Sobre la dictadura constitucional

Sobre la dictadura constitucional: constitucionalismo y política

mundo.


Sobre la dictadura constitucional: constitucionalismo y política

2. Sobre la dictadura

El concepto de dictadura es central en la teoría del Estado y en el constitucionalismo. Pero que sea clave no significa que esté claramente delimitado y aceptado, ya que siempre hay interpretaciones sobre el mismo, de manera que incluso se puede decir que es un término confuso, salvo para quienes lo tienen todo siempre tan claro que se conforman con la extrema simplificación y limitan el termino dictadura al uso convencional del lenguaje de la calle, de dictadura=al gobierno de un solo hombre.

Ahora que se está hablando “sin cesar” de dictadura es conveniente que hagamos una breve y, esperemos, que fructífera incursión para aclarar ideas, sobre la teoría política respecto a la cuestión de la dictadura. Carl Schmitt escribe su obra La dictadura en 1921 (Edit. Revista de Occidente, 1968, Madrid), uno de los trabajos más sistemáticos sobre el tema.

Señala este autor que antes de 1917 la literatura política burguesa caracteriza el sentido político de la palabra como significando, ante todo, “la dominación personal de un individuo”, ligada a dos representaciones, 1) con un “asentimiento del pueblo”, que lo mismo da que sea impuesto o imputado, de manera que tendría un fundamento democrático, y, 2) que el dictador se sirve de un aparato de gobierno centralizado. El prototipo de dictador moderno sería Napoleón I.

Ahora bien, según usos más modernos la dictadura implica una supresión de la democracia. E incluso se puede asimilar o borrar diferencias entre dictadura y cesarismo, e incluso para otros se puede identificar dictadura con bonapartismo y con régimen autoritario. Aunque cada uno de esos conceptos implica diferencias, a veces sustanciales, en cuanto a lo que se quiere destacar con su uso.


Si en un Estado se acepta como norma el principio democrático de los derechos humanos y de la libertad inalienables, una violación de éstos derechos por parte del gobierno aunque se apoye en la voluntad de la mayoría se puede considerar como una deriva dictatorial



No vamos a entrar a discutir aquí el concepto leninista de dictadura del proletariado (término que viene de Marx y Engels) pero que él le dio su particular interpretación e incardinación en una sociedad concreta, que es la que se ha impuesto durante décadas en la teoría “marxista-leninista” del Estado. Pero no vamos dejar pasar la ocasión de exponer que, desde su formulación, la misma fue criticada por el marxista doctrinario con más autoridad intelectual de su época en cuestiones marxistas.

Karl Kautsky, en su obra de 1919 “Terrorismo y Comunismo” (UGE, 1969, París), rechaza la noción de dictadura porque implica una dominación personal de un individuo, en última instancia, y una dictadura colectiva es una contradicción en sí misma. Pero lo verdaderamente importante no es eso sino el hecho de que una dictadura conlleva la supresión de la democracia, de los órganos democráticos de una sociedad, y su sustitución por los dictados de un individuo y del grupo u organización que le apoya y sostiene, en contra de la voluntad democrática libremente expresada.

Disquisiciones teóricas aparte, la historia ha mostrado, para cualquiera interesado en conocerla, a qué monstruosidades puede llevar “el sueño de la razón” teleológica mesiánica, convirtiendo sociológicamente al sujeto teórico de la dictadura en objeto - explotado, dominado y oprimido-, para al final, convertirse dicha vía en la más larga hacia un capitalismo realmente existente. Eso sí, habiendo dejado tras sí un poder militar y seguritario hipostasiado, junto a una mayor difusión de la cultura y la educación en la población, elemento este último, claramente positivo.

Continuando con las interpretaciones de dictadura en la teoría política y el constitucionalismo, hay que destacar que si en un Estado se acepta como norma el principio democrático de los derechos humanos y de la libertad inalienables, una violación de éstos derechos por parte del gobierno aunque se apoye en la voluntad de la mayoría se puede considerar como una deriva dictatorial.

Según Schmitt, desde un punto de vista filosófico-jurídico, lo esencial de la dictadura está en “la separación de las normas de derecho y las normas de realización de derecho”. La dictadura se convierte en “una supresión de la situación jurídica en general, porque significa la dominación de un procedimiento que está interesado exclusivamente en el logro de un resultado concreto mediante la eliminación del respeto esencial al derecho que tiene el sujeto de derecho a oponer su voluntad, si esta voluntad obstaculiza tal resultado”.

El distingue entre la dictadura comisarial y la dictadura soberana. El dictador comisarial o el comisario lo introduce Jean Bodino en la teoría moderna del Estado al igual que el concepto de soberanía (la soberanía es la potencia absoluta y perpetua de una república que los latinos llamaban majestad), y la conexión de éste con la dictadura. El dictador solo tiene una comisión para dirigir la guerra, reprimir una rebelión hacer una reforma, etc., pero no tiene la soberanía, por grandes que sean los poderes que se le han confiado. Su poder se extingue cuando cumple la comisión. El soberano es el pueblo y en la monarquía (absoluta) el príncipe. El soberano puede en todo caso revocar el poder conferido.

Grocio no veía diferencia esencial entre dictador y soberano ya que el dictador durante el periodo de su dictadura tenía el “summum imperium”. Para él, el dictador no era destituible a discreción como si podía serlo un comisario. Con lo cual se hace equiparable con el soberano. En cuanto a Hobbes, cuando el pueblo transfiere la dominación a un individuo tenemos la monarquía, si ésta se ha transferido sólo por un tiempo y el pueblo puede constituirse en asamblea sin la voluntad del titular del poder o contra de su voluntad, este no es un monarca sino un “primus populi minister”, como lo era un dictador romano, “el cual puede ser depuesto en cualquier momento antes del término de la duración de su cargo, por una asamblea del pueblo, pues el pueblo siempre permanece soberano” (Elementa philosophica de cive, Amsterdan,1647, cit por C.Schmitt, op. cit. P.61)

La dictadura soberana es comprendida por autores como Locke como un gobierno despótico, un poder despótico es un poder absoluto, un poder arbitrario que un hombre tiene sobre otro para disponer de su vida cuando a éste le plazca. Para Montesquieu y para sus seguidores Hamilton y los federalistas norteamericanos, despotismo es la anulación del equilibrio, del balance de poderes o si quiere de la separación de los poderes. Constitucionalmente se pueden prever situaciones legales de dictadura por causas extraordinarias.

Cuando el dictador se convierte en un poder absoluto, con poderes plenos e ilimitados frente a la organización del estado pasamos a un nuevo concepto, el de dictadura soberana, siendo ejemplos históricos Cromwell y Napoléon de los primeros dictadores burgueses. Sin embargo, Schmitt no desarrolla este concepto de dictadura soberana. Aunque es interesante este párrafo que citamos:

…”el dictador no es más que poder constituido. Tan pronto como se establezca la combinación que posibilita dar al legislador el poder de dictador, construir un legislador dictatorial y un dictador que da constituciones, la dictadura comisarial se ha convertido en dictadura soberana”.

Este discurrir en la conceptualización de la dictadura no debe concluir sin referirnos a cómo se define la dictadura desde la ciencia política actual, una vez que el estado se ha desarrollado desde los romanos, pasando por el medioevo, la formación de las monarquías absolutas y los estados nacionales, las revoluciones burguesas, los estados liberales, los fascismos, el socialismo soviético, y los estados de bienestar.

Otto Stammer nos ofrece la siguiente definición que tiene la ventaja de su amplitud, aunque puede por ello mismo ser tachada de ambigua, sobre todo porque para él es sinónimo de dictadura conceptos tales como tiranía, despotismo, cesarismo, autoritarismo y hasta totalitarismo. Aunque, dicho esto, me parece que es operativa para captar nuestra concreta situación histórica. Dice el politólogo lo siguiente:

“En su acepción moderna, el término dictadura se aplica al control ilimitado del poder estatal por parte de un individuo, una camarilla o un grupo pequeño”.

Argentina

2012


Dictaduras autoritarias:

No tiene una ideología tan elaborada, el ensalzamiento del líder se hace de forma meramente propagandística.
No busca el apoyo de las masas, sólo someterlas.
Su meta última no es realizar grandes cambios en la sociedad sino únicamente imponer su poder sobre la misma.

Dictadura totalitarista:

Concentración de poder en una sola persona o grupo muy reducido, usualmente un partido político o movimiento, Empleo sistemático del terror, por medio de una policía secreta para eliminar a la disidencia, Uso de los campos de concentración para aislar a la oposición.

Dictadura farsista:

Si bien es un régimen totalitario de gobierno, legar al poder se utilizó el medio social establecido, sin violar las leyes ni imponerse por la fuerza. Su fuerza se basa en el apoyo de las masas, principalmente de la clase media, la cual se ve perjudicada por los movimientos obreros y sindicales, y por los bloques de poder del gran capital.

Dictadura constitucional

Es una forma de gobierno dictatorial en la que, aunque se respeta la en realidad el poder se concentra de manera autoritaria o totalitaria en las manos de un dictador, controlando éste, directa o indirectamente, los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Dictadura militar:

Se caracteriza por que las instituciones ejecutivas, legislativas y jurídicas son controladas por las fuerzas armadas que impiden cualquier forma de control democrático. Suelen originarse como consecuencia de la supresión del sistema de gobierno existente hasta entonces tras un pronunciamiento militar o golpe de estado