1 Juan 1:1
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
(El Verbo es Dios, ¡no la Biblia! Jesucristo es la Palabra de Dios. Él era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. Juan 1:1-2-3)

Vea cuán ridículo es este versículo cuando se sustituye la palabra Verbo con la palabra Biblia.
En el principio era el Verbo la Biblia, y el Verbo la Biblia era con Dios, y el Verbo la Biblia era Dios.

Para algunos, la Biblia es su Dios. Su fe está en lo que la Biblia dice, lo cual es fe bíblica, una fe externa. Esa no es la fe que los apóstoles predicaron; ellos predicaron una fe interna por la revelación de la cual Jesucristo es el autor. El objeto de ambos tipos de fe es el mismo, pero las diferencias son cruciales para hacer cumplir las promesas de Dios. Los dos tipos de fe son:

estar de acuerdo con la historia en la Biblia que Jesús era el hijo de Dios, nacido de una vírgen, que resucitó de los muertos, ascendió al cielo, etc.; eso es fe bíblica externa,

oír la Palabra de Dios, la cual está en su corazón para que usted la obedezca — esta es la palabra de fe que los apóstoles predicaron. Oír y obedecer a Jesús hablarle a usted del interior de su corazón es fe operacional, fe interna, fe dada a usted por Jesús mismo. Con persistente obediencia a los mandamientos oídos de Dios dentro de su corazón, esta fe en el interior justifica; purifica, redime, hace recto, santifica, y salva; para darle paz, gozo, y justicia en unión y comunión con Cristo y el Padre — esto es ver y oír a su amado, viviendo una vida santa que le agrada a Él.

Juan 5:37-401
Ustedes nunca han oído su voz, ni visto su figura,
ni vive su palabra en ustedes, porque no creen en aquel a quien él envió.
Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor! Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida.

Aquí Jesús hace una clara distinción entre la palabra de Dios y la escrituras.
Jesús dice que sus palabras permanecen en nosotros.
Pablo dijo: "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer]; esta es la palabra de fe que predicamos ." Romanos 10:8. ¿Dónde está la palabra otra vez?
No está en el cielo, para que digas: '¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?'
Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: '¿Quién cruzará el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?' Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la obedezcas. Deut 30:11-14.

Jesús nos ha dicho cuáles son las características de una persona que conoce a Dios: esa persona ha oído su voz y ha visto su forma. El Padre y Jesús son conocidos sólo por medio de la revelación que usted ve a Jesús mostrarle y que usted oye a Jesús hablarle a usted. Usted debe oír su voz y obedecer lo que él le ordene, haciendo su voluntad, no la de usted; esto resulta en que el pecado es limpiado de su corazón y usted recibe la vida de Dios en lugar del pecado; entonces después que usted es limpiado para llegar a ser puro, usted ve a Dios. Sólo los puros vivirán en el reino de Dios; los impuros no tendrán parte en el reino de Dios o Cristo.

Para oír y ver a Jesús usted debe obedecer sus instrucciones: "venid a mí." Usted debe sentarse en humilde silencio y esperarlo a Él para que le hable a usted. Esperar a Dios es la clave para el progreso espiritual. Dios no se encuentra en los programas de las sectas o al leer acerca de Él. Como dijo Jorge Fox:
"El Padre está en todos ustedes, Cristo está en ustedes, y el reino de los cielos está en ustedes; allí, en sus corazones, es donde ustedes los encontrarán a todos ellos. Conózcanlo a él allí escudriñando sus corazones, y encuéntrenlo allí probando sus mentes y sus corazones; inclinen sus oídos, y escúchenlo a él allí, quien le dará a cada uno de acuerdo a sus palabras y obras, si es que son buenas o malas."

Juan 8:371
Sé que sois descendientes de Abraham; no obstante, procuráis matarme, porque mi palabra [enseñanzas oídas] no tiene cabida en vosotros.

Los judíos oyeron las escrituras que les eran leídas cada sábado, pero debido a que los judíos no habían estado oyendo la Voz del Señor (la Palabra de Dios), ellos no tenían su palabra permaneciendo en su corazón. Cada vez que usted oye, escucha, y obedece, el Señor escribe sus palabras en la carne de su corazón; la cual es la palabra implantada, la cual puede salvar su alma. Santiago 1:21. Mientras más usted oye, más la palabra permanece en usted; mientras más ella permanece en usted, más lo controla - usted está haciendo más la voluntad de él, no la de usted. Mientras más usted la oye y la ve revelada en su corazón por la Palabra en su corazón, más usted entiende las cosas de Dios.

El que es de Dios escucha las palabras de Dios. Por esta razón vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios. Juan 8:47
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen [obedecen]. Juan 10:27
Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Juan 18:37

Juan 6:63 1
Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida.

Jesús es el pan de vida: la vida de Dios. Sus palabras que usted le oye que él le habla imparten la vida de Dios. Para adquirir más de Jesús, usted debe sentarse en humilde silencio, esperar en Él, escuchar, oír su voz con la que él le habla a usted, y después obedecer lo que él le manda. Sus palabras que él nos habla nos imparten la vida de Dios a medida que son implantadas en nuestros corazones; y debido a que Jesús es la vida de Dios, sus palabras forman a Jesús en nuestro interior, hasta que finalmente él es resucitado en nosotros para ser nuestro verdadero Señor, gobernando nuestro corazón.

Hebreos 1:21
Por lo tanto, desechando toda suciedad y la maldad que sobreabunda, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
La palabra implantada es lo que usted oye, recibe y obedece; así sus palabras con vida son implantadas en su corazón.

Juan 1:14
Y el Verbo se hizo carne y habitó en nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del Único que provino del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Este verbo (palabra) claramente no es la Biblia.)

Apocalipsis 19:12-16
Sus ojos son como llama de fuego. En su cabeza tiene muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo.
Está vestido de una vestidura teñida en sangre, y su nombre es llamado LA PALABRA DE DIOS.
Los ejércitos en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino fino, blanco y limpio.
De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las guiará con cetro de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
En su vestidura y sobre su muslo, tiene escrito el nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
[Por lo tanto Jesús, y su Espíritu, es la Palabra de Dios, ¡no la Biblia!]

Heb 11:3
Por la fe comprendemos que el universo fue constituido por la palabra de Dios, de modo que las cosas visibles no fueron hechas de ninguna cosa que se pueda ver. Como dijo Jorge Fox: "Pensar que la Biblia formó los mundos es ridículo."

Hebreos 4:12
Porque la Palabra de Dios es viva y activa, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y es discernidor y juez de los pensamientos y las intenciones del corazón.

La Biblia no está viva ni es activa, pero las palabras que yo [Jesús] les hablo son espíritu, y dan vida. Juan 6:63
Por lo tanto la Palabra de Dios es la Palabra viviente, Cristo, el Espíritu Santo, la Voz del Señor, quien está vivo y es activo.
Más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos;
Un libro no es una espada de dos filos, pero Jesús tenía en su mano derecha siete estrellas; y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Apoc 1:16; de su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones. Apoc 19:15
Un libro, o las palabras leídas de un libro, no pueden dividir el alma ni el espíritu, pero Cristo, la Palabra viviente de Dios, sí puede.
Cristo, la Palabra de Dios, juzga los pensamientos y las actitudes del corazón. Sal 90:8, Prov 20:27, Lucas 2:35, 1 Cor 4:5, Sal 26:2
La Biblia no puede juzgar su corazón; per Cristo, la Palabra de Dios, si puede ¡y lo hace!
Yo soy el que escudriño la mente y el corazón. Jer 17:10, Rom 8:27, 1 Cron 28:9, Apoc 2:23
La Biblia no es la Palabra de Dios. No está viva ni es activa.
No puede juzgar su corazón, ni penetrarlo, ni cambiarlo; pero el Espíritu de Cristo, la Palabra de Dios, sí puede ¡y lo hace!

Tomad también el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Efe 6:17
Por lo tanto, la espada del espíritu no es la Biblia, ¡es las palabras habladas por la boca del Espíritu de Cristo en un hijo maduro!!!

Lucas 8:11,14-15
La semilla es la palabra de Dios.
La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran [perfección]. Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.

Producir fruto para perfección no viene del estudio bíblico. Millones estudian la Biblia todos los días y no producen ningún fruto. Pero si usted escucha al Espíritu de Dios, y obedece los mandamientos que él le da, usted eventualmente producirá el fruto del Espíritu: amor, paz, gozo, amabilidad, bondad, paciencia, fe, humildad; el cual viene a aquellos cuya obediencia a los mandamientos que ellos oyen que les son hablados, y crucifican las pasiones y placeres de su naturaleza pecaminosa.

1 Juan 5:7
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo, [este es Jesús, no la Biblia] y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

1 Juan 2:5
Pero en el que guarda su palabra, verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado en él. Por esto sabemos que estamos en él. 1 Juan 2:5.
El que guarda su palabra (es obediente a los mandatos, practica sus enseñanzas), el amor de Dios, es perfeccionado en él. Si hay una palabra que resume la Biblia, es la palabra obediencia. La fe verdadera lleva a la obediencia. La obediencia lleva a la restauración del hombre a la imagen de Dios, y después a la unión con Cristo y con Dios. Ustedes están en Cristo si el amor de Dios ha sido perfeccionado en ustedes. Si no, usted puede decir que está en Cristo, pero es una mentira.

Génesis 15:1
Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión: "No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y muy grande será tu recompensa." [Esto fue antes que se escribieran las escrituras]

Génesis 15:4
Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: --No te heredará este, sino que un hijo tuyo será el que te herede.

1 Samuel 3:7
Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

¡Note! Oír la palabra del Señor es revelación de Dios; usted la oye en su corazón.

2 Samuel 22:31
El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.

2 Samuel 24:11-12
Por la mañana, antes de que David se levantara, la palabra del Señor vino al profeta Gad, vidente de David, y le dio este mensaje: Ve a decirle a David: Así dice el Señor: ‘Te doy a escoger entre estos tres castigos; dime cuál de ellos quieres que te imponga.

1 Reyes 8:26
Ahora pues, oh Dios de Israel, verifíquese tu palabra que dijiste a tu siervo David mi padre.

Dios no le prometió nada a David por medio de las escrituras; pero el Señor sí le prometió a David al hablarle. La palabra no es las escrituras.

1 Reyes 12:22-24
Pero la palabra de Dios vino a Semaías, hombre de Dios, y le dio este mensaje: "Diles a Roboán hijo de Salomón y rey de Judá, a todas las familias de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo. que así dice el Señor: No vayan a luchar contra sus hermanos, los israelitas. Regrese cada uno a su casa, porque es mi voluntad que esto haya sucedido." Y ellos obedecieron la palabra del Señor y regresaron, tal como el Señor lo había ordenado.
(Las escrituras no vinieron a Semaías; el Señor le habló a Semaías. Las escrituras no son la palabra de Dios.)

1 Reyes 13:1
Sucedió que un hombre de Dios fue desde Judá hasta Betel en obediencia a la palabra del Señor. Cuando Jeroboán, de pie junto al altar, se disponía a quemar incienso.

1 Reyes 13:5
En ese momento el altar se vino abajo y las cenizas se esparcieron, según la señal que, en obediencia a la palabra del Señor, les había dado el hombre de Dios.

1 Reyes 13:21
Entonces el profeta le anunció al hombre de Dios que había llegado de Judá: Así dice el Señor: Has desafiado la palabra del Señor y no has cumplido la orden que el Señor tu Dios te dio.

1 Reyes 13:26
Cuando el profeta que lo había hecho volver de su viaje se enteró de eso, dijo: "Ahí tienen al hombre de Dios que desafió la palabra del Señor. Por eso el Señor lo entregó al león, que lo ha matado y despedazado, como la palabra del Señor se lo había advertido."

1 Reyes 17:24
Entonces la mujer le dijo a Elías: Ahora sé que eres un hombre de Dios, y que lo que sale de tu boca es realmente la palabra del Señor.

Elías no habló citando las escrituras. Él habló a medida que oyó la Palabra del Señor dentro de su corazón.

2 Reyes 14:25
Él fue quien restableció las fronteras de Israel desde Lebó Jamat hasta el mar del Arabá, según la palabra que el Señor, Dios de Israel, había dado a conocer por medio de su siervo Jonás hijo de Amitay, el profeta de Gat Jefer.

2 Reyes 23:16
De regreso, al ver los sepulcros que había en la colina, Josías mandó que recogieran los huesos y los quemaran en el altar para profanarlo, cumpliendo así la palabra del Señor que el hombre de Dios había comunicado cuando anunció estas cosas.

1 Crónicas 15:15
Y los hijos de los levitas trajeron el Arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová.

1 Crónicas 17:3-4
Pero aquella misma noche la palabra de Dios vino a Natán y le dijo: "Ve y dile a mi siervo David que así dice el Señor: No serás tú quien me construya una casa para que yo la habite.

Natán oyó la palabra de Dios en su corazón decirle lo que debía hacer.

Mateo 4:4
Jesús le respondió: --Escrito está: 'No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.'

Y el hombre oye la palabra de Dios, de la boca de Dios, en el corazón de ese hombre.

2 Crónicas 6:17
Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David.

2 Crónicas 10:15
Y como el rey no escuchó al pueblo, las cosas tomaron este rumbo por voluntad de Dios. Así se cumplió la palabra que el Señor le había comunicado a Jeroboán hijo de Nabat por medio de Ahías el silonita.

2 Crónicas 11:2-4
Pero la palabra del Señor vino a Semaías, hombre de Dios, y le dio este mensaje: "Diles a Roboán hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas que están en Judá y en Benjamín, que así dice el Señor: No vayan a luchar contra sus hermanos. Regrese cada uno a su casa, porque es mi voluntad que esto haya sucedido." Y ellos obedecieron las palabras del Señor y desistieron de marchar contra Jeroboán.

2 Crónicas 30:12
En Judá también estuvo la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Jehová.

2 Crónicas 36:12
pero hizo lo que ofende al Señor su Dios. No se humilló ante el profeta Jeremías, que hablaba en nombre del Señor.

2 Crónicas 36:15
Y el SEÑOR, Dios de sus padres, les envió palabra repetidas veces por sus mensajeros, porque El tenía compasión de su pueblo y de su morada

Salmos 18:30
El camino de Dios es perfecto; la palabra del Señor es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.

Salmos 56:4
Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?

Efesios 1:12-13
a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, [la palabra de verdad no es un libro] el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

¡Note! Usted debe oír las buenas nuevas de su salvación que está por venir, pronunciada por la boca de Dios, la cual usted oye en su corazón. Usted oye las buenas nuevas cuando usted recibe el sello del Espíritu, el cual es un pago adelantado de la salvación final, cuando Cristo llega a ser su verdadero gobernante y rey.

Isaías 40:8
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.

Isaías 50:10
¿Quién entre vosotros teme a Jehovah y escucha la palabra de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehovah y apóyese en su Dios.

Jeremías 1:11-13
Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo: --¿Qué ves, Jeremías? Y respondí: --Veo una vara de almendro. Y Jehovah me dijo: --Has visto bien, porque yo vigilo sobre mi palabra para ponerla por obra. Vino a mí la palabra de Jehovah por segunda vez, diciendo: --¿Qué ves? Y respondí: --Veo una olla hirviente que se vuelca desde el norte.

Jeremías 2:1-4
La palabra del Señor vino a mí: Ve y proclama a oídos de Jerusalén que así dice el Señor: Recuerdo el amor de tu juventud, tu cariño de novia, cuando me seguías por el desierto, por tierras no cultivadas. Israel estaba consagrada al Señor, era las primicias de su cosecha; todo el que comía de ella sufría las consecuencias, les sobrevenía la calamidad, afirma el Señor. ¡Escuchen la palabra del Señor, descendientes de Jacob, tribus todas del pueblo de Israel! Así dice el Señor.

Jeremías 6:9-10
Así dice el Señor Todopoderoso:...¿A quién le hablaré? ¿A quién le advertiré? ¿Quién podrá escucharme? Tienen tapados los oídos y no pueden comprender. La palabra del Señor los ofende; detestan escucharla.

Jeremías 7:2
Párate a la entrada de la casa del Señor, y desde allí proclama este mensaje: ¡Escuchen la palabra del Señor, todos ustedes, habitantes de Judá que entran por estas puertas para adorar al Señor!

Jeremías 19:3
Diles: Reyes de Judá y habitantes de Jerusalén, escuchen la palabra del Señor. Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: ‘Haré venir tal calamidad sobre este lugar, que a todo el que se entere le zumbarán los oídos.

Jeremías 21:1
Ésta es la palabra del Señor, que vino a Jeremías cuando el rey Sedequías envió a Pasur hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías hijo de Maseías, a que le dijeran.

Jeremías 23:36
Pero no deberán mencionar más la frase Mensaje del Señor, porque el mensaje de cada uno será su propia palabra, ya que ustedes han distorsionado las palabras del Dios viviente, del Señor Todopoderoso, nuestro Dios.

Jeremías 42:15
entonces presten atención a la palabra del Señor, ustedes los que quedan en Judá: Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel:

Oseas 4:1
Escuchen, israelitas, la palabra del Señor, porque el Señor va a entrar en juicio contra los habitantes del país: Ya no hay entre mi pueblo fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios.

Zacarías 12:1
Profecía. Palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que extiende los cielos, funda la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él, ha dicho:

Marcos 7:13
Así, por la tradición que se transmiten entre ustedes, anulan la palabra de Dios. Y hacen muchas cosas parecidas.

Lucas 3:2
el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás. En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Lucas 5:1
Aconteció que estando Jesús junto al Lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.

Lucas 8:11
Éste es el significado de la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Lucas 11:28
Dichosos más bien --contestó Jesús-- los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.

Daniel 9:2
en el primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí de las escrituras que, según la palabra de Jehovah dada al profeta Jeremías, el número de los años que habría de durar la desolación de Jerusalén sería setenta años.
(Como se ve aquí, las escrituras y la palabra del Señor son diferentes; la Biblia no es la Palabra de Dios. )

Jer 23:28-32
El profeta que tenga un sueño, que cuente el sueño; pero el que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?, dice Jehovah.
¿No es mi palabra como el fuego y como el martillo que despedaza la roca?, dice Jehovah.

Por tanto, he aquí, yo estoy contra los profetas que hurtan mis palabras, cada uno de su vecino, dice Jehovah.
He aquí, yo estoy contra los profetas que con sus lenguas hablan lisonjas y proclaman: 'Jehovah dice.'
Ahora vea las referencias mencionadas por los apóstoles acerca de la Palabra, y recuerde, la Biblia ni siquiera se imprimió hasta el año 1516. De manera que la iglesia primitiva prosperó en el Espíritu y poder sin la Biblia. Por lo tanto, la Biblia no puede ser la Palabra de Dios. Las siguientes referencias no hablan de la Biblia o las Escrituras.
1 Corintios 2:13
Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales.

Romanos 10:8
Más bien, ¿qué dice? "La palabra está cerca de tí, en tu boca y en tu corazón;" esta es la palabra de fe que predicamos:

Rom 10:17
Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.
Recuerde, Pablo nos dice en Rom 10:8, la palabra está cerca de tí, en tu boca, y en tu corazón; esta es la palabra de fe que predicamos, lo cual se refería a Deuteronomio:
Si escuchas la voz de Jehovah tu Dios para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; si te vuelves a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
Porque este mandato que te mando hoy no es ocultos de ti, ni está lejos.
No está en el cielo, para que digas: '¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?'
Tampoco está al otro lado del mar, para que digas: '¿Quién cruzará el mar por nosotros y lo tomará para nosotros, y nos lo hará oír, a fin de que lo cumplamos?'
Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la obedezcas. Deut 30:10-14

Por lo tanto la fe es oír la palabra de Cristo desde el interior de su corazón, y reconocerla como el Espíritu de Dios que le habla a usted, o Cristo que le habla a usted; y creerla lo suficiente para obedecer. Por lo tanto creer es: creer [confiar, depender, obedecer] en la palabra, Cristo, oída en su corazón. Bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la guardan [la practican, obedecen]. El cristianismo quiere hacerle creer que oír a alguien leer las palabras de la Biblia es oír la palabra de Dios, y si usted les cree, usted es un "creyente." Pero esto sólo resulta en la creencia en un libro y la fe en las palabras de un libro. Sin embargo Pablo nos ha dicho que la fe viene por el oír la palabra, y esta palabra está en nuestros corazones; por lo tanto, para tener la fe verdadera, usted debe oír a Cristo desde el interior de su corazón y creer que aquel a quien usted oye es el Hijo de Dios; y creerlo lo suficiente para obedecerle completamente.

Entonces, no un libro acerca de Jesús, sino Jesús mismo es la fuente y el autor de su fe: fe verdadera, de la cual Jesús es el autor y consumador de la fe, Heb 12:2. Por medio de la obediencia a la palabra, Jesús, usted tiene fe: Porque Jesús llegó a ser Autor y fuente de eterna salvación para todos los que presten atención y le obedezcan. Heb 5:9. Creer es obedecer. La obediencia lleva a la salvación. La obediencia lleva a la justicia.

Hechos 4:31
Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno. (Estas personas hablaron la Palabra de Dios pro medio del Espíritu Santo que estaba dentro de ellos.)

Hechos 5:19-20
Pero un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: "Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida".

Hechos 6:2
Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: "No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas."

Hechos 6:7
Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Hechos 8:14
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que los samaritanos habían aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan.

Hechos 8:25
Después de testificar y proclamar la palabra del Señor, Pedro y Juan se pusieron en camino de vuelta a Jerusalén, y de paso predicaron el evangelio en muchas poblaciones de los samaritanos.

Hechos 11:1
Los apóstoles y los hermanos de toda Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios.

Hechos 12:24
Pero la palabra de Dios seguía extendiéndose y difundiéndose. (no habían Biblias para repartir)

Hechos 13:5
Al llegar a Salamina, predicaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan como ayudante.

Hechos 13:7
que estaba con el gobernador Sergio Paulo. El gobernador, hombre inteligente, mandó llamar a Bernabé y a Saulo, en un esfuerzo por escuchar la palabra de Dios.

Hechos 13:46
Pablo y Bernabé les contestaron valientemente: "Era necesario que les anunciáramos la palabra de Dios primero a ustedes. Como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, ahora vamos a dirigirnos a los gentiles.

Hechos 13:44
El siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra del Señor.

Hechos 13:48
Al oír esto, los gentiles se alegraron y celebraron la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna.

Hechos 15:35-36
Pablo y Bernabé permanecieron en Antioquía, enseñando y anunciando la palabra del Señor en compañía de muchos otros. Algún tiempo después, Pablo le dijo a Bernabé: "Volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde hemos anunciado la palabra del Señor, y veamos cómo están."

Hechos 17:13
Cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea estaba Pablo predicando la palabra de Dios, fueron allá para agitar y alborotar a las multitudes.

Hechos 18:11
Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.

Hechos 19:10
Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los griegos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor.

Hechos 19:20
Así la palabra del Señor crecía y se difundía con poder arrollador.

Hechos 20:32
Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Hechos 22:14
Luego dijo: El Dios de nuestros antepasados te ha escogido para que conozcas su voluntad, y para que veas al Justo y oigas las palabras de su boca.

1 Corintios 14:36
¿Acaso la palabra de Dios procedió de ustedes? ¿O son ustedes los únicos que la han recibido?

2 Corintios 2:17
A diferencia de muchos, nosotros no somos de los que trafican con la palabra de Dios. Más bien, hablamos con sinceridad delante de él en Cristo, como enviados de Dios que somos.

2 Corintios 4:2
Más bien, hemos renunciado a todo lo vergonzoso que se hace a escondidas; no actuamos con engaño ni torcemos la palabra de Dios. Al contrario, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana en la presencia de Dios.

Efesios 6:17
Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Y (sí, una espada traspasará tu misma alma) para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. Lucas 2:35. Por tanto, ¡arrepiéntete! Pues de lo contrario vendré pronto a ti y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. Apoc 2:16. De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones. Apoc 19:15.
Por lo tanto, la espada del espíritu no es la Biblia, es las palabras habladas por la boca d el Espíritu de Cristo, la Palabra de Dios.

Filipenses 1:14
Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.

Colosenses 1:25
De ésta llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: el dar cumplimiento a la palabra de Dios.

Colosenses 3:16
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.

1 Tesalonicenses 2:13
Así que no dejamos de dar gracias a Dios, porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes.

1 Timoteo 4:5
porque la palabra de Dios y la oración lo santifican.

2 Timoteo 2:15
Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.

Tito 1:3
y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios, nuestro Salvador.

Hebreos 6:5
que han tenido parte en el Espíritu Santo y que han experimentado la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y después de todo esto se han apartado.

Hebreos 13:7
Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe.

Santiago 1:22-24
No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.

1 Pedro 1:23,25
Pues habéis nacido de nuevo, no de simiente corruptible sino de incorruptible, por medio de la palabra de Dios que vive y perdura para siempre.
(Usted no puede nacer otra vez por medio de las escrituras, leyendo u oyéndola cuando es leída; sino que usted puede nacer otra vez por medio del Espíritu, a medida que responde al oír un Espíritu obediente, o la palabra de Dios dentro de su corazón.)

Pero la palabra del Señor permanece para siempre. Ésta es la palabra [la palabra en su corazón] del evangelio que os ha sido anunciada.
El evangelio no le es predicado a usted por un libro de escrituras. El evangelio era predicado a Abraham por el Señor, y Abraham existió antes que cualquier versículo fuera escrito. El Espíritu de Cristo, la Palabra de Dios, vive, perdura y permanece para siempre. El evangelio fue predicado (tiempo pasado) en toda criatura bajo el cielo. Col 1:27. Cristo predica el evangelio a todo hombre, a medida que el Espíritu, la Palabra de Dios, en el corazón del hombre le habla.

2 Pedro 3:5
Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra.
(La Biblia no creó los cielos y la tierra, sino el Espíritu de Cristo, la Palabra de Dios, creó todo.)

1 Juan 1:1
Les escribimos esta carta para anunciarles lo que hemos visto y oído acerca de la Palabra de vida que existía desde antes de que Dios creara el mundo.

1 Juan 2:5
Pero en el que guarda su palabra, verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado en él. Por esto sabemos que estamos en él.

1 Juan 2:14
Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno.
(Las escrituras no viven en nadie, sino la Palabra de Dios, el Espíritu de Cristo, está en su corazón para oírlo y obedecerlo.)

Apocalipsis 1:2
quien por su parte da fe de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Apocalipsis 1:9
Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.
(Obviamente leer las escrituras no causó que Juan fuera puesto en la isla de Patmos, sino porque él predicó la palabra de Dios como él la oyó que fue revelada a él, y porque él profetizó (el espíritu de profecía es el testimonio de Jesús), él fue desterrado a Patmos.

Apocalipsis 6:9
Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sufrido el martirio por causa de la palabra de Dios y por mantenerse fieles en su testimonio.

Apocalipsis 20:4
Entonces vi tronos donde se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Vi también las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. No habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en la mano. Volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años.