Una radiografía de la Cacerola: lo que nos dejó.


CACEROLAS Y ANTIPERONISMO


Para quienes apoyamos al gobierno críticamente pero con propuestas, para los que no vemos ninguna alternativa superadora, para los que padecimos el antiperonismo durante 57 años sin solución de continuidad, esta nota dice sin ningún eufemismo lo que hay, lo que hubo y lo que nos espera si nos confundimos o nos confunden, da lo mismo.

Fué escrita un día después de la marcha y publicada en Diarioregistrado.com.


Como en un Mayo Francés, a contramano, los cacerolistas piden lo imposible: que alguien los rescate del peor de los infiernos, el que no existe.
por Carlos Barragán

GobiernoHUEVITO

Llegó el cacerolazo grande. Clarín que no sólo es potente sino efectivo, puso un huevito. Lanata que sabe lo que hace y está dedicando su vida a generar odio hacia el gobierno, lo cocinó. La Nación que aporta al hartazgo la cuestión ideológica, lo peló. Fontevecchia que trabaja para todo lo feo del mundo, le puso la sal. Ahora falta el pícaro gordito que se lo coma. Y se les cae la baba.

Peronismo

antiperonismoHACEME SHOCK

Y no hay pícaro gordito que se coma el cacerolazo de anoche. Esa gente, si me permiten no ponerme científico en el recuento, estaba conformada en un tercio por el núcleo duro del procesismo reivindicatorio de matanzas y mercado libre. Y otros dos tercios por clase media en estado de shock. La mezcla de odio y de miedo es un coctel interesante y peligroso. Anoche no pudimos seguir discutiéndolo en la tele pero estoy convencido de esa gente tiene miedo de verdad, aunque los motivos para tenerlo sean falsos, inventados, exagerados y fogoneados para provocar ese estado emocional que se puede ver en estas reuniones: un estado de desesperación.

cacerolazosLOS PEDIDOS

Las consignas: Basta de Vagancia. Basta de Droga. Nestor no es Dios. Cristina no es Dios. Democracia sí, Monarquía no. Argentina sin Cristina. No a la Re-Re. Libereren al Dólar. Libertad de Expresión. Basta de Inseguridad. No tenemos miedo. Que se vayan todos. Y además: Que se Vaya con Néstor, puta, hija de puta, soretes, chorros, etc. Y algunas pancartas “humorísticas” como: Néstor Volvé te Olvidaste a Cristina.
¿Humor negro? Quizá lo único negro en toda la marcha.


Una radiografía de la Cacerola: lo que nos dejó.LA IMAGINACIÓN DE CLARÍN AL PODER

Hoy Clarín y sus asociados exigen que el gobierno le de una respuesta a estos reclamos “legítimos” de la gente que se manifestó “en paz”. Y no creo que el gobierno pueda darle una respuesta a este grupo de desesperados. No hay por dónde entrarles. Ya hay críticas (de compañeros kirchneristas) a Abal Medina por haber dicho que “a esta gente le preocupa más lo que ocurre en Miami que en Argentina”. Como si Abal Medina o alguien “con más muñeca que él” pudiese decir o hacer algo que calme los ánimos y cumpla las expectativas de los cacerolistas. Imposible. Por un lado porque las expectativas son sencillamente: que se vayan los KKas. La única respuesta “correcta” de Abal Medina debería ser “sí, señores, disculpen las molestias, el lunes nos vamos todos a casa y dejamos el gobierno para que venga la auténtica democracia republicana que ustedes se merecen”.
Ni hablar si Abal Medina hubiese salido a decir “vamos a atender los reclamos de este grupo como los de todos los ciudadanos de nuestro país”. Lo habrían tratado de hipócrita, cínico, “ahora dice”, KK, sorete, chorro, andate a la puta que te parió.
Es así nomás. Este grupo minoritario de almas horribles por un lado, y almas simplísimas shockeadas por Clarín por otro, formulan un problema que no tiene solución. No tienen nada para pedirle a este gobierno salvo que se vaya. Es a la oposición a quien tienen que interpelar.

GobiernoLE PIDEN DÓLARES AL OLMO

Los cacerolistas son demasiados para nuestro ojo que percibe a este gobierno como el mejor de las últimas décadas. Pero son pocos en el mercado electoral. Un mercado que no los tiene como clientes. Así que en ese punto el problema de los cacerolistas es un problema que debe resolver la oposición. Son los partidos de la oposición los que deberán ocuparse de satisfacer las demandas de estos ciudadanos. Cristina no puede satisfacerlos porque va en contra de su gestión atender las demandas de: dólares para todos, mercado libre, pobres sin asistencia, y empresarios fijando políticas. Y tampoco puede renunciar como ellos le piden porque la ley la obliga a seguir gobernando hasta el final de su mandato. Y difícil que acceda a esa otra demanda republicana: que se muera ya.

Peronismo

antiperonismoRAZONES

Así que aquí estamos. Mirando las columnas de miles de personas que detestan al gobierno por razones difíciles de comprender. Piden libertad de expresión, cuando nunca hubo tanta libertad de expresión. Piden democracia, cuando este es el gobierno que más avances democráticos realizó. Piden que nadie los persiga (¡un psiquiatra ahí!) Piden seguridad, cuando la inseguridad va bajando. (Ya sé que ahí falta un montón y hay que meter el cuchillo en ese hueso, pero no vivimos en Méjico, y ni siquiera tenemos las cifras del estimadísimo Chile.)

cacerolazosLA CULPA ES DE PERÓN

Pero aquí falta una palabra y un concepto que por estos días se menciona poco o no lo suficiente. La palabra es ANTIPERONISMO. Una pasión argentina aún más fuerte que el peronismo. Un sentimiento profundo y desgarrador, violento, salvaje, ancestral, instintivo y cruel. Porque lo que vimos ayer fue una expresión bastante pacífica, para sus parámetros, el del histórico antiperonismo que habita nuestra patria.
Abal Medina tiene razón, esa gente (hay que generalizar si no, no podemos hablar de nada) está más preocupada por Miami que por la Argentina. Porque los antiperonistas son extraños en su propio país cuando no tienen a la barbarie peronista proscripta y en la cárcel, o asesinada, o exiliada. Se sienten atacados por el malón oscuro que otra vez viene para pasearse por sus calles civilizadas, las reales y las mentales. Por eso anoche no pisaron el pasto de la plaza: porque sobre el pasto caminan los animales, y los peronistas.

Una radiografía de la Cacerola: lo que nos dejó.EL FIN DE LA INOCENCIA

¿Son peligrosos los cacerolistas? Hay que decir que sí. Entre ellos (no son todos pero están ahí) podríamos encontrar a los individuos dispuestos a poner el fósforo para incendiarnos. Allí están quienes podrían dar marcha atrás con las conquistas del kirchnerismo de un decretazo, o suspendiendo directamente la vigencia de la ley. Entre ellos están quienes nos perseguirían. En esas filas están los que volverían a bajar las jubilaciones o privatizarlas para que Rocca tenga una empresa más competitiva. Los que devaluarían y dejarían circular el dólar al valor conveniente para la Sociedad Rural. Y la lista es previsible y larga (porque es mucho lo que hizo bien el kirchnerismo).
Pero no tienen partido político. Quizá porque en lo profundo de los corazones de los políticos de la oposición está la convicción de que ninguna de esas medidas serían potables como promesas de campaña.


GobiernoJUGAR EL CLÁSICO

Los cacerolistas son una patrulla perdida en la historia argentina. Antiperonistas clásicos a quienes se los llevó puestos la realidad continental de políticas populistas. Están perdidos en una época donde ni el mismísimo Macri se anima a decir de nuevo que “achicar el Estado es agrandar la Nación”, ni “el Silencio es Salud” aunque lo piense. Y aunque todos los opositores se quieran comer esa papita de votos sin rumbo, saben que en el fondo son una papa caliente.

PeronismoGOMINA

Y sin embargo, diría Miguel Cantilo, yo quiero a este pueblo. Y deberíamos asumir que los cacerolistas son parte de este pueblo. Una parte pequeña de este pueblo, que detesta a la enorme mayoría del pueblo. El caso es complejo. Desde 1945 pasaron ya 67 años y no lo pudimos resolver. Aunque una vez más Cristina lo hizo: hasta estos compatriotas descarriados aprendieron a pedir y a sacarse la bronca en forma democrática y sin lastimar a nadie. Y eso no es poco. Felicitarlos quizá no sea exagerado.

terminó el post.

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