Historia de los Midachi + YAPA


El trío santafecino Midachi estrena en el Opera. Afuera, una fila de espectadores, frente a la boletería, trata de encontrar buenas ubicaciones para algunas de las funciones previstas para este y el próximo fin de semana. Adentro, todo es preparativo, las pruebas de luces, de sonido, los ensayos se suceden. Uno de los grupos artísticos más fuertes que dejó la década del 80 en la Argentina, y que integran Miguel Torres Del Sel, Dady Brieva y Chino Volpato, presentará "20 años no es nada". Están celebrando sus 20 años con el espectáculo y verdaderamente se los ve muy felices.

El nuevo show ya ha sido probado. Desde el 29 de marzo están en gira. Dentro de la Argentina recorrieron La Plata, Santa Fe, Rosario, Mendoza, Córdoba, La Pampa, Neuquén, Mar del Plata, Paraná, Rafaela, Santiago del Estero, Tucumán y Salta. En estos meses se hicieron tiempo también para visitar Montevideo, Miami y Bogotá.

Una canción del espectáculo dice "quién hubiera dado algo hace 20 años por este trío", y veinte años después Brieva y Volpato no pueden explicar demasiado el porqué de tanto suceso. Prefieren intercambiar bromas. Aún los asombran las reacciones de los espectadores. "Salimos al escenario y recibimos el mejor aplauso -dice Dady- y todavía no hicimos nada." "Lo único que falta es que la gente traiga su peluca y se ponga a trabajar con nosotros", aporta el Chino.

Lo cierto es que al cabo de dos décadas han reunido a 3.500.000 espectadores. Hicieron ocho temporadas en Carlos Paz y Mar del Plata, seis en Buenos Aires, y sus giras se han sucedido de manera sostenida.

Miguel Del Sel, a la hora de esta entrevista, aún no había llegado a Buenos Aires (sí para la sesión de fotos, que se hicieron ayer horas antes de su debut) y por eso aquí sólo están las reflexiones de Brieva y Volpato, que permiten recorrer un poco la historia de Midachi. Una historia poco común para artistas del interior. Comenzaron en julio del 83. Sus primeras conquistas se dieron en Santa Fe y Córdoba; después recorrieron el país y, en 1988, se instalaron en el Lola Membrives, de Buenos Aires.

"Midachi y el nacimiento de mis hijos son las cosas más importantes que me pasaron en la vida - cuenta Dady Brieva- . Con el grupo hicimos una actividad muy intensa hasta que nos separamos, en el 94. Veníamos de dos años de andar camino y facturar. Nos costaba mucho divertirnos. Estábamos subidos a un tren que no paraba y donde siempre había alguien que te decía: "Cómo vas a dejar, nos llamaron de tal lado, vamos...", y ahí íbamos. Empezaron a ofrecernos cosas individuales, cada uno tenía ganas de hacer algo particular y estaba claro que el grupo no contenía esas necesidades. Y nos disolvimos, en pleno éxito. En 2000 nos volvimos a juntar y fue algo muy mágico. La verdad que la pasamos muy bien, gozamos mucho arriba del escenario. Y pasó algo interesante también. Ya no teníamos la presión de tener que ganarle a alguien, nos juntamos porque teníamos ganas y estuvo buenísimo".

"Ver a Midachi hacia atrás me obliga a mirarme, porque en mi vida hay dos etapas muy claras. Cuando empecé con el trío tenía 20 años. Por entonces, mi objetivo era ser profesor de educación física; cierro esa etapa y empieza Midachi. Los primeros diez años fueron muy fuertes, la intención era llegar a lo máximo con algo que surgió de la nada, simplemente de juntar elementos e historias particulares. Midachi no sólo fue nuestro trabajo: fue parte de nuestras vidas. El público pasó a ser el gran protagonista también. Le tirábamos la pelota y era el que hacía el gol. Cuando nos alejamos empiezo a entender lo que fue Midachi. Entendí que habíamos generado no sólo un estilo artístico, sino también de vida. Eso pasó. Dejamos muchas cosas para dedicarnos a esto. Y cuando volvimos a juntarnos en 2000 cada uno aportó lo que aprendió en soledad, siendo independiente. Eso lo volvimos a volcar en Midachi. Y hoy cada uno hace en el escenario lo que tiene ganas. Lo más interesante es que la repercusión del público sigue siendo la misma."

"Estamos más pelados, más gordos, más canosos, pero nuestra relación con el público está intacta", aporta Dady Brieva.


El estilo Midachi

La celebración en esta temporada será a lo grande y Buenos Aires verá el mismo espectáculo que el trío estuvo presentando en las distintas capitales de provincia. Con la diferencia de que aquí no se notará cierto mundo circense que a ellos les gusta marcar -"cada vez que llegábamos a una ciudad parecíamos el circo Rodas", destaca Brieva-. Fueron recorriendo el país con dos semirremolques, dos colectivos doble cabina y un generador de energía propia. El grupo lo conformaron 52 personas entre músicos, bailarines y técnicos. Porque algo que merece destacarse es que el potencial técnico del show es muy grande. El acento está puesto en el multimedia, y así los espectadores tendrá la posibilidad de participar de un espectáculo con sonido cuadrafónico y proyección de videos.

Por lo demás, según anticipa Chino Volpato, "seguimos machacando sobre lo que la gente siempre ha buscado en Midachi: monólogos fuertes, buenas imitaciones que se vuelven cada vez más fieles. Por otro lado -y esto lo aclara para hacernos entender que la tecnología no busca superar a los intérpretes-, más allá de los libretos y las ganas que uno le pone al contenido, siempre terminás pisando la cáscara de banana para hacer reír".

Cuando se les pregunta cómo arman cada show, Dady Brieva es muy contundente en su respuesta: "Nosotros somos muy intuitivos, muy gitanos, poco dogmáticos. Nos pega el viento en la cara y vamos por ahí, nos manejamos con el pálpito, la corazonada". Y el viento parece que esta vez traerá aires más que atractivos porque, según repasan, entre otras imitaciones estarán las de Bandana, Mambrú, Jennifer Lopez (Brieva anticipa que ha hecho mucho gimnasio y, por lo tanto, "estoy divina", dice, en ese personaje), Luis Miguel, Piñón Fijo, Diego Torres. Estarán también La Tota y La Pochola.

Los Midachi además de años están cumpliendo un sueño: llegar al teatro Opera. Chino Volpato a través de la gira descubrió que el público hoy está con ganas de divertirse. Dady Brieva lo confirma: "Con los cambios políticos la gente viene a hacer catarsis, a provocar y a que la provoquen, viene más entregada y dispuesta a que le pasen cosas".

Sumando anécdotas


Al cabo de 20 años las anécdotas del grupo son miles, intensas y tan disparatadas que las tienen incorporadas en el discurso. Durante la entrevista aparecen ejemplificando muchas de las situaciones que describen y resulta muy difícil para este cronista narrarlas porque aparecen sin sentido, sin la gracia que tanto el Chino como Dady le aportan. Si se tiene en cuenta además que han realizado múltiples giras, el anecdotario se torna más completo. En más de una oportunidad sufrieron la rotura del escenario que se les había preparado y hasta alguna vez debieron subirse al capot de un auto para hacer sus imitaciones.

Hay un dato que resulta más que interesante y es que en ciertas situaciones muy serias han enfrentado al público y éste no los ha tomado en serio. Por ejemplo, cuentan que estando en Rosario, en el teatro Astengo, ellos incluían una imitación del Papa. En Santa Fe habían reunido a un grupo de sacerdotes para que la vieran y ellos la habían aceptado, no les había parecido irrespetuosa. Pero en el Astengo, en la mitad de la función les avisan que habían puesto una bomba. Miguel del Sel estaba por salir a escena y le pidieron que dijera que "habían colocado un artefacto explosivo en la sala". Miguel se puso tan nervioso que salió y dijo "pusieron una bomba". Los espectadores comenzaron a reírse y no había forma de hacerles entender que la situación no daba para eso. Tuvo que subir al escenario quien entonces era el interventor del teatro, René Balestra, y explicar que la cosa iba en serio.

Estos cómicos populares argentinos han enfrentado públicos extranjeros de lo más disímiles también. En cierta oportunidad estaban en el Sheraton de Caracas, Venezuela, y no querían hacer la función porque sólo había 15 espectadores. Se pusieron como tope que si llegaban 5 más la hacían. Llegaron 10 y en ese ínterin ellos habían consumido un poco de ron. Dady Brieva salió a escena imitando a Libertad Lamarque. El público estaba integrado por canadienses que no entendían qué pasaba en el escenario, no conocían a la cantante y por supuesto menos podían reírse. Dady entonces cantaba (obviamente él en la charla imita la voz de Libertad): "Vieja pared del arrabal, la puta que los parió que no ríe nadie".

La anécdota de Chino Volpato también tiene lo suyo. Estaban en una provincia y en medio de una función se llevó por delante una columna y se lastimó seriamente la frente. En ese momento, Miguel del Sel lo anuncia y él no podía salir al escenario porque estaba sangrando. Le pusieron un algodón, una cinta adhesiva muy ancha y salió así a imitar a Los Visconti. La gente disfrutó mucho de su personaje. Lo peor es que cuando terminó el show debieron cerrar su herida con cuatro puntos.


En cifras


* Actuaron en ocho países: Estados Unidos (Miami), Colombia, Perú, Chile, Cuba, Uruguay, Paraguay y República Dominicana.

* En toda su carrera, sus espectáculos fueron vistos por 3.500.000 espectadores.

* Hicieron 4000 funciones en 12 años.

* Vendieron 100.000 copias del video "Concierto de humor".

* En 2000 hicieron 49 funciones en el Gran Rex, reuniendo a 145.000 espectadores.

* Volvieron anoche y con gran demanda de entradas para un número acotado de funciones.



y de YAPA:


Les dejo unos 3 videitos de este gran humorista dady brieva en el show de midachi


"20 años no es nada"














Fuente

Comentar es agreadecer