Dioses Mayas

Dioses Mayas
El panteón maya en base al que se construyó el relato mitológico de este pueblo, abarca un conjunto de dioses adorados al unísono. Los mayas basaron sus creencias en la observación de los fenómenos naturales, lo que denotó un carácter místico con claves naturalistas, en el que el conocimiento científico y las creencias religiosas, constituyeron un todo indisoluble, sobre el cual organizaron la sociedad, la política y las distintas actividades humanas. Hunab Ku, dios principal en el universo maya, centro de la galaxia, y mente y corazón del creador, reúne el aspecto masculino y femenino de la naturaleza, constituyendo la deidad creadora por excelencia.
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Yum Kaax
Señor del maíz joven, considerado incluso el maíz en sí mismo, Yum Kaax es el dios maya a cuyo cargo estaba la agricultura, la abundancia pletórica de la vida, y la prosperidad. En la cosmovisión de la península de Yucatán, la diversidad múltiple y la singularidad de lo uno, estaban íntimamente relacionadas en un micro y macrocosmos espejado. Así, el alma que habita un cuerpo humano ha pasado antes por todas las instancias de existencia, a través de los elementos que habitan la naturaleza, desde un mineral, pasando por la roca, hasta los animales y conglomerados naturales, como montañas y ríos, adquiriendo en cada ciclo la sabiduría que le corresponde hasta su máxima expresión en el hombre realizado. Yum Kaax, a quien se representó en la figura de un joven sosteniendo con sus dos manos una mazorca, es la encarnación divina de un ciclo de muerte y resurrección, símbolo del viaje ascendente de las almas a través del universo. Era considerado hijo de Itzamná y el dios Ixchel, vigilante de la selva. Sufría los embates de las sequías y era protegido del dios de las lluvias. En el período clásico fue concebido como la advocación de Hunahpú, gemelo del dios Popo Vuh, quien tras su muerte revivió en la forma de Yum Kaax, evento que fue representado por el surgimiento de este dios desde las entrañas de la tierra, emergiendo del caparazón de una tortuga, en la leyenda de “La resurrección del maíz”. Era un dios benévolo, directriz de la agricultura y la naturaleza, amo de los bosques y la juventud.
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Hunab Ku

Ah Puch
Ah Puch (que significa “el descarnado”) es una de las principales deidades mayas, rey del inframundo y sus nueve niveles subterráneos, en donde habitan los dioses vinculados con la muerte, la germinación y la fecundidad. También conocido con el nombre de Yum Kimil, existen varias denominaciones para invocarlo, todas ellas relacionadas con el mundo de los muertos: Kisin (que significa el flatulento), Cimil (o señor de la muerte) y Kimi (muerte), entre otros. Aparece representado con el cuerpo de un esqueleto y la cabeza de un jaguar, con adornos de cascabeles o campanas, que son alusiones a su existencia. Ya sea mostrando las costillas o la columna vertebral, su cuerpo siempre es evidenciado con signos de descomposición putrefacta o cadavérica. Su nombre, al igual que el de Itzamná, de quien Ah Puch es la antítesis, se escribe también a través de dos jeroglíficos, constituyendo entre ambos los dos únicos nombres dentro del panteón maya con esta característica inequívoca que denota suprema jerarquía. En el caso de Ah Puch se utilizan el símbolo de una calavera con los ojos cerrados y el de un cuchillo de pedernal, empleado para sacrificios. Como Itzamná, también este dios era patrono de uno de los días más importantes en el calendario maya, el Cimí, día de la muerte. Dios de la guerra y los sacrificios de vidas humanas, a la caza de los enfermos para conducirlos al inframundo, Ah Puch aparece acompañado por el perro, la lechuza, y los cascabeles, todos signos de mal agüero.
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Chaac
Chaac, también llamado Chaak, es una deidad asociada al agua y las lluvias. Fue considerado como una de las tantas manifestaciones de Itzamná, y el pueblo acudía a su ayuda para la obtención de buenas cosechas, de modo que como deidad tenía un papel de extrema relevancia en el panteón maya, y su culto se incrementaba sobre todo en zonas con escasez de agua, como la península de Yucatán, en donde se lo vinculaba, precisamente por la falta de importantes fuentes fluviales, a cuevas o depresiones acuíferas en la tierra, sitios que funcionaban como portales de ingreso al inframundo. Representado por lo general como un anciano con cuerpo anfibio, quizá una rana o un reptil, tenía una trompa larga que se extendía hacia arriba y en general aparece sosteniendo un martillo, símbolo del rayo o el trueno. Los investigadores sostienen que esta deidad fue posiblemente introducida a la cultura maya desde el centro de México, a través de los Zapotecas o los Teotihuacanas, trazando equivalencias con deidades tales como Tláloc o Pitao Cocijo. En edificios mayas se lo ve también representado a través de un desdoblamiento de cuatro facetas, ordenadas a los cuatro puntos cardinales del cosmos: el rojo del este, el blanco del norte, el negro del oeste y el amarillo del sur. Como dios de la lluvia, tenía potestad sobre las tormentas, el granizo, el hielo y los rayos, por lo que también era temido al mismo tiempo que reverenciado. Como dios del agua, estaba relacionado con lo interno del hombre y su energía creadora.
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Itzamná
En la mitología de Yucatán, Itzamná encabezaba el panteón de los dioses mayas. Las crónicas relatan la vida de un supremo sacerdote llamado Zamná, fundador de innumerables pueblos, dueño de una sabiduría extraordinaria con la que enseñó a la gente de su tiempo el arte de la agricultura, las letras y la medicina, entre otras ciencias. A través de los tiempos, su figura y fama crecieron entre los habitantes de la península, dotándolo cada vez de mayor prestigio hasta que, bajo la denominación de Itzamná, fue promovido a deidad del panteón maya. La etimología de su nombre no tiene una sola interpretación: normalmente se lee una combinación de las partículas itzam, o lagarto, y naaj, o casa. Otra acepción entiende que al nombre Zamná se le introdujo el prefijo de raíz lingüística litz, que menciona a las secreciones en general, como la savia, la resina o el semen, aunque también es relacionada con la dote de hechicero. En algunas representaciones, el rostro de este dios se identifica con el sol y con las lluvias, aspecto que lo vincula en forma directa con la agricultura, si bien tradicionalmente Itzamná fue considerado hijo del dios único Hunab Ku, y era señor de los cielos, del día y de la noche. En los códices aparece generalmente representado por la cara de un viejo de grandes mandíbulas desdentadas y mejillas profundamente hundidas, y su nombre está escrito mediante dos jeroglíficos, uno de los cuales contiene un signo que alude al día Ahau, día del rey o señor, el más importante de los veinte días mayas.
Hunab Ku

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