SAN MARTÍN / BOLÍVAR ¿PACTO O DISCORDIA?


Es interesante leer todo el artículo (fuente). Aquí presento sólo el cuadro comparativo.
No cabe duda que el "proyecto bolivariano" es un proyecto imperialista.


San Martín
Comienza su carrera y su campaña
libertadora en América, con éxito y continúa con
singulares actos de generosidad, realizando
esfuerzos desmedidos y además motivando
acciones de apariencia utópica.

Bolívar
Su acción comienza precedida por otras muy relevantes, como lo fueron sus precursores. Uno de éstos, Miranda, por presunta capitulación, fue entregado por orden de Bolívar a los españoles. Se da el título de Libertador es vencido varias veces y huye a Haití. El caudillo Páez retoma la acción exitosamente. Bolívar tiene conflictos internos y ve favorecida su campaña libertadora por la victoria de San Martín en Maipú.

SM
Es nombrado Protector en Perú.

B
Presidente y Libertador. Uniendo países y ciudades concentra poder.

SM
No interfiere en la vida interna de países, regiones o ciudades, y lo que hacer es en común, con participación de militares y hombres públicos y pueblos, en Chile, en Perú y Guayaquil, donde envía representantes a la Junta con la orden de no interferir en el ámbito local y participar en lo que se relaciona con la causa americana.

B
Tiene claros propósitos intervencionistas, es autoritario y amenaza con el uso de la fuerza para incorporar a Guayaquil a Colombia.

SM
Particularizando el tema, a los guayaquileños les corresponde decidir si serán independientes o formarán parte del Perú o Colombia.

B
Guayaquil es parte de la Gran Colombia.

SM
La organización americana debía ser marcada por la decisión de los pueblos.

B
Debía basarse en las antiguas divisiones
españolas, en una gran federación.

SM
Aceptó a la Junta de Gobierno de Guayaquil.

B
Dijo que la Junta “es el azote del pueblo de Guayaquil”. Expresa en una carta a San Martín que una pequeña provincia no puede turbar la marcha de América Meridional (la marcha y el plan de él, ya que luego de Guayaquil va a Perú, rechaza a San Martín y proyecta ir a Paraguay, aunque antes había negado tropas a San Martín.

SM
Es “despedazado” por Bolívar, que lo abandona a su suerte.

B
Bolívar escribe a Santander: “San Martín y otros de sus jefes han ido despedazándome por las cosas de Guayaquil”.

SM
Sostenía que debían unirse las fuerzas para terminar la guerra.

B
No acepta que continúe San Martín, ni como segundo suyo, en Perú.

SM
Solidariamente auxilió al Norte con sus soldados después del ofrecimiento que le hizo Bolívar, luego que Aymerich vence a Sucre en Huachi. Le pidieron el auxilio Sucre y Bolívar.

B
Ofrece a San Martín tropas y después las niega, ofreciendo una parte insuficiente luego de haberle escrito sobre la unión de los ejércitos. Había escrito además sobre “el punto de reunión de los ejércitos” (había ofrecido de diez mil a doce mil hombres y después sólo poco más de mil, insuficientes para vencer a los realistas en Perú).

SM
De hecho y por acuerdo San Martín tiene por campo de acción en el Sur; también de hecho se legitimaba una zona intermedia cuya pertenencia podía discutirse (Guayaquil y región). En ninguno de sus actos pretendió influenciar en las decisiones del Norte y sí en ocasiones hizo alguna sugerencia al mismo Bolívar, con respecto a la asignación de tropas, que el Congreso de su país no le negaría a Bolívar.

B
Bolívar determina, por omisión, a San Martín, en cierta medida, a renunciar. Habiendo tomado Perú, destituye o separa a los hombres de confianza de San Martín, como Torre-Tagle, presidente de Perú, desde 1823, aunque San Martín no lo consideraba capaz. Ya antes había decidido incorporar a Guayaquil a Colombia.

SM
Considera, respeta y elogia a Bolívar, con dignidad. Empero, realizó algunas críticas, en el tiempo, pero exhibió siempre el retrato de Bolívar que éste le obsequiara, hasta el fin de sus días. Es de comportamiento humilde, no le obsequia ningún retrato suyo a Bolívar.

B
Algunas pocas veces lo hace: no lo hace ostensiblemente y más veces generaliza el elogio sin personalizar o se expresa de un modo elíptico. En esto, parece tener una ética utilitaria y superlativa en casos, como cuando elogia a argentinos y peruanos que combatieron en Río Bamba y Pichincha (Ecuador); los jefes y oficiales recibieron condecoraciones con leyendas: “Libertadores de Quito en Pichincha”. El texto de la ley fue enviado por Bolívar a Santa Cruz, destacando la acción de jefes y tropas y, en especial los batallones de Trujillo y Piura y los escuadrones de granaderos a caballo. Éstos fueron designados “Granaderos de Río Bamba” y se hizo escoltar por ellos al entrar en Quito. Bolívar le agradece a San Martín.

SM
Evitó la guerra entre Perú y Colombia, en el caso Guayaquil.

B
Puso en peligro la paz.

SM
Tiene una inteligencia, formación y capacidad de estrategia militar muy superior a Bolívar; procede con discreción, respeto y prudencia, para evitar rupturas y la lucha entre hermanos.

B
Contó con circunstancias más favorables.

SM
Es el autor de sus triunfos, de modo prevalente, en circunstancias posiblemente más adversas.

B
No es autor exclusivo de los triunfos.

SM
Asume sus dichos y escritos, es congruente, no contradictorio y no es equívoco en sus actos. Mantiene equilibrio en todo, es sereno.

B
Dicta cartas a su secretario José G. Pérez, que firma éste. Primero ofrece ayuda ilimitada y meses
después rectifica, sujeta y la ayuda limitada a 2 batallones, siempre que Guayaquil se someta (carta a Santander). Frustra la primer conferencia para hacerla una vez que toma Guayaquil. Primero manifiesta que enviará tropas al Perú y luego (carta a San Martín del 23 de julio de 1822) que se encargará personalmente en servicio a la nación peruana.

SM
San Martín, al contestar una carta de Bolívar le dice que espera que las armas colombianas coadyuven para terminar la guerra en Perú. Según el mismo Mosquera, edecán de Bolívar, San Martín le preguntó si le podía dar apoyo, o si quería tomar él, Bolívar el mando en Perú. Según el mismo San Martín le ofreció a Bolívar combatir a sus órdenes.

B
En despachos oficiales consigna que San Martín no le pidió ayuda alguna y que se sentía superior a las fuerzas españolas, lo que no fue así. Estaba constantemente angustiado y ansioso y contradictorio, por ejemplo, primero cree que San Martín puede ser vencido en el Perú, días después que no. En enero de 1822 San Martín se dirige a Guayaquil (entrevista frustrada) y regresa antes al enterarse que Bolívar, en vez de ir a Guayaquil se dirige a Pasto, a abrir aquí la campaña. Es fluctuante, versátil, no tiene palabra, no actúa de buena fe ante San Martín; es escondedor, desconfiado, ambicioso y tiene pretensión de ser el amo de América del Sud. Acusa a San Martín ante el gobierno de Bogotá de querer inmiscuirse en los negocios internos de Colombia.

SM
San Martín, en carta a Luis Cruz, le expresa que Bolívar no es lo que nos pensábamos; que no predisponía en su favor, aunque reconoce que es hombre asombroso. En cartas posteriores a Guayaquil y en diversos testimonios dice que Bolívar no da cabida para los dos (confesión a Guido, el 20 de septiembre de 1822); que debió evitar un conflicto entre hermanos, del que se aprovecharían los maturrangos (id., al general Iturregui, en 1825, en Europa, personalmente). San Martín, en una carta a Bolívar del 29 de agosto de 1822, le dice que las expectativas no fueron satisfechas; que el ofrecimiento de servir a sus órdenes fue sincero e interpreta que su persona fue embarazosa, para Bolívar; que éste nunca fundó sus objeciones para ir a Perú, que el Congreso le hubiera dado aprobación; que las fuerzas realistas eran muy poderosas y que es su presencia, la de San Martín lo que le impide a Bolívar ir a Perú con sus fuerzas. San Martín renuncia, y es un acto de abnegación, dejando el campo libre.

B
Manifiesta que San Martín parece muy militar, activo, pronto y no lerdo; tiene ideas correctas, pero parece bastante delicado en los géneros de lo sublime que hay en las ideas y empresas. Tiene miras arrojadas (opinión de San Martín); no teme usar la fuerza contra hermanos de América. Opina Bolívar (carta a Santander) que San Martín se retira a Mendoza porque está cansado del mando y de sufrir a sus enemigos. Si San Martín es vencido en sus intentos, dijo Mitre, es superior a Bolívar y éste fue vencido moralmente. Los bolivarianos le atribuyen a San Martín propósitos monárquicos; y a Bolívar, republicanos. Bolívar había invocado que su delicadeza no permitía mandar a San Martín; que no podía abandonar el territorio y que su Congreso no lo permitiría (después sí pudo hacerlo).

SM
Confederación, pero los pueblos deben decidir.

B
Id., pero Nariño debió renunciar por causa de su plan federal.

SM
Es evidente que San Martín dio suma importancia a la entrevista y que tenía temas serios e importantes para tratar. También fue congruente en todo esto. Comentó a Sarmiento las distintas actitudes durante la entrevista: “Yo lo dominaba de todo mi busto, y estaba viendo a aquel hipócrita confuso, mirando a un lado, mientras daba pueriles excusas, para disimular su deseo de mandar solo”. Cuando hablaba San Martín Bolívar lo miraba, receloso; cuando hablaba él, desviaba la vista a un costado.

B
Pérez, en su carta presuntamente dictada por Bolívar, al secretario de Relaciones Exteriores de Colombia, anota que los temas eran muy importantes; luego afirma que San Martín se limitó a hacer preguntas vagas e inconexas, pasando de una cosa trivial a otra importante, sin profundizar ninguna; después expresa que la visita no tenía objeto militar ni político. En otra carta puntualiza que se trata de un tema de alta gravedad y consecuencia. Bolívar le informa a Santander sobre los temas tratados y, empero, dijo que se trataba de una “simple visita”, o que se preparó durante meses, según las propias versiones bolivarianas.

SM
No contó con el apoyo razonable de algunos jefes y sectores. Tuvo problemas con algunos oficiales: por dejar pasar a Canterac (general español) con tropas, sin atacarlo; haberle dado misiones importantes a españoles cambiados de bando, relegando a los propios; haberle enviado mil setecientos hombres a Sucre; desentendimientos con el arzobispo de Lima y el obispo de Huamanga; incorporado esclavos, sacándolos de las explotaciones agropecuarias; intentar instalar una monarquía en Perú; utilizar vulgarismos en su expresión oral y hasta tener un perrito siempre al lado de él, que molestaba a las visitas y se subía a la mesa. Con respecto al vocabulario de San Martín: según el coronel venezolano Heres –que primero fue admirador y luego detractor-, además de tener una economía y vestido que rayaba en la miseria, trató de “india vieja” a Torre Tagle... “Usa frecuentemente dichos de los gitanos y de los soldados andaluces...”.

B
En el mismo gobierno de Bogotá se ve con alarma las actitudes de Bolívar y en particular sus intromisiones. Por lo cual, cabe deducir que si el gobierno se enteraba de la verdad hubiera puesto el apoyo bajo las órdenes de San Martín. Ya abandonando Perú, se insistía en su retorno y Perú se negaba a la intervención de Bolívar, y al principio le pedía solamente fusiles. Los problemas con sus jefes y seguidores fueron mayores; también con sus amigos y con el gobierno.

SM
Padeció varias enfermedades. Era introvertido y apacible.

B
Físico poco privilegiado, tenía tuberculosis; era extrovertido y vital. Confesó tener problemas mentales. Era buscador de glorias (confeso y manifiesto, según carta a Santander); gustaba de las entradas pomposas en las ciudades.

SM
Era austero, modesto, no gustaba de homenajes o fiestas; humilde en el vestir, hacía reparar su ropa y remendar sus botas.

B
Era pomposo y suntuoso en sus vestimentas; las de ceremonia tenían partes de oro incorporadas a las prendas y accesorios.

SM
Buscó humanizar la guerra.

B
Ordenaba ejecutar, por principio. En cuatro días, en febrero de 1814, fueron ejecutados ochocientos dieciocho españoles.

SM
Puede presumirse que San Martín no tenía el propósito de gobernar en el Perú y que, según sus propias afirmaciones (ver la obra de Favaloro), las circunstancias lo impusieron, y también los amigos (¿la Logia Lautaro?).

B
Siempre estuvo dispuesto a ejercer el gobierno y ampliar su poder.

SM
San Martín no había logrado terminar la guerra en el Perú, para lo cual no contaba con un ejército adecuado.

B
Sí, en todo el sector norte del escenario sudamericano. Gran Colombia estaba liberada de fuerzas realistas (había sólo pequeños focos irrelevantes).

SM
Fue discutido como jefe; sobrellevó una conspiración denunciada por Tomás Heres, en octubre de 1821; había cuestiones entre jefes y San Martín reconoció que no tuvo el valor para fusilar a algunos compañeros. Su ejército estaba inerte, según Mitre, aunque las divisiones se habían aumentado desde que dispuso una distribución entre veinte jefes militares de pesos quinientos mil en fincas confiscadas a los españoles, y haber creado la Orden del Sol, con retribuciones monetarias vitalicias que distribuyó entre sus colaboradores, originando así una aristocracia. Tenía un ejército débil y disminuido, en cantidad y calidad de sus componentes (mayoría de negros esclavos y mestizos peruanos, sin calificación militar). Se quedó sin Cochrane y sin flota por haberse apoderado el Lord de los caudales de la Casa de la Moneda por razones de seguridad, transportados a los buques mercantes de Ancón. El general Tristán y el coronel Gamarra, seleccionados por San Martín, son vencidos por Canterac en La Macacona. Fue desacreditado ante sectores importantes de la población; había cuarenta mil propietarios de esclavos y San Martín había dispuesto la libertad de vientres y la supresión de servicios servidumbre personal. Había aumentado el costo de vida; sólo circulaban pesos de cobre y papel moneda y se escuchaba la frase muera la patria ladrona”. Cae el ministro Monteagudo estando San Martín en Guayaquil. San Martín era acusado de tiranía. Dos días después de su retiro al Perú el Congreso rindió homenaje a Cochrane y habló de “este pueblo, tiranizando hasta el presente por fuerzas poderosas...”.

B
Sufrió también dificultades políticas, pero fueron superadas, mientras duró la lucha independentista. Su poder se consolidó después de las victorias de Bomboná, Ríobamba y Pichincha, y de la incorporación de Guayaquil a la Gran Colombia.

SM
Acerca del vocabulario del prócer ver lo anotado líneas arriba con respecto a los motes que ponía a los enemigos. En uno de los encuentros con Bolívar le preguntó a éste si estaba preocupado por las pellejerías (dificultades, enredos) de Guayaquil. Y, en la Orden General del 27 de julio de 1819, había escrito: “Compañeros del ejército de los Andes: ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene a atacarnos: sin duda alguna los gallegos creen que ya estamos canzados de pelear, y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni insartan: vamos á desengañarlos. La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos: sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos tiene de faltar; cuando se acaben los vestuarios, no vestirémos en la bayetilla que nos trabajen nuestra mugeres, y sino andarémos en pelota como nuestros paysanos los indios: seamos libre, y lo demas no importa nada. Yo y vuestros oficiales darémos el exemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros: juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, ó morir con ellas como hombres de corage. San Martín”. El vocabulario popular del Libertador se reflejaba en su correspondencia más todavía cuando escribía a su amigo más íntimo, el mejor consejero y el más leal que tuvo, Tomás Guido. Llama la atención que algunos historiadores hayan sustituido vocablos y expresiones –“malas palabras” o términos groseros- de la transcripción de las cartas, así como palabras antiguas que podían haberse mantenido con las aclaraciones del caso, de acuerdo a las normas técnicas establecidas y respetadas en algunos archivos oficiales al efectuar publicaciones.

B
Simón Bolívar no desdeñaba el uso de vocablos populares, incluso las palabras denominadas “malas”. El término “carajo” era bastante propio del cuartel, entonces y lo fue hasta hoy de toda la comunidad hispánica. Se decía del mariscal Miller que no acostumbraba a utilizarlo, ni tampoco otros términos. Igualmente el mariscal Antonio José Sucre, aunque cuando fue traidoramente asesinado, haciéndose fuego desde unos matorrales; fue entonces que Sucre exclamó: “¡Carajo!, un balazo...”. Y en cuanto a Miller, que era británico, se cuenta que al escapar de Arequipa perseguido por un piquete de caballería española, pasó frente a un balcón en el que estaban tres mujeres gordas que le gritaron: “¡Abur, gringo pícaro!”. Miller detuvo el caballo y contestó: “-Lo de gringo es cierto y lo de pícaro no está probado, pero es una verdad más grande que la Biblia que ustedes son feas, viejas y putas”.

SM
Su humildad en de toda su vida y de todos sus actos en particular; no recibe gratamente ciertos halagos, no expresa la presunción o certeza de su grandeza.

B
Le obsequia a San Martín un retrato suyo; en el último brindis, registrado por los historiadores, Bolívar expresó: “Brindo señores, por los dos hombres más grandes de la América del Sur, el general San Martín y yo”. San Martín dijo: “Brindo por la pronta terminación de la guerra, por la organización de las nuevas repúblicas del continente americano y por la salud del Libertador de Colombia”. El 16 de agosto de 1821, Bolívar le escribe a Santander: “No iré si la gloria no me ha de seguir porque ya estoy en el caso de perder el camino de la vida o de seguir siempre el de la gloria”. El 11 de julio de 1822, cuando entra en Guayaquil, siempre con arcos de triunfo según la costumbre, con las leyendas: “A Simón Bolívar Libertador de Colombia. Al rayo de la guerra, al iris de la paz”. Tenía sed de gloria; desde antiguo vinculó esa sed con el Perú (carta al ministro Muñoz Trebar, 2 de enero de 1814). En un banquete, en Guayaquil dijo: “Sí señores, hoy hace treinta y nueve años que he nacido tres veces, para el mundo, mi gloria y la república (afirmado por Rufino Guido al general Mitre). Bolívar amaba y gozaba de las entradas pomposas a lo César; Caracas, Bogotá, Pasto, Quito, Guayaquil, La Paz, dan cuenta de ello.


Fuente:http://www.edutecne.utn.edu.ar/guayaquil/Guayaquil.pdf