La Capital Federal y Gran Buenos Aires se está tornando cada vez más irrespirable. El fenómeno de la polución atmosférica es lenta, aumenta en forma inexorable, y por eso nos vamos adaptando y acostumbrando sin darnos cuenta. Nuestra situación es crónica, con niveles que van de bueno a regular.

Pero crónica significa que se puede agravar con el tiempo. Tenemos una posición geográfica buena y los vientos mueven las grandes masas de aire viciado que ensombrecen nuestras ciudades: los vientos Sudestada (frío y húmedo) y Pampero (frío y seco) actúan como barredora natural de la atmósfera de Buenos Aires.



Lluvia ácida
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El problema de la lluvia ácida se ve atenuado en nuestro país porque la circulación de los vientos en el hemisferio norte impide que la densa contaminación de esa zona llegue aquí. El petróleo que se usa en Argentina tiene poco azufre, y la naturaleza calcárea de nuestro suelo neutraliza todo contenido de azufre que le llegue.

Monóxido de carbono CO
Las Normas Internacionales dictaminan que para que una exposición a CO no provoque daños a la salud debe ser de un máximo de 10 partes por millón I.S.E.V.(INSTITUTO DE SEGURIDAD Y EDUCACION VIAL) registran en Avenida Pueyrredon y Alcorta 62 ppm y Tucumán y S.Martín 33 ppm. No existen datos homologables para todo el país, aunque algunas investigaciones como la anterior superan los valores internacionales. Estudios serios norteamericanos observaron una marcada tendencia a emitir más CO a medida que la edad del auto es mayor.

¿Qué están haciendo las autoridades al respecto?

Las autoridades están terminando con un proceso de reordenanmiento del sector de transporte, vial y carretero como así también del control de los mismos por medio de desregulaciones, transferencia al sector público, etc., con el fin de lograr mayor eficiencia económica y bajar el gasto público.
Es de esperar que terminado esto la preocupación sea en bajar el nivel de contaminación como lo hacen los países desarrollados.
Las acciones consistirán en desviar el trafico ligero por vías rápidas sin semáforos, el control de calidad de combustible y gases contaminantes, destinos de aceites usados, y sobre todo esto mucha educación.