Los Criminales Sexuales Mas Despiadados

Edwar Gein (1906-1984)

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Películas como Psicosis, o la matanza de texas, no hubieran existido de no ser por este psicópata. Plainfield, 1906, nace Edward Gein. A lo largo de su infancia, fue víctima de su perturbada madre. Mujer obsesionada por la religión, aborrece la sociedad y todo lo que la envuelve, para ella una sociedad llena de mentira y pecado.
Ella sentía asco por su marido, ya que representaba todo aquello que ella aborrecía. Un hombre detestable , aficionado a la bebida y a golpear a sus dos hijos. Ed vivió su infancia en un ambiente represivo y prácticamente carecía de contacto con los chicos de su edad.

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Pronto se convertiría en un hombre excéntrico, solitario y tímido. A los 39 años, sufrió la pérdida de su madre y unos años antes la de su padre y su hermano mayor.
El 8 de Diciembre de 1954 un granjero entra en la taberna de Hogan cuando descubre un enorme reguero de sangre que atravesaba el suelo del local. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido. Las investigaciones del sheriff no obtuvieron su fruto y el caso inevitablemente quedó archivado.
Tres años más tarde, otro espantoso crimen tuvo lugar, en el pueblo, Ed Gein asesinaba a la dueña de la ferretería, Bernice Worden, también se hallaron manchas de sangre, y el cadáver había desaparecido. Pero esta vez, se encontró una pista esclarecedora, la última venta fue anotada por Bernice en el libro de contabilidad a nombre de Edward Gein.
Ed, pronto fue arrestado. Pero Cuando la policía fue hacia su casa para realizar el registro, no eran conscientes de lo que la casa de los horrores les iba a reservar.

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Cuando el sheriff atravesó la puerta, se topó de pronto con algo al mirar hacia arriba pudo ver un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago. El cuerpo colgado del techo boca abajo y enganchado con un garfio por el tobillo y con un alambre sujetado el otro pie a una polea. El cuerpo estaba abierto en canal desde el pecho hasta la base del abdomen, y las vísceras le fueron extraidas. La casa estaba llena de basura y desperdicios por todas partes, latas, revistas pornográficas, de anatomía humana, de terror, había escrementos por los suelos, muebles tirados, el nausebundo olor inundaba las habitaciones, se hacía casi imposible respirar.
Pero esto era solo el principio, pronto los policías pudieron ser testigos de todo el espantoso horror que se escondía en esa casa....
En la cocina, centro de los macabros acontecimientos, habían varios cráneos esparcidos por el suelo, algunos servían de cuencos y otros yacían intactos. Varias cajas contenían restos de cadáveres imposibles de ser identificados.
Ed, aprovechó sus habilidades, para hacer utensilios de cocina con huesos, forró los muebles de su casa con piel humana, incluso fue capaz de confeccionar un cinturón de pezones. Las paredes de su habitación mostraban una colección de máscaras hechas con tiras de piel y pelo procedentes de auténticos rostros humanos.
La única habitación que parecía normal, se la encontraron sellada con tablones en la puerta, estaba perfectamente ordenada. Era la habitación de su madre, que desde que muriera en 1945, había permanecido cerrada.
Ed Gein, en su interrogatorio dijo que su madre, una vez ya muerta, continuaba visitándolo y arropándolo antes de dormirse, durante unos años. A partir de ahí, Ed, desarrolló un gran interés por la anatomía humana. Le fascinó enterarse de la realización de la primera operación de cambio de sexo de la historia, incluso tenía en mente realizársela.
Gein declaró, que tan solo recordaba muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los otros restos encontrados en la casa, pertenecían a nueve cadáveres sacados de sus tumbas, si, él sentía una profunda necesidad de profanar tumbas. En ocasiones, incluso conociendo a las víctimas, si se enteraba de una muerte, este acudía al cementerio y sacaba el cadáver, luego volvía a rellenar el hueco, y se los llevaba a la casa de los horrores.
Sus rasgos de personalidad venían marcados por el fetichismo, voyerismo, travestismo y se presume que probablemente necrofília.
Esas perversiones provenían de una profunda psicosis que tenía su origen en la relación traumática madre e hijo. Los psiquiatras que acometieron su caso, barajaban la posibilidad de que Ed tuviera "Complejo de Edipo", es decir, de muy niño estaba enamorado de su madre, y tras múltiples intentos de recibir su cariño, ésta se lo negó tratándolo con desprecio, y siempre se quedó con el deseo del cariño de una madre. Entre el amor y el odio, desarrolló una grave dolencia mental que le llevó a querer encontrar a la mujer que ocupara el puesto de su madre una vez que ésta murió.



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John Wayne Gacy - El Payaso Asesino (1924-1994)

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No se sabe qué produjo más espanto a los ciudadanos del Chicago de hace 24 años: si el hecho de que 33 jóvenes hubieran muerto salvajemente torturados o el de descubrir que su asesino era uno de los vecinos más amables, caritativos y respetables del lugar.
Nació en Chicago en 1942 en el seno de una familia de clase media, su padre alcohólico (odiaba a los homosexuales) y se mofaba de él llamándole “nena”, en una ocasión que salieron de pesca, su padre culpó a John por no haber conseguido pescar ni un solo pez y por ello lo culpó y azotó.
John intentaba llamar su atención fingiendo a menudo que se encontraba enfermo pero no conseguía el afecto ni cuidados que el esperaba por parte de su padre. Por lo que se presume que no tuvo una infancia demasiado normal y feliz.
John probó su perspicacia y capacidad de negocio como vendedor y se hizo a sí mismo como un hombre de negocios en su empresa de albañilería y decoración y dedicaba su tiempo libre a armonizar fiestas de niños disfrazado de payaso asi como a los niños del hospital local, conocido por todos como el payaso Pogo e incluso llegó a ser hombre del año y partidario entusiástico del partido democrático local.

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Comenzó sus andanzas merodeando por zonas de encuentros homosexuales a quienes invitaba a su casa, les embriaga y más tarde, violaba y asesinaba. Sádico hasta la médula, metía a los jóvenes maniatados en la bañera con una bolsa de plástico en la cabeza y cuando ya estaban casi ahogados los revivía para torturarlos.
En 1977 una víctima Jeffrey Ringall, de dudosa reputación logró sobrevivir a las agresiones e informó a la policía del intento de John por matarle pero no le hicieron demasiado caso.
Un año después, una de las madres de los chicos desaparecidos alertó a la policía de que horas antes de su desaparición, el chico tenía una cita con John Gacy, quien le había ofrecido trabajo, entonces la policía comenzó la investigación.
Tras una orden de registro, la policía consiguió entrar en la casa de John y nada más entrar sintieron un hedor insoportable que invadía todas las habitaciones, siguieron el olor que les condujo al sótano donde encontraron 3 cuerpos en estado avanzado de descomposición.
De inmediato fue arrestado. Los investigadores cavaron en el jardín donde hallaron 25 cuerpos más y 5 en un río cercano. Las edades de las víctimas oscilaban entre los 7 y 29 años.

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Durante los interrogatorios de la policía John confesó que no lo había hecho él, había otro yo en él, denominado por John como el gato Hanley, “Gato era el asesino que hizo aquellas malvadas cosas”.
John admitió guardar los cuerpos muertos debajo de su cama o en el ático durante horas antes de enterrarlos.
El 10 de mayo de 1994 se le puso una inyección letal, sus últimas palabras: "Besenme el culo”


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Henry Lee Lucas

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Uno de los asesinos en serie mas prolíficos y con una curiosa historia a sus espaldas llena de malos tratos en la infancia, ritos satánicos, oscuras organizaciones, sexo y muerte.
Henry nace en Virginia el 23 de agosto de 1936, y como la gran mayoría de los asesinos en serie, sufre una atormentada infancia por los malos tratos de una madre prostituta y un padre alcohólico.
Sufre un total abandono, ninguna atención, desnutrición, además de malos tratos psicológicos, A veces es obligado a presenciar las actividades sexuales de su madre con distintos hombres, y ésta lo suele vestir como una niña. Desde muy joven tiene que aprender a valerse por sí solo. Las vejaciones a las que se ve sometido siendo tan joven, lo acaban transformando en un adolescente frío y visceral... en esa época empezará a maltratar animales y a experimentar relaciones zoofílicas, además de acosar sexualmente a su hermanastro adolescente.
Muy pronto entra en el mundo de la delincuencia, secuestrando y matando a una chica cuando sólo contaba con 15 años
Lo internan en varios correccionales de menores, pero siempre saliendo al poco tiempo.
Finalmente en 1960, en el transcurso de una violenta disputa con su madre Henry pierde un ojo accidentalmente, y preso de un ataque de ira le propina diversas puñaladas que acaban con su vida y viola su cadáver. Es condenado a la cárcel y posteriormente trasladado a un hospital psiquiátrico, en dónde se le diagnostica una psicopatía con desviaciones sexuales y sadismo.
Diez años después es de nuevo detenido por la tentativa de secuestro de dos adolescentes, pero su verdadera etapa como peligroso criminal comienza cuando, una vez en la calle, conoce a otro célebre asesino en serie, Ottis Toole.
En 1979, Toole se lo lleva a su casa y lo convierte en su amante. Percatándose de sus problemas económicos, le propone que se quede a vivir con él, y ambos descubren su inclinación común: el asesinato.
Con unos pocos dólares sacados en pequeños trabajos, se compran un coche de segunda mano, y sin preparar sus crímenes lo más mínimo, se dedican a recorrer la autopista I-35 a la búsqueda de autoestopistas o automovilistas con el coche averiado. Conducen a las víctimas (hombres, mujeres o niños, les da igual) a un camino apartado, la matan, la violan para posteriormente mutilarla y descuartizarla.
Toole siente inclinación por el canibalismo, y recoge algunas partes de los cuerpos descuartizados, como los brazos o piernas para asar en su barbacoa.
El asesino en serie considera su crimen como una especie de ritual.
El caso de Henry, es muy típico en el de este tipo de personajes, tiene pánico al sexo y solamente puede hacer el amor con las víctimas desmayadas o muertas. Él las ejecutaba para gozar en diferentes partes de los cuerpos que había descuartizado. Consideraba a las víctimas como objetos destinados a despertar su deseo...
En los relatos de sus crímenes, si las declaraciones de ambos son ciertas, se constata que Henry mata casi siempre a mujeres, estrangulándolas o apuñalándolas, y Toole se encarga de matar a los hombres, generalmente con un arma de fuego, especialmente las de calibre 22. Los dos mutilan casi siempre los cadáveres, Lucas las muerde o las despedaza con un cuchillo, les corta las partes genitales e intenta decapitarlas... llegando a conducir en algunas ocasiones con una cabeza ensangrentada en el asiento trasero del automóvil.
Toole prefiere despedazar los cadáveres masculinos, especialmente las costillas, brazos, nalgas y piernas para cocer los trozos y comerlos. Henry no come la carne humana que cocina su compañero, por que según él: "No me gustaba el sabor de la salsa picante con la que preparaba la carne..."
Ambos violan a sus víctimas, Henry a las mujeres y Ottis a los hombres.
El 1 de noviembre de 1979 se descubre el cuerpo sin vida de una joven (todavía hoy sin identificar), cuyo único distintivo eran unos calcetines de color naranja. El cuerpo se encontró debajo de un puente en la autopista I-35.
Un sheriff texano encargado de investigar "el crimen de los calcetines naranjas", descubre en la prensa regional varios otros muy similares cuyas víctimas, de diferentes edades y sexo fueron violadas, estranguladas, apuñaladas o con el cráneo destrozado a golpes... y también halladas cerca de la misma autopista. Alarmado, convoca una conferencia el 28 de octubre de 1980 a la que acuden varios policías de diversas jurisdicciones, e intercambian los informes y todos los datos acumulados para mantenerse al tanto y colaborar en los casos, que sospechan que están relacionados.
El 11 de junio de 1983, Henry es detenido por posesión ilegal de armas, y confiesa ser el autor de los crímenes. Es sometido al detector de mentiras, y los resultados confirman las declaraciones, sin embargo los policías siguen sin pruebas para poder inculparlo. Después de confesar varios centenares de crímenes a la policía, cambia su estrategia retractándose y asegura que sus confesiones son un embuste, que sólo ha asesinado a su madre. Es un gran manipulador, pues sabe que así los crímenes no aclarados serán cerrados. Tras numerosos interrogatorios, se retracta e inculpa en sucesivas ocasiones mintiendo descaradamente, y como el polígrafo no es considerado como una prueba ante el juez, la policía se ve obligada a dejarle en libertad por falta de evidencias materiales. De todos modos creen que es responsable de ciento cincuenta y siete asesinatos, de los cuales ciento ocho los cometió en compañía de Ottis.
Además de la crueldad de sus crímenes, los dos personajes confiesan otro hecho muy inquietante: Ottis asegura tener relación con una secta satánica, para la cual los dos asesinos secuestrarían niños, con los cuales se llevarían a cabo sacrificios rituales, pornografía dura e incluso películas snuff, en las cuales se tortura a la víctima y se la mata lentamente mientras una cámara graba las escenas en un plano fijo.
Según unas declaraciones de Toole: " Hubo una época en que ganábamos dinero vendiendo niños a México, que empleaban para películas porno... otros los vendían directamente a gente rica... teníamos una especie de altar y les rajábamos la garganta, bebíamos la sangre y a veces cocíamos los cadáveres... a veces los nuevos miembros cortaban los cuerpos antes de tener sexo con ellos... y después tenian sexo con animales y los mataban... y después había una gran fiesta durante la cual comíamos a alguien y a los animales..."
Esta cuestión presenta gran cantidad de dudas, pues la policía nunca pudo probar la existencia de este grupo de satanistas como estructura organizada.
En diciembre de 1990, Henry es condenado a la pena de muerte por cuatro asesinatos en Florida y otros veinte en las jurisdicciones vecinas. Se le fija por primera vez una fecha para la ejecución el 3 de diciembre de 1990, pero la Corte de Apelaciones Penales opta por aplazar la orden cinco días antes.

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En la actualidad, aunque se ha salvado de la silla eléctrica, está acusado oficialmente de nueve crímenes, lo que le costarán unos doscientos diez años de cárcel y seis cadenas perpetuas..


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Gilles de Rais

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Descendía de una de las familias más ricas y poderosas de Francia, y a los once años había heredado una de las mayores fortunas del país, que se había incrementado tras casarse a los dieciséis, con su prima e inmensamente rica, Catalina de Thouars. Por aquel entonces su vida transcurría con total normalidad, incluso acababa de ser padre de una niña y era uno de los nobles más ricos de Europa.
No obstante su conducta cambiaría tras la captura de su protegida Juana de Arco. El joven Mariscal trató de salvarla con una obstinación casi obsesiva, pero de poco le iba a servir, pues Juana acabaría siendo quemada en la hoguera.
Tras el duro shock de haber perdido a la mujer que idolatraba en secreto, Gilles se separó de su esposa y se encerró en su castillo de Tiffauges, negándose a tener contactos sexuales con ninguna mujer. Entonces comenzó una insólita carrera de crímenes y sacrilegios contra la Iglesia, pues trataba de desafiar a Dios por haber permitido que Juana fuese torturada y quemada.
Para divertirse, ordenaba que se organizasen en sus múltiples castillos lujosísimas fiestas y representaciones teatrales que eran conocidas en toda Europa, pero sus excesivos gastos pronto empezaron a menguar su fortuna y se vio obligado a vender varias de sus propiedades.
Preocupado por tales pérdidas, el barón de Rais se fue aficionando a la Alquimia e hizo que se instalase un laboratorio en un ala del castillo, donde trabajaba sin apenas dormir ayudado por alquimistas y magos importados de toda Europa a la búsqueda de la piedra filosofal, capaz, según la tradición esotérica, de transformar los metales en oro.
Al cabo de cierto tiempo, su sueño de oro no acababa de madurar, todo lo contrario, los alquimistas y magos le costaban una fortuna que lo iba arruinando más y más, hasta que desengañado despidió a la gran mayoría. Los pocos que quedaron a su mando no tardaron en persuadirlo que sólo con la ayuda del Diablo podría conseguir el oro que necesitaba.(Algunas de sus numerosas biografías, cuentan que Gilles de Rais, llamado Barba Azul, habría hecho testamento legando parte de sus bienes a Satanás, pero reservándose su vida y su alma, según la leyenda. En las escrituras del castillo, figura como titular el mismo Diablo).
Los historiadores opinan que su primer crimen fue cometido con el propósito de realizar un pacto con éste para lograr sus favores. Pero tras haberle cortado las muñecas a la víctima, haberle sacado el corazón, los ojos y la sangre, ni se le apareció el Diablo ni logró trasformar el metal en oro. Lo único que habría logrado, sería el haber descubierto su pasión secreta: la tortura, la violación y el asesinato de niños.
Este personaje sentía una predilección malsana por los niños y los adolescentes, hasta el punto de que se atribuyó nada menos que la muerte de 200, tal vez más...
A partir del verano de 1438 comenzaron a desaparecer algunos muchachos de la misma ciudad de Nantes, de los pueblos de los alrededores, y la mayor parte, ocurrían cerca de la mansión del barón de Rais. También hacía entrar en su castillo a algunos de los niños mendigos que pedían limosna frente al puente levadizo, que eran retenidos contra su voluntad por sus servidores, violados y desmembrados posteriormente. La sangre y otros restos se conservaban para propósitos mágicos.
El mismo Gilles contó en alguna ocasión como disfrutaba visitando la sala donde los chicos eran a veces colgados de unos ganchos. Al escuchar las súplicas de alguno de ellos y ver sus contorsiones, Gilles fingía horror, les cortaba las cuerdas, los sostenia tiernamente en sus brazos y les secaba las lágrimas reconfortándolos. Luego, una vez que se había ganado la confianza del muchacho, sacaba un cuchillo y le segaba la garganta, tras lo cual violaba el cadáver.
En una ocasión, se acercó a un niño que había elegido previamente y lo llevó al gran lecho que ocupaba el fondo de la sala de "torturas". Después de algunas caricias, tomó una daga que colgaba de su cintura, y riendo a carcajadas cortó la vena del cuello del desdichado. Frente a la sangre que brotaba y al cuerpo que se convulsionaba, el barón se puso como loco. Arrancó las vestimentas al moribundo, tomó su propio miembro y lo frotó en el vientre del niño, que dos de sus cómplices sostenían porque éste estaba sin conocimiento. Cuando por fin salió el esperma, tuvo un nuevo acceso de rabia, tomó una espada y de un golpe cortó la cabeza de la víctima. Gilles, en pleno éxtasis se tumbó sobre el cuerpo decapitado, introdujo su miembro entre las piernas rígidas del cadáver, gritando y llorando hasta un nuevo orgasmo, se derrumbó sobre el cuerpo cubriéndolo de besos y lamiendo la sangre.
Luego ordenó que quemasen el cuerpo y que conservasen la cabeza hasta el día siguiente. En ese mismo suelo, desnudo y manchado de sangre se habría quedado dormido.
A la mañana siguiente no quedaba huella ninguna de su desenfreno de la noche anterior, sus sirvientes la habían limpiado. Pidió que le trajeran la cabeza y ante ésta, se arrodilló bañado en lágrimas y prometió reformarse. Acercó sus labios a la cabeza, la besó largamente y se fue a su cama llevándola consigo y diciéndole que muy pronto se reuniría con otras cabezas tan bellas como ella...
Uno de los mayores placeres de Gilles era tener las cabezas decapitadas clavadas ante su vista. Luego llamaba a un artista de su séquito, el cual ondulaba exquisitamente el cabello del niño, le enrojecía los labios y las mejillas hasta darle un aspecto de belleza impresionante.
Cuando tenía bastantes cabezas cortadas, celebraba una especie de concurso de belleza, en el cual sus amigos e invitados votaban sobre cual era la más bella. La cabeza "ganadora" era dedicada a un uso necrofílico.
Tras las numerosas desapariciones de niños, poco a poco las sospechas se fueron tornando hacia la persona del barón, pero nadie se atrevía a acusarle, pues aunque más empobrecido seguía siendo un personaje muy poderoso, y sus víctimas en cambio, solo eran gente muy humilde.
A principios de 1440, llegaron los rumores hasta la corte del duque de Bretaña, quién ordenó abrir una investigación sobre los secuestros y la posible implicación del barón de Rais.
El 13 de septiembre fue detenido en su el pueblo de Machecoul por un grupo de soldados, quienes hallaron en su propiedad los cuerpos despedazados de 50 adolescentes. El duque de Bretaña lo hizo compadecer ante la justicia acusado de haber asesinado e inmolado entre 140 y 200 niños en prácticas diabólicas.
Se le infligieron todo tipo de torturas para obligarle a confesar sus crímenes, que se obstinaba a negar pese a las evidencias, pero fue sólo la amenaza de la excomunión lo que le indujo a hacerlo detalladamente. En octubre, Gilles aceptó voluntariamente todos los cargos que se le imputaban y confesó.Al amanecer del 26 de octubre fue llevado a un descampado junto con dos de sus más destacados cómplices para ser ahorcado y quemado en la hoguera. En el patíbulo manifestó públicamente su arrepentimiento, instando a todos los presentes a no seguir su ejemplo y pidiendo humildemente perdón a los padres de las víctimas. Murió aferrándose desesperadamente a su fe cristiana.
Accediendo a las súplicas de algunos de sus parientes, el cuerpo, parcialmente quemado, fue retirado de la hoguera y enterrado en una iglesia de las carmelitas en Nantes.


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Albert Fish - El abuelo canibal

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Albert Fish nació el 19 de mayo de 1870 en Washington en el seno de una familia respetada aunque con antecedentes en enfermedades mentales. Creció en un orfanato donde fue abusado sexualmente lo que le acarreó en su mente su fascinación por el sadomasoquismo. Se sabe que tuvo una caída desde un árbol lo que le provocó una lesión en el cerebro y como consecuencia dolores de cabeza crónicos y mareos.
Albert Fish en su niñez desarrolló una obsesión por el castigo, se divierte infligiendo dolor a los demás y a él mismo. Comienza su colección de recortes de prensa sobre asesinos en serie y especialmente de caníbales que es con quienes se siente identificado. Con 20 años y con cierta experiencia en relaciones homosexuales masoquistas ejerce la prostitución en Washington donde viola a un niño y asesina a su primera víctima.

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En esa época de su vida comienza a obsesionarse con la idea del pecado y alucina con la religión, su única salida es sacrificarse con dolor y él mismo se auto castiga frotando su cuerpo desnudo con rosas con espinas, clavándose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos genitales en una ocasión fue sorprendido en su habitación totalmente desnudo masturbándose con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo con clavos y a cada golpe gritaba de dolor mientras su sangre corría por sus nalgas. Sadomasoquista en todas su letras, se complacía insertándose agujas en su cuerpo, especialmente alrededor de su órganos genitales, con bolas de algodón que se introducía en su ano y les prendia fuego.
Fue detenido en ocho ocasiones: por tentativa de estafa, robo, pago con cheques sin fondo, cartas obscenas a anuncios de agencias matrimoniales.
Fue internado en tres ocasiones en un hospital psiquiátrico aunque duró poco pues consideraban que no era peligroso ni estaba loco pues lo que él padecía era una personalidad psicopática de carácter sexual. La policía tardaría 6 años en acusarlo de asesinato. Al fin fue detenido el 13 de diciembre de 1928. En su declaración afirmó que tras matar a la niña le cortó la cabeza y partió su cuerpo en dos con una sierra a la altura del ombligo y además añadio: "...Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su trasero asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen".
Confiesa además otros asesinatos cometidos así como “un deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna llena” y comer sus propios excrementos. Sin miedo… le fascinaba bailar desnudo durante las noches de luna llena. Declaró que a un niño de tan solo 4 años lo flageló hasta que su sangre corrió por sus piernas, le cortó las orejas, nariz y ojos, lo destripó y tomo su sangre para bebérsela, lo desmembró y se preparó un estofado con la parte más tierna.
Eso no es todo, a un joven vagabundo lo secuestró durante dos semanas, lo obligó a hacer toda clase de actos coprófagos, masoquistas y sádicos, intentó cortarle el pene con unas tijeras, pero tal era su sufrimiento que arrepentido le dio 10 dólares y lo dejó marchar. Cuando se le preguntaba la cifra exacta de sus víctimas respondía sonriendo: “por lo menos 100” ( lo que sí es seguro un total de 15 inofensivos niños).
Sus últimas palabras antes de morir fueron: "¿Cómo es posible que yo haya llegado hasta aquí?"
“Qué alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío, el único que todavía no he experimentado” (para él, placer supremo).
Es más, durante su ejecución, en la primera descarga se produjo un cortocircuito porque en su pubis tenía clavados más de 20 alfileres y clavos”. Fish por fin murió por causa de una descarga mucho más potente.


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Georg Karl Grossman

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Georg Karl Grossman. Nació en Neurupen (Alemania) en 1863. Fue un degenerado sexual y un sádico desde muy joven. Cuando murió había cumplido 3 condenas por abusos sexuales y físicos a niños algunos de los cuales acabaron muertos. En su juicio Georg Karl Grossman declaró que también se había entregado a la bestialidad y la necrofilia.
En 1921 la policía fue alertada por un vecino de Grossman, que había oído unos golpes y gritos en la casa de al lado. Cuando llegó la policía los golpes habían cesado, los gritos también. Pero cuando entraron en la casa de Georg hallaron una joven recién muerta, preparada para ser asada y consumida en una barbacoa.
Grossman llevaba 8 años viviendo en aquel apartamento y el número de chicas de la calle que pasaron por allí para satisfacer el apetito de Georg era tan grande, que se podría haber alimentado a una pequeña población con su carne durante 1 semana. Para hacerse una idea de la magnitud que alcanzaron las hazañas de Grossman solo hay que recurrir a la cantidad de restos humanos que fueron descubiertos en la habitación de Gerog cuando fue arrestado: partes de todo tipo de los cuerpos de al menos 3 mujeres distintas que había asesinado y descuartizado en las 3 últimas semanas.
Pero lo suyo no acaba ahí. El hombre sabía sacar provecho económico de sus placeres y convertía a sus víctimas en salchichas que posteriormente vendía en la estación de tren. Georg Karl Grossman ahorraba dinero consumiendo sus propios productos. En cuanto a los restos inservibles, se limitaba a arrojarlos al río Spree (Alemania del Este, cerca de la frontera con la republica Checa).
No se sabe cuantas víctimas (todas mujeres) cayeron en manos de Georg; Ha sido imposible determinarlo.
Georg Karl Grossman acabó con su vida suicidándose en su celda mediante el ahorcamiento, fue uno de los personajes más desagradables de la historia de Alemania. Grossman era un monstruo en la vida real y estaba dominado por perversiones tan depravadas que parecen sacadas de las películas gore más atroces.


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Ed Kemper

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Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el tiempo terminarían divorciándose.
Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el sótano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imaginando juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.
Nadie toma en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los ocho años juega a la silla eléctrica o a la cámara de gas con su hermana, desempeñando él papel de víctima mientras su hermana hacía de verdugo y lo ejecutaba.
Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.
Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.
A los 13 años mata a su segunda víctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le había cortado el cráneo para exponer el cerebro y luego lo apuñaló innumerables veces.
En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es allí a los 16 años de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los policías le interrogan sobre los motivos, responde: "Solo quería saber lo que se sentía matando a mi abuela".
Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposición de los psiquiatras, lo soltaron cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.

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Clarnell, madre de Kemper


Para aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.
El "gigante asesino" no elegía sus víctimas al azar, las somete a un cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar. En mayo de 1972 recogió en su coche a dos autostopistas de 18 años, las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid, las descuartizó y les cortó la cabeza, al día siguiente entierra los cadáveres en las montañas cerca de las inmediaciones y arroja las cabezas a un barranco.
En septiembre de 1972, cuatro meses después mata a otra joven de 15 años de una manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola, violando el cadáver y llevándoselo a casa.
Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y fingió tal lucidez que según los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima más reciente.

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Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, coloca el cadáver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la bañera y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.
En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del "gigantón de Santa Cruz". Kemper amontona los cadáveres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.
Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.
Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.
Tras esto decide entregarse a la policía. El objetivo principal había desaparecido, dijo más tarde a la policía intentando explicar su decisión por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la muerte y vivía mientras los demás morían. Esto actuaba sobre él como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su victoria personal a la muerte.
En vida, la muerte siempre estaba con él.
Al preguntársele como reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle, contestaba: Un lado de mí, dice, "que chica tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella", pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo.
Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que merecía, contestó que "la muerte por tortura".
Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más tarde fue restablecida.
En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término de "serial killer" ), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.
El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote.
Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de la prisión, su coeficiente intelectual era de 145.
Allí les comentó que su madre siempre lo había odiado, pues desde niño él se parecía a su padre. Cuando cumplió 10 años ya era un gigante para su edad, y como su madre temía que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hacía dormir en un sótano que no tenía ventanas.
Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).
Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de Carreteras de California, pero lo rechazaron. (También esta característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto).
Kemper les contó que posteriormente frecuentaría los sitios de reunión de los agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.
Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestará a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: "Y si de repente me vuelvo loco, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia...".
Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volvería más fácil su estancia en la cárcel. Kemper le responde que tratar así a un agente del FBI provocaría, al contrario, un enorme respeto entre los demás prisioneros. "No te imagines que he venido aquí sin medios de defensa", le dice Ressler. "Sabes tan bien como yo que está prohibido a los visitantes llevar armas", responde Kemper, mofándose.
Conocedor de las técnicas de negociación Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: "Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?"


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Jeffrey Dahmer El carnicero de Milwaukee

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Jeffrey Dahmer es un asesino en serie cuyo perfil psicológico es el prototipo del hombre carente de todo aquello que hace tolerable la vida. Su actitud negativa le impidió tener amigos, relaciones, trabajo, intereses, ocupaciones, dinero, esperanzas o simplemente un lugar donde vivir. Nunca llegó a socializase y su interior emocional se fue degradando mientras llenaba su enorme vacío con fantasmas.
Nació el 21 de mayo de 1960 en el hogar de un matrimonio problemático, compuesto por un investigador químico y una neurótica emotiva y autocompasiva esposa. Era un niño tímido y solitario que temía el abandono y daba la impresión de estar desamparado.
El joven Jeffrey no hacía más que gritar pidiendo atención desde temprana edad pero esos gritos nunca fueron oídos ya que sus padres estaban demasiado absortos en sus propias guerras personales que los llevaron a un amargo divorcio en 1978.

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Su familia cambió de vivienda seis veces antes de establecerse en 1968 en Ohio. La mayor parte de su infancia la pasó escondido en un cobertizo de madera en una colina cazando insectos en frascos y conservándolos en formol. Pronto se interesó por la anatomía animal. Sentía gran curiosidad por saber qué tenían por dentro y llenó el sótano de su casa con huesos de conejos, pollos y otros animales. Luego pasó a las ardillas, mapaches y otras piezas más grandes, transportaba los cuerpos hasta el bosque, donde los dejaba pudrirse, luego sumergía los restos en lejía para limpiar y blanquear los huesos.
Su madre tras una temporada en el hospital, como consecuencia de la ingestión de grandes cantidades de tranquilizantes y otras drogas, tuvo que guardar cama por el resto de sus días, hecho que conduciría a Jeffrey a un aislamiento inquebrantable.
A los once años ya hablaba de manera monocorde. Se convirtió en un solitario, balando como una oveja en el aula de clase y comportándose como un retrasado en las tiendas para llamar la atención de sus compañeros. También comenzó a beber y a masturbarse compulsivamente utilizando revistas para homosexuales o mirando las entrañas de los animales que cazaba. A los dieciséis años solía ir borracho a clase, donde tenía un solo amigo que era proveedor de marihuana y con quien se drogaba a diario. El joven se refería al alcohol como su "medicina", un tónico autorecetado con la intención de calmar sus momentos de angustia. Y ese alcohol a su vez, alimentaba su inclinación hacia la excentricidad.

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A los diecisiete años, tras observar un joven que a diario pasaba haciendo ejercicio delante de su casa, sintió un deseo desenfrenado de poseerlo; como no se atrevía a abordarlo para entablar una conversación, optó por agarrar un bate de béisbol y se dispuso a esperarlo con la idea de atacarlo cuando pasara pero afortunadamente el joven dejó de ir a correr por esa zona, salvándose así de ser la primera víctima del atormentado Jeffrey Dahmer.

Los Criminales Sexuales Mas Despiadados


Un año después, su padre abandonó el hogar, y al poco tiempo, el 18 de junio, el chico toma venganza recogiendo en la carretera a un muchacho a quien llevó a su casa y asesinó, luego metió el cuerpo en un saco de basura y lo arrojó por un barranco.
Después de esto, entró en una crisis depresiva y renunció a seguir viviendo, pero su padre lo envió a la universidad. Allí también fue rechazado por su continuo estado de embriaguez, y en diciembre de 1978 su padre lo obliga a alistarse en el ejército pero sus continuas borracheras no cesan. Al licenciarse va a vivir con su abuela, donde muestra una posible reinserción social, pues comienza a ir a la iglesia, a leer la Biblia e incluso reduce su dosis de alcohol y encuentra trabajo en una fábrica.
Pero poco duró este cambio. Al poco tiempo comenzó de nuevo a masturbarse insistentemente e incluso robó un maniquí de una tienda, que hacía las veces de compañero sexual. También empezó a frecuentar los saunas de Milwaukee, lugar donde se daban cita algunos homosexuales con el fin de tener relaciones anónimas e impersonales, pero le resultaba difícil conseguir la erección mientras sus parejas estaban despiertas, por lo que optó por drogarlos con somníferos antes de mantener una relación sexual. Después de esto, ninguno de sus amantes cuando volvían en sí, querían volver a saber nada de él, por lo que creyó más oportuno buscar un cadáver para satisfacer sus instintos sexuales.
Una noche tras asistir al funeral de un joven de dieciocho años, fue a desenterrarlo al cementerio, pero no lo consiguió porque el suelo estaba congelado debido a las bajas temperaturas. En septiembre de 1986 es arrestado por exhibicionismo indecente, hecho que lo llevó a su primer análisis psicológico, siendo diagnosticada una personalidad peligrosa.
Un año después mataba por segunda vez. En esta ocasión se trataba de un joven negro al que ofreció una bebida con droga. Dahmer se despertó al día siguiente encima del cuerpo ensangrentado, pero afirma no recordar nada de lo que pasó aquella noche. Lo que sí recuerda es cómo tras levantarse, mete el cadáver en el armario y sale a comprar una gran maleta para trasladar el cuerpo a casa de su abuela. Allí cuenta que lo guardó en el sótano y lo desmembró, envolviendo la cabeza en una manta y guardándola en una estantería para hervir más tarde el cráneo y blanquearlo.
Después de eso, Dahmer comienza a matar siempre que se le presenta la ocasión. Seguía el mismo modus operandi: primero, el coqueteo ofreciendo dinero a cambio de sexo, luego les ofrecía una bebida con somnífero y, finalmente, los estrangulaba. Después de matar a su víctima se quedaba abrazando el cadáver, pensando en cómo conservar las cabezas y formar una especie de altar en la habitación adornando con los huesos.
Dahmer seguía la predecible pauta de los asesinos en serie. Empezó matando cautelosamente asustado por sus crímenes. Luego el ritmo aumenta y se convirtió en una máquina de matar más efectiva. Está demostrado que estos asesinos con el tiempo se vuelven arrogantes y despreocupados convencidos de que no pueden ser apresados por ningún mortal, creyendo tener máximo poder y autoridad sobre los demás.
Dahmer mostraba muchas características de asesino organizado: acechaba a sus víctimas, les engañaba para llevárselos a su departamento con la promesa de dinero y favores y, después de la muerte ocultaba las pruebas de los crímenes, pero también daba muestras de ser un criminal desorganizado: realizaba actos sexuales con sus víctimas después de la muerte, consumía su carne y sangre, las mutilaba y conservaba algunas partes como recuerdos.
En una ocasión una de sus víctimas logró marcharse antes de que las drogas surtiesen su efecto, y la policía efectuó un registro de la casa, pero afirmaron no haber hallado nada.
El 30 de enero de 1989 fue declarado culpable de atentado contra el pudor en segundo grado, por seducir a un menor de 13 años con propósitos indecentes, y antes de comenzar a cumplir la condena de un año de cárcel, mató a otro joven, guardó el cuerpo en el cuarto de baño y para su mayor satisfacción sexual lo mutiló y le pintó el cráneo con aerosol.

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En marzo de 1990 se trasladó a vivir a un deteriorado piso; adquirió una larga mesa y dos grifos de plástico para extender los cuerpos de sus víctimas. Allí tomaba fotos con una cámara Polaroid de sus amantes una vez muertos. Luego, congelaba los órganos, comía parte de la carne y hervía el resto en una enorme olla antes de echarlos en un gran contenedor de basura preparado con ácido.
El juicio comenzó el 27 de enero de 1992. Desde el principio quedó claro que le impulsaba un trastorno mental, a pesar de que él hacía todo lo posible por disimularlo.
Dahmer se mostró tan sincero y cooperador como muchos otros asesinos en serie, sin embargo, ni él mismo podía entender cómo había sido capaz de cometer todas aquellas atrocidades. Todos los presentes pudieron darse cuenta de hasta qué punto sus compulsiones y fantasías se habían apoderado de su mente, empujándole a seguir asesinato tras asesinato.

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Después del veredicto habló por primera vez al tribunal, dijo: "Señor juez, todo ha terminado, me siento muy mal por lo que hice a esas pobres familias y comprendo su merecido odio. Asumo toda la culpa por lo que hice. He hecho daño a mi madre, a mi padre y a mi madrastra, pero los quiero mucho".
El carnicero de Milwaukee fue sentenciado a un mínimo de 900 años, pero murió en la cárcel en 1994 asesinado a golpes por un recluso. Tras la noticia, los padres de Dahmer se pelearon por la posesión de su cerebro, llegando incluso a enfrentarse ante los tribunales. La madre deseaba venderlo a un hospital de investigación mental, mientras que el padre sólo deseaba enterrarlo lejos de todo el mundo y de su memoria.
También los parientes de sus víctimas, representados por un abogado, consiguieron hacer negocio con los utensilios utilizados por el asesino para trocear y desangrar. Su refrigerador se subastó públicamente, al igual que todo tipo de cuchillos, sierras, picadoras y taladros.
Un grupo de ciudadanos de Milwaukee compró el lote completo con intención de montar un "museo de los horrores" para la atracción de los turistas, pero al final no se atrevieron a llevar a cabo el proyecto y destruyeron el macabro legado del caníbal.


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23 comentarios - Los Criminales Sexuales Mas Despiadados

@cdabeja
despiadados



Se culeó de parado a 30 millones de argentinos durante 10 años. Se calcula que pueda volver en el 2011..
@miami_vice
jojo, se viene a terminar de robar lo que dejen los K , buen post loco! te felicito. salen +3
@KuReyDeEnanos
Empece a verlo y me acorde de Albert Fish.



Saludos
@martin17stone
ja busqeun el caso waymas o güaymas de aca de rio gallegos... hace 2 semanas... violo descuartizo y prendio fuego los resto de una chabona... el lunes le dan la prision preventiva
@eloffset
Tambien los vi en un documental¡¡
@indiemusic
apenas acabe...muy bueno +5



alguien sabe si ya postearon algun documental...??
@TandiL
muy interezante. dejo lo q tengo.
@Vasko24 -1
Me parece que la mayoría de los \"detalles\" salieron de la imaginación de alguien.



@joelider96
Yo lo ley todo.

Pero la de Matanza de Texas es mas o menos asi (no como ahi dice)

5 personas van a Un Festival o algo asi. De pronto se encuentran a una mina caminando x la ruta, la suben y se pega un tiro en la boca.

Terminan en un pueblito donde ahi un asesino... y ya no cuento mas
@pirata86
CONSIDERADO EL SEGUNDO MAYOR HOMICIDA EN SERIE DEL MUNDO



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Actualmente se encuentra con vida y cumpliendo una condena tras violar, torturar y asesinar a 172 niños entre 1992 y 1998





Luis Alfredo Garavito nació en Génova, Quindío, el 25 de enero de 1957. Es el mayor de siete hermanos y durante su infancia vivió la falta de afecto y el maltrato físico por parte de su padre. Según su testimonio fue víctima de abuso sexual.



A sus 44 años, fue declarado por los investigadores y jueces como un asesino en serie. Hace dos años cuando fue capturado confesó ser el autor de la muerte de 140 niños en distintas regiones del país, pero a la fecha la Fiscalía lo investiga por el homicidio de 172 niños en su paso por 59 municipios del país.



En repetidas ocasiones, Garavito Cubillos se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado y representante de fundaciones ficticias en favor de niños y ancianos era conocido también como “Alfredo Salazar”, “El Loco”, “Tribilín”, “Conflicto” y “El Cura”.



Las víctimas de Garavito eran niños entre los 6 y los 16 años, de bajo estrato económico. Los abordaba en los parques infantiles, canchas deportivas, terminales de buses, plazas de mercado y barrios pobres. Según lo establecido les ofrecía dinero y los invitaba a caminar hasta cuando los menores se cansaban y eran atacados en sitios despoblados.



De acuerdo con la investigación, en esos lugares los cuerpos sin vida de los menores fueron encontrados degollados, mutilados y con señales de haber sido amarrados. En las residencias de su compañera y de una amiga en Pereira se encontraron objetos similares a los hallados en los sitios de los crímenes y publicaciones periodísticas en las cuales se reseñaba el estado de las investigaciones por desapariciones y homicidios de niños en el país.



El 24 de junio de 1998 los cuerpos de tres niños de 9, 12 y 13 años fueron hallados sin vida en la finca La Merced, en Génova (Quindío), con evidentes signos de tortura y desmembración de algunas de sus extremidades. Los menores fueron vistos por última vez cinco días antes en el parque central del municipio en compañía de un adulto, quien al parecer les ofreció dos mil pesos a cada uno para que le ayudaran a buscar una res en fincas cercanas a Génova.



En un comienzo se orientó la investigación hacia la prostitución infantil, el satanismo, el tráfico de órganos y pedofilia. Con base en un cruce de información entre el CTI de Tunja, Armenia y Pereira se logró establecer que los casos de desaparición de menores en esas ciludades guardaban simiitud, ante lo que se conformó un álbum con 25 fotografías de posibles sospechosos.



Mediante el cruce de información entre los diferentes equipos investigativos, se estableció que una de las fotografías del álbum con el nombre de Bonifacio Morera Lizcano correspondía a Luis Alfredo Garavito Cubillos, persona sobre quien pesaba una orden de captura de la Fiscalía 17 Especializada de Tunja por el homicidio de un niño de 12 años de edad.



El 22 de abril de 1999, miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía capturaron en Villavicencio a Luis Alfredo Garavito Cubillos, en momentos que intentaba agredir sexualmente a un menor. Su plena identificación se logró mediante cotejo dactiloscópico.



Gracias a las pruebas recogidas por la Fiscalía y a su propia confesión, Garavito Cubillos resultó ser el responsable no sólo de la muerte del menor de Tunja sino también del homicidio de los tres niños de Génova y de otros 172 crímenes cometidos contra menores en 11 departamentos del país, entre 1992 y 1998.



De los 172 casos judicializados, 138 tienen fallo condenatorio, 32 están en instrucción, uno en apelación y uno está para sentencia. Las condenas suman 1.853 años y nueve días.



Con este caso, la Fiscalía General de la Nación sentó un precedente en el campo de la investigación criminal con la individualización y condena a quien organismos judiciales internacionales consideran el segundo homicida en serie del mundo.





El 30 de Octubre de 1999, el colombiano llamado Luis Alfredo Garavito Cubillos confesó haber matado a 142 niños de los cuales sólo se han encontrado los restos de 114. Los cádaveres mutilados de las víctimas se descubrieron en una zona de 60 poblaciones de unas 11 provincias colombianas. La mayoría de los cuerpos fueron decapitados, apuñalados, atados y violados brutalmente.



Las autoridades no tienen una cifra definitiva pero se cree que pudieron llegar a ser 182 los asesinados. El perfíl de las víctimas era claro, eran todos niños varones de edades comprendidas entre 6 y 16 años, pobres y con rasgos físicos similares; delgados, rostro bonito y cabello castaño.



Durante la confesión de más de cuatro horas delante del juez y del psicólogo, Garavito mostró un cuaderno donde tenía su propia estadística. En las páginas hábia 140 líneas, cada una de ellas pertenecía a un niño asesinado.



Pero las investigaciones a nivel nacional de los asesinos no empiezan hasta 1997 se encuentran 36 cádaveres en descomposición cerca del término de la cuidad de Pereira. Las autoridades, confundidas por tanta barbarie no llegaron a una conclusión definitiva y llegaron abiertas varias hipótesis, desde sectas satánicas, tráfico de órganos, prostitución infantil o un asesino en serie.



El 23 de Junio de 1998 aparecieron tres cádaveres en Génova. Durante la investigación y pos casualidad se supo que en otra zona del país se había enviado una orden de captura contra Luis Alfredo Garavito Cubillos por la violación y muerte de un niño a quién le habían cortado la cabeza y cercenado el pene, que luego se lo introdujeron en la boca.



Más tarde, en el mismo año se descubrieron de 12 osamentas de niños a las afueras de Villavicencio, uno de los niños fue decapitado. Días más tarde, se encontraron nuevos cuerpos, pertenecían a nueva niños de edades comprendidas entre 7 y 16 años.



El 22 de Abril de 1999 en la plaza Centauros, en Villavicencio, Luis Alfredo Garavito Cubillos se dirigió a John Iván y cuando estubo lo suficientemente cerca, le mostró un cuchillo obligándolo a subir con él a un taxi. Siguiendo sus órdenes el niño hizo el trayecto en el taxi sin abrir la boca hasta las afueras de la cuidad. Llegaron a un lugar despoblado y solitario donde nadie pudiera escuchar los gritos del chico.



Seguidamente, y cuando el asesino se aseguró tras una alambrada, obligó a Jonh a quitarse la ropa, lo ató, lo hizo caminar hasta que el cansancio se apoderó de él. Fue entonces cuando intentó violarlo y en ese preciso momento se le desató el nudo del pañuelo que cubría su boca y empezó a gritar, era la única forma de salvar su vida. \"Oiga hijo de **** que está haciendo\", un niño que escucho los gritos de Jonh se acercó para socorrerlo. Garavito, al ser descubierto desató a John para ir a esconderse en el bosque pero esté consiguió escapar, los dos niños corrieron y consiguieron huir de uno de los asesinos más calculadores de toda la historia.



La ayuda de Jonh Iván fue clave para la detención de Luis Alfredo Garavito.



Garavito era el mayor de siete hermanos. A su padre lo batió en varias ocasiones y fue violado por dos vecinos. Llegó a convertirse en alcohólico, y estuvo en tratamiento por sus constantes depresiones y tendencias suicidas. Aseguró que la mayoría de los asesinatos que cometió, lo hizo en estado de embriagadez. Trabajó como vendedor ambulante de estampillas e iconos religiosos, conocido por todos como \"Goofy\", \"El loco\" y \"El sacerdote\". De está manera ganó la confianza de sus víctimas, ofreciéndoles bebidas y dinero.



Luis Alfredo Garavito en una de sus declaraciones dijo lo siguiente: \"Llegó un momento en el que me aburrí de asesinar niños, por lo fácil que era seducirlos y matarlos\".
@pirata86
PDTA = LUIS ALFREDO GARAVITO ESTA APUNTO DE QUEDAR EN LIBERTAD EN EL 2010...GRACIAS ALA NEFASTA LABOR DE LA JUSTICIA COLOMBIANA
@br1ie
Y hay gente asi suelta...
@Gokusabalero
no hay que salir mas a la calle, quedate ne tu casa jugando a la play o navejgando en taringa!!