bueno este es un trabajo q tube q
hacer asi q no es copy y paste me costo un poco, bueno se
los dejo como un ejemplo de lo q es una persona y q tiene mucho
de lo q falta hoy en dia en los argentinos y de lo q tendrian q
aprender los politicos y mucha otra gente, bueno dejo de hablar
y hay va mi trabajito!!!








Vida de San Martín

Su familia

José Francisco de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú (una ex misión jesuítica situada a orillas del río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata, en la actual provincia de Corrientes).
Su padre, don Juan de San Martín y Gómez, había nacido en la villa de Cervatos de la Cueza, en la provincia de Palencia (España), y era teniente gobernador del departamento. Sirvió como militar a la Corona española y fue el primer teniente gobernador de la Gobernación de las Misiones Guaraníes con sede en Yapeyú, creada para administrar las treinta misiones jesuíticas guaraníes, luego de que la orden fuera expulsada de América por el rey Carlos III en 1767.
Su madre, doña Gregoria Matorras del Ser, también había nacido en la provincia de Palencia, España, concretamente en Paredes de Nava. Era sobrina de un gobernador de la provincia colonial del Tucumán y conquistador del Chaco. Fue la menor de cinco hermanos: María Elena, Manuel Tadeo, Juan Fermín Rafael y Justo Rufino.

Viaje a España


En 1781, cuando San Martín tenía tres años, la familia se trasladó de Yapeyú a Buenos Aires. Luego se mudaron a España, embarcando rumbo a Cádiz el 6 de diciembre de 1783. San Martín comenzó sus estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid y en la Escuela de Temporalidades de Málaga en 1786. Allí aprendió castellano, latín, francés, alemán, baile, dibujo, poética, esgrima, retórica, matemática, historia y geografía.

Regimiento de Granaderos a Caballo

El regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín (RGC) es una unidad del arma de Caballería del Ejército Argentino, que actualmente se desempeña como guardia presidencial y cumple ciertas funciones protocolares.

Orígenes

José de San Martín, al arribar a Buenos Aires en 1812, a bordo de la fragata George Canning.
Al arribar a suelo nacional, el entonces Teniente Coronel de Caballería, don José de San Martín tomó noticia del deplorable estado en que se encontraba la organización militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata, recientemente alzadas en armas contra el poder imperial de la metrópolis española. Ante esta problemática, el Gobierno Superior Provisional del país otorgó el 16 de marzo de 1812 a San Martín, el grado de "Teniente Coronel de Caballería", y lo nombró conjuntamente "Comandante del Escuadrón de Granaderos que ha de organizarse", previendo la necesidad de conformar un cuerpo de caballería idóneo y cualificado.
El diseño original de los uniformes militares fue basado en el sistema militar sueco. Una foto de antiguos soldados de Suecia puede verse aquí.
El objetivo que perseguía el General San Martín con la creación de este nuevo cuerpo de Caballería no era solo el de dotar a las precarias milicias revolucionarias del Río de la Plata con una mayor cantidad de efectivos para poder contener los embates del ejército realista, sino también la constitución de una unidad militar ejemplar, dotada de los mejores soldados y oficiales con los que contara la patria nueva, y que sirviera de insignia dentro de las Fuerzas Armadas.
Desde sus inicios, se estipuló que el regimiento debía estar conformado por cuatro escuadrones de tres compañías cada uno; y fue así que bajo la estricta tutela de su capitán al realizar la selección de sus integrantes, en el mes de mayo de 1812, quedó conformado el primero de sus escuadrones, y sus dos compañías respectivas:
Organización y reclutamiento
Desarrollo
El rigor en la preparación y capacitación de los efectivos exigida por San Martín a la larga retrasaría la conformación definitiva del cuerpo. No obstante, pese a las complicaciones y al apremiante transcurso del tiempo revolucionario, el 11 de septiembre de 1812 se decreta la creación del segundo escuadrón y el 5 de diciembre se dispone la creación del tercero.
Ya para este momento, la autoridades nacionales, hacen referencia a San Martín con el título de Comandante de Granaderos a Caballo, y es ascendido a Coronel el 7 de diciembre de 1812.
También en 1812 fue trasladado el regimiento desde los precarios establecimientos del "Cuartel de la Ranchería", hasta los terrenos del "Cuartel de Retiro", (en aquel momento ocupado por el Regimiento de Dragones de la Patria), más aptos para las labores de instrucción militar y entrenamiento.


El nuevo regimiento buscaba funcionar como ejemplo de profesionalismo y perfeccionamiento para el resto de la milicia. Tal aspiración se correspondería con la visión que el General San Martín tenía sobre el futuro mediato de las fuerzas militares modernas: confiaba en una rigurosa disciplina militar, evocada no sólo en las maniobras y el entrenamiento, sino también en la esfera social del militar, que debía funcionar como figura ejemplificadora no sólo para sus camaradas de armas sino también para el resto de la sociedad. Así, quedarían delineados desde el nacimiento del Ejército, los valores y fundamentos primarios que San Martín esperaba se convirtieran en los basamentos del accionar del Ejército Argentino: la estricta disciplina y la conducta ejemplar.
San Martín dispuso el reclutamiento de los hombres más aptos y estipuló un estricto código de disciplina, que hasta el día de la fecha, bajo la denominación de "Código de honor sanmartiniano", rige el accionar diario de los Granaderos a Caballo:

Código de Honor
De la misma forma en la que el General San Martín reclamaría de los granaderos el acatamiento de una conducta ejemplar frente a la sociedad y el Ejército, haría caso irrestricto de tales disposiciones sosteniendo como forma de vida la política de: "predicar con el ejemplo".
La férrea disciplina, el culto al valor y al honor, la exigencia y rigurosidad en la instrucción física y militar quedarían entonces patentes en las siguientes disposiciones, establecidas en aquel entonces como la lista de "delitos por los cuales deben ser arrojados los oficiales". Esta dicta:
1. Por cobardía en acción de guerra, en la que aún agachar la cabeza será reputado tal.
2. Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.
3. Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.
4. Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen a su presencia o sepa ha sido ultrajado en otra parte.
5. Por trampas infames como de artesanos.
6. Por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se haya suministrado para ella.
7. Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.
8. Por publicar las disposiciones internas de la oficialidad en sus juntas secretas.
9. Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.
10. Por poner la mano a cualquier mujer aunque haya sido insultado por ella.
11. Por no socorrer en acción de guerra a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo
12. Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostituídas.
13. Por concurrir a casas de juego que no sean pertenecientes a la clase de oficiales, es decir, jugar con personas bajas e indecentes.
14. Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo.
Tiempo después, y en virtud de los valores que inculcara en el Regimiento de Granaderos a Caballo, diría el mismo San Martín:

Accionar Militar

Bautismo de fuego
En la noche del día 2 de febrero de 1813, tras días de marcha forzada, San Martín y los granaderos arriban al convento de San Carlos, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. La incursión se enmarcaba en la misión asignada por el Gobierno de Buenos Aires al coronel del recientemente formado regimiento, en la que se le ordenaba destacar una sección de su regimiento para proteger las costas del Río Paraná desde Zárate hasta Santa Fe, en prevención de posibles incursiones enemigas; en tal situación, y por la sumatoria de la más intrincada cadena de circunstancias casuales, es que San Martín toma conocimiento del futuro desembarco realista en las cercanías del convento, y decide aprestarse a su encuentro para evitar el reabastecimiento de víveres de la flota española y así demorar o evitar futuros avances en tierra.
El plan de San Martín era aguardar el arribo enemigo con sus 120 granaderos al amparo de los muros del convento; frente a éste se extiende una alta planicie, muy propicia para las maniobras de caballería; más allá, el borde de un barranco acantilado, y luego unos 300 m de playa hasta la orilla. El objetivo era evitar que los españoles sospecharan su presencia, lograr que se acercaran hasta el terreno mencionado y una vez allí lanzar el ataque sin darles tiempo de organizar la defensa.
A tal fin, San Martín estudió las posiciones y disponibilidad de recursos del enemigo, y dispuso la división de su contingente en dos escuadrones: el 1º, al mando del capitán Justo Bermúdez, con órdenes de flanquear y cortar la retirada a los invasores; y el 2º, a su propio mando. El comandante arengó a sus hombres, que se hallaban a punto de combatir por primera vez, y explicó a Bermúdez que le daría las órdenes posteriores una vez en combate, otorgando a ambos escuadrones sus posiciones a izquierda y derecha del convento, a la espera de la orden de ataque.
A la señal del clarín ambos escuadrones se lanzaron sobre las líneas enemigas, formadas por unos 250 hombres dispuestos en dos columnas paralelas con el pabellón desplegado, y dos piezas de artillería al centro. Los realistas sólo atinaron a replegarse en forma desorganizada sobre las mitades de retaguardia, intentando repeler el sorpresivo poder de la carga simultánea impartida por ambos flancos de las líneas de tropa, a lo que respondieron con fuego de mosquete y bayoneta calada.
Según una tradición muy difundida, en este audaz movimiento el soldado Juan Bautista Cabral, viendo en peligro la vida de su Comandante, el Coronel San Martín, (que habría quedado atrapado bajo su caballo, muerto por la metralla enemiga, y sin posibilidades de movimiento o defensa alguna), decide lanzarse heroicamente al encuentro de una bayoneta realista a punto de atravesar al Libertador, sacrificando su propia vida en pos de la de su oficial. La leyenda le atribuye haber proferido la siguiente frase, instantes antes de morir: ¡Muero contento; hemos batido al enemigo!
Si bien este relato heroico está ampliamente difundido en canciones patrióticas, medios oficiales del Ejército Argentino (cuya escuela de suboficiales se denomina "Sargento Cabral", un nombre también frecuente en calles, avenidas, escuelas e instituciones argentinas), la falta de fuentes históricas hace que los historiadores duden de su veracidad.
Victoria

San Martín y sus hombres triunfaron. Frente al sorpresivo embate de las fuerzas revolucionarias, los realistas, desconcertados, escaparon del campo de batalla dejando atrás su artillería, muertos y heridos, intentando banalmente reagrupar sus fuerzas cerca del borde del acantilado, sin lograr mayores éxitos gracias a la diligencia del escuadrón liderado por el Capitán Bermúdez, quien presionó a las columnas enemigas en retirada.
En menos de cuarto de hora y contando entre la nómina de bajas a veintisiete heridos y quince muertos, (entre los que cabe destacar al Capitán Bermúdez, herido de bala en la última carga de su escuadrón y al Teniente Manuel Díaz Vélez, caído por el desfiladero), el regimiento de Granaderos a Caballo y su capitán habían alcanzado la primera victoria en la guerra de emancipación argentina.
La Banda Oriental, el Alto Perú, Perú y Ecuador

Lograda aquella primigenia victoria del Coronel José de San Martín en San Lorenzo, el papel del Regimiento de Granaderos se vería destacado ante los ojos del gobierno de Buenos Aires, que decidió nombrarlo Comandante de las fuerzas de Capital, y le asigna la tarea de proteger a los recién liberados territorios de los futuros ataques realistas.
Tras las derrotas de los independentistas en Vilcapugio y Ayohuma y la retirada del ejército de Manuel Belgrano, quien trataba de retrasar el avance enemigo empleando su táctica de "tierra arrasada", San Martín debía contener a los españoles en la frontera norte y quitarles el control de Montevideo (ciudad peligrosamente cercana a Buenos Aires y que servía de punto de abastecimiento y concentración de tropas para el ejército realista). El gobierno de Buenos Aires lo envió entonces en auxilio de Belgrano, próximo a arribar a Tucumán. Para tal tarea, se destina al 1º y 2º escuadrón del Regimiento de Granaderos a Caballo, y se le suman el 1º batallón del 7º Regimiento de Infantería y un contingente de 100 artilleros, quienes logran llegar a Tucumán el 12 de enero de 1814.
En esta campaña San Martín se encontró con Belgrano en la reunión de la "Posta de Yatasto", en 1814. A partir de entonces el Regimiento protagonizó una serie de escaramuzas y encuentros armados sucesivos, haciendo uso de técnicas de combate convencional y de guerra de guerrillas. Las guerrillas de Humahuaca, Yavi, Casabindo, Toldos, Bermejo, el combate de Barrios, la emboscada del Tejar, Puesto del Marqués, Mochara y la lamentable derrota de Sipe- Sipe, serían las acciones en que el Regimiento se mediría contra el enemigo, luchando para asegurar el éxito de la revolución, hasta el 10 de septiembre de 1816.
Paralelamente, los escuadrones 3º y 4º del Regimiento se dirigieron a la Banda Oriental para reforzar el ejército de Oriente. El 22 de junio de 1814 estos escuadrones entraron en la Plaza Fuerte de Montevideo encabezando la columna vencedora.
El 24 de abril de 1822 un escuadrón de 96 granaderos, al mando del sargento mayor Juan Lavalle, protagonizó la Batalla de Riobamba (en Riobamba, Ecuador), considerada la más brillante victoria de caballería en la Guerra de la Independencia.
En el año 1824 dos escuadrones, unos doscientos granaderos a caballo, se unieron a la totalidad de la infanteria argentina que, amotinados en el Callao, se pasaron al ejército español, sin embargo unos 80 jinetes que se unieron a Bolivar participaron en la última acción de la guerra de emancipación en la Batalla de Ayacucho bajo el mando del general inglés Guillermo Miller.

Ejército de Los Andes
El Ejército se dividía en dos gruesas columnas, ambas comandadas por el capitán general José de San Martín. En el cruce de los Andes, para acometer contra las tropas realistas asentadas en el actual territorio chileno, la primera debía atravesar la cordillera de los Andes por el paso de Los Patos, al mando del general Bernardo O'Higgins. La segunda columna estaba bajo el mando del general Juan Gregorio Las Heras, y debía marchar por el camino de Uspallata, conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos.

Estas dos divisiones eran los cuerpos principales del Ejército. Dos pequeñas divisiones más, a manera de alas, una al norte y otra al sur de las principales, completaban el plan de campaña. La pequeña división del norte estaba compuesta de 60 infantes de línea, 70 milicianos de San Juan y una legión de emigrados chilenos, bajo las órdenes del comandante Juan Manuel Cabot. La pequeña división del sur estaba bajo las órdenes del capitán chileno Ramón Freire Serrano.
Independencia y Protectorado del Perú

San Martín proclamando la Independencia del Perú frente a la multitud reunida en la Plaza de Armas de Lima (óleo de Juan Lepiani, en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú)
El 8 de septiembre, el ejército al mando de San Martín desembarcó en el puerto de Pisco haciendo retroceder al ejército realista, que se repliega a la zona de Sierra.
El virrey Pezuela, jefe del ejército realista, tenía bajo su mando a unos 20.000 soldados, distribuidos por todo el virreinato, de los cuales la mayor parte defendía Lima; tratando de ganar tiempo para reunir a todos los soldados, plantea una salida diplomática al conflicto, que finalmente no llegó a ningún acuerdo aceptable para San Martín. Éste envía inmediatamente una división al mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales hacia Lima, por la ruta de la sierra, para propiciar la insurrección de las poblaciones a lo largo de su trayecto. San Martín sigue con la flota y en los primeros días de noviembre desembarca en la localidad de Huacho, donde fortifica su posición e inicia su estrategia para sitiar definitivamente Lima.
El 29 de enero de 1821 se sublevan altos oficiales realistas contra el virrey Pezuela, quien es derrocado y sustituido por el general José de La Serna, que será nombrado virrey del Perú por la corona. El nuevo virrey propone a San Martín nuevas negociaciones diplomáticas, las cuales finalmente fracasan debido a que la propuesta definitiva del general era la independencia del Perú. El sitio de Lima se prolongó por algunos meses y en el mes de marzo arribó al Perú el capitán Manuel Abreu, enviado por el rey de España como emisario pacificador, sin ninguna consecuencia favorable para los independentistas. San Martín decide iniciar una nueva estrategia y envía dos ejércitos, uno al mando del general Guillermo Miller, para desembarcar en las costas del sur y otra al mando del general Arenales, hacia la sierra.
San Martín deja Huacho y desembarca en Ancón, estrechando el cerco a Lima. A la vez, inicia negociaciones de paz, que se realizan en la hacienda de Punchauca, cerca de Lima, a fines de abril, mediante sus delegados Guido, García del Río y José Ignacio de la Rosa y los del virrey La Serna, Abreu, Manuel de Llano y Mariano Galdiano. Las negociaciones fracasan nuevamente. El alzamiento del regimiento realista Numancia -integrado por venezolanos- a favor de la independencia, le abre las puertas de Lima a San Martín, obligando a La Serna a abandonar la ciudad el 5 de julio, internándose en la sierra.
Gobierno en Perú
San Martín ocupa Lima y reúne a Cabildo Abierto el 15 de julio. El día 28 San Martín declara la independencia y es nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar. Ese mismo año fundó la Biblioteca Nacional del Perú a la cual donó su colección personal de libros y creó la Orden El Sol del Perú. Gobierna el Perú desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.
Durante su protectorado recibe una carta del general Antonio José de Sucre, lugarteniente de Simón Bolívar, para la campaña en Ecuador en el que reclama al batallón Numancia, unidad formada en Venezuela en 1813 y enviada al Perú en 1816 por Pablo Morillo, compuesta de venezolanos y neogranadinos que deseaban volver a Colombia.10 San Martín se niega a perder la excelente unidad y en su lugar envía la división de Andrés de Santa Cruz, en su mayoría compuesta por tropas inexpertas, que participan en las batallas de Riobamba y Pichincha. Entre los días 26 y 27 de julio de 1822 se realiza la Entrevista de Guayaquil, donde se reúne con Bolívar, teniendo como tema principal la liberación del Perú, principal baluarte realista en Sudamérica, cediendo a éste la iniciativa y conducción de la campaña libertadora. Poco después decide retirarse de todos los cargos y volver a su país.
La entrevista de Guayaquil


San Martín y Bolívar en la entrevista de Guayaquil.
Pocos días después llegó San Martín, quien sostuvo una reunión con Bolívar, a solas y sin testigos, donde trataron entre otros varios asuntos, la manera de finalizar la guerra emancipadora en el Perú y la forma de Gobierno que convenía a los nacientes Estados Americanos. Mientras San Martín se inclinaba por un régimen monárquico con caracteres constitucionales, Bolívar se demostró partidario de una república democrática. La entrevista no tenía entre sus puntos el destino de la Provincia como mal se suele afirmar.
La noche del 27 de julio de 1822, Bolívar agasajó a San Martín con un banquete del cual se retiraron discretamente los libertadores y se dirigieron hacia el muelle, donde San Martín se embarcó hacia el Perú.

Combate de San Lorenzo
El Combate de San Lorenzo tuvo lugar el 3 de febrero de 1813.Montevideo estaba sitiado por el ejército de José Rondeau, de modo que los españoles tenían que hacer uso del mar para abastecerse. Frecuentemente una escuadrilla realista salía de Montevideo en dirección al Paraná, y sus hombres merodeaban las costas robando los ganados.
Una expedición compuesta de once embarcaciones, que había salido de Montevideo con el propósito indicado, fue seguida paralelamente por tierra por el coronel de Granaderos a caballo José de San Martín, al frente de 125 hombres de su Regimiento de Granaderos a Caballo.
Las fuerzas de San Martín se adelantaron, deteniéndose cerca de la posta de San Lorenzo, situada 26 km al norte del Rosario. En tal lugar existe el convento de San Carlos, en donde encerró San Martín a sus granaderos, de modo que la escuadrilla realista no pudo observarlos. Cuando los españoles desembarcaron, los granaderos sable en mano, los persiguieron obligándolos a huir despavoridos. Algunos se arrojaron al río desde la barranca y perecieron ahogados.
En la persecución rodó el caballo de San Martín, que quedó apretándole una pierna. Un enemigo iba a clavarle la bayoneta, pero en el preciso instante se interpuso el sargento Juan Bautista Cabral, que salvó a San Martín y con él, como bien se ha dicho, la libertad de medio continente.
Fuentes: Historia Argentina y Americana de Ricardo Levene y Ricardo Levene (hijo) (Diario Clarin en Internet.)
Batalla de Chacabuco
Soldados:
3600 hombres y 9 piezas de artillería (Patriotas) - 2450 hombres y 5 piezas de artillería (España)
Antecedentes
Luego del cruce de los Andes, y ya en territorio chileno, las fuerzas patriotas del Ejército de los Andes comandadas por José de San Martín se enfrenta a las realistas en la Batalla de Chacabuco el (12 de febrero de 1817) venciendo al ejército comandado por el General Rafael Maroto Yserns.
A partir de esa victoria, los realistas empezaron a replegarse hacia el sur de donde no salieron hasta fines de la guerra y los patriotas se prepararon para desalojarlos definitivamente de Chile con la Batalla de Maipú.
Batalla
Tras reunirse el 8 de febrero en el Campamento de Curimón las columnas que cruzaron los Andes por "camino de Los Patos" con las que cruzaron por "camino de Uspallata", se resolvió atacar en la madrugada del 12. Con el fin de emplear una táctica de pinzas por el frente y la retaguardia, se dividieron a los hombres disponibles en dos:
La división al mando de Miguel Estanislao Soler debía atacar por el oeste y estaba compuestas por los batallones 1 y 11, las compañías de granaderos y volteadores de los batallones 7 y 8, el escuadrón escolta, el escuadrón 40 de granaderos y 2 piezas de artillería .
La división restante estaría al mando de Bernardo O'Higgins y debía atacar por el este; estaba formada por el resto de los batallones 7 y 8, los tres escuadrones restantes de granaderos y 2 piezas de artillería.
Mientras Soler rodeaba a los realistas O’Higgins avanzaba por la cuesta vieja, en dos columnas, enfrentándose con los adelantados realistas hasta encontrarse frente a frente con el grueso del Ejército realista, por lo que decidió avanzar hacia el cerro Los Halcones y desplegar allí sus fuerzas, al tiempo que despachaba un mensajero para informar de la situación al General San Martín.
Ante la situación adversa y al no recibir respuesta, a las 11:45 ordenó a la Infantería cargar a la bayoneta, apoyada por la caballería del Coronel Zapiola. Los españoles vencidos en esa colina retrocedieron rodeando un paso donde la caballería goda atacó a la chileno-argentina (que venía persiguiendo a los españoles), pero el triunfo de la caballería patriota llegó rápidamente y las fuerzas de O'Higgins se reagruparon en un paso marcado por dos colinas a los costados.
Desobedeciendo las órdenes de San Martín de no comprometer fuego, O'Higgins ataca dos veces a los realistas sin éxito, la segunda vez las fuerzas comenzaron a dispersarse, pero cuando San Martín llega y encuentra este panorama, ordena a O'Higgins que reagrupe todos los hombres que pueda, y ataca los 3 flancos del frente español situados en colinas. Librada aquella acción, la división de Soler arribó a las 13:30 consolidándose así la aplastante victoria a favor de los patriotas al atacar con los refuerzos la retaguardia española. Luego de 10 horas de batalla, mientras los patriotas tuvieron 12 bajas y 120 heridos, los realistas sufrieron más de 600 bajas, la captura de 500 prisioneros, 1000 fusiles, 5 piezas de artillería, 1 bandera y muchas municiones.
Consecuencias
La victoria de la batalla de Chacabuco significó un avance en la recuperación de "Chile" de las manos españolas. El periodo de la Reconquista finalizaría en el Norte luego de la batalla de Maipú.

Cancha Rayada
Cancha Rayada (19 de marzo de 1818) fue una batalla de la independencia de Chile en la cual fueron sorprendidas las fuerzas patriotas por las realistas. También denominada Desastre de Cancha Rayada.
Después de la jura de la independencia el 12 de febrero de 1818 los realistas habían reconcentrado sus fuerzas en el sur de Chile, formando un total de 5 000 hombres. El ejército aliado argentino-chileno conformado por 8.000 hombres seguía a los realistas, situados en la ciudad de Talca.
Al caer la noche del 18 de marzo de 1818, los realistas se guarnecieron en la ciudad y el ejército aliado acampó en dos líneas paralelas dispuesto a pasar la noche. De pronto el general y Libertador argentino José de San Martín fue avisado de que el enemigo salía de la ciudad, y sin tiempo para defenderse, el ejército realista cayó de sorpresa sobre los aliados. La gran confusión y el pánico desorganizo las filas.
Pero el general Juan Gregorio de Las Heras, que conocía la táctica del ejército enemigo -consistía de tomar por sorpresa al enemigo- pudo salvar íntegra la división de 3 000 hombres escapando a menos de unos 200 metros por la retaguardia goda en un acto brillante. Mientras San Martín logra movilizar a sus hombres hacia una posición donde tropas patriotas respondían el fuego.
Una vez realizado la maniobra, las tropas patriotas se retiran con 120 muertos, 300 heridos 2000 dispersos y 21 cañones. Los realistas sufrieron cerca de 200 muertos y heridos.
(Obtenido de "http://es.wikipedia.org)
Batalla de Maipú
Batalla de Maipú fue un combate que tuvo lugar el 5 de abril de 1818, en el valle del Maipo, entre las fuerzas patriotas argentino-chilenas y los realistas, el cual decidió en gran parte la independencia de Chile. Las banderas desplegadas por el ejército aliado eran las celestes y blancas argentinas. Se enfrentaron el ejército realista (de 5.300 hombres y 12 piezas de artillería), bajo las órdenes de Mariano Osorio, contra el ejército patriota (4.900 hombres y 21 piezas de artillería), al mando del general José de San Martín.
El hecho de armas acaeció al sur de Santiago, en los llanos del río Maipo, allí San Martín organizó a su ejercito en una posición elevada esperando el ataque español, el cuál se colocó casi cara a cara en una posición elevada de la misma manera que la posición patriota. Poco antes del mediodía, el ejército patriota rompió fuego con la artillería de Manuel Blanco Encalada, pero luego de un tiempo San Martín se da cuenta de que los realistas tomaron una posición defensiva y decide iniciar el ataque.
Envía las fuerzas atacando el centro y la derecha de los españoles, mientras que Las Heras comanda ataque por las fuerzas colocadas en otro cerro, allí los patriotas toman un cerro amenzando la izquierda realista. Mientras tanto los ataques patriota no parecían funcionar y la batalla estaba pareja, entonces San Martín decide enviar su escolta personal a la batalla atacando y cargando con todo los flancos y el centro español, muchos creen que esa decisión definió la victoria.
En el flanco izquierdo Las Heras y sus hombres junto con un grupo de granaderos a caballo ( división creada por San Martín) toman la posición española en el cerro de la izquierda española, cuyos defensores (españoles) se repliegan al centro del otro cerro donde todavía se encarnizaban duros combates. Pero todas las fuerzas de las Heras y otros atacaron la izquierda española mientras con un movimiento oblicuo los patriotas cargan sobre la derecha y el centro godo.
Mariano Osorio, creyéndolo todo perdido se retiró a cambio de su protección personal. Ordóñez nunca se resignó a perder la batalla, y organizó maniobras con las que solo se desorganizó más debido a lo estrecho del terreno, entonces intenta formar un cuadro pero este es un desastre y se ven obligados a refugiarse en las casas de la hacienda Lo Espejo,"Fuerte", a la cual llega primero las Heras quien decide bombardearlos con artillería, pero llega otro comandante que intenta tomarlo con infanteria, al ser un desastre el ataque se decide tomar la decisión de las Heras, así las 21 piezas de artillería bombardearon incansablemente a los españoles por los cuatro puntos cardinales, hasta que se rindieron.
Bernardo O'Higgins, convaleciente de una gran herida (producto de la derrota aliada en Cancha Rayada), se presentó poco antes de terminado el último ataque contra los realistas y entusiasmados por la victoria San Martín y O'Higgins se abrazaron victorios en una escena que dio origen a un cuadro, el histórico abrazo conocido como el abrazo de Maipú, donde Bernardo O'Higgins le dice a San Martín “¡Gloría al salvador de Chile!” y San Martín le responde “General: Chile no olvidará al ilustre inválido que se presenta herido en el campo de batalla”.
Gracias a esta batalla se aseguró la independencía de Chile. Los patriotas tuvieron 1.000 hombres entre muertos y heridos. Los españoles sufrieron más de 2.000 muertos y 2.400 prisioneros. Además se capturaron grandes cantidades de municiones.

Campañas de San MartínLas tropas rioplatenses, reunidas con las chilenas, derrotaron a los realistas en la batalla de Maipú, 5 abril de 1818, cerca de Santiago de Chile. El próximo paso en el plan de San Martín era la conquista del Perú. Era preciso el dominio de Océano Pacífico, que, por el momento, lo ejercía la flota española. Se creó una escuadra argentino/chilena concediendo el mando al almirante ingles Tomás Cochrane. Esta fuerza naval libró varios combates derrotando a la flota española del Pacífico y despejando el camino para la expedición a Lima. El 20 de agosto de 1820 partían las naves de la expedición al Perú desde Valparaíso, al mando de Cochrane, mientras las fuerzas terrestres estaban al mando de San Martín, que también era el general en jefe de toda la fuerza, tanto naval como terrestre. Luego de algunas escaramuzas los realistas decidieron abandonar Lima sin librar batalla. El 5 de julo de 1821 se retiraron de la ciudad dejando el terreno abierto para San Martín, quien se instaló con su ejército en Lima, declaró la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821 y asumió la jefatura del gobierno con el título de Protector del Perú.

Testamento y muerte

Fechó su testamento ológrafo en París el 23 de enero de 1844, dejando como única heredera a su hija Mercedes de San Martín, casada con Mariano Balcarce (quien se desempeñaba como embajador argentino en París). Entre sus claúsulas establecía:
• Que Mercedes otorgue a su tía María Elena una pensión hasta su fallecimiento.
• Que a la muerte de María Elena le otorgue una pensión a la hija de ésta, Petronila.
• Que su sable corvo favorito, el de Chacabuco y Maipú, fuera entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, «como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla».14
• Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, «pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires».
• Declaraba como su primer título el de generalísimo del Ejército del Perú.
En marzo de 1848, al estallar la revolución de ese año en París, se traslada a la ciudad costera de Boulogne-sur-Mer, estableciéndose en una habitación alquilada. Allí falleció a la edad de 72 años, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, en compañía de su hija Mercedes y de su yerno. Según cuenta la leyenda, el reloj de la casa dejó de funcionar a esa hora y aún sigue marcando las 3 en punto. Casualmente, en el mismo país donde murió San Martín, Francia, moría Honoré de Balzac, un día después.
Sus restos

Mausoleo de San Martín en la Catedral de Buenos Aires
En 1861 sus restos fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, ubicada en el cementerio de Brunoy (Francia).
Posteriormente hubo varios intentos de repatriarlos. Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se creó la «Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador», hecho que finalmente se produjo el 28 de mayo de 1880.
Una teoría sostiene que la Iglesia Católica se habría opuesto a que se depositaran sus restos en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo, que es donde descansan actualmente. Según la versión, la Iglesia Católica, apoyándose en los cánones apostólicos romanos y en virtud de la supuesta filiación masónica del general San Martín no podría consentir la petición, pues la Iglesia sancionaba la pertenencia a la masonería con la excomunión. Por este motivo no podría ser alojado en un templo consagrado.15 Tras largas negociaciones se habría alcanzado un acuerdo, en virtud del cual el féretro descansa actualmente en un mausoleo fuera de la planta principal de la catedral, e inclinado con su cabeza hacia abajo. Se cree que esta posición es un símbolo de la supuesta condena infernal a la que —según la iglesia— estarían expuestos los masones. Esta teoría ha sido negada por importantes autoridades sobre el tema, tal es el caso de Jorge Estol, presidente del Instituto Sanmartiniano, que al respecto de la inclinación que presenta el cajón ha dicho que: «El espacio fue construido con menor espacio al que correspondía y cuando llegó el ataúd desde Francia, que tenía doble cobertura, no pudo ser acostado totalmente por un simple error de cálculo». Esto explica la posición inclinada, pero no explica por qué se colocaron los pies de San Martín hacia arriba, y la cabeza hacia abajo.
Reconocido como libertador de tres naciones, los americanos recuerdan de él, lo que está escrito en su tumba: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador».
Las Máximas para mi hija
San Martín escribió una lista de consejos para su hija Merceditas:
1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible
2. Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
3. Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
4. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
5. Respeto sobre la propiedad ajena.
6. Acostumbrarla a guardar un secreto.
7. Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.
9. Que hable poco y lo preciso.
10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
11. Amor al aseo y desprecio al lujo.
12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.





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