Daniel Douglas Home


Nació en 1833 en Currie, pueblo cercano a Edimburgo, Escocia. Su madre, que tenía la capacidad de doble vista, aparentemente típica de los escoceses, contaba que desde su más tierna edad, alrededor de Daniel ocurrían extraños fenómenos. A los 9 años se trasladó a Nueva Inglaterra, con una tía que lo había adoptado, se estableció en Connecticut y se lo describió como un niño tímido y de salud frágil. A los 13 años comenzó a dar señales de sus facultades psíquicas extraordinarias. En sus conversaciones infantiles con un amigo, ambos muchachos se prometieron una visita del más allá, si alguno de ellos moría primero.

Home se trasladó a una localidad distante unos centenares de millas, donde tuvo la aparición del amigo que le anunciaba su muerte, noticia que en efecto llegó tres días más tarde; de la misma forma, cuatro años después tuvo una visión relativa a la muerte de su madre, que se había ido a vivir a América con su marido. El episodio fue dramático porque junto con la aparición percibida por el joven, comenzaron a moverse violentamente los muebles acompañados por golpes sordos; ocasionando el pánico y el enojo de su tía quien lo acusó de haber atraído al demonio y lo hizo exorcisar; pero los fenómenos continuaron, y la señora, católica y temerosa, lo expulsó de su casa. Se fue entonces, a vivir con unos amigos y comenzó a participar en sesiones dirigidas por un experimentador.

Tenía 17 años cuando se produjeron los hechos protagonizados por las hermanas Fox, mientras él descubría en sí mismo, idénticas facultades; es decir, que se producían golpes, ruidos de mesas, muebles que se mecían y se desplazaban por sí mismos, cuando él estaba presente. Se hizo famoso y se encontró asediado por cientos de personas con deseos de complacer intereses personales, saciar su curiosidad o comprender racionalmente los fenómenos. Mientras tanto, Home se dedicaba por completo a esa actividad, acudía a sesiones en los sitios donde paraba, que en ocasiones podían ser 6 o 7 diarias, no tenía trabajo fijo y era huésped de todos. Comenzaron a presentarse otros fenómenos, como sonidos de campanillas, o instrumentos ejecutados sin ninguna mano visible, así como una influencia que aliviaba los males físicos. En 1852, Daniel levitó por primera vez, hecho que se volvió constante en las sesiones. Además, al salir del trance narraba sus experiencias fuera del cuerpo.

Su salud era delicada, se le diagnosticó una grave afección pulmonar que lo obligó a seguir las prescripciones médicas y decidió establecerse en Inglaterra, donde llegó en 1855. Para aquel momento sus rentas eran modestas, aunque suficientes; no tenía ningún oficio y tenía escasas relaciones sociales. Era un joven alto y esbelto, con ojos azules, de maneras elegantes y pulcritud al vestir, pero con un semblante que revelaba los estragos de la tuberculosis y su extrema debilidad. Era de carácter sentimental, delicado, artístico, afectuoso y profundamente religioso; pero sobre todo mostraba una honradez inflexible que hasta molestaba por su intransigencia. Tenía inclinación por el arte y el teatro y se destacó como escultor. Pero sus facultades extraordinarias, completamente independientes de su voluntad, que aparecían y desaparecían con rapidez desconcertante, opacaban a todas las demás; pues era un médium físico con una capacidad de producir fenómenos, no vista hasta entonces. Es indudable que los efectos más sorprendentes los constituyeron las levitaciones, que significaron un capítulo aparte en su capacidad mediúmnica. Ante ojos asombrados se elevaba en el aire y cruzaba la mesa por encima de las cabezas de los presentes, flotando en diferentes direcciones.

A su llegada a Inglaterra encontró un éxito inmediato. El dueño del hotel donde se alojó invitó a algunas de las más destacadas inteligencias de la época para que investigasen los fenómenos que Home producía: mesas que levitaban o trepidaban, campanillas que sonaban sin una mano que las agitase, golpes y sonidos variados. Personas interesadas en los fenómenos lo invitaron a hospedarse en sus casas, tal como ya había sucedido en Estados Unidos, y de esta forma recorrió Europa. Según dice Conan Doyle: "Los hombres de ciencia se dividieron en partidos; a un lado los que no habían investigado cosa alguna sobre aquella materia (lo cual no obstaba para que sustentasen en contra las más virulentas opiniones); a otro los que reconocían que todo aquello era verdad, pero sin atreverse a proclamarlo; y finalmente, al otro, la valiente minoría de los Lodges, los Crookes, los Barretts y los Lombrosos, que admitían la verdad y se atrevían a proclamarla."
En la ciudad italiana de Florencia, se produjeron fenómenos de escritura directa que tuvieron gran resonancia pública, pero también provocó los ataques de muchos, despertando una reacción negativa por parte de Home, quien decidió utilizar sus facultades mediúmnicas contra ellos. A los pocos días los espíritus le comunicaron que transitoriamente no podrían seguir comunicándose a través de él, y su facultad se interrumpió durante un año. Mientras tanto, se despertó en él una inquietud religiosa, se entrevistó con el Papa Pío IX y se puso bajo su protección, pensando incluso, ingresar en una orden religiosa. Su confesor le aseguraba que sus facultades eran de origen diabólico y que ya no volverían a importunarle, mientras se acogiera al seno de la Iglesia verdadera; pero las facultades se manifestaron después de un año, con más fuerzas aún. Desde entonces sólo conservó el nombre de católico y se inclinó definitivamente hacia la Iglesia Ortodoxa.

Para esa misma época se relacionó con Napoleón III y la emperatriz Eugenia, lo que promovió su introducción en la corte y en las casas reales. Su experiencia en Florencia lo había cambiado; dejó su arrogancia y rudeza, para alcanzar una gran serenidad y calma. Al poco tiempo se casó y tuvo un hijo. Su esposa rusa, aristócrata y con fortuna, se empeñó en que recorriera Europa, para ser estudiado por los científicos más destacados de entonces. En esas experiencias fueron testigos de su capacidad de levitar, de extraer perfume de flores no existentes en forma material, para esparcirlo entre los asistentes, y de tomar carbones encendidos sin quemarse.

Su esposa murió y la familia de la joven le disputó la herencia. Inmerso nuevamente en dificultades económicas, volvió a vivir bajo la protección de otros. En esta época, escribió un libro titulado "Incidentes en mi vida", que originó un fuerte rechazo por parte del Vaticano. En forma muy extraña, una anciana viuda decidió adoptarlo y Home decidió mudarse con ella, acompañado de su hijo; pero al poco tiempo, después de muchos inconvenientes y contratiempos, la señora se arrepintió y le exigió la devolución de todo lo que le había dado. Para conseguir el dinero dictó conferencias en Inglaterra y firmó un contrato como corresponsal de guerra; única época en que tuvo un trabajo estable.

Poco después, conoció a una joven rusa y volvió a contraer matrimonio. Luego viajó a Londres y se prestó a trabajar con William Crookes, físico y químico de renombre, interesado en el estudio de varios mediums, entre ellas Kate Fox, con quien Home tuvo muy buenas relaciones. Hecho excepcional pues en su último libro declara su desconfianza hacia las manifestaciones no realizadas por él mismo; opinión que constituía una ofensa para los otros mediums que pretendían ser tan honrados como él.

En algunas de esas sesiones el científico observó asombrado, como en presencia de Home, diferentes instrumentos musicales sonaban por la intervención espiritual; y constató que su capacidad mediúmnica reunía todas las facultades psíquicas, frecuentemente observadas separadas en otros. Finalizó estas experiencias en 1873 y suspendió los trabajos mediúmnicos para dedicarse a escribir su segunda serie de memorias titulada "Luz y Sombra del Espiritismo". Finalmente, pasó la última etapa de su vida viajando por toda Europa con su familia. Su salud empeoró, falleció en Francia en 1886 y fue enterrado en Saint Germain con los ritos de la Iglesia Griega.

Las facultades de Home estuvieron atestiguadas por muchos investigadores famosos, en condiciones tan claras que nadie podría ponerlas en duda; y ratificadas por múltiples testimonios de personas que en Inglaterra hicieron investigaciones valiéndose de Home y consignaron sus resultados en cartas, documentos y declaraciones públicas de indudable valor; donde afirmaban su convencimiento sobre la veracidad de los fenómenos y del origen espiritual de los mismos. Sin embargo, a la hora de su muerte, muchos periódicos lo trataron de impostor y charlatán. Aunque Allan Kardec y Home nunca se conocieron, su nombre aparece en el "Libro de los Mediums" y en la "Revista Espirita", más de una vez; y aunque ejerció la mediumnidad durante años, nunca se convirtió en adepto de la doctrina espirita.

Fuente: http://www.luzespiritual.org/danieldouglas.htm

Quién fue Daniel Douglas Home???

levitación

Daniel Douglas Home, Un Precursor Olvidado
Fecha Thursday, 17 January a las 23:28:42


La observación sin pasión del inmenso panel de la Historia revela la nítida interferencia de los poderes superiores en los impulsos creadores y renovadores de la Humanidad. En otras palabras: La Historia es un juego inteligente de fuerzas espirituales, con motivacion y destinos espirituales. Si fuera preciso demostrar la tesis, bastaría tomar el ejemplo del movimiento espiritual desencadenado en 1848, en Hydesville, en los Estados Unidos.

Y aún más: vemos que las genuinas corrientes historicas traen en si mismas un ímpetu irresistible, que incluso las imperfecciones, flaquezas y deserciones humanas no consiguen detener. Las niñas de la famila Fox, ciertamente inbuidas por sus mentores espirituales del trabajo inicial, no se resistieron a la presión insoportable de las fuerzas adversas, y acabaron llevando a ellas mismas el atestado de fraude, para, después, desmentir lo desmentido. Eso llevó a Harry Price (In "Fifty Years of Psychical Research" a ofrecer al lector dos alternativas: Margaret Fox fue una médium fraudulenta o una gran mentirosa. Las alternativas de Price - como, además, muchos de los comentarios - no tienen piedad y son extremadas. Es innegable que ellas produjeron fenómenos auténticos que, en la época, despertaron pasiones violentas en aquellos que no soportan ver sus intereses y sus creencias sacudidos en la base. Posteriormente, comercializaron sus facultades - camino más fácil y más directo para el fraude consciente. Es posible que, para verse libres de la presión social, hubieran decidido "confesar" que engañaban, de lo que más tarde se arrepintieron. No es justo pedir rotulos crueles en seres humaos de los cuales no conocemos bien los motivos, el ambiente en que vivieron, las crisis que experimentaron, las coacciones que sufrieron y las aflicciones por las que pasaron.

Lo que se pretende evidenciar aquí es que, el despecho de la fragilidad humana, la marcha de la espiritualización de la Humanidad sigue adelante y, como que nos es permitido saber a veces, aquellos que persiguen y ridiculizan a médiums acostumbran a volver más tarde, en otras vidas, como médiums....

Una vez disparados los dispositivos de la "revolución espiritual", en 1848, vemos que una verdadera constelación de médiums, de las más variadas facultades, empezó a despuntar por todo el mundo. En espacio de algunas décadas, de mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX, vivieron centenares de buenos médiums, muchos de los cuales fueron experimentados seriamente por los grandes científicos de la época. Mencionemos tan sólo algunos, de los más famosos: las tres jóvenes Fox, Daniel Douglas Home, Eusapia Palladino, Florence Cook, Eva C. (Carrière), Madame de Esperance (Elisabeth Hope), Willi y Rudy Schneider (paisanos de Adolf Hitler), Franeck Kluski, Leonor Piper, Julian Ochorowicz, Henry Slade y otros.

Claro que, en la posición de pioneros de un movimiento creado para renovar el pensamiento humano, no fue fácil la tarea de esos precursores. Necesitamos conocer a cada uno de ellos un gran margen de comprensión y tolerancia de los fallos humanos que por ventura hayan demostrado, incluso porque no tenían aún un cuerpo doctrinario consolidado en donde apoyarse para comprender sus propias facultades y orientar el ejercicio de sus tareas. Además, como portadores de recursos insólitos, mal comprendidos y poco estudiados, se veían, de repente, bajo el foco de atenciones y solicitudes, como figuras de otro mundo que todos querían ver, palpar y examinar. Era difícil resistirse a las tentaciones, las ofertas de dinero y al cortejo de los grandes y poderosos de la época, así como a los odios y a las hostilidades de muchos.

Nadie enfrentó más dificultades en ese campo que Daniel Douglas Home, cuya existencia es una leyenda que aún hoy parece muy enigmática. Existen un verdadero torrente de libros y referencias sobre ese curioso hombre, que tenía libre acceso a las brillantes cortes europeas de hace dos siglos.

Home nació en un pueblo llamado Currie, cerca de Edinburgo, en Escocia, el 20 de marzo de 1833. Se sabe que su madre también poseía facultades psíquicas. Su padre estaba unido a la noble famila de los Home, de Dunglas. El médium decía que su padre era hijo ilegítimo del décimo earl de Home.

Jean Burton, en la excelente biografía de Home - "Heyday of a Wizard", publicada por George G. Harrap en 1948 -, comenta la dificultad que enfrentaron los contemporaneos del médium para entenderlo y clasificarlo. No era un artista de palco ni un religioso. Le gustaba ser recibido como un igual y que jamás nadie se acordara de ofrecerle dinero por sus sesiones.

La Princesa de Metternich lo describe así: "Estatura razonable, delgado, cuerpo bien formado; vestido con buenas ropas, con corbata blanca parecía un caballero de la más elevada posición. Su cara era atrayente en su expresión de suave melancolía. Era pálido, de ojos azul porcelana - ojos penetrantes, un tanto somnolientos-, cabellos rozijos, pero no muy largos; tupé de pianista o violinista; en suma, era de apariencia agradable, nada de extraordinario, a no ser, tal vez, la palidez de piel, que parecía natural, en su contraste con el pelo rojizo y la barba."

Por motivos que no quedaron muy claros, con un año de edad el niño se fue a vivir con una tía casada, sin hijos, la Sra. Mary McNeal Cook, con quien pasó una infancia normal, en un lugar llamado Portobello. Cuando Daniel tenía nueve años de edad, la familia Cook se mudó a los Estados Unidos, donde ya se encontraban los padres de Home, desde 1840, con sus siete hijos. Tia Mary fue a vivir a Greenville, en el estado de Connecticut. Como que los padres vivían cerca, Daniel los visitaba de vez en cuando.

Su salud era precaria, tosía mucho y tenía desmayos. Más tarde transmitiría su tuberculosis a la primera esposa. Sacha, sobreviviéndole, sin embargo, muchos años. Ya entonces comenzaban sus experiencias psíquicas; una de las primeras fue la visión del Espíritu de su amigo Edwin, recientemente fallecido. Informan también los biografos que el pequeño fue orador precoz, muy suelto y con entonaciones de orador sacro, gustándole recitar versos sentimentales y religiosos y pequeños discursos sobre el pecado, la oración, la muerte.

La tranquila vida en la cas de los Cook, sin embargo, empezó a ser perturbada por los fenómenos de efectos físicos que asustaban a toda la gente, comenzando por el joven Home. Eran golpes por todos lados y movimiento de muebles y utensilios por la casa. Cierta vez, una silla lo persiguió en su propia habitación. Daniel, apavorado, no sabía que hacer, pues la pieza se quedó entre él y la puerta de salida. A un paso de la silla se paró, saltó rápido por encima de ella, cogió el sombrero y salió hacia la calle, para poner en orden las ideas, intentando comprender el fenómeno. Para acortar la historia: tía Mary, de rígida formación protestante, debió encontrar que el sobríno tenía parte con el demonio y que era mejor que él dejara la casa, lo que hizo inmediatamente. Es curioso que no hubiera ido a casa de los padres y si a la de sus amigos. Fue así que inició su vida de peregrinación de casa en casa, allí mismo por Nueva Inglaterra, preludio de la futura peregrinación de palacio en palacio por Europa.

Sus formas eran gentiles, "era efusivo en las expresiones de gratitud - dice Jean Burton - , rápido en hacer amistades, eminentemente adaptable, siempre listo para ayudar a los nños en sus deberes, jugar con el gato o admirar el dibujo de una nueva manta. La naturaleza lo preparó, en suma, para ser el huesped perfecto".

En el verano de 1851, el Dr. George Busch descubrió a Home y quiso hacer de él un orador de la New Church(3). Busch, hombre de gran cultura, era profesor de Lenguas Orientales en la Universidad de Nueva York. Home encontró buena la idea y aceptó el ofrecimiento, pero en 48 horas volvió al profesor para deshacer el trato, porque el Espíritu de su madre le aconsejó en ese sentido. "Hijo mío, dijo ella, no debes aceptar esa bondadosa oferta, porque tu misión es más grande que orar en un púlpito".

Y así lo hizo.

Ya entonces el joven Home empezaba a incomodar al clero de las religiones establecidas, aunque durante su vida buscase vivir en buenas relaciones con ellas. Fue sucesivametne metodista, congregacionista y católico, acabando en la Iglesia Ortodoxa Griega. Es que sus sesiones mediúmnicas pasaron a despertar enorme interés del público y de la prensa. Sacerdotes y ministros no se sentían bien delante de aquel crio que fascinaba sus ovejas con fenómenos insólitos. Home, con modestia y sinceridad casi inocente, devolvía "las más amargas injurias", diciendo mansamente: "Al paso que las Iglesias están perdiendo sus prosélitos", sus fenómenos estaban "trayendo más converos a las grandes verdades de la inmortalidad que todas las sectas cristianas, haciendo imposible las ideas materialistas y escépticas, infelizmente tan preponderantes en las clases educadas".

Ese engaño de que la Iglesia debería recibir al Espiritismo de brazos abiertos fue común entre los médiums de la primera hora e incluso entre algunos espíritas. El raciocínio es perfectamente lógico y razonable: si uno de los principales puntos de sustentación del Cristianismo es la superviviencia del alma, era de esperar que la Iglesia acogiera con avidez los métodos experimentales que demostraban tal realidad. Pero, no siempre los hombres actúan dentro de la lógica, especialmente, cuando están en juego sus posiciones, sus intereses, sus creencias, sus temores y sus pasiones.

Fue en esa época que Home se hizo amigo de una de las figuras lejendarias del Espiritismo naciente, el Juez John Edmonds, de la Corte Suprema de Nueva York.

El 8 de agosto de 1852, en casa de Ward Cheney, de conocida familia de industriales de la seda, Home levitó por primera vez. Repetiría ese fenómeno muchas veces, a lo largo de su carrera, bajo las condiciones más extrañas y abajo los atónitos ojos de testigos del más alto nivel.

Le gustaba que las sesiones se realizaran con poca gente - su número ideal eran nueve personas, contando con él. Los Espíritus insitían en que no hubieran perros en el aposento de las sesiones, que nadie fumara y, por alguna razón oscura, no les gustaba que Home se sentara en almohadas de seda.

Los fenómenos eran muchos y variados y casi siempre en plena claridad. Los muebles levitaban, bailaban y golpeaban rítmicamente. Campanas y campanillas sobre los muebles eran sacudidas; manos materializadas movían objetos menores y flores, o tocaban el acordeón. Espíritus se materializaban de cuerpo entero, traían "aportes". Una vez trajeron una planta que fue puesta en un vaso de tierra y "cogió". Un fenómeno curiosísimo era el alargamiento del cuerpo de Home, repetido bajo condiciones de control, en el cual el médium crecía a vista de todos, seis u ocho pulgadas, sobrepasando el tamaño de la ropa. Pero para el fin de su extraordinaria carrera desarrolló la facultad de la incombustibilidad: cogía brasas vivas con las manos, sin quemarse. Una vez, sumergió todo la cara en un brasero, sin que sufriera absolutamente nada. Aparte de eso, transmitía mensajes escritos y hablados - hoy llamadas psicografías y psicofonías - de Espíritus relacionados con los presentes.

Home desencarnó el 21 de junio, a los 53 años de edad, asistido por un sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Griega y fue enterrado en el cementerio ruso de Saint-Germain-en-Laye, junto a los restos físicos de su bonita hija. Julie Home regresó a Rusia, cuatro años después, y llevó consigo a Gricha, hijo de la primera esposa con su marido.


Herminio C. Miranda

Fuente: http://www.espiritas.es/modules.php?name=News&file=print&sid=178