Los usan casi un millón de personas al mes. Hay vehículos con la habilitación vencida hace 7 años. No cumplen las frecuencias ni las paradas exigidas. Y en la autopista los pasajeros viajan parados.

Faltas, peligros y poco control en micros que van a La Plata
REPLETO. El interior de uno de los micros desde La Plata hacia Capital, bien temprano en la mañana. (Leo Vaca)

De casa al trabajo, y del trabajo al hogar. El famoso mandato peronista suena sencillo, pero es muy difícil de cumplir para miles de personas que cada día deben recorrer hasta 60 kilómetros en condiciones que denuncian como indignas e inseguras: micros muy viejos o que viajan sin habilitación; vehículos urbanos que van abarrotados y a toda velocidad por la autopista o los caminos interurbanos; recorridos, frecuencias y paradas que no se respetan; pasajes cada vez más caros y que encima cuesta conseguir. Esas son algunas de las faltas que denuncian los usuarios y Clarín pudo comprobar. Con leyes, controles y sanciones insuficientes, la furia de la gente aumenta y el fantasma de los desmanes que hace diez días terminaron con el incendio de un tren en Castelar crece en silencio.

El servicio entre Buenos Aires y La Plata mueve casi un millón de pasajeros al mes y lo prestan dos empresas, Transporte Automotor Plaza y La Nueva Metropol -bajo el nombre de Costera Metropolitana-, que en 2004 y 2005 heredaron a través de una licitación los recorridos, el personal y las obligaciones de las líneas 129 y 195, pertenecientes a las firmas Río de la Plata y Costera Criolla hasta que la crisis económica las mandó a la quiebra. Desde entonces, la recuperación del empleo -sobre todo en Buenos Aires, que comenzó a absorber mano de obra platense- y el pésimo servicio del tren Roca, multiplicaron sus pasajeros. Desde entonces, además, mantienen una guerra comercial y judicial por los recorridos y la cantidad de vehículos autorizados para viajar. Y desde entonces la gente viaja cada vez peor.

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APRETADO. Pasajeros suben a los micros en la rotonda de Alpargatas, localidad de Gutiérrez. (Leo Vaca)

Un tejido de leyes, decretos y reglamentaciones que fueron superponiéndose rige el servicio. Este resbaladizo marco regulatorio deja varios huecos sobre las obligaciones de las empresas, y termina dando cobertura a conductas dudosas para la seguridad vial. El ejemplo más claro es la viscosa definición del servicio como urbano o interurbano, que se responde según qué camino tomen los distintos internos. La respuesta, en cada caso, arrastra diferentes obligaciones. ¿Por qué los vehículos no llevan cinturones de seguridad? Porque son micros de servicio urbano. ¿Por qué no todos tienen máquinas expendedoras de boletos? Porque son servicios interurbanos. ¿Llevan pasajeros parados, o cajas de cambio automáticas, prohibidas en las rutas? Pueden, son colectivos urbanos. En fin, las respuestas se acomodan a la necedidad de los empresarios.

Los usuarios denuncian los incumplimientos y armaron piquetes espontáneos para obligar a los choferes a desviar su recorrido de la autopista hacia el Camino Centenario -la vía que comunica a miles de personas que viven en Hudson, Villa Elisa, City Bell y Gonnet-, porque los micros que hacen ese trayecto son pocos y a veces ni se detienen en las paradas. Hace unos meses, varios usuarios decidieron organizarse y lanzaron un blog en el que recogen las denuncias de quienes sufren ese destrato (ver Mañana). La secretaría de Transporte, encargada de entregar las licencias y exigir a las empresas que cumplan con sus obligaciones, no respondió los llamados diarios que Clarín le hizo durante las últimas tres semanas.

La gran mayoría de las protestas apuntan al Grupo Plaza, una firma que a pesar de la aguda crisis del transporte no para de crecer: maneja 10 líneas urbanas de colectivos en Capital Federal, 5 en Santa Rosa y 4 en Bahía Blanca, más el servicio a La Plata y las líneas de tren Mitre y Sarmiento, en cuyas vías se repiten los violentos reclamos de pasajeros maltratados. Plaza tiene 157 colectivos habilitados para la línea 129. La mayoría tiene hasta 3 años de antigüedad, aunque también figuran ocho unidades de 1994. Y varios usuarios denuncian que, además, usan otros colectivos no habilitados.

Con sólo 40 vehículos autorizados, según la CNRT, Costera cubre seis recorridos. Pero mientras que a la ruta Retiro-Constitución-La Plata por autopista le destina 23 colectivos diarios, al "lechero" que circula por la avenida Mitre -un trayecto mucho más complejo- sólo le dedica 14 micros. Cuando Clarín consultó a la empresa, sus autoridades dijeron que no existen los servicios desde Constitución ni los que supuestamente van por avenida Mitre. Desmintieron entonces a la autoridad oficial.

Plaza envía los peores micros a Once, quizá porque es el trayecto que menos le interesa. Mientras producía este informe y en apenas una hora, el viernes 29 de agosto, Clarín vio doblar por la Avenida de Mayo a dos viejos colectivos tapados de publicidades. Los usuarios los llaman los "micros blancos" porque no están habilitados por la CNRT. Horas después, en la populosa parada de Brasil y Azopardo, pasaron tres colectivos urbanos de piso bajo (internos 796, 700 y otro que pasó tan rápido que no pudo verse) que la empresa enviaba a La Plata, a pesar de que los de piso bajo sólo están permitidos en el casco urbano. Dos de ellos además, llevaban más de diez pasajeros parados. Y uno no tenía la patente trasera, algo que se repitió minutos después con otro interno de Plaza. "¿Te extraña? Pasa todos los días", sonríen dos mujeres. Durante los 75 minutos que Clarín estuvo en esa parada, tanto Plaza como Costera cumplieron sus frecuencias, aunque apenas 12 sobre 35 micros iban por el Camino Centenario (el camino menos deseado por la empresa), y sólo cinco se detuvieron para cargar pasajeros.

Los ánimos comenzaron a caldearse pasadas las 18, cuando la demanda se cuadruplicó. "Los domingos es peor, casi no hay servicios", dice Adrián, un pibe que espera el Plaza en Cerrito y Lavalle En esta esquina al menos hay vendedores de pasajes. A las 19:11 sale vacío el interno 799, otro colectivo de piso bajo que cubre sus asientos y suma algunos pasajeros de pie. ¿No es peligroso?, pregunta Clarín al boletero. "Mientras se lleve a la gente de acá, no me interesa", se sincera. En la cola hay más de 50 personas, y siguen llegando.

"Para hacer la mayor cantidad de viajes con la mayor cantidad de pasajeros posible, para bajar los tiempos y el consumo de gasoil, se aumenta el riesgo de provocar un accidente grave", asegura el responsable de seguridad vial de CESVI Argentina, Hernán De Jorge. "Los colectivos urbanos no están diseñados para el tránsito de rutas y autopistas. Los pasajeros sentados no tienen cinturones de seguridad, y ante una frenada podrían lastimarse", afirma.

Además de los peligros a los que se exponen, los usuarios también enfrentaron un fuerte aumento de los pasajes. Aunque en enero el Gobierno autorizó una suba de 20%, el boleto del Plaza pasó de 4,60 a 6,50 pesos: un 41%. Ahora podría haber un nuevo aumento de entre 20% y 30%. Eso no es todo: sólo podrán pagar estas tarifas los afortunados que encuentren un vendedor de pasajes en la parada, porque sólo algunos vehículos tienen máquinas expendedoras, obligatorias para los micros urbanos. En las paradas son habituales la venta de tickets y el intercambio solidario de monedas. Pero también la bronca de quienes ven a muchos micros pasar de largo.

La Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) debe controlar a las empresas y tramitar las denuncias de los usuarios. Según informó a Clarín, desde 2004 recibió 1009 quejas de los pasajeros de Plaza: un tercio de ellas por "falta de frecuencia" (194) y "no respetar la parada" (132). En los últimos meses también crecieron las denuncias por los aumentos en los pasajes, maltratos de los choferes y por prestar "servicios no habilitados". En el mismo lapso Costera recibió 546 denuncias. La mitad fueron por falta de frecuencias.
Este año la CNRT hizo tres inspecciones a los micros de Plaza. En una detectó faltas. También encontró que no se cumplían los horarios, ni la obligación de tener máquinas de boletos. A Costera también le detectaron problemas en los micros. Clarín preguntó qué multas se habían aplicado por estas faltas. Y no hubo respuesta.

Tampoco la tuvo Claudia La Porta, una pasajera de Plaza que participa del blog de los usuarios damnificados. Entre el 30 de mayo y el 26 de agosto presentó quince denuncias escritas ante la CNRT por el uso de once colectivos no habilitados. A uno de ellos, el interno 791 patente SIP 898, lo denunció cuatro veces: el 4 y el 27 de junio, el 30 de julio y el 26 de agosto. Ese colectivo había sido dado de baja en abril del año 2001. Los otros vehículos señalados -y fotografiados- por La Porta debieron haber salido de circulación en agosto de 2001, junio y julio de 2002; julio y diciembre de 2003; marzo de 2007. Pero el récord es para el micro patente SSP422, que el 26 de mayo a las 16 llevó a Claudia de Once a La Plata: le habían dado de baja en 1998. "Jamás resolvieron mis denuncias", se enoja Claudia.

La Defensoría del Pueblo de la Nación también recogió cientos de reclamos por la baja calidad del servicio, que trasladó a la CNRT y a la Secretaría de Transporte. ¿La respuesta? "Se está estudiando la necesidad de poner más micros". "La Defensoría viene denunciando una alarmante laxitud de los controles de la CNRT, incumplimientos que no son registrados y sanciones no efectivizadas", dice en un informe enviado a Clarín.

Los empresarios, en su defensa, dicen cumplir con "las normas vigentes". Mientras se pelean por la ruta que pasa por la 9 de Julio, reclaman aumentos para los boletos y siguen cobrando subsidios, los pasajeros esperan en las esquinas, multiplican las quejas y juntan bronca. Hasta ahora.

Las Denuncias Recibidas en la CNRT

Listado de Colectivos Habilitados

Denuncias de los Usuarios



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