Muertos Vivientes


Muertos Vivientes (de verdad)



muertos
Mademoiselle-X


Hoy vamos a hablar de muertos vivientes. Pero de los de verdad. ¿Creías que no existían? Pues estabas muy equivocado. Sí que existe un caso clínico, una patología, que convierte a una persona en un muerto viviente real. El paciente puede oler como su carne se pudre y sentir como sus órganos dejan de funcionar poco a poco hasta convertirse en un auténtico zombie al que se le ha negado el derecho a morir. Hablamos, por supuesto, del Síndrome de Cotard.



Jules Cotard fue un neurólogo francés que vivió a mediados del siglo XIX. Entre otras cosas trabajó en el Hospice de la Sapêtrière con Charcot, donde comenzó a interesarse por los accidentes cerebro vasculares y sus consecuencias. Más tarde, entraría como cirujano de infantería en la guerra franco-prusiana y finalmente, durante sus últimos 15 años de vida en Vanves hizo interesantes contribuciones a la medicina en los campos de la diabetes y sobre todo, en el de las patologías delusivas, es decir, aquellas afecciones delirantes relacionadas con la percepción del mundo.



París, 1880. El Dr. Cotard presenta en el congreso de Medicina el caso Mademoiselle-X. Es el primer muerto viviente descrito por la medicina. A partir de aquí, su nombre pasará a ser parte de la historia del diagnóstico psiquiátrico. El trastorno Nihilista o de negación, también llamado Síndrome de Cotard, es un caso extraño y extremo de la hipocondría. También se presenta adicionalmente en algunos trastornos graves como la esquizofrenia o lesiones cerebrales. El síndrome puede presentarse en grados leves o en estadío profundo, convirtiendo al afectado en un infierno unipersonal con patas.




Si bien esta afección se conocía ya de antes, fue el Dr. Cotard quién lo describió por primera vez y quién además se interesó muchísimo por él, como demuestra el estudio realizado sobre Mademoiselle-X, obviamente un alias para defender la intimidad de la paciente. Esta señora, por ejemplo, creía carecer de diversas partes de su cuerpo y de la necesidad de alimentarse, ya que estaba muerta. Como había muerto pero no había ido ni al cielo ni al infierno comenzó a negar la existencia de Dios y el diablo. Más adelante llegó al punto de creer que estaba eternamente condenada y que ya no podría morir de una muerte natural.

Zombies

El Dr. Cotard





En general los pacientes con este síndrome llegan a creer que sus órganos internos han paralizado toda función, que sus intestinos no funcionan, que su corazón no late e incluso que se están pudriendo, llegando a presentar alucinaciones olfativas que confirman y alimentan su delirio, como olores a carne putrefacta o deformaciones visuales.



En sus estadíos más profundos el paciente llega a defender la idea de que en realidad él mismo está muerto e incluso que han fallecido familiares o amigos, aunque pueda verlos e interaccionar con ellos. En ocasiones, como en el caso de Md.-X, presentan un una idea de inmortalidad, como si se hubiera convertido en un “alma en pena” o un zombie. Cuando el síndrome aparece de manera aguda, el afectado comienza a negar la existencia del exterior y e incluso la propia existencia, provocando un aislamiento del mundo. En ocasiones, también presentan una ausencia de sensación de dolor, unida a automutilaciones, ideas suicidas y diversos tipos delirios, como por ejemplo los de sentir gusanos bajo la piel.



Este síndrome de irrealidad profunda ha sido descrito ya en algunas ocasiones modernas y tratado con terapia Electroconvulsiva (o TEC) la cual parece dar buenos resultados al restablecer el flujo sanguíneo en zonas afectadas de la corteza frontal, ganglios basales y tálamo, según indican los análisis de IRMf aplicados a los pacientes. Sin embargo, no se ha hallado todavía un patrón significativo o repetitivo en las lesiones cerebrales por lo que se desconoce la causa del mismo. Algunos investigadores han visto en las técnicas de neuroimagen algunas lesiones inespecíficas que afectan al procesamiento visual.

Aunque todavía no se ha descrito muy ampliamente su afectación neurofisiológica, por suerte para los afectados, los tratamientos aplicados, aunque pueden resultar un poco bruscos, (desde luego no he encontrado un eufemismo mejor para la TEC), resultan bastante satisfactorios y puede recuperarse al paciente e incluso tratarlo para que recupere una vida normal.


vivientes


Y es que a veces, la realidad supera con creces a la ficción. Por que los Zombies existen, aunque puedan ser solo unos pocos en el mundo, y no precisamente fruto de un malvado experimento biológico o de una mutación insana. No, en ocasiones la culpa hay que echársela a este cerebro nuestro, tan complejo y único que es capaz de condenarnos para siempre o de encontrar la solución a un problema de tamaña envergadura. Me pregunto yo: ¿Qué clase de historias habrán inspirado a lo largo de los siglos estos incomprendidos, todavía, por la ciencia? Por suerte ahí están mentes como la de Cotard o la de muchos doctores modernos luchando por convertir a unos pobres monstruos de ultratumba, si se me permite la fea analogía, en gente de nuevo sana y feliz.

Santiago Campillo

Más Información

Pearn, J. & Gardner-Thorpe, C. (2002) Jules Cotard (1840-1889) His life and the unique syndrome which bears his name. Neurology, 58, 1400-1403.
Síndrome de Cotard en Wikipedia



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existen




"Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas."
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