Cristina K: Su Enfermedad "Sindrome de Hubris"

Excelente y con fundamento y estudios que lo avalan.
Cualquier parecido conla realidad, es pura coincidencia.


SUMAMENTE INTERESANTE.

Decían los romanos: "si doctor dixit, verum erit ....."


Síndrome de Hubris y Nemesis - Enfermedad política y poder

Por la Dra. Graciela María Espinoza


Como dijo Eurípides: “Aquél a quien los dioses quieren destruir,
primero lo vuelven loco”.


El poder intoxica tanto que termina afectando la salud y/o el juicio
de los dirigentes políticos.
Las presiones y la responsabilidad que conlleva el poder termina
afectando a la mente


Llega un momento en que quienes gobiernan dejan de escuchar, se
vuelven irreflexivos y toman decisiones por su cuenta, sin consultar,
porque piensan que sus ideas son las correctas.
Por eso, aunque finalmente se demuestren erróneas, nunca reconocerán
la equivocación y seguirán pensando en su buen hacer.

En un ensayo publicado en “Journal The Royal Society Of Medicine”,
David Owen, neurólogo, señala que cuando el poder sube a la cabeza y
se sienten llamados por el destino a grandes hazañas, es porque están
padeciendo un comportamiento hubrístico.

El “Síndrome de Hubris” o “delirio de los políticos” responde más a
una denominación sociológica que propiamente médica, aunque los
galenos somos conscientes de los efectos mentales del poder.
Hubris, es un concepto griego que hace referencia al héroe que después
de ganar una batalla se emborracha con el éxito y eso le hace perder
contacto con la realidad y, por lo tanto, entrar en un huracán de
equivocaciones.

En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario hacia el espacio
personal ajeno, unido a la falta de control sobre los propios
impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones
exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y
desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo)

En la mitología griega, Némesis que es la diosa de la justicia
retributiva y la venganza, contraataca.

¿Cómo se desarrolla el síndrome de Hubris?

Cuando una persona más o menos normal entra a la vida política y de
repente alcanza el poder o un cargo importante, internamente tiene un
principio de duda sobre si realmente tiene capacidad para ello.

Al principio la inseguridad lo llena de ansiedad para no fracasar y
pone el mayor esfuerzo para hacer las cosas bien. Pero pronto surge la
legión de incondicionales que le felicitan y reconocen su valía. Poco
a poco, la primera duda sobre su capacidad se transforma y empieza a
pensar que está ahí por méritos propios. Todo el mundo lo adula,
quiere saludarle, hablar con él, recibe halagos de belleza,
inteligencia…

Esta es sólo una primera fase. Pronto se da un paso “más” en el que ya
no se le dice lo que hace bien, sino que menos mal que estaba allí
para solucionarlo y es entonces cuando se entra en la ideación
megalómana, cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse
insustituibles.
Es entonces cuando los políticos dan el paso en falso, algunos quieren
la reelección indefinida, otros comienzan a realizar planes
estratégicos irrealizables, que abarquen varios mandatos, como si
ellos fueran a estar todo ese tiempo, otros inauguran obras faraónicas
imaginarias, manejan la prensa, la publicidad y hasta pueden dar
conferencias sobre temas que desconocen.
Pero no queda aquí la cosa.

Tras un tiempo en el poder, los afectados por el Hubris padecen lo que
psicopatológicamente se llama desarrollo paranoide.
Todo el que se opone a él o a sus ideas, son enemigos personales,
desestabilizadores, que responden a apetencias personales. Puede
llegar incluso al “desarrollo paranoide de persecución”, que consiste
en sospechar de todo el mundo que le haga una mínima crítica y,
progresivamente, aislarse más de la sociedad.

Se vuelven herméticos e infranqueables ante la desconfianza, se
encierran cada vez más. Se colocan una pesada armadura que los
preserva de los cascotazos de la realidad, pero que los convierte casi
en autistas políticos.
Sólo los detiene una gran derrota.

Es entonces que como castigo aparece Némesis, que devuelve a la
persona de un batacazo a la realidad a través del fracaso. Intentan
remontar la popularidad y recuperar el prestigio que se lo llevó la
soberbia, pero están tan solos con el poder y desarrollan un intenso
estrés, que los llena de ansiedad y enferman.

Y, así, prosiguen acumulando un sinnúmero de equivocaciones, hasta el
cese de mandato o pérdida de las elecciones. Es entonces que aparecen
las enfermedades del poder: Estrés, depresión, hemorragias digestivas,
infarto, accidentes isquémicos cerebrales, etc., ante una situación
que no alcanzan a comprender y que ya no pueden controlar.

En nuestro país el síndrome de Hubris se ha transformado en una epidemia.

Entristece mucho la manera en que pulverizan los mejores cuadros
políticos y técnicos porque son independientes. Los consumen como
cigarrillos. En un instante los convierten en humo y tiran la colilla
a la basura.
Así, los mejores hombres son reemplazados por los más sumisos.
Aquellos que se atreven a opinar, a expresar una idea discrepante,
poco a poco se van convirtiendo en peones incómodos que se van
alejando del núcleo duro del dirigente afectado por el síndrome.
Si conocen algunas personas en la cercanía del poder que presenten
alguno de los síntomas que se mencionan: exagerada confianza en sí
mismos, desprecio por los consejos de quienes lo rodean y alejamiento
progresivo de la realidad, coméntenle que están padeciendo el síndrome
de Hubris y anticípenle que el poder es un bien que circula, nadie es
su titular, que no queda en manos de nadie,
y que cambia de dueño fácilmente.

Notas:
“En la enfermedad y en el poder”, David Owen presenta las
conclusiones de seis años de estudio del cerebro de los líderes
políticos. La ventaja de Lord Owen es que además de ser neurólogo fue
ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra y fundó el Partido
Social Demócrata luego de emigrar al laborismo.
Michel Foucault. Un diálogo sobre el poder Ed. Alianza. Madrid 1981

Nota:
“Sueña el Rey, que es Rey y vive
/ con ese engaño mandando,
/disponiendo y gobernando
/ y el aplauso que recibe,
/ postrado en el viento escribe
/y en cenizas lo convierte;
¡La muerte!

Desdicha fuerte
Es que hay quien intente gobernar, sabiendo que ha de despertar.
¿En el Sueño de la muerte?”



Un comentario muy bueno sobre la "hybris" que perdió a tantos en la tragedia griega ¿Quién no tiene presente al desgraciado Edipo que destruyó su vida y la de cuantos lo rodeaban? Los dioses son implacables con quienes se dejan dominar por ese sentimiento mezcla de orgullo, egocentrismo, vanidad y, a la vez, pérdida de toda humildad y sabiduría para comprender los límites que todo hombre tiene.
Pero si los que detentan el poder pierden la cordura, las instituciones, la ley, y quienes son los encargados de dictarlas y de hacerlas cumplir, son el límite a todo intento de ab uso (ab utere).
La tragedia de la Argentina es que los encargados de poner límites no saben cumplir con su obligación y llevan a nuestros gobernantes a su perdición. Ninguno de nuestros presidentes hubiera sido malo o abusivo si nuestros diputados, senadores y jueces hubieran actuado bien.
No es Cristina nuestro mal, nuestro mal son todos los demás que la van acompañando a la perdición (parecen las bacantes de la tragedia de Eurípides).
Tenemos la costumbres de empujar a nuestros gobernantes en una caída que nos lleva a todos a las tinieblas y el mundo de los caídos.
Si no es esta, es otro.
Qué diferente hubiera sido si se le hubiesen puesto límites a Perón, Isabel, Menem, De la Rúa, Kirchner y esta mujer que está completamente perdida y alienada y nadie la detiene, sino que suben un cambio para que se estrelle y nos estrelle a todos.
En criollo básico "La culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer".

¡¡¡ Hay Dios mío !!!


Cristina K: Su Enfermedad "Sindrome de Hubris"

Comentarios Destacados

11 comentarios - Cristina K: Su Enfermedad "Sindrome de Hubris"

@carlosmagno -9
Mira va con la mejor onda pero cuantas enfermedades y cosas le van a encontrar a la esta mina realmente ya no saben que mas decir es tristicimo,la realidad es que ya cansa con tantas cadenas nacionales, pero de aqui a darle que tienen x enfermendad naaa para un poco de enserio cuantas enfermendades ya le encontraron a esta mina y cuantas publicaron de enserio lo digo realmente taringa ya dejo se ser serie en parte de informacion politicas
@ElBeto50 +1
"...Si no es esta, es otro.
Qué diferente hubiera sido si se le hubiesen puesto límites a Perón, Isabel, Menem, De la Rúa, Kirchner y esta mujer que está completamente perdida y alienada y nadie la detiene, sino que suben un cambio para que se estrelle y nos estrelle a todos.
En criollo básico "La culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer..." (Sic)

¡¡¡ Hay Dios mío !!!


Que diferencia entre el copy-paste del contenido fundamental del post (muy discutible por cierto, mezclando mitologia con "realidades" que no son tales, aunque no deja de ser un escrito mas o menos decente) al compararlo con el "pensamiento" real del autor del post (llamar ese ultimo escrito pensamiento es muy generoso de mi parte).
Alli se demuestra la falata de aptitud para ol propio discernimiento y, a la vez, la facilidad de manipulacion de este tipo de mentes.
Sin mencionar el horror de la interjeccion "hay", que solo demuestra ignorancia, la cual se puede curar con estudio y lectura. Lo otro, lamentablemente, no tiene solucion. Por suerte, son muy pocos.
Saludos.
@eseval +1
El “Síndrome de Hubris” o “delirio de los políticos” responde más a una denominación sociológica que propiamente médica ...


Por otro lado ... no concuerdo con lo expuesto acerca de Edipo Rey, títere de los Dioses, asesino de su padre y esposo fiel de su madre, a quien pierde dos veces, una en el abandono y otra en la muerte
@FMonkey +1
ojala se cage muriendo
@eseval
si doctor dixit, verum erit

Esto es una falacia. Un ejemplo claro de falacia argumentum ad verecundiam o falacia de la autoridad
@javichac +1
cualquier pelotudo escribe aca
@fotoxico
"responde más a una denominación sociológica que propiamente médica ..." ese es el problema muchachos, que Castro lo pone en el plano de la medicina, y no tiene nada que ver. podés discutir si el estilo político de la presidenta te parece o no, lo cual sería algo productivo. Pero no tienen la más mínima intención de hacer eso, sino de decir, de alguna manera, "la presidenta está loca", corriendo todo eje que puede terminar requiriendo una argumentación más o menos seria. Es ridículo, es el primer artículo académico que encuentro describiendo tal síndrome y se niega a si mismo. quote: "responde más a una denominación sociológica que propiamente médica ..."