Ejemplos hay muchos: La bella y la bestia, Cenicienta y el príncipe... Los expertos hablan de seres distintos para "complementarse"; sin embargo, las personalidades similares contribuyen a la estabilidad

La idea preconcebida de que en el amor, igual que en la teoría del magnetismo, los opuestos se atraen, tiene historia de siglos. La literatura, el teatro, el cine, así lo intentan demostrar: la bella que se enamora de la bestia, el príncipe que cae rendido a los pies de una cenicienta, los ejemplos abundan. ¿Es esto verdad o se trata de un mito más?
¿Nos atrae, sexual y sentimentalmente, un opuesto más que un igual? Si así fuese, ¿es conveniente esta atracción cuando de elegir pareja se trata? Estudios últimos debaten la vieja teoría y afirman que, cuando buscamos el amor verdadero, el de toda la vida, seleccionamos a alguien lo más parecido posible a nosotros. Claro que existen diversidad de opiniones y criterios.

Así, por ejemplo, los astrólogos dicen que los signos opuestos se atraen mutuamente y que de allí se inician los encuentros amatorios, pues existe la posibilidad de que el uno aprenda del otro y eso conlleve a una relación exitosa. Sin embargo, aclaran que, por lo general, nuestra tendencia social es a sentirnos más a gusto con nuestro propio elemento y, más bien, nos sentimos estimulados sexualmente, pero no sentimentalmente, frente al signo opuesto.

El concepto básico es que los signos necesitan incorporar energías contrapuestas para encontrar un nuevo camino y, al ser el zodiaco un círculo, cada signo cuenta con su número opuesto. Ahora bien, la regla de los opuestos tiene muchas excepciones las que, por supuesto, no están en los cuentos de hadas. No es tan probable que una persona adinerada se sienta atraída por un pordiosero como tampoco lo es que un hombre extraordinariamente bello vaya en busca de una mujer absolutamente fea. Generalmente, las personas inteligentes gustan de personas inteligentes y los sociables andan en busca de personas extrovertidas que gustan de estar con la gente.

En este punto, se debería hacer referencia a otra teoría para la selección de pareja, conocida como "inversión paternal", según la cual cuando las personas eligen pareja buscan en ella las cualidades que garantizan la crianza exitosa de los hijos que se tenga en el futuro.



Los Opuestos, ¿Se atraen?

Ser iguales es mejor

Un reciente estudio publicado por investigadores de la Universidad de Cornell puso en evidencia a la teoría de la atracción de los opuestos, ya que el resultado fue que la gente elige parejas parecidas. El estudio incluyó a 980 personas, hombres y mujeres heterosexuales, de edad universitaria que llenaron un cuestionario dividido en dos partes. En la primera debían clasificar la importancia de 10 cualidades diferentes en una posible pareja para toda la vida y éstas se agrupaban en cuatro categorías: situación económica y estatus social, compromiso familiar, apariencia física y fidelidad sexual.

En la segunda sección debían clasificarse los encuestados a partir de los mismos atributos. La conclusión fue clara: las personas que indicaban un atributo particular como muy importante para una pareja, tendían a darse a ellos mismos una alta puntuación en esa misma categoría. ¿Le sorprende?


Mirarse al espejo

Los casamientos entre individuos que se evalúan correctamente a sí mismos y a sus parejas, en base a una comparación, serán más exitosos, es decir, se sentirán más satisfechos y tendrán mayor estabilidad.

Las personalidades similares contribuyen a la estabilidad y calidad marital. La apariencia física no gravita a la hora de elegir pareja, sino que hombres y mujeres reclaman lo que suponen que su madre no les dio. Estar con alguien que hace las cosas o ve el mundo de diferente manera puede resultar muy atractivo, pero vivir con alguien requiere tener una visión similar de las cosas, suficientes hábitos y gustos parecidos y la misma filosofía de vida.



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