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Santos sudarios

¿Cuál es el destino de una camiseta de fútbol luego de ser transpirada en un partido histórico? Muchas terminan en las vitrinas de coleccionistas que las tratan como reliquias sagradas. Aquí, las mejores.

Santos sudarios

Listo. La mejor es ésta. No saquen más. Piqué, numerazo blanco de pañolenci: es la de Vicente Pernía en la final del mundo contra el Borussia, en el '78. ¿El '78? Mirá ahora: ¡la del Loco Houseman del partido con los polacos en Rosario en el Mundial! Manga larga, las franjas azul violáceas, el 9 que ordenó el orden alfabético en la espalda. Para ponérsela ya, y salir gritando con los bracitos bien arriba. Insuperable. Pero, ¿a ver esta otra? Una original del BetoAlonso, y del '75. ¿Cuánto vale una cosa así? Reservémonos la pregunta: sigue abierta la bolsa con las reliquias textiles de los colores nacionales. Azul, el 16 plateado. ¡No! Es la que elVasco Olarticoechea vistió en un partido más o menos recordado, uno contra los ingleses en el Estadio Azteca.

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Fin de este festín obsceno. No hay más. ¿No? ¡Qué esperanza! Verdadero santo sudario universal en nuestras humildes manos: la que usó Diego en la semifinal con Bélgica. Sí, la verdadera. Un encuentro con los miembros de la Asociación Argentina de Coleccionistas de Camisetas de Fútbol (AACCF) es una experiencia... abrumadora. ¿Qué quedará para los ajenos si entre ellos mismos no dejan de sorprenderse con sus hallazgos? Como ahora, en el estudio fotográfico de Clarín, cuando Guido Martinaschi reclama atención paraexhibir su nueva adquisición: la camiseta de Estudiantes que Juan Ramón Verón usó en la final de la Intercontinental con el Feyenoord holandés, en 1970. "La que siempre busqué", dice Guido, como en un buen final de película. Aplauso de los colegas. Ellos saben lo que cuesta dar con una pieza así.

En este caso implicó sacrificar otra gran pieza: una camisa de Lanús del equipo de Los Albañiles, en 1956. Hubo feliz trueque. La granate viajó al placard de un coleccionista de España. La de la Brujapadre retornó a la patria pincha. "Cuandoobjetivizo una camiseta, voy a fondo", sostiene Marcelo Ordás, socio fundador y actual vicepresidente de la AACCF. Es que para los miembros de esta asociación civil sin fines de lucro –primera y única en el mundo con la temática–, la seriedad del hobby parte desde el lenguaje y se materializa en la organización. Con más de 400 miembros, la AACCF tiene sede propia, reuniones fijas y fuertes códigos de fidelidad. Así, las colecciones privadas cobran cierta dimensión colectiva: de algún modo todo el material es compartido. A la hora de hacerse de las piezas, Ordás tiene desdoblada la búsqueda.

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Por un lado atesora originales –es decir, camisetas que fueron utilizadas por un jugador en un partido, si fue importante mejor– de los equipos campeones del fútbol argentino. Arranca con una de Silvio Marzolini del '65 y los casilleros están casi completos. Faltaría una del Chaca campeón de Primera del '69, "que ya va a aparecer". Pero, y por ejemplo, señores hinchas de Quilmes, ¿cuánto darían por enfundarse un ratito en esta original Deporhit del '78, tan parecida a una chomba de tenis? La rama principal de la colección de Ordás se nutre de camisetas de la Selección. Objetivizando se ha hecho de una camiseta usada por Maradona en cada Mundial que jugó. Aprovechó un privilegio para iniciar su colección. Con un familiar que era directivo de un club, viajó a Italia a ver el Mundial del '90 y su acceso a la antesala del vestuario le permitió conseguir un pieza lo suficientemente valiosa para dar inicio a una pasión con formato de hobby.

Hoy, en su placard, cuelga la número ocho que usó Caniggia en el partido contra Brasil. Esa vez hubo cesión in situ, pero ¿cómo probar en todos los casos que se trata de las camisetas originales? Está más que claro cuando se las compran a familiares o directamente a los jugadores. A veces los futbolistas conservan alguna joya, pero resignan otra a cambio de un dinero que no les viene mal. En la asociación cuentan el caso de un jugador de San Lorenzo del equipo de la B de 1982 que cedió unas camisetas, pero se quedó con una muy especial: la que tenía la publicidad de los caramelos Mu-Mu, la primera sponsoreada del equipo de Boedo. "Con las camisetas de la Selección, hasta el '98 no hay problema para certificar la veracidad, porque las que se vendían al público desde del '78 eran de un material distinto a las que usaban los equipos", explica Ordás. Una clave en este trabajo detectivesco es tener el ojo despierto para detectar piezas que un día serán codiciadas.

colecciones

Como la violeta que semanas atrás usó River en un partido con Huracán. La del BurritoOrtega ya pasó a formar parte del patrimonio de la AACCF. El trabajo de campo halla terreno fértil en los propios partidos. "Pasamos más tiempo mirando la tribuna buscando camisetas que viendo el partido", asume Leonardo Erman, presidente de la asociación. Aunque tiene más de 400 camisetas variadas, se especializa en piezas de River. La más vieja: una camisa de José Manuel Ramos Delgado, de 1965. "Primero querés tener una de cada año. Pero tenés la de manga corta, querés la de manga larga", dice. ¿Las más queridas? La del Beto del '75 y la del Enzo del '86. ¿La más fea? "¡Ninguna de River es fea! –se planta–. Pero una casi rosa con triangulitos que usó en el '93..." ¿Cuál es la camiseta imposible? La que usó Maradona contra los ingleses el día de "La mano de Dios", sin dudas. Curiosa historia: en el partido con Uruguay el equipo había jugado con unas camisetas azules, muy pesadas para un clima tan caluroso. Entonces , a pedido de Bilardo, consiguieron otras más finitas, con el escudo antiguo de la AFA. Bastante modestas, por cierto.

El doctor reprobó, pero llegó Maradona y dijo que con esa camiseta a los ingleses les ganaban seguro. Diego usó dos casacas en el partido. "Conserva una y la otra se la cambió a un inglés", cuenta Ordás. Su consuelo es grande: tiene la 16 que ese día usó Julio Olarticoechea. Fue clave una gestión de Tito Benrós, el utilero del '86. Y tras mucho insistir, por medio de alguien entonces muy allegado al astro y a cambio de unos dólares –no dirá cuántos–, también consiguió la que Diego usó en la semi con Bélgica, la de los dos golazos a Pfaff. Hoy es su máximo tesoro."La fui a buscar y la metí en una de esas carpetas con cierre. Me temblaban las piernas. Llegué a casa, la colgué y me quedé mirándola." El objetivo de la AACCF no se reduce al afán coleccionista. Participa en cruzadas de solidaridad y en campañas contra la violencia o a favor de los clubes de barrio. También organiza homenajes a figuras queridas del fútbol. Pero claro, las camisetas son la locura... también de los otros. Y a fin de año pasado fueron ellos los cazados.

El vice estaba en el predio de la AFA esperando a Lionel Messi – habían gestionado un encuentro– cuando se le arrimó Javier Zanetti, que lo reconoció porque lo había visto en la tele. Le pidió que le consiguiera una camiseta de su ídolo, Ricardo Bochini. "Esperá, te voy a presionar", lo previno. Y le regaló una camiseta del centenario del Inter. "Desde entonces no paró de llamarme. ¡Ni yo había hecho tanto buscando algo!", cuenta Ordás. Fin de la historia: el Pupi feliz de la vida con su Topper original del Bocha. La que transpiró en la Copa Libertadores de 1984.

MAS INFORMACION EN WWW.AACCF.COM.AR.


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