Los Señores de Xibalbá

Xibalbá es el peligroso inframundo habitado por los señores malignos de la mitología maya. Se decía que el camino hacia esta tierra estaba plagado de peligros, era escarpado, espinoso y prohibido para los extraños. Este lugar era gobernado por los señores demoníacos Vucub-Camé y Hun-Camé. Los habitantes de Xibalbá eran trece:
Hun-Camé
Vucub-Camé
Xiquiripat
Chuchumaquic
Ahalpuh
Ahalcaná
Chamiabac
Chamiaholom
Quicxic
Patán
Quicré
Quicrixcac
mito de la creacion

Los dioses crean el mundo, crean los valles y las montañas.
Los dioses crean a los animales, pero ya que no los alaban los condenan a comerse unos a otros.
Los dioses crean a los seres de barro los cuales son frágiles e inestables y no logran alabarlos.
Los dioses crean a los primeros seres humanos de madera, estos son imperfectos y carentes de sentimientos.
Los dioses destruyen a los primeros seres humanos, los cuales se convierten en monos.
Los dioses gemelos Jun Ajpu e Ixb’alamke destruyen al arrogante ser Wuqub’-Kaqix, y luego a sus hijos Sipakna y Kab’raqan...


LOS INCAS

La creacion del mundo perpectiva de las antiguas civilizacio
En las creencias Incas, existieron dos creaciones. En la primera creación, el Dios Viracocha caminaba por las inmensas y desiertas pampas de la meseta Viracocha Pachayachachi, "el hacedor de las cosas", después de haber creado el mundo en un primer ensayo como si se tratara de un bosquejo, sin luz, sin sol y sin estrellas. "Pero cuando vio que los gigantes eran muchos más grandes que él, dijo: No es conveniente crear seres de tales dimensiones, ¡me parece mejor que tengan mi propia estatura! Así creó Viracocha los hombres según sus propias medidas, tal como son hoy en día, pero aquellos vivían en oscuridad".

Viracocha ordeno a los hombres, vivir en paz, orden y honrarle, pero aquellos se entregaron a la mala vida, los excesos y fue así como el Dios creador, los maldijo, convirtiéndolos en piedras o animales, algunos quedaron sembrados en la tierra, otros fueron absorbidos por las aguas, finalmente arrojo sobre ellos un diluvio en el cual todos perecieron.

La Segunda Creación: Solo tres hombres quedaron con vida, y con el recado de ayudarlo en su nueva creación, luego de pasado el diluvio, "el maestro del mundo", decidió dotar a la tierra con luz, y fue así como junto con sus tres súbditos ordenó que
En las creencias Incas, existieron dos creaciones. En la primera creación, el Dios Viracocha caminaba por las inmensas y desiertas pampas de la meseta Viracocha Pachayachachi, "el hacedor de las cosas", después de haber creado el mundo en un primer ensayo como si se tratara de un bosquejo, sin luz, sin sol y sin estrellas. "Pero cuando vio que los gigantes eran muchos más grandes que él, dijo: No es conveniente crear seres de tales dimensiones, ¡me parece mejor que tengan mi propia estatura! Así creó Viracocha los hombres según sus propias medidas, tal como son hoy en día, pero aquellos vivían en oscuridad".

Viracocha ordeno a los hombres, vivir en paz, orden y honrarle, pero aquellos se entregaron a la mala vida, los excesos y fue así como el Dios creador, los maldijo, convirtiéndolos en piedras o animales, algunos quedaron sembrados en la tierra, otros fueron absorbidos por las aguas, finalmente arrojo sobre ellos un diluvio en el cual todos perecieron.

La Segunda Creación: Solo tres hombres quedaron con vida, y con el recado de ayudarlo en su nueva creación, luego de pasado el diluvio, "el maestro del mundo", decidió dotar a la tierra con luz, y fue así como junto con sus tres súbditos ordenó que brillase el sol, la luna y las estrellas y ocuparan su lugar en el vasto firmamento. el sol, la luna y las estrellas y ocuparan su lugar en el vasto firmamento.


VIKINGOS
La creación del Mundo Según la Tradición Asatrú (Eddas Vikingas)
info

Cuando aún no existía ni la tierra ni el mar ni el aire, cuando sólo existía la oscuridad, ya estaba allí el Allfather.

Al empezar la creación,en el mismo centro del espacio se abría Ginnunga, el terrible abismo sin fondo y sin luz; a su norte estaba la tierra de Niflheim,un mundo de agua y oscuridad que se abría alrededor de la eterna fuente de Hvergelmir, fuente en la que nacían los doce ríos del Elivagar, las doce corrientes que corrían hasta el borde de su mundo, antes de encontrarse con el muro de frío que helaba sus aguas, haciéndose caer también en el abismo central con un estrépito ensordecedor.

Al sur de este caos estaba la dulce tierra de Muspells, el cálido hogar del fuego elemental, cuya custodia estaba encomendada al gigante Sutr.

Este gigante era quien lanzaba nubes de centellas al blandir su espada llameante, llenando de su fuego el cielo, pero este fuego a duras penas conseguía fundir los hielos del abismo, y el frío volvía a vencer de nuevo, haciendo que se elevase una columna de vapor que tampoco podía escapar del abismo, puesto que al volver a encontrarse con el mundo del hielo, se condensaban las grandes columnas de humedad, llenando de nubes el espacio central.

De este lugar surgió el gigante Ymir, la personificación del océano helado, y nació con hambre voraz, que sólo pudo saciar con otra criatura nacida al mismo tiempo que él, la vaca gigante Audhumla, de cuyas ubres brotaban cuatro chorros de leche. Audhumla, buscando ávidamente su alimento, lamió un bloque de hielo y, fundiéndolo, con su lengua, hizo aparecer el buen dios Buri, enterrado desde tiempo inmemorial en los hielos perpetuos. Pero mientras, Ymir, dormido plácidamente alumbró sin darse cuenta, con el sudor de su axila, a Thrudgelmir, el gigante de las seis cabezas y éste hizo nacer después a su compañero Bergelmir, y de los dos salió la estirpe de todos los gigantes malvados del hielo.

Y los gigantes del mar vieron al dios Buri, que acababa de engendrar a su hijo y aliado Börr. Comprendieron que entonces era el único momento en el que podía ser factible tratar de vencer al bien. Inmediatamente, los gigantes comenzaron la guerra.Pero las fuerzas estaban demasiado igualadas y el combate duraba ya eras, cuando Börr desposó a Bestia, la gigante hija del gigante Bolthorn, y de esa unión tuvieron tres hijos, tres aliados inmediatos para su causa: Odín, Vili y Ve (representando el espíritu, la voluntady lo sagrado, respectivamente).

Con esta formidable ayuda el nuevo ejército del bien hizo retroceder a los malvados espíritus del hieloen retirada, hasta dar muerte al gigante Ymir (también llamado Hrim, el gigante de hielo, y Orgelmir), de cuyas tremendas heridas brotabantales chorros de sangre que ahogaron a todos los de su raza, salvo a Bergelmir y su esposa, quienes pudieron ponerse a salvo a tiempo,huyendo en una barca hacia el límite del mundo.

Logrado el éxito, Odín, Vili y Ve se llevaron el cadáver de Ymir al abismo, para con sus inmensos restos mortales poder comenzar a trabajar en la construcción de un mundo habitable. Con su piel construyeron la región de Midgard, o jardín central; con los huesos se hicieron las montañas; con su vello, la vegetación; con sus dientes, los acantilados, sobre los que colocaron las cejas del gigante, para fortificar la frontera con el mar, que lo rodeaba en otro círculo a su alrededor, construido con la
sangre y el sudor de Ymir. Pero, a mucha distancia de ellos, Bergelmir y su mujer alcanzaron una inhóspita tierra que poco afectaba a esas criaturas del frío, estableciéndose en un lugar al que llamaron Jotun, la casa de los gigantes, en donde empezaron a dar vida a otra raza de gigantes del hielo con los que continuar la renovada lucha de las fuerzas opuestas. Asi nacio la Tierra.

Ya sólo faltaba cerrar este nuevo mundo, y se creyó conveniente hacerlo, colocando sobre Midgard la bóveda craneana del derrotado gigante, y así se hizo, encargando a los enanos Nordri, Sudri, Austri y Westri su sujeción en cada uno de los cuatro puntos cardinales que llevaban sus nombres. Con el cráneo puesto en su lugar se dio nacimiento al cielo, pero al colocarlo los sesos se esparcieron
por el aire y con sus restos se crearon las nubes. Sólo faltaba la iluminación de ese espacio y los dioses acudieron a Muspells, a hacerse con fuego de la espada de Surtr, fabricando con sus centellas las luces del firmamento.

Con las dos mayores, los dioses realizaron el Sol y la Luna, colocándolas sobre dos carros que girarían sin parar sobre Midgard, turnándose incesantemente en el cielo, carrozas guiadas por los dos hijos del gigante Mundilfari, su hija Sol y su hijo Mani. Ambas carrozas, para mantener viva la pugna constante entre el bien y el mal, serían eterna e inútilmente perseguidas por los dos lobos Skoll y Hatri, encarnaciones vivientes de la repulsión y del odio, que trataban de alcanzarlos, sin conseguirlo más que en alguna rara ocasión, cuando desde la Tierra se podía ver un eclipse de Sol, o uno de Luna, para lograr su malvado objetivo de devorar al Sol y a la Luna y hacer que la oscuridad perpetua cayera de nuevo sobre el Universo.

Para hacer el día y la noche, se encargó al hermoso Dag, hijo de la diosa de la noche, Naglfari, llevar la carroza del día, tirada por Skin, el brioso caballo blanco que producía con sus cascos la brillante luz del día, mientras que Note, la hija del gigante Norvi, se encargaba de conducir la carroza negra de la noche, que estaba tirada por su negro caballo Hrim, el que lanzaba a la tierra el rocío y la escarcha producido en su trotar. Más tarde, al cortejo celeste se le fueron añadiendo las seis horas, y las dos grandes estaciones, el invierno y el verano. Ya estaba la Tierra lista para ser ocupada por los primeros seres creados por los dioses.

LOS CHINOS
Aztecas

El Mito del Enorme Huevo Cósmico: la Creación Del Mundo Según La Mitología China

Se han hallado distintas versiones del mismo mito, pero todas ellas coinciden básicamente en la presentación de una misma idea: encontramos un mito, que como muchos otros, nos lleva a la forma de caos preexistente, a un Universo original sin definir (el huevo cósmico), donde reside un ser superior (P'an-Ku), de cuya acción y sacrificio procede nuestro Universo (ordenó el mundo y al romperse el huevo, P'an-Ku murió). La primera mención de esta legenda, la encontramos en el libro de Xu Zheng en el Periodo de los Tres Reinos (220-265 d. C.).

En la cultura china este mito está muy arraigado, incluso hay una frase hecha a partir del mismo: «Desde que P'an-Ku creó el cielo y la tierra», para significar desde hace mucho tiempo.

En una de las variantes del mito encontradas, se nos relata que al principio, los cielos y la tierra eran solamente uno y todo era caos. El Universo era como un enorme huevo negro, que llevaba ren su interior a P'an-Ku. Tras 18.000 años P'an-Ku se despertó de un largo sueño. Se sintió sofocado, por lo cual empuñó un hacha enorme y la empleó para abrir el huevo. La luz, la parte clara, ascendió y formó los cielos, la materia fría y turbia permaneció debajo para formar la tierra. P'an-Ku se quedó en el medio, con su cabeza tocando el cielo y sus pies sobre la tierra. La tierra y el cielo empezaron a crecer a razón de diez pies al día, y P'an-Ku creció con ellos. Después de otros 18.000 años el cielo era más grande y la tierra más gruesa; P'an-Ku permaneció entre ellos como un pilar gigantesco, impidiendo que volviesen a estar unidos. El relato sigue contando cómo Pan-Ku falleció y distintas partes de su organismo, se transformaron en elementos de nuestro mundo. Su aliento se transformó en el viento y las nubes, su voz se convirtió en el trueno. De su cuerpo, un ojo se transformó en el sol y el otro en la luna. Su cuerpo y sus miembros, se convirtieron en cinco grandes montañas y de su sangre se formó el agua. Sus venas se convirtieron en caminos de larga extensión y sus músculos en fértiles campos. Las interminables estrellas del cielo aparecieron de su pelo y su barba, y las flores y árboles se formaron a partir de su piel y del fino vello de su cuerpo. Su médula se transformó en jade y en perlas. Su sudor fluyó como la generosa lluvia y el dulce rocío que alimenta a todas las cosas vivas de la tierra.

En otras versiones del mito de P'an-Ku, sus lágrimas fluyeron para convertirse en ríos y el resplandor de sus ojos se transformó en el trueno y el relámpago. Según esta interpretación, cuando P'an-Ku estaba contento brillaba el sol, pero cuando estaba enfadado negras nubes cubrían el cielo.

También la aparición del ser humano, se explica en este mito de P'an-Ku, ya que según algunos relatos, las pulgas y los piojos que P'an-Ku tenía en su cuerpo, se convirtieron en los antecesores de la humanidad.

En otras interpretaciones P'an-Ku es descrito como el gigante chino que nació como un enanito dentro del primitivo huevo cósmico. La parte superior del huevo formó los cielos (Yang) y la parte inferior formó la Tierra. P'an Ku creció diez pies por día y empujó la cáscara del huevo un poco más y un poco más. Entonces, transcurridos 13.000 años (en vez de los 18.000 de las versiones anteriores) P'an-Ku estalló. Sus ojos se convirtieron en el sol y la luna (en esta parte sí coincide con otros relatos); su cabeza se transformó en las cuatro montañas sagradas (en otras versiones son cinco); su sangre dio lugar a los mares y los ríos; de su pelo se formaron los campos y los árboles; su aliento se transformó en el viento, su sudor en la lluvia y su voz en el trueno. Las pulgas que vivían en su cuerpo eran los antecesores de los seres humanos.

Una variante de este mito que nos relata que P'an-Ku se formó a partir de los cinco elementos, y que él creó la tierra y el cielo con el cincel y el martillo. La tradición taoísta suele representar a P'an-Ku como un ser primitivo velludo que lleva un gran martillo con el cual rompe la roca primigenia.

Algunos estudiosos consideran que su origen está en el sur de China o en el sureste asiático y hay zonas del sur de China donde el culto a P'an-Ku todavía pervive, levantándose multitud de templos y pabellones en su honor. Entre esos pueblos, donde la leyenda de P'an-Ku está muy extendida, P'an-Ku es representado como un ser con cuerpo de hombre y cabeza de perro y se le conoce con el nombre de rey Pan. En una de esas leyendas, se cuenta que P'an-Ku se casó con una princesa como recompensa por traer la cabeza de l rey Fang al rey Gao Xin, quien había prometido la mano de su hija a quien le trajese la cabeza de su enemigo, y fue P'an-Ku quien realizó tal empresa. Pero la princesa no quería ser vista con aquel ser, con cuerpo de hombre y cabeza de perro, y se mudaron a las lejanas montañas del sur de China. Allí pudieron vivir felices y tuvieron tres niños y una niña.

Como se señala anteriormente, los relatos coinciden en múltiples detalles, pero también contienen datos diferentes, sin embrago en todos ellos apreciamos que es P'an-Ku el creador del Universo y que nuestro mundo existe gracias a su sacrificio. El huevo cósmico donde se formó P'an-Ku es un claro ejemplo de la idea de caos primitivo (el «enorme huevo negro», mencionado en la primera versión expuesta de este mito). En el mito de creación de P'an-Ku también encontramos la idea de la formación de la tierra y el cielo a partir de la separación de la materia original y primitiva. Por otro lado, esta leyenda china recuerda al mito nórdico del gigante Ymir, ya que en ambos casos, la tierra, el cielo y otros elementos de la naturaleza (la lluvia, los árboles...) Surgen como restos corporales de esos seres primitivos.


DE LA INDIA

el verdadero

La Tierra Es De Mantequilla: Creación Del Mundo Según El Brahmanismo:

Antes que todo cabe señalar que del Brahmanismo nacen dos religiones: El hinduismo y el budismo.

Este mito, que se encontró por primera vez en los Brahmanes, está muy extendido en los Puranas. La siguiente versión es una forma condensada del Mahabharata (una de las dos grandes epopeyas en sánscrito compuestas entre el siglo IV antes de Cristo y el IV después de Cristo), y se centra en la obtención del amrita (inmortalidad); o elixir de la inmortalidad. Con la ambigüedad característica de la mitología india, el cosmos ya existe en cierto sentido antes de que aparezcan éste y otros puntos esenciales.

Los dioses, reunidos en el monte Meru, reflexionaban sobre como obtener el amrita. Visnú propuso: “Que los Devas batan el balde del océano y al batirlo surgirá el elixir, junto con todas las hierbas y joyas.”
Fueron al monte Mandara, lo arrancaron y lo colocaron en el loma de una tortuga a modo de paleta, y sirviendose de la serpiente Vasuki como cuerda, se pusieron a batir el océano. Los Asuras y los Danavas sujetaron un extremo de Vasuki y los Devas el otro y dieron vueltas al monte Mandara, de modo que sus árboles se tambalearon y su fricción los incendió. Indra apagó las llamas con agua de sus nubes, pero la savia de todas las plantas fluyó hasta el océano, que se transformó en leche y después en mantequilla.
Con un último esfuerzo, los dioses siguieron batiendo, y así surgieron el Sol, la Luna, la diosa de la fortuna, otros tesoros y, al final, el divino médico Dhanvantari, con el elixir. Visnú convenció a los Asuras de que renunciasen al elixir y se lo diesen a los Devas, pero Rahu se apoderó de una gota y antes de que pudiera tragarla Visnú lo decapito. Desde entonces Rahu y la Luna (con la que se identifica el amrita) mantienen una lucha continua, lo que explica la desaparición y aparición periódicas de nuestro satélite por el cuello cortado de Rahu. Enfurecidos, los Asura entablaron batalla pero fueron derrotados y los dioses victoriosos volvieron a colocar el monte Mandara en su sitio.


LOS EGIPCIOS

civilizaciones.


El Dios Del Sol: Creación Del Mundo Según Los Egipcios

Resulta difícil entender los sistemas teológicos egipcios, fundamentalmente porque el origen de todos ellos se encuentra en el culto popular a dioses locales y abarca un periodo de tiempo muy amplio. Además las viejas creencias no se abandonaban cuando se adaptaban nuevos dioses, y así estos eran fundidos con los antiguos e identificados con los dioses locales, para, de alguna forma, no romper con el sistema teológico anterior ni con el nuevo, unificando además los poderes de ambos. Egipto se encontraba dividido en pequeñas regiones denominadas nomos en las que se practicaban cultos a dioses locales o grupos de divinidades. La anexión de territorios implicaba la necesidad de sintetizar las teologías de los diferetntes nomos. Los primeros intentos de sintesis teológicas surgieron ya en las primeras épocas. Los sacerdotes de los 3 prinpicales centros de culto, Heliópolis, Hermópolis y Menfis, intentaron centralizar los numerosos cultos existentes en el periodo predinástico y en los primeros tiempos del dinástico.

Los 2 sistemas teológicos más importantes fueron los de Heliópolis y Hermópolis. Estos sistemas dieron lugar a la Eneáda (grupo formado por 9 dioses) en Heliópolis y la Ogdóada (8 dioses) en Hermópolis.

Según la cosmogonía heliopolitana al principio sólo existía el agua primigenia, el caos. El sol, Atum, una de las formas de Ra, el sol del atardecer, se autocreó y de su saliva, según unas fuentes o de su masturbación, según otras, surgieron Shu, dios del aire y Tefnut, diosa de la humedad, quienes engendraron a Geb, dios de la Tierra y Nut, diosa de los cuerpos celestes. Shu separó a Geb y Nut, quien dió a luz 4 hijos, a saber: Osiris, Isis, Seth y Neftis. Los textos referentes a la creación según el mito heliopolitano se encuentran fundamentalmente en "Los textos de las pirámides" y el papiro 10188B del Museo Británico, conocido como Papiro Bremner-Rhind. Estos nueve dioses formaban la gran Eneáda o Eneáda de Heliópolis.

Según la cosmogonía hermopolitana, su Ogdoada era anterior al mismo Sol. La formaban 4 parejas de divinidades: Nun y Naunet, que representaban el caos, las aguas primordiales; Kuk y Kauket, que representaban las tinieblas; Heh y Hehet, representantes del espacio infinito; y una última pareja que, según algunos era Nia y Niat, representantes de la vida y la indeterminación espacial o Tenemu y Tenemet, representantes de lo oculto; esta última pareja fue sustituida, posteriormente, por Amón y Amonet. Las cuatro parejas engendraron un huevo, de cuyo interior surgió el Sol, Ra. En algunas versiones aparece Thot, dios de la sabiduría. Thot era el dios principal de Hermópolis y aunque no aparece como demiurgo si puede formar parte de las tésis hermopolitanas por su asociación local. Los textos referentes a la creación según el mito hermopolitano se encuentran fundamentalmente en "Los textos de las pirámides" y el papiro Harris.

Ambas teorías dan una misma explicación del origen del mundo, pero presentada bajo diferentes aspectos: un aspecto físico en el sistema heliopolitano y otro espirutualista en el hermopolitano. En las tesis de Hermópolis el caos está formado por una materia líquida en la que se encuentra el germen de la vida. Del agua surge la colina primordial y empiezan a separarse los diferentes elementos. Sobre la colina surge el huevo del que nacerá, después, el Sol.