Cambio climatico en Argentina

El cambio climático afectará a la Argentina de manera diversa: algunos serán cambios negativos; otros positivos. Inviernos más templados reducirán el abultado gasto en calefacción de los habitantes de la Patagonia, pero el aumento de precipitaciones asociado empeorada allí los problemas de erosión. Algunas regiones poco productivas podrían verse beneficiadas por un incremento de la actividad agropecuaria.
El Litoral y la Pampa Húmeda sufrirán inundaciones más frecuentes, y la Capital Federal soportará mayores precipitaciones y veranos más sofocantes.

Los eventos extremos, como tormentas, sequías, olas de frío o calor, serán más comunes. Vados centros urbanos -el primero y más evidente, Buenos Aires, y luego tenemos lugares como Rosado, donde también influye la depresión económica y otros que sufren por falta de planificación, como le ocurrió a Carhué con las inundaciones- ya soportan las condiciones locales graves debido al desordenado crecimiento que afecta la circulación y la calidad de aire, y causa dificultades en situaciones extremas.

Otro aspecto importante será el agua. La región de Cuyo podría sufrir sequías importantes al disminuir la cantidad de nieves en las altas cumbres. A su vez, la Capital Federal podría también tener problemas de abastecimiento de agua potable por el aumento del nivel del mar previsto entre 9 y 88 centímetros, que afectará al Río de la Plata. Los vectores de enfermedades, como el dengue y el paludismo, ya han iniciado su migración hacia latitudes templadas.

En el sur de nuestro país tenemos ya a los hanta virus. Disminuirán las enfermedades del frío pero se incrementarán las del estrés físico por calor. La identificación, adaptación y la mitigación de los cambios es posible, pero requiere la urgente integración para la búsqueda de soluciones entre los políticos, la producción, los científicos y la sociedad.

Influencia sobre la Ciudad de Buenos Aires

Casi nadie lo dice explícitamente pero las sociedades humanas se desarrollan suponiendo que convivirán con un cierto clima. Buenos Aires se fundó en un sitio que era mucho más frío y seco de lo que es hoy. A lo largo del siglo XX creció enormemente la cantidad de lluvias y se espera que siga aumentando. Debido a esto, se estima que el Río de la Plata, de aquí a un siglo aumente entre 60 cm. a un metro y se verá más expuesto a vientos provenientes del este. Con sudestadas más violentas y frecuentes, lo provocará inundaciones más frecuentes y erosión de costas. Las municipalidades y particulares del área metropolitana deberán estimar un gasto de 80 a 310 millones de dólares anuales para reparar estragos a la edificación e infraestructura al pie de sus barrancas costeras, y sobre sus valles fluviales urbanos del Riachuelo, el Medrano, el White, el Maldonado, entre otros.

Hoy por hoy, las obras hechas para un cierto nivel de pluviosidad están quedando chicas y nadie está seguro de que las obras en marcha contemplen que mañana va a llover todavía más que hoy.

Tenemos que revisar de qué manera toda la infraestructura urbana existente está en condiciones de funcionar con un clima diferente de aquel para el que fue proyectada.

También hay que revisar el diseño arquitectónico, pensando en una arquitectura en armonía con el clima, con la topografía y con los ciclos de la naturaleza y los movimientos del sol.

Hay que atreverse a cambiar los Códigos de Planeamiento Urbano para delimitar las áreas inundables, las que (a pesar de las obras proyectadas) seguirán expandiéndose e inundándose con mayor frecuencia. Lo mismo con los códigos de edificación: ¿vamos a seguir autorizando garajes subterráneos donde los autos flotan una vez cada dos meses? ¿No es hora de empezar a construir sistemas de retención en edificios privados, además de las que construya el Gobierno en sitios públicos?
Las napas subterráneas siguen subiendo mientras todos los responsables se hacen los distraídos. ¿Habrá alguien dispuesto a aceptar que las napas suben porque se hicieron (y se siguen haciendo) obras que facilitaron su recarga de un modo irresponsable

Santa Fe: la sequía más dura de los últimos cien años.

Sentada sobre una lona a la vera de la ruta, Hermenegilda Corbeti se protege del sol bajo un pequeño arbusto. A los 72 años, le dedica 14 horas de sus días a cuidar las pocas vaquitas que le quedan. "Todo lo que sembré para los animales se secó, así que no tengo más que esto y esperar que llueva", dice. Esto, es buscar las pocas pasturas que sobreviven cerca de su campito, rodear a sus animales con un boyero y mirarlas pastar, a veces morir. "Soy viuda, no me queda otra", se resigna.

Su castigada chacra está en San Cristóbal, la cara más amable del drama que vive la zona de los Bajos Submeridionales, una franja de 5 millones de hectáreas compartida por Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero que hace meses contagia sequía. Santa Fe tiene hoy a 7 de sus departamentos declarados en situación de desastre . En el 70 por ciento de la superficie provincial, la tierra cruje. Más allá de San Cristóbal, 9 de julio y Vera son los extremos de esta situación, que cuenta por cientos de miles las muertes de ganado.

En Tostado, cabecera de 9 de julio, Cristina Rossi muestra sus techos sucios. "Acá tengo los tachos, ni bien llueva espero un rato a que las canaletas se limpien y entonces sí sacó los baldes, es la mejor manera de juntar agua", dice. Una buena parte de la población hace lo mismo. En tanto, el pueblo se llena de gente vapuleada por la seca. "En este último año se instalaron aquí más de mil personas. Campo adentro, sin sus vacas, ya no tienen alternativa", dice el intendente de Tostado, Enrique Fedele.

Las cuentas de los productores ya restan medio millón de cabezas. Durísimo golpe para una región con el 90 por ciento de actividad ganadera. Entre estos tres departamentos suman alrededor de 5 millones de animales, y la mortandad que va del 15 al 20 por ciento según quien la cuente, se ensaña con todos. La sequía, la más dura en los últimos 100 años, muestra los dientes en la región desde hace 3 años. Por eso, pueblos como Cañada Ombú, en el departamento Vera, están mejor preparados. Adelina Losantos abraza orgullosa el tanque de 3 mil litros de agua que pusieron en la puerta de su casa. "Lo comparto con cinco familias", dice. Y agrega: "Acá es gratis, pero en otros lugares cobran entre 30 y 100 pesos".

Treinta kilómetros más al norte, en Los Amores, casi en el límite con Chaco, Don Medardo Ojeda señala los canales secos que rodean a su casa. "Los hicieron para que no nos inundemos", cuenta. A punto de cumplir 82 años, este viejo obrajero de La Forestal vivió varias veces en carne propia los caprichos del clima. "Nunca vi algo parecido, se fue el agua y no volvió más", dice, resignado.

El cambio climático hace que la Argentina sea más lluviosa

En los últimos 40 años, la cantidad anual de lluvia aumentó un 20%. Los veranos son más largos y los otoños más cálidos. Las fuertes tormentas ya son frecuentes y sigue subiendo el nivel del mar.

La Argentina se ha vuelto más húmeda: en promedio llueve un 20% más que hace 40 años, y las tormentas intensas se hicieron más frecuentes, según un informe oficial de la Unidad de Cambio Climático de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Todo indica que éstas y otras señales del cambio climático se mantendrán durante este siglo, lo que implica —entre otros efectos— mayor riesgo de sufrir inundaciones. Por eso, científicos y técnicos apuntan a que los datos sirvan para que el país se prepare para este nuevo escenario.

En un siglo y medio, la emisión a la atmósfera de dióxido de carbono —el principal gas que causa el efecto invernadero, lo que pro voca el calentamiento del planeta— trepó a los 6.000 millones de toneladas anuales. La Argentina es responsable de apenas el 0,6% de esas emisiones. Sin embargo se ha convertido en un muestrario de las manifestaciones de la variabilidad climática.

El doctor Vicente Barros, profesor titular de Climatología de la UBA e investigador superior del Conicet, quien participó en el trabajo, señala que los sistemas de vientos se han corrido de 100 a 200 kilómetros hacia el sur. En consecuencia, el verano se ha hecho más largo y, sobre todo, el otoño se ha vuelto más cálido, en sólo 20 años. "En ningún lugar del mundo está tan claro este fenómeno como en la Argentina y Chile", subraya Barros.

El cambio en la circulación de los vientos produjo un incremento promedio del 20% en las lluvias, en los últimos 40 años. Las líneas de isoyetas —que unen los puntos donde cae la misma cantidad de lluvia durante el año— se han corrido hacia el oeste, entre 150 y 200 kilómetros. Esta es una de las causas del aumento de la superficie cultivada del país, una ventaja hoy en día, pero que puede tener secuelas negativas.

Además, desde 1970, las grandes precipitaciones son más intensas en menos tiempo. Se trata de lluvias de unos 100 milímetros en uno o dos días. "Si no caen en un suelo con buen escurrimiento, implican una inundación —señala Barros—. El efecto destructivo de estas tormentas es casi una excepción en el mundo, y cada vez hay más. En algunos lugares, estas tendencias van a seguir; en otros, no lo sabemos".

Las variaciones no terminan aquí. Cuyo y el Comahue, en cambio, son ahora más secos. Los ríos de esta última zona traen menos caudal, en parte también por el retroceso de los glaciares y por el adelgazamiento de la capa de nieves eternas. Y es de esperar una menor oferta de energía hidráulica, ya que el 15% de toda la electricidad generada en el país proviene del Comahue.

A los porteños tampoco les espera un futuro bucólico. Durante el siglo pasado, el mar creció 17 centímetros en la desembocadura del Río de la Plata, y se calcula que durante este siglo podría subir unos 50 centímetros más. A esto hay que sumarle la rotación que se está produciendo en los vientos, que del nordeste pasaron al este, y cada vez soplarán más desde el sudeste.

"Donde ahora hay inundaciones por sudestada, las habrá con mayor frecuencia e intensidad; y donde no llegaba el agua, quizá llegue —previene Barros—. Es probable que buena parte de la región sur de la bahía Samborombón quede anegada en forma permanente. Y las islas que están al sur de Bahía Blanca se perderán en los próximos 50 años".

"La infraestructura que acompaña el ordenamiento territorial —planteado en función de nuestras producciones— está diseñada a partir de un clima que ya cambió", alerta Hernán Carlino, a cargo de la Unidad de Cambio Climático. Por esa razón, su equipo está dedicado a poner los datos al día y a hacer proyecciones. "Si se encara un programa de inversiones a largo plazo que permita actualizar y expandir la infraestructura nacional —explica—, se contará con una herramienta que tenga en cuenta el cambio climático"

Medidas para luchar contra el cambio climático

Transporte: es un sector muy dependiente de los combustibles fósiles, cuyas emisiones de co2 ya en 1990 alcanzaban el 28% de las emisiones de origen energético y continúan creciendo rápidamente. hay que potenciar los medios de transporte más eficientes como el transporte público y el ferrocarril convencional para desplazamientos interurbanos. también es necesario impulsar la fabricación de motores de tecnologías menos consumidoras de carburante.

Eficiencia energética: es la obtención de los mismos bienes o servicios con menor gasto de energía. se trata de usar nuevas tecnologías como en el caso de las lámparas de bajo consumo en iluminación. las inversiones en eficiencia además resultan rentables a corto o medio plazo.

Ahorro de energía: el aumento en el consumo de energía que viene experimentando nuestro país no responde, en gran medida, a la satisfacción de necesidades básicas sino a la creación de nuevas necesidades típicas de países ricos: por ejemplo el incremento de instalaciones de aire acondicionado que han supuesto un notable crecimiento del consumo eléctrico en verano. si se promocionaran medidas de aislamiento térmico de edificios, y de uso adecuado de la electricidad (no para calefacción ni para cocinar) se obtendrían ahorros considerables de emisiones.

Energías renovables: la promoción de energías de bajo impacto ambiental como la eólica, la solar térmica y fotovoltaica, minihidráulica y biomasa, en un contexto de promoción del ahorro y la eficiencia llevan a la sustitución de las energía fósiles y por tanto a la reducción de emisiones de co2.

Medidas económicas: modificar la fiscalidad de los productos energéticos con la incorporación de impuestos ambientales que se inviertan luego en eficiencia y energías renovables.

http://www.greenpeace.org/raw/image_full/argentina/fotos-y-videos/fotos/comparaci-n-del-glaciar-viedma.jpg

Antes y despues, arriba el mismo glaciar hace 20 años, abajo el glaciar 2008.

Cambio climatico en Argentina

Patagonia Argentina.

calentamiento global

Norte de Santa Fe.

Argentina
Chaco.

Clima.
Santiago Del Estero.

El calentamiento global, por los gases invernaderos, generados por el hombre es un hecho.
Las temperaturas continuaran subiendo a lo largo de este siglo y afectaran a la naturaleza, y a la humanidad.
Cambio climatico en Argentina

Fuente: Greenpeace, Clarin.com

6 comentarios - Cambio climatico en Argentina

@crazyfrog
no creo en el cambio climatico.. puras mentiras.. el clima cambia por que cambia desde hace 1.000.000 mil millones de años...
@poloca2006
crazyfrog, es verdad que el clima cicla desde los origenes mismos del mundo, pero el tema es que la intromision del hombre en los procesos naturales ha llevado a que ese cambio se acelere de sobremanera por lo que las consecuencias de un aumento en la temperatura media de la tierra que deberiamos ver dentro de un par de siglos, los estamos viendo ahora. lo lamentable es que no estamos preparados para bancarnos lo que pueda generar este cambio (cataclismos metereologicos)
@KTO14
Aca en paraná hacia 10 meses que no llovia!
@alhelie18
T e felicito por esta informacion la verdad que a nadie les inporta lo que le pasa a nuestro planeta que va de mal en peor por que los humanos egoistas no dan cuenta que nos va a pasar peores cosas que estas que estas son los primeros sintomas de una enfermedad que va a vanzar silenciosamente hasta el punto de crear nuestra propia muerte creo que a nadie le importa hasta que den cuenta cuando se sientan acorralados o lo viven en su propia carne o cuando vean sufrir a sus seres queridos ...Te felicito te mereces todo el respeto por hacer una pequeña campaña para que cada uno de NOSOTROS TOMEMOS CONCIENCIA ...Hagamos valer lo que somos como seres inteligentes que somos por que si actuamos mal o no tomamos en cuentas estos pequeños avisos no va a sobrevenir la muerte cuando no tengamos agua para beber que es la PROXIMA Y FUTURA GUERRA aca en nuestro pais ya se esta viviendo la escasez que nadie a notado todabia ...NO SEAMOS TONTOS TOMEMOS CONCIENCIA D ELO QUE NO VA A PASAR PENSEMOS COMO LO QUE SOMOS SERES RACIONALES ....
@Fede328
buen post +5 la verdad me importa mucho la contaminacion ambiental y la naturalesa